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Fundación Colombiana de Tiempo Libre y Recreación |
Caja de Compensación Familiar Campesina / COMCAJA
RISARALDA 7º CAMPING TALLER NACIONAL RECREACION
Noviembre 12 al 14 de 2005. Viterbo,
Caldas, Colombia. |
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MEMORIAS |
DIMENSIÓN SOCIAL DE LA RECREACIÓN¨
José Fernando Tabares
Fernández.
Coordinador acciones Recrear reconciliar y Aprender Jugando del
Instituto de Deportes y Recreación INDER Medellín
Presentación
La recreación, como derecho ciudadano, aparece hoy como elemento
visible e importante en la configuración del Desarrollo Humano Integral. Sin embargo, el avance de este sector, en la
perspectiva de alcanzar las adecuadas condiciones para su garantía, apenas
empiezan a establecerse, siendo prioritario la articulación de voluntades, el
fortalecimiento de las oportunidades hoy existentes, el avance de procesos de
cualificación tanto del talento humano que se desempeña en el sector como de la
comunidad en general y el compromiso con acciones que permitan evidenciar los
beneficios que aporta la recreación al Desarrollo Humano Integral y en general
a la construcción de ciudad en sus múltiples proyectos.
El presente documento, pretende hacer un recorrido por algunos
aspectos considerados importantes para el proceso de garantía de recreación
como derecho. Aspectos como la presencia
de proyectos de esta índole en la ciudad, las características de dichos
proyectos y la forma como estas propuestas representan dispositivos que
coadyuvan a la formación de los ciudadanos y las ciudadanas hacia una ciudad
social e incluyente.
Preámbulos
Un primer elemento para hablar del aporte que fenómenos como la
recreación hacen al desarrollo humano integral, tiene que ver con la existencia
de dispositivos que en la ciudad funcionan desde este campo de acción. Poco relevante sería hablar del gran valor de
estas prácticas, si su acceso para los ciudadanos fuera restringido en un alto
porcentaje. Tampoco bastaría, en caso de
que así fuera, que existiera una gran cantidad de dispositivos que con
presencia en todas las comunidades funcionara de manera regular. Porque al igual que cualquier ámbito de la
existencia humana, la recreación se configura a partir de aspectos que
potencian o debilitan los procesos. Así
entonces, y como un elemento a ser tenido en cuenta, la característica e
intencionalidad del dispositivo marca el rumbo de una actuación que promueve la
autonomía y la participación o el asistencialismo y la manipulación. Es decir, no todos los dispositivos de recreación
aportan de igual forma al desarrollo humano integral. Los dispositivos - de acuerdo a su
configuración, por las condiciones que propician, por las oportunidades que
generan a las personas y los grupos -, tienen diferentes orientaciones.
Identificarlos, caracterizarlos y socializarlos, es un aporte que se
hace al sector y fundamentalmente a la generación de condiciones para que las
personas encuentren cada vez más posibilidades de garantizar el derecho a la
recreación.
La recreación como necesidad
¿entonces un derecho?
El concepto de necesidad se soporta en la perentoriedad de su
satisfacción. Es decir en su importancia
e irrefutabilidad al aporte de una vida humana digna.
Sin embargo, y por múltiples razones, la recreación, al ser abordada
desde una perspectiva fundamentalmente jerárquica de las necesidades, ha
quedado relegada a un segundo plano.
Aspectos como la salud, la educación y el trabajo, asumen una supremacía
casi hegemónica sobre la recreación, teniendo como consecuencia la poca
presencia de ésta, como vital para la vida, y por tanto la ausencia de
programas y proyectos sostenibles en los diferentes ámbitos. Lo más preocupante de esta situación es que
este imaginario no sólo está presente en los funcionarios y personas que toman
decisiones, sino en la ciudadanía en general, lo que conduce a que estos
fenómenos sean identificados como elementos marginales y accesorios, cuya
ausencia no representa una real amenaza para una vida digna. La siguiente consecuencia de este hecho,
tiene que ver con la no identificación de la recreación como derecho que debe
ser exigido, en la misma medida que todos los demás.
No es suficiente desde esta perspectiva, ofrecer actividades para que
las personas participen como usuarios, se hace necesario además, la implementación
de acciones que apunten a la transformación de imaginarios y prácticas. Dicho en otras palabras, se requiere de un
proyecto que desde la educación potencie el logro de otras condiciones más
propicias para el desarrollo humano integral.
Quizás una afirmación sea necesaria como encuadre para el desarrollo
de este apartado. La recreación por sí
misma, no es necesariamente mediadora para el desarrollo humano integral. Lo contrario, sería desconocer los múltiples
intereses, tendencias y funciones que este fenómeno maneja a su interior, como consecuencia
de factores de diferente índole (cultural, social, político, económico,
etc.). En este sentido, sería mucho más
pertinente partir de una pregunta como ¿Qué tipo de recreación es el que más
favorece las condiciones para el desarrollo humano integral? Para responder a esta pregunta, se hace
necesario hacer algunas precisiones que nos posibilitarán una mayor claridad en
torno a su respuesta.
Al referirnos a la recreación como derecho, lo hacemos en referencia a
aquellas actividades necesarias para una buena vida.
En la perspectiva de evidenciar la dimensión social de la recreación, se
hace necesaria la mirada a aspectos hasta entonces no evidenciados y analizados
en profundidad y que sin embargo siempre han estado presentes como grandes
beneficios.
Es necesario un referente a partir del cual sea posible buscar
respuestas. Un referente que permita
identificar las regularidades constitutivas de dichas experiencias para de
manera clara explicitar su coherencia con la apuesta por la transformación de
las condiciones que impiden el acceso a las prácticas y beneficios de la
recreación.
Así
entonces, la recreación puede ser potenciadora de transformaciones o por el
contrario ayudar a mantener el status quo.
Por ello y antes de adentrarnos en su análisis, nos apoyaremos en el
planteamiento de Victor Andrade de Melo y Edmundo de Drummod Alves[1],
quienes para el análisis el ocio desde la perspectiva de la animación cultural,
plantean tres sentidos en dicha intervención.
En primer lugar está el paradigma tecnológico, en el cual el ocio cumple
una función algo así como de ambulancia, es decir va de lugar en lugar
atendiendo las situaciones más críticas, buscando fundamentalmente la
atenuación de la situación problemática, pero sin avanzar en atender las causas
de dicha situación. En este paradigma se
inscriben las prácticas de ocio dirigidas, planteadas desde el profesional, de
manera masiva y esporádica en la mayoría de las ocasiones. Bajo este paradigma se busca garantizar las
mejores condiciones para que el estado de cosas se mantengan.
Un
segundo paradigma, denominado por estos autores como Interpretativo, busca,
desde la motivaciones y preferencias, garantizar el acceso a posibilidades que
permitan desarrollar las prácticas de ocio a las que se atribuye valor. Aunque este paradigma es presentado como la
superación del tecnológico, se cuestiona su poca capacidad transformadora, pues
su objetivo es garantizar el acceso a bienes y servicios sin preguntarse apenas
por las condiciones e intencionalidades bajo las cuales se instauran. Este paradigma corresponde al ofrecimiento de
cursos, visitas a lugares y demás tipos de ofrecimientos para la población.
En
último lugar, se encuentra el paradigma dialéctico, que entiende la realidad
como algo histórico, con intereses de clases, que tiene en cuenta el contexto y
las situaciones que son producidas en cada lugar por dichos condicionantes.
En este paradigma, el ocio es orientado hacia el empoderamiento personal
y político, la participación y en últimas la búsqueda de mayores niveles de
autonomía frente a las prácticas que son elegidas en relación con la
potenciación de capacidades humanas.
El referente propuesto es el dispositivo, entendido como el
microcosmos en donde confluyen ideas de mundo, de sociedad, de ser humano, de recreación,
de educación, etc., que se disponen de una determinada forma para lograr una
meta. Así entonces, el dispositivo nos
permite una mirada más integral de los entramados existentes al interior de las
propuestas. Una mirada que avanza hacia
la superación de la mirada de tipo instrumental, en donde lo importante deja de
ser sólo el dominio de la técnica. En
esta dirección las interacciones recreacionista – participante, participante – participante,
recreacionista – padre, dispositivo – comunidad, toman relevancia y hacen
visibles otro tipo de elementos claves para la lectura de la recreación en
relación con el desarrollo humano integral.
Pongámosle algunos atributos a los dispositivos para identificar
cuales pueden ser considerados como más orientados al Desarrollo Humano Integral.
En la investigación “Experiencias
Deportivas y/o recreativas que en medio de contextos de violencia a
portan a la construcción de tejido social y la convivencia en Medellín”[2] se puede leer: “Los pobladores justifican esta apelación a la
satisfacción de necesidades recreativas y deportivas porque encuentran
significativo fortalecer los vínculos sociales y garantizar la integración
social[3]. Acá se encuentra ya la
primera pista sobre la característica de un dispositivo de recreación orientado al desarrollo humano y
es que por las características de su vivencia deben favorecer los vínculos
sociales y la integración social, es decir, uno de los beneficios
identificables en la presencia de dispositivos de recreación en las
comunidades, es que favorecen el encuentro y la interacción entre las personas,
lo que se ve ratificado en la siguiente afirmación:
Este contexto de crisis y de violencia que ha vivido la ciudad, ha
estado acompañado por una emergencia de múltiples experiencias y prácticas
educativas, culturales y recreativas con un papel, en ocasiones, de mediación
entre los diferentes actores, de construcción de redes sociales y políticas que
han actuado como dispositivos para fortalecer las relaciones sociales[4].
Una segunda característica del dispositivo de deporte y recreación
orientado al desarrollo humano, es que trasciende en su fundamentación su
tradicional mirada como fenómenos marginales con una relación sólo con el
descanso y la diversión como elemento revitalizador para volver al trabajo, es
decir, una función compensatoria.
Este contexto ha obligado a que las experiencias recreativas y
deportivas trasciendan su connotación originaria de corte con las labores
cotidianas de trabajo y estudio, de disfrute del tiempo libre, para ser
reclamadas y reivindicadas también como prácticas que contribuyen a la paz, la
seguridad, la convivencia y la integración[5]
De esta manera, la recreación es entendida como derecho, cuya garantía
aporta indudablemente a la calidad de vida de las personas y las comunidades,
trascendiendo la mirada de estos fenómenos como resultado de unas determinadas
condiciones para pasar a mirarlos como potenciadores de las condiciones
necesarias para el logro de mejores condiciones de vida.
Como tercera característica del dispositivo, se encuentra que como
escenario genera condiciones para la identidad, la participación y la
creatividad, al representar para las personas oportunidades de interacción y
participación mucho más flexibles y horizontales.
En definitiva, estas expresiones constituyen una manera de hacerse
públicos y de esgrimir formas de pensar y actuar diversos; son prácticas
socioculturales que pueden tener un papel importante en la construcción de
cultura política y ciudadanías democráticas desde las cuales dotar al sujeto de
una caja de herramientas, de conocimientos, de prácticas y de proceso de constitución
de identidad que transformen referentes tradicionales de actuación pública
anclados en el clientelismo y en la eliminación de la diferencia, para
fortalecer relaciones de reconocimiento democráticas y, por ende, de
convivencia[6].
Una cuarta característica del dispositivo, quizás una de las más
importantes, es la generación de procesos de formación que persiguen la
transformación de una determinada condición de cosas.
La dimensión cultural de la ciudadanía referida a los procesos
socioculturales que tiene en cuenta las condiciones históricas, las
experiencias cotidianas, así como las dinámicas locales comunitarias y
ciudadanas. Desde esta dimensión
cultural, tiene sentido recobrar el significado de la ciudadanía no como
estatus jurídico, sino como fuerza simbólica encarnada en las luchas por el
reconocimiento social, político y cultural.
Porque es este último significado el que permite, incluso, recobrar la
dimensión emancipatoria de los derechos, es decir, nos permite recordar que los
derechos han sido una conquista de los sujetos y no una dádiva del estado[7].
El dispositivo orientado a la dimensión social de la recreación, la
concibe como práctica que se realiza en el tiempo libre, que son libremente
elegidas, satisfactorias en ellas mismas y placenteras, y favorecen adecuados
escenarios para el desarrollo humano integral.
En últimas, lo que busca el dispositivo es hacer visibles otro tipo de
aspectos que se dan a través de las prácticas de ocio y recreación: identidad,
participación, creatividad.
Se trata de enfatizar en la dimensión política de las experiencias
recreativas y deportivas, de tal suerte que ella pueda pensarse como escenario
donde también se llevan cabo procesos de formación de referentes simbólicos,
culturales, de significación política y de actuación en la esfera pública[8]
REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS
1.
ANDRADE
DE MELO. V. y DE DRUMMOND, E.,
Introducción al ocio. Editora Menole
Ltda., Barueri Brasil, 2003
2.
CARIDE, J., Paradigmas Teóricos
en
3.
Experiencias Deportivas y/o recreativas que en medio de
contextos de violencia aportan a la construcción de tejido social y la
convivencia en Medellín. Instituto de Deportes y Recreación
INDER Medellín – Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín.
2005.
4.
Memorias Dimensión Social del
Deporte y
5.
TABARES, F., Ocio, Recreación y Desarrollo Humano. Memorias VI Congreso Departamental de
Recreación. Medellín mayo 5, 6 y 7 de
2005.
6.
TABARES, F., El ocio como dispositivo para la potenciación
del desarrollo humano. XIV Seminario Maestros Gestores de
Nuevos Caminos. Seminario ESCUELA Vs
JUVENTUD: ¿Encuentros o Desencuentros?. Medellín
24 y 25 de agosto de 2005
7.
TABARES,
F. Dimensión social del deporte y la
recreación. Jornadas de trabajo APRENDER
JUGANDO. La lúdica como mediación de la
enseñanza y el aprendizaje. Instituto
Deportes y Recreación INDER Medellín – Asociación de Institutores de Antioquia
– Escuela del Maestro. Medellín 26 y 27
de agosto de 2005.
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¨ Este documento tiene como base La dimensión social del deporte y la recreación, que se inscribe dentro del proceso adelantado por el Instituto de deportes y Recreación INDER Medellín, para generar proceso que permitan el posicionamiento del deporte y la recreación como derechos ciudadanos.
[1] ANDRADE DE MELO. V. y DE DRUMMOND, E., Introducción al ocio. Editora Menole Ltda., Barueri Brasil, 2003
[2] Experiencias Deportivas y/o recreativas que en medio de
contextos de violencia a portan a la construcción de tejido social y la
convivencia en Medellín INDER –
Instituto de Estudios Políticos.
Universidad de Antioquia.
Medellín. 2005
[3] Ibid. Pag 2
[4] Idem
[5] Idem
[6] Ibid. Pag 2
[7] Ibid. Pag. 8
[8] Ibid. Pag 9