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PONENCIA |
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PRESENTACIÓN El
presente trabajo pretende dar a conocer a los asistentes algunas
regularidades propias del fenómeno del ocio, que intentan aportar a la
reflexión y atención de un fenómeno tan olvidado pero tan valioso para la
construcción de mejores vidas humanas. Quizás
no sea este el espacio para hacer una disertación profunda sobre el binomio
ocio y desarrollo humano, sino para explicitar aquel mundo de las prácticas
gustosas, con altos niveles de autonomía y atravesadas por la gratuidad, que
aportan de manera decidida a vidas más integrales. Así
pues, este documento ofrece algunas pistas que intentan caracterizar este
tipo de prácticas para que los participantes encuentren elementos concretos
que les permitan, de manera intenciona, favorecer procesos hacia la
potenciación de proyectos desarrollados con cualquier tipo de población. Este
taller propone al ocio y la recreación como derechos ciudadanos,
trascendiendo aquellas posturas que van desde considerarlo como símbolo de
las sociedades “industrializadas”, hasta identificarlo como la madre de todos
los vicios. CONSIDERACIONES PRELIMINARES Como
el cometido de este documento es el de presentar al ocio como un ámbito
propicio para la búsqueda de mejores condiciones de vida para las personas,
se inicia con algunos conceptos que tradicionalmente se han asociado con este
tipo de prácticas y que han representado uno de los mayores obstáculos para
su desarrollo. Particularmente en
nuestro medio, se encuentran imaginarios tales como: El ocio es madre de
todos los vicios, es peligroso y por tanto debemos estar ocupados en algo
útil para evitar estar en tal situación.
El ocio es propio de sociedades desarrolladas, que pueden disfrutar de
él por tener garantizadas todas las demás necesidades y además por poder
contar con los suficientes recursos para acceder a sus prácticas. El trabajo es complejo y difícil y
requerimos de formación y preparación para realizarlo, el ocio en cambio es
fácil y cualquier persona está en condiciones de vivenciarlo. En
relación al primer imaginario relacionado con la perspectiva negativa del
ocio, es importante anotar que ha sido quizás uno de los mayores obstáculos
para avanzar en propuestas que permitan posicionar las prácticas de ocio en
los diferentes escenarios, sea el familiar, el escolar o el comunitario. Una sociedad fundamentada en el trabajo, no
puede ver en el ocio sino una amenaza contra la cual luchar, mediante todas
las estrategias posibles. Vale
anotar que en esta perspectiva el ocio es mirado de manera menos despectiva,
cuando aparece como el espacio donde se recuperan las fuerzas para volver al
trabajo. Es, podríamos decir, la
mirada “positiva” más reiterativa frente a este tema. En referencia al
concepto de ocio que lo ubica en un determinado tipo de sociedades, vale la
pena citar a Ruiz Olabuenaga cuando afirma: “Una
última interpretación relaciona al ocio con el desarrollo industrial haciéndolo
dependiente de un determinado grado de afluencia socioeconómica de la que,
hoy por hoy, solamente pueden disfrutar los ciudadanos de unas pocas
sociedades, las opulentas del capitalismo industrial, la elite internacional,
social o política. Con estas
limitaciones de planteamiento el ocio queda reducido a una condición de oportunidad
socioeconómica sin que pueda atribuírsele
ninguna otra connotación intrínseca.
El ocio equivale al tiempo libre del que disponen las sociedades
industrializadas avanzadas, durante el cual ejercen una serie de actividades
que la ley económica de la subsistencia impide a otras sociedades, a quien
obliga a dedicarlas al trabajo constreñido”.
[1] Este tipo de imaginarios ha
conducido a situaciones en donde lo económico como referente fundamental
aparece como determinante en la existencia o no de las diferentes expresiones
del ocio. Para nuestro caso particular
se considera que el factor económico condiciona, más no determina la
existencia de diversas prácticas en todas las sociedades del mundo. De Lima Camargo[2], en relación con este aspecto, plantea que
supeditar la afluencia económica como determinante del ocio es, en referencia
a la pobreza, como vaciar a los empobrecidos de todo referente de deseo
humano de divertirse, de interactuar con los demás, de encontrar espacios que
bajo referentes distintos, posibilite la inclusión y la participación. Hoy otras perspectivas del desarrollo más
integrales reconocen el valor y presencia del ocio en todas las sociedades
del mundo, con sus características propias en cuanto a manifestaciones,
referentes culturales y barreras de acceso. En cuanto al poco valor asignado al
ocio como escenario de potenciación humana, basta mirar su presencia en los
planes de desarrollo municipal o en el sistema educativo. La preparación del ser humano está dirigida
más al mundo del trabajo que al del ocio.
Quizás un ocio estéril que sólo
posibilita la reproducción básica de la vida y la existencia de condiciones
injustas de exclusión y marginación de las mayorías. Reivindicar
el valor del ocio como aspecto importante en la vida humana, requiere
trascender los imaginarios que lo ubican como algo sin valor y apenas
merecedor de alguna atención. En
palabras de Csikszentmihalyi “ … hemos llegado a asumir que
el tiempo libre es una de las metas más deseables a que podemos aspirar. Aunque el trabajo se considera como un mal
necesario, ser capaz de relajarse y de no tener nada que hacer le parece a la
mayoría de las personas la vía regia
hacia la felicidad. La creencia
popular consiste en que para disfrutar del tiempo libre no se necesita
ninguna habilidad especial y que cualquiera puede hacerlo. Pero las pruebas obtenidas sugieren lo
contrario: el tiempo libre es más difícil de disfrutar que el trabajo. Tener ocio a disposición de uno no aumenta la calidad de vida, a menos
que se sepa cómo servirse de él eficazmente, y esto no es de ningún
modo algo que se aprenda automáticamente [3]. QUÉ
ENTENDEMOS POR OCIO [4] Frente al ocio, muchas definiciones han sido propuestas. Diferentes autores en diferentes momentos
históricos han presentado definiciones de ocio. Para el caso de este documento, más que
apostar por alguna de ellas o por una nueva, lo que se presenta es la
identificación de las regularidades constitutivas de dichas experiencias, que
a su vez están condicionadas por factores sociales y culturales. En la búsqueda de referentes que apuesten por estrategias de
encuentro más que de desencuentro, se considera que la presentación de unos
elementos constitutivos alrededor de los cuales generar encuentro y
reflexión, en relación con el desarrollo humano, aparecen como más pertinentes. Así pues se proponen tres elementos constitutivos presentes en el
ocio: 1. El
elemento constitutivo temporal: El componente temporal es un
referente importante. Es decir, la
referencia a lo que en horas puede ser un día de cualquier persona y que
permite dar cuenta de sus diferentes ocupaciones y saber lo que realmente
puede ser considerado como tiempo realmente libre. Este elemento constitutivo tiene un valor
fundamental, pues de acuerdo al género (los roles asociados al género), al
estrato (las posibilidades de acceso), al empleo (empleo estable, subempleo,
trabajo informal), etc., la disponibilidad de tiempo libre es mayor o menor y
por tanto las condiciones para el ocio lo son de igual manera. En este
sentido, se encuentran posiciones que consideran tiempo libre a aquel lapso
de tiempo que no está ocupado por la obligación de trabajar. Así pues, puede entenderse como el tiempo
no dedicado a una labor remunerada. Otras
posiciones agregan al tiempo de no trabajo, el tiempo dedicado a tareas y obligaciones
como la familia y los cuidados personales.
Hay otros que incluso excluyen del tiempo libre el dedicado a
actividades espirituales y políticas, entendiendo como tiempo libre aquel que
no está determinado por ninguna imposición sea del tipo que sea. El tiempo puede ser considerado como
uno de los componentes fundamentales del ocio. Hay una parte del tiempo en donde la
persona se dedica a actividades necesarias o socialmente impuestas. Cuando se está en condiciones de disponer de espacios de tiempo que no
responden a lo impuesto, puede empezar
a hablarse de un tiempo realmente libre.
Es decir, un tiempo que la persona puede dedicar a realizar
actividades a las cuales atribuye valor y en la cual encuentra momentos de
placer y disfrute. De acuerdo con
Trilla y Puig el elemento constitutivo
temporal es la condición primera y necesaria del ocio, y puede ser
entendido en cierto sentido como la
<<libertad de>> imprescindible para hacer posible la
<<libertad para>> que nos acerque al ocio. De acuerdo con esta mirada, el tiempo, es
el fundamento objetivo y cuantificable sobre el que se puede manifestar una
actividad de ocio”. 2. El elemento constitutivo de la actividad: Otro componente importante para
hablar del ocio, es la actividad que se realiza. La actividad como componente importante
para el acercamiento al ocio puede ser
considerada como aquello que hacemos en nuestro tiempo libre y que va desde
el descansar, dormir, practicar alguna actividad deportiva, leer, ver
televisión, salir de paseo, ir al cine, etc.
El ocio, además del tiempo libre, se
ve materializado en actividades que son elegidas para ocupar ese tiempo
libre. En opinión de Trilla y Puig, la
importancia de la actividad no radica en ser vehículo del ocio, sino en la
significación que tiene para la persona y en el aporte que tiene para la
formación personal y el desarrollo social.
Es decir, la actividad juega un papel fundamental en el análisis del
ocio, pues en ella confluyen imaginarios, intenciones y estructuras que es
necesario entender sobre todo en la perspectiva del desarrollo humano. 3. El elemento constitutivo de la
Experiencia: De acuerdo con WLRA[5] “El ocio se refiere a un área
específica de la experiencia humana, con sus beneficios propios, entre ellos
la libertad de elección, creatividad, satisfacción, disfrute y placer, y una
mayor felicidad. Comprende formas de
expresión o actividad amplias cuyos elementos son frecuentemente tanto de
naturaleza física como intelectual,
social, artística o espiritual. Es lo que actualmente se puede
denominar como experiencia de ocio, centrada en la persona. Desde este planteamiento el llamado tiempo
libre y la actividad como tal pierden importancia. La persona en su tiempo de trabajo, puede
realizar una actividad con la que se identifique tanto que no represente un
opuesto con lo que haría en el llamado tiempo libre. Sin embargo para el caso de este documento
no es lo mismo trabajo que ocio, y más bien, pudiera decirse que hay labores
que potencian condiciones para el desarrollo de las personas, pero que en
ningún caso pueden ser entendidas como ocio.
Por tanto la experiencia a la que se hace referencia es la de ocio y
que contiene los dos elementos constitutivos desarrollados anteriormente (tiempo
libre y actividad). Para un análisis
más detallado de este aspecto véase Csikszentmihalyi [6]. Las características distintivas de
la experiencia de ocio, son: 1.
Autonomía
en la elección de la actividad. Es decir que la persona no depende
sólo de influencias externas para participar o no en una determinada
actividad. Podría entonces hablarse de
autonomía en un doble sentido, la autonomía en el qué y autonomía en el
cómo. Para la primera, la autonomía
supone libertad para elegir la actividad.
Con respecto a la segunda, el individuo mantiene la responsabilidad
sobre el desarrollo de la actividad y la manera de realizarla. Es importante anotar que cada forma
de ocio propone sus condiciones; así por ejemplo cuando se decide participar
en una determinada actividad se asume que se respetarán las reglas de la
misma. En este caso, la autonomía tiene que ver con la decisión de participar respetando o
concertando las reglas de dicha actividad.
2. Autotelismo. Es decir que las prácticas de ocio
tienen una finalidad en sí misma. No
es deseable una actividad en razón de lo que produce sino en el valor
intrínseco que le asigna una persona.
Se busca entonces la vivencia agradable que produce una actividad en
la que se encuentra valor por sí misma.
3. Encontrar placer y disfrute. Esto es que las actividades que son
elegidas libremente para vivir el ocio, sean ellas mismas generadoras de
placer y disfrute. No es imaginable un
ocio aburrido, tedioso y penoso, pues en realidad sería un ocio fracasado. Sin embargo no debe ser confundido con
definiciones de diversión que remiten sólo a risas y recocha. La gratificación tiene que ver con el hecho
de hacer por el gusto que produce, y que incluso puede incluir el esfuerzo en
la ejecución de las actividades elegidas para vivir el ocio. Puede ser interesante plantear que
aunque cada uno de los componentes que se han presentado es importante para
explicar el ocio, ninguno de ellos alcanza por separado a explicarlo en su
totalidad. Así por ejemplo, cuando una
determinada sociedad no garantiza las condiciones básicas para que las
personas puedan disponer de condiciones dignas en su tiempo libre, condiciona
el valor y aporte de las experiencias de ocio en lo referente a su aporte a
mejores condiciones de vida.
Igualmente se podría decir de las actividades que se realizan en el
tiempo libre, es decir que no es suficiente con una gran cantidad de
programas y eventos para decir que el ocio es elemento valioso en la
dirección del bienestar humano. Queda planteado entonces que una
adecuada lectura del ocio debería pasar por un análisis de las condiciones de
las personas, de sus preferencias, de su tiempo libre disponible, de las
actividades que realiza y del aporte que todo esto hace a las condiciones
reales de bienestar. EL
OCIO COMO DISPOSITIVO PARA LA POTENCIACIÓN DEL DESARROLLO HUMANO Los estudios de
ocio en por lo menos los últimos 20 años, han venido desarrollando
importantes esfuerzos en torno a la construcción de marcos referenciales que
permitan trascender aquella mirada que situaba su desarrollo, casi exclusivamente,
en la cantidad de ofertas ofrecidas o las prácticas realizadas. Una mirada más
cualitativa y relacionada con conceptos como bienestar, calidad de vida o
desarrollo humano, ha empezado a conocer algunos planteamientos que
cuestionan la relación directa del ocio con el desarrollo humano. Hoy la búsqueda se dirige más a la pregunta
de ¿cuál ocio es el que más potencia el desarrollo humano? Para responder a esta pregunta es necesario
pasar por el análisis de las diferentes prácticas de ocio. Hoy es posible
afirmar que no todas las prácticas de ocio potencian de igual manera el
desarrollo humano. Planteamientos como
los de Csikszentmihalyi [7] quien lo plantea como ocio pasivo o activo, Stebbins [8] quien habla del
ocio serio y el casual, para Cuenca [9] el ocio autotélico y para Tabares [10] y Osorio ¨ los
satisfactores del ocio, dan algunas pistas a este respecto. Es decir que bajo la identificación de las regularidades propias del
ocio, es posible dar cuenta de su relación con el desarrollo humano. Una relación más, o menos, orientada hacia
dicho referente. Así entonces, el ocio puede ser potenciador de transformaciones o por
el contrario ayudar a mantener el status quo. Por ello y antes de adentrarnos
en el análisis de las prácticas de ocio, nos apoyaremos en el planteamiento
de Victor Andrade de Melo y Edmundo de Drummod Alves [11], quienes para el análisis el ocio desde la perspectiva de la animación
cultural plantean tres sentidos en dicha intervención. En primer lugar está el paradigma tecnológico, en el cual el ocio
cumple una función algo así como de ambulancia, es decir va de lugar en lugar
atendiendo las situaciones más críticas, buscando fundamentalmente la
atenuación de la situación problemática, pero sin avanzar en atender las
causas de dicha situación. En este paradigma se inscriben las prácticas de
ocio dirigidas, planteadas desde el profesional, de manera masiva y
esporádica en la mayoría de las ocasiones.
Bajo este paradigma se busca garantizar las mejores condiciones para
el estado de cosas se mantengan. Un segundo paradigma, denominado por estos autores como Interpretativo,
busca, desde la motivaciones y preferencias, garantizar el acceso a
posibilidades que permitan desarrollar las prácticas de ocio a las que se
atribuye valor. Aunque este paradigma
es presentado como la superación del tecnológico, se cuestiona su poca
capacidad transformadora, pues su objetivo el garantizar el acceso a bienes y
servicios sin preguntarse apenas por las condiciones e intencionalidades bajo
las cuales se instauran. Este
paradigma corresponde al ofrecimiento de cursos, visitas a lugares y demás
tipos de ofrecimientos para la población. En último lugar, se encuentra el paradigma dialéctico, que entiende la
realidad como algo histórico, con intereses de clases, que tiene en cuenta el
contexto y las situaciones que son producidas en cada lugar por dichos
condicionantes. En este paradigma el ocio es orientado hacia el
empoderamiento personal y político, la participación y en últimas en la
búsqueda de mayores niveles de autonomía frente a las prácticas que son
elegidas en relación con la potenciación de capacidades humanas. En últimas
corresponde al planteamiento de Nelly [12] quien frente al tema del ocio dice: Quizá el cambio más
significativo sufrido por los estudios de ocio durante la última década haya
sido considerar el ocio como algo <refutable>. Este cambio está relacionado
con otras perspectivas: el ocio como
algo socialmente imbricado en lugar de cómo algo separado o especial; el ocio
como aspecto culturalmente situado, el ocio como aspecto político y el ocio
como aspecto basado en los esquemas de producción y distribución de una
economía mundial capitalista. La
naturaleza refutable del ocio suscita, asimismo, los antiguos aspectos
sociológicos de género y clase social y los asuntos culturales de raza y
etnia. El ocio no es un ideal
filosófico, sino un complejo conjunto de comportamientos, significados,
estructuras e ideologías socialmente construidos. Definido pues el ocio y partiendo de
la base de su complejidad, su lectura en términos de aporte al desarrollo
humano no puede quedarse en la descripción de las prácticas ni en el
inventario de los equipamientos, sino que se hace necesario pensar referentes
que puedan dar cuenta de la mayor cantidad de variables presentes en dichas
prácticas. En cada práctica u
ofrecimiento subyacen imaginarios y representaciones que deben ser develados
para dar cuenta realmente de su relación con el desarrollo humano. A MODO DE CONCLUSIÓN Las prácticas de ocio, en ellas mismas, no pueden ser presentadas
todas como elementos potenciadotes de capacidades humanas. Se hace necesario relacionarlas con formas
de vida, con tipos, con la forma como favorecen u obstaculizan la
participación y los niveles de autonomía, para poder afirmar su
direccionamiento hacia el desarrollo humano. Buscar referentes que permitan leer en su complejidad este fenómeno,
permitirá una lectura más clara que aportará a posicionar este tipo de
prácticas, como ámbitos con sus valores y beneficios propios, tan importantes
para la vida como cualquier otra
necesidad. |
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¨ Este trabajo se basa en el
presentado al XIV SEMINARIO MAESTROS GESTORES DE NUEVOS CAMINOS SEMINARIO ESCUELA Vs JUVENTUD: ¿Encuentros o
Desencuentros? Celebrado en la ciudad de Medellín el 24 y 25 de agosto
de 2005. Este documento hace parte de
los avances realizados en el marco de la investigación Espacio, Ocio y Política: Distribución comparativa de los equipamientos
culturales en la ciudad de Medellín, que lidera la Corporación CIVITAS.
¨ Corporación para el estudio y la promoción del ocio, la
recreación y el tiempo libre orientados al desarrollo humano
[1] RUIZ OLABUENAGA, I., Ocio y estilos de vida, en Informe sociológico sobre la situación social de
España, Sociedad para todos en el año 2000, Fundación FOESSA, Madrid, 1994,
Vol. 2, p. 1885.
[2] DE LIMA CAMARGO, L., Educación para el ocio. Editorial Moderna. Sao Paulo Brasil. 1999
[3] CSIKSZENTMIHALYI, M. Riesgos
y oportunidades del ocio. Aprender a
Fluir. Editorial Kairós, Barcelona. 1998
[4] TABARES. F., Ocio, recreación y desarrollo humano. En Memorias VI Congreso Departamental de Recreación. Medellín,
Mayo de 2005
[5]
World Leisure and Recreation Association
[6] CSIKSZENTMIHALYI, M. Aprender
a Fluir. Editorial Cairos S. A.,
Barcelona – España. 2003
[7] Ibid. Pag. .86
[8] STEBBINS,
R. Un estilo de vida óptimo de ocio: combinar ocio serio y casual en la búsqueda
del bienestar personal. En CUENCA, M.
(ed.) Ocio de desarrollo humano. Propuestas para el 6º Congreso Mundial de
Ocio. Universidad de Deusto & World
Leisure. Bilbao. 2000.
Pags. 109 - 116
[9] CUENCA. M., Concepción actual del ocio y sus dimensiones. Materiales de trabajo. Núm. 1 (1997/1998). Teoría del ocio. Prof.
Manuel Cuenca, Prof. Concepción
Maiztegui. Centro de Documentación en
Ocio. Universidad de Deusto. Bilbao - España
[10] TABARES. F., El Desarrollo Humano como Marco de Análisis
del Ocio en la Actualidad. http://www.redcreación.org/documentos/simposio2if/JFTabares.htm
¨ Esperanza Osorio autora que ha desarrollado importantes aportes al
sector de la recreación en relación al Desarrollo Humano. Ha conceptualizado sobre el tema de los
satisfactores. Para mirar sus
principales aportes mirar http://www.funlibre.org
[11] ANDRADE DE MELO. V. y DE DRUMMOND,
E., Introducción al ocio. Editora Menole
Ltda., Barueri Brasil, 2003
[12] KELLY, John R.
Asuntos del
milenio. Una perspectiva global. En CUENCA, M. Ocio y desarrollo humano. Propuestas para el 6º Congreso Mundial de
Ocio. World Leisure & Universidad de
Deusto. Bilbao. 2000