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Resumen
Introducción: Dentro del contexto
universitario, resulta pertinente indagar sobre la multiplicidad de
actividades que realizan los estudiantes en tiempos y espacios no
institucionalizados ya que es, justamente allí, en dónde los seres humanos
accedemos a una serie de prácticas recreativas, culturales y de ocio que
contribuyen a la construcción de la sociedad en que vivimos. En este
sentido, resulta fundamental conocer las opciones que tienen los
estudiantes para invertir su tiempo libre en un contexto en el cual las
posibilidades de diversión de los universitarios se encuentran
condicionadas por las reglas inflexibles de la sociedad de consumo, que
termina imponiendo ciertos estilos de vida asociados al consumo de bebidas
alcohólicas, de cigarrillo y de muchas otras modas que si bien logran un
efecto de esparcimiento, contribuyen muy poco a su desarrollo
personal. Objetivo: Caracterizar las diferentes formas de consumo
cultural y uso del tiempo libre en los estudiantes de Palabras
claves: Consumo cultural, tiempo libre, universitarios, percepciones y
representaciones sociales Introducción
En apariencia, tomar el tiempo libre como objeto de
estudio puede parecer un ejercicio investigativo poco relevante. Sin
embargo, al indagar sobre las implicaciones de este tema,
con respecto al desarrollo del ser humano y de las sociedades, nos
encontramos con una problemática de alta complejidad. En efecto, la
comprensión del tiempo libre supone tener en cuenta variables de tipo
psicológico, sociológico, cultural, económico y político. Dentro del contexto universitario, resulta pertinente
indagar sobre la multiplicidad de actividades que realizan los estudiantes
en tiempos y espacios no institucionalizados ya que es, justamente allí, en
dónde los seres humanos accedemos a una serie de prácticas recreativas,
culturales y de ocio que contribuyen al desarrollo de nuestra personalidad
y a la construcción de la sociedad en que vivimos. En este sentido, podemos
afirmar que el interés de este trabajo es doble: por un lado, permitirá que
los estudiantes de la CUL reflexionen, con sentido crítico, sobre las
opciones que eligen para invertir su tiempo libre en un contexto en el cual
las posibilidades de diversión de los universitarios se encuentran
condicionadas por las reglas inflexibles de la sociedad de consumo, que
termina imponiendo ciertos estilos de vida asociados al consumo de bebidas
alcohólicas, de cigarrillo y de muchas otras modas que si bien logran un
efecto de esparcimiento, contribuyen muy poco a su desarrollo
personal. El éxito de estas propuestas, se explica, en parte, porque
no existen otras posibilidades que sean lo suficientemente atractivas como
para competir con estas actividades. Las invitaciones a eventos culturales,
por ejemplo, no logran convocar masivamente a un público joven como lo
hacen las fiestas de “integración”, contrasta la austeridad de las
fotocopias con la publicidad diseñada con materiales, imágenes y colores
que captan la atención del público objeto. Por esta razón, la cultura
representada en sus distintas expresiones se convierte en un bien al que
acceden aquellas personas que hacen parte de un contexto social que les ha
transmitido estos valores, excluyendo al grueso de la población que no
posee esta sensibilidad. Por otro lado, el hecho de recolectar información
sobre el uso del tiempo libre permitirá a la dependencia de Bienestar
Universitario conocer las prácticas de de los estudiantes de la CUL, para
diseñar propuestas que contribuyan a su formación integral
adaptadas a sus necesidades y expectativas Materiales y Métodos Debido a que este es el primer estudio que se realiza
en la corporación para indagar sobre las prácticas y consumos culturales de
los estudiantes, se opto por un enfoque descriptivo, a través del cuál se
recolectaron un conjunto de datos cuantitativos que pretenden ofrecer una
imagen global sobre la cotidianeidad de los universitarios lasallistas
dentro y fuera de Luego de someter la encuesta al juicio de
varios expertos se realizo una prueba piloto con 50 estudiantes. Al final,
se aplicaron 421 encuestas a una población compuesta por 1239
estudiantes de pregrado, matriculados en el semestre I-2007. El tipo
de muestreo empleado fue no probabilística, también conocido como dirigido
o intencional3. El principal criterio para realzar el muestreo fue
escoger el día y la hora en que hubiera una mayor concentración de
estudiantes en las aulas de clase, debido a que existe un buen número de
estudiantes que realizan sus prácticas por fuera de la Corporación; en este
sentido, la aplicación de un muestreo probabilística habría implicado un
trabajo de localización de los encuestados demasiado dispendioso para los
objetivos de la investigación4. La representatividad numérica de
la muestra, con respecto a la población total, queda subsanada por el tamaño
de la misma, que equivale a un 34%; por lo tanto, las conclusiones a las
que se llegue en este estudio son extensibles al resto de la población
universitaria de Para la sistematización de los datos se elaboro una
matriz en Excel que después fue exportada al Statistical Package for the
Social Sciences (SPSS). Fundamentalmente, el análisis de la información se
realizó mediante la descripción y la interpretación de la distribución de
frecuencias de cada una de las variables. En algunos casos, debido al alto
número de categorías, fue necesario resumirlas; en otros, se crearon nuevas
tablas a partir de las distribuciones de frecuencia iniciales, con el fin
de comparar sus valores. Características
de la muestra. Como se puede observar en la tabla 1, el sexo de los
estudiantes encuestados se distribuye de manera homogénea entre
hombres(48%) y mujeres (52%) ; con respecto a la edad, encontramos
que se trata de una población bastante joven, el 77% varia entre los 17 y
21 años(tabla 2) y el 21,3% entre los 22 y 26 años. Socioeconómicamente,
los estudiantes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, en un 54%; mientras que
el 46% restante se ubica en los estratos 4, 5 y 6 (Tabla
3). TABLA 1:
Distribución por sexo TABLA 2 Distribución por grupos de edad
TABLA 3 Distribución por
estrato socioeconómico
TABLA 5 Distribución por semestre
Al analizar estos datos en su globalidad, y luego de
compararlos con la información de registro académico, podemos afirmar
que poseen una buena representatividad con respecto a las características
básicas de la población universitaria de la CUL. Según la tabla 6, los estudiantes encuestados son
oriundos, en un 78,6, de los municipios del Área Metropolitana; siendo
Medellín la ciudad de origen del 45,4%; en grado descendiente, le siguen
Caldas (15.9%), Envigado (9,5), Itagüí (5,0) Sabaneta (2,1%) Bello y la Estrella
(0.7%). Un segundo grupo esta representado por 22 estudiantes que vienen de
diferentes municipios del Departamento de Antioquia (5,2%) tales como
Andes, Angelopólis, Caucasia, La Ceja, Rionegro y Turbo, entre otros. De
los 19 estudiantes que provienen de otras capitales encontramos 8
oriundos de ciudades de la costa norte, 5 del eje cafetero, 3 de Bogotá, 2
de Cali y uno de Quibdo. Los cuatro restantes proceden de municipios de
Córdoba y Cundinamarca. De acuerdo a la composición demográfica de los
estudiantes encuestados se podría pensar que existe un predominio de los
valores de la cultura antioqueña que comparte, al mismo tiempo, puntos de
referencia en dónde se mezcla la influencia de contextos urbanos y rurales.
Por otro lado, la presencia de estudiantes de la costa norte y del
centro del país, genera situaciones en dónde las costumbres y las prácticas
sociales pueden contribuir a dinamizar las interacciones de los estudiantes
en torno al intercambio de experiencias y costumbres de diverso orden.
TABLA 6: DISTRIBUCIÓN POR MUNICIPIO
DE ORIGEN (Datos sintetizados)
A pesar de que el municipio de Medellín aparezca como
el lugar en que vive el mayor porcentaje de los estudiantes
encuestados (38%), lo cierto es que el 58,8% habitan al sur del Valle de
Aburrá; en este caso (tabla 8), los niveles de densidad disminuyen con
respecto a la proximidad de estos municipios a TABLA 8 Distribución por municipio de residencia
En cuanto a los aspectos personales y familiares, los
resultados de la encuesta son coherentes con el momento evolutivo por el
que atraviesan los estudiantes de A pesar de que el 65.8% de los estudiantes
encuestados viva con su familia nuclear, conviene prestar atención a la
ausencia del padre en el 9,3% de los casos y a las otras formas de
organización familiar (tabla 10) que evidencian la crisis de la familia,
caracterizada por el predominio de los divorcios, las múltiples
recomposiciones y la pérdida de autonomía del núcleo familiar. Sumados
estos últimos casos nos darían un 33,4%. TABLA 9 Distribución por estado
civil
TABLA 11 Distribución de la muestra
respecto a quienes viven con el estudiante
RESULTADOS Y DISCUSIÓN Niveles de participación, razones y expectativas de
los estudiantes frente a las diferentes actividades ofrecidas en la
institución para el uso del tiempo libre. Con el fin de brindar una formación integral a sus
estudiantes, la CUL programa semestralmente una serie de actividades con el
concurso de la unidad de Bienestar Universitario. Estas actividades son de
tipo recreativo, como las clases de yoga, los juegos de mesa, el ajedrez,
las clases de baile y de capoeira; deportivo, como el tenis de mesa, el
voleibol, los torneos internos de fútbol, el gimnasio y culturales como, el
cine club y las exposiciones de arte. Ante esta variedad de ofertas para el uso del tiempo
libre en el contexto universitario, quisimos conocer los niveles de
participación de los estudiantes. La actividad que más les llama la
atención es ir al gimnasio (24%), le sigue el tenis de mesa (21%) y los
juegos de mesa (19,7%). Tabla 12. TABLA 12 Actividades institucionales en que mas han participado los
estudiantes al interior de la universidad (Datos no acumulativos,
extraídos de tablas de frecuencia) TABLA 13: Actividades institucionales en que menos han participado los
estudiantes al interior de la universidad (Datos no acumulativos, extraídos
de tablas de frecuencia) Globalmente la participación de los estudiantes en
las actividades para el uso del tiempo libre, al interior de la CUL, es
bastante baja. Al indagar sobre el número de horas invertidas en la semana
inmediatamente anterior el 83.8% de los estudiantes no asistió al gimnasio,
el 88,8% no jugo tenis de mesa y el 87,9% no participo en juegos de
mesa. La actividad a la que más se le dedico tiempo fue estar con los
amigos en la cafetería: un 7,1% dedico 10 horas en la semana anterior y el
35,4% entre 3 y 8 horas a la misma actividad. Navegar en Internet, aparece
como el otro centro de interés de los estudiantes dentro de la
universidad. El 34.4% ingreso a la red entre una y seis horas durante
la semana anterior, empleando los equipos de la universidad. En orden de importancia, las razones expresadas por
los estudiantes para no participar en las actividades ofrecidas por la
institución es la aparente desinformación con respecto a las actividades
ofrecidas por la institución (tabla 14). En efecto, el 9 3,1%
afirmo no tener idea sobre la existencia de estas actividades en la
universidad; el segundo motivo, asociado a la baja participación de los
estudiantes, es que los horarios en que se ofrecen estas actividades no
coinciden con la programación de las mismas (83,1%); por otra parte, el
81.9% dice que el tipo de actividades ofrecidas no les llama la atención y
que sus ocupaciones personales les impiden asistir a las mismas. TABLA 14: Porque no participan los estudiantes en las actividades
institucionales. (Datos no acumulativos, extraídos de
tablas de frecuencia)
Con el fin de conocer los intereses de los
estudiantes sobre el uso de su tiempo libre, dentro de la universidad, se
les pidió que propusieran que tipo de actividades les gustaría que se
ofrecieran en TABLA 15: Actividades lúdicas que los
estudiantes quisieran realizar en la Universidad
El siguiente grupo de actividades que los estudiantes
quisieran que se realizaran en la universidad son las deportivas, 19
respuestas. Aquí se destacan los campeonatos interfacultades y las artes
marciales, seguidos de deportes como la natación, el baloncesto y el tenis
de campo, entre otros. TABLA 15: Actividades
deportivas que los estudiantes quisieran realizar en la Universidad
Con respecto a las actividades culturales, 16
respuestas, vale la pena destacar el interés de los estudiantes por
los talleres de lectura y poesía; así como su preocupación por la calidad
de la programación cultural, específicamente las películas proyectadas en
el cineclub lasallista, de las cuáles esperarían un contenido intelectual
más elaborado. (Tabla 16). En esta misma línea, tabla 17, los estudiantes
manifiestan el deseo de tomar clases de música y de teatro TABLA 16: Actividades culturales que los
estudiantes quisieran realizar en la Universidad
TABLA 17 Actividades artísticas que los estudiantes
quisieran realizar en la Universidad
Aspectos
generales del empleo del tiempo libre fuera de la universidad Al hablar sobre el uso del tiempo libre por fuera de
la universidad, nos referimos a un amplio conjunto de actividades que
tienen que ver con los horizontes sociales y las ocupaciones personales de
los estudiantes, en función de los grupos con que interactúan
cotidianamente. En estos espacios los jóvenes eligen libremente el empleo
de un tiempo no institucionalizado. Sin embargo, sus elecciones están
condicionadas por aspectos económicos y culturales; en ocasiones, pueden
contar con los recursos económicos para el desarrollo de cualquier
actividad lúdica, cultural o recreativa, pero carecer de un patrimonio
cultural que les ayude a valorar cierto tipo de expresiones y posibilidades
que van más allá de los principios y actitudes inculcadas en el seno de la
familia y en su proceso de socialización primaria. También se puede dar la
situación contraria, que exista la sensibilidad hacia formas un poco más
refinadas del consumo cultural, pero que las limitaciones económicas
impidan el acceso a determinadas prácticas. Como quiera que sea, las
posibilidades de consumo cultural y de utilización del tiempo libre en
países como el nuestro son bastante limitadas; en parte, por la carencia de
infraestructura (parques, museos, conciertos, exposiciones, cine clubes,
etc.) y, en parte, porque en la escala de valores de nuestra sociedad, el
cultivo y el desarrollo personal de los individuos ocupa un lugar secundario.
Para las teorías psicosociales, dichas
configuraciones cognitivas del ecosistema en que habitan los actores
sociales tienen un sentido pragmático que hace que sus preferencias y sus
elecciones sean altamente adaptativas a las exigencias del medio. El
resultado, es la construcción de lo que Serge Moscovici ha denominado en
términos de representaciones sociales.[3] Desde
una temprana edad, los jóvenes decodifican las reglas de juego impuestas
por el sistema y poco a poco van desarrollando procesos de identidad que
les ayuden a obtener éxito y movilidad social. Consecuentemente, todo
lo que no entre en esos esquemas será rechazado frontalmente o será objeto
de grandes resistencias. De allí surgen los cánones, los estereotipos y los
imaginarios sociales que terminan modulando las formas de ser y de relación
de los habitantes de un contexto geográfico. Aplicando estas reflexiones al
intento por comprender la idiosincrasia de nuestros estudiantes frente al
consumo cultural, podemos formular la siguiente hipótesis: sencillamente,
los jóvenes no invierten su tiempo libre en un consumo cultural creativo y
reflexivo por que no consideran que el esfuerzo que supone leer un
buen libro, ver una buena película, asistir a teatro o a exposiciones de
arte, represente un valor esencial para su proyecto de vida. Resulta más
eficaz cultivar la imagen y la apariencia. A continuación exploraremos algunos aspectos
generales relacionados con las actividades generales que suelen realizar
los estudiantes en su tiempo libre. Los tópicos de las preguntas obedecen a
las posibilidades lógicas que tiene un joven que viva en el área
metropolitana y a la oferta cultural y recreativa de nuestro medio. Salir
con amigos, estar con la familia, hacer parte de clubes o de grupos,
practicar un deporte, etc. La intensidad se midió en función del número de
horas dedicadas en la semana inmediatamente anterior a las prácticas
referidas (Tabla 18). Al sumar el total de horas invertidas, encontramos
que la mayor parte del tiempo fue dedicado a salir con los amigos (67,8%):
10,8%, dedico entre una y tres horas semanales; 25,4%, de cuatro a seis
horas y 19,5%, de siete a diez horas. En segundo lugar, aparece el tiempo
dedicado a salir con la familia (50,1%), el 19,7% dijo haber dedicado
entre una y tres horas a salir con su familia; 20,5%, entre cuatro y
seis horas; 6,4% entre siete y diez horas. En tercer lugar tenemos,
la realización de actividades domésticas (47,5%), el 23.9% invirtió entre
una y tres horas de su tiempo libre; el 14,8%, entre cuatro y seis horas y
el 4,8%, entre siete y diez horas. Al comparar el uso del tiempo libre de
los estudiantes dentro y fuera de la universidad, encontramos que existe un
patrón común con respecto al consumo de productos culturales. Asistir a
teatro, realizar caminatas, practicar un arte marcial, tocar un instrumento
o ir a clases de baile apenas parece interesar a un cuatro o cinco por
ciento de TABLA 18 Principales
actividades en que los estudiantes invierten su tiempo libre fuera de la
universidad (Datos no acumulativos, extraídos de tablas de frecuencia)
En todo caso, como habíamos dicho más arriba, la
afición por el empleo creativo del tiempo libre es una construcción en la
que influyen una multiplicidad de variables que, según Guillermo
Orozco[4], pueden ser
individuales, mediadas por las experiencias, los procesos cognitivos y
afectivos de las personas; culturales, políticas, económicas, situacionales
e institucionales. En función de estas instancias, los grupos terminan generando
una serie de regularidades que caracterizan su comportamiento social. Aquí
podríamos recurrir a un concepto sociológico que hace emerger un punto de
vista psicosocial. Según Raymond Boudon, “la agregación permite conectar la
relación entre las acciones y preferencias individuales con los efectos
colectivos que estas producen”[5]. Solo así
podemos entender porque la mayoría de nuestros jóvenes prefieren ciertas
prácticas con respecto a otras. Además del aspecto pragmático, que hemos
señalado, la dinámica de los grupos genera reglas8 que deben ser
cumplidas por los sujetos para ser aceptados. Por lo tanto, es más
importante estar al tanto del último capitulo de la telenovela de moda que
haberse leído el último libro de Kensaburo Oé, porque lo primero hace fluir
la comunicación sin mayor esfuerzo. El compartir los mismos referentes
culturales, las mismas aficiones, los mismos gustos, termina siendo un
factor de inclusión que juega un papel muy importante en el equilibrio
psíquico de los adolescentes y los jóvenes. El consumo
de medios de comunicación. Para conocer en detalle el consumo de los medios de
comunicación se tuvieron en cuenta diferentes niveles de frecuencia. Es así
como para la presente investigación indagamos a cerca del uso y la
intensidad con que los estudiantes acceden a dichos medios. Cada cuanto lee
la prensa escrita, que tipo de revistas no académicas suelen frecuentar,
cuáles son los autores preferidos, en materia literaria; si les gusta
la radio, que tipo de programas prefieren; lo mismo en el caso de Los Medios
Escritos. La lectura de la prensa escrita aparece como una
actividad de mediana intensidad entre los estudiantes encuestados. De
acuerdo con lo anterior, tabla 19, podemos establecer tres niveles de
lectura. Un nivel bajo, representado por aquellos estudiantes que rara vez
ojean un periódico, 45,8%; un nivel medio, que agrupa a los que leen el
periódico entre una y tres veces por semana, (40,2%) y un nivel alto,
conformado por los estudiantes que leen la prensa con regularidad (12,1%) TABLA 19 Distribución
de los estudiantes con respecto a la frecuencia con que leen la prensa
escrita
Por otra parte encontramos la lectura de revistas no
académicas; es decir, aquellas cuyos contenidos no corresponden a los temas
abordados por los estudiantes en sus respectivos programas de formación. Los
géneros que predominan, entre las preferencias de los estudiantes son, las revistas
de farándula, de opinión, agropecuarias, de variedades y de tecnología. En
la tabla 20, encontramos la frecuencia con que estas publicaciones son
leídas. De acuerdo a las respuestas suministradas, el 57,2% dice no haber
leído ninguna revista la semana anterior; mientras que el 36,3%, leyeron
entre una y dos revistas. Entre los lectores de revistas, a práctica más
corriente es leer una publicación a la semana. TABLA 20 Distribución de los estudiantes con respecto al número
de revistas leídas la semana anterior a la encuesta
Como acabamos de decir, son varios los géneros de las
revistas leídas por los estudiantes encuestados. La tabla 21 presenta la
relación del tipo de revistas preferidas por los estudiantes. El primer
lugar lo ocupan las revistas de farándula, con139 lectores. La revista preferida es SOHO, con
cincuenta lectores; le sigue TABLA 21: Tipo
de revistas leídas por loe estudiantes
El siguiente grupo de revistas preferidas por los
estudiantes son las de opinión, con 39 lectores. La revista más leída por
los estudiantes es Semana con 33 lectores. A pesar de haber pedido a los estudiantes que no
incluyeran revistas relacionadas con su actividad académica, aparece en
tercer orden de importancia un grupo de revistas que pueden ser
clasificadas bajo el nombre de revistas sobre temas agropecuarios, con 30
lectores. En este caso no se observa una preferencia muy marcada por
una publicación en especial, como en los casos anteriores. Al campo, parece
ser la más leída con cinco lectores. En orden decreciente encontramos
revistas sobre tecnología, con siete lectores; de variedades, seis
lectores; de contenido científico, cinco lectores y musicales, cuatro
lectores. Como lo muestra la
tabla 22, el género literario preferido por los estudiantes es TABLA 22: Tipo de literatura preferida por los
estudiantes
El gusto literario de los estudiantes revela unos
intereses propios de los adolescentes de nuestro medio. Sus preferencias
oscilan entre los textos que, habitualmente, suelen leer en el bachillerato
o en los primeros semestres de la universidad y algunos Best sellers. Aunque, localmente,
los resultados no indiquen la existencia de una tradición lectora;
comparados con la media nacional, que es del 4%, si resultan
significativos. La tarea, desde la universidad, consistiría en generar
espacios en torno a la literatura, con el fin de estimular la actividad
lectora de los estudiantes. Los Medios Audiovisuales Con respecto a las generaciones, los jóvenes de hoy
en día han desarrollado otras formas de conocimiento de la realidad,
centradas en torno a los medios audiovisuales. Desde muy temprana edad, los
niños tienen la oportunidad de acceder al mundo de la tecnología, ya sea a
través de la televisión, los videojuegos o los “IPOd’s” que les permiten almacenar
grandes cantidades de música. Esto quiere decir, que la lectura de textos
en papel no es un aspecto esencial en su relación con el mundo. A
continuación, veremos cuáles son las prácticas y los hábitos de consumo de
medios, por parte de los estudiantes. Para ello, se tuvo en cuenta el
número de horas dedicado a oír radio, ver televisión y navegar en Internet.
Igualmente, la frecuencia con la que suelen ir a cine, fuera de la
universidad. La asistencia a las salas de cine El gusto por el buen cine fue uno de los distintivos
que caracterizo a los universitarios de los años sesenta y setenta. En la
época actual el llamado cine de autor ha perdido el lugar que tenia dentro
del espacio universitario de nuestro país. En parte, debido a las
limitaciones en el sistema de distribución y al predominio de lo que en el
argot se conoce como la cultura ligth.
Por otro lado, la posibilidad de ver las películas en casa, ya sea a través
de la televisión por cable o alquilándolas, supuso una disminución en el
número de personas que solían asistir a las salas de cine y la desaparición
de un buen número de estas. Se trata de un fenómeno que no es exclusivo de
Medellín, sino que aparece como una constante en Latinoamérica. Volviendo a los hábitos culturales de los
universitarios lasallistas, encontramos un porcentaje considerable
(34,2%) al que no le gusta ir a cine. En el extremo opuesto, se ubica un
28% que frecuenta las salas de cine por lo menos una vez al mes y un 18,2%
que asiste regularmente, tal como lo muestra la tabla 23. El consumo
de radio La mayor parte de los estudiantes (69%) dedica parte
de su tiempo a escuchar TABLA 23: Número de veces que asistió a cine
el mes pasado TABLA 24: Número de horas diarias dedicadas a
oír radio
Con respecto al tipo de programación que prefieren
sintonizar, los programas musicales ocupan el primer lugar, con un 88,1% de
respuestas afirmativas; le siguen los programas humorísticos, con 31,6%;
los noticieros, con un 26,6%; los programas de farándula, 17,6% y los
relacionados con temas culturales, 15%. TABLA 25: Programas radiales que prefieren los
estudiantes (Datos no acumulativos extraídos de las tablas de frecuencia)
La recepción
televisiva de los estudiantes En un primer intento por aproximarnos al consumo
televisivo de los estudiantes, exploramos tres variables: interés por la
televisión; frecuencia del consumo, en semana y fin de semana y tipo de
programas preferidos. Debido a que el 83,6% de los estudiantes ven
televisión todos los días, se puede afirmar que es un medio de comunicación
de interés. De acuerdo al tiempo que dedican a ver televisión, encontramos
que son televidentes bastante aplicados. Al convertir el número de horas
diarias que los estudiantes invierten en la televisión de lunes a viernes,
vemos como el 29,7% permanece frente a la pantalla durante más o menos 25
horas; otro 29% ve televisión durante 20 horas y un 36,8% entre cinco y
diez horas semanales. Durante los fines de semana, el consumo de televisión
no disminuye y en términos de dedicación diaria la distribución es
equivalente. En suma, el estudiante medio le dedica, aproximadamente, entre
30 y 35 horas semanales de su tiempo libre al consumo televisivo. En lo que respecta a la calidad de los programas que
suelen ver los estudiantes, tabla 29, predominan aquellos que brindan
información sobre las temáticas específicas y la actualidad. (63,7%
prefiere los documentales y 59,6% los noticieros). En segundo lugar, se
encuentra el segmento de programas de diversión como las caricaturas (49%);
las telenovelas (49,4%) y las películas de acción (48,7). Por último
encontramos los programas sobre historia con el 36,1% de los televidentes y
29,9% interesado por los programas de farándula. TABLA 26 Frecuencia diaria de exposición a la televisión
TABLA 27: Número de horas dedicadas a ver televisión de lunes a viernes
TABLA 28: Número de horas dedicadas a ver
televisión los fines de semana
El consumo
de Internet Respecto al consumo de Internet y sus
diferentes usos decidimos partir de un dato global que nos permita hacernos
una idea del tiempo que le dedican los estudiantes a navegar, para,
en un segundo momento, obtener una información específica sobre las
actividades que realizan los estudiantes en TABLA 30: Número de horas diarias
dedicadas a navegar en internet
La mayor parte de los estudiantes de la Salle,
chatean entre una y dos horas al dia (31,8%); el 26,1%, menos de una hora
y el 16,8% lo hacen durante más de tres horas. Entre las respuestas dadas
por los estudiantes, es significativo que el 25,2% no muestre ningún tipo
de interés por el Chat. O bien prefieren los contactos cara a cara o no
tienen acceso al Internet en sus casas. Aunque el porcentaje no es muy
alto, resulta interesante que un 5,4% le dedique más de cinco horas diarias
al Chat, que daría en total un número de 35 horas semanales. Una
frecuencia de conexión tan alta puede ser la expresión de comportamientos adictivos
y de un cierto rechazo a las exigencias cotidianas de la vida real. Para
responder a estos interrogantes convendría realizar un estudio más
minucioso asociado a casos específicos. TABLA 31: Número de horas diarias dedicadas a Chatear
TABLA 32: Número de horas semanales
dedicadas a buscar información académica
TABLA 33: Número de horas semanales dedicadas a leer y responder
correos electrónicos
Bajar música e imágenes representan actividades con una dedicación
menor. El 59,9% y el 78% de los encuestados no muestran interés por esta
actividad. La mayor frecuencia se registra en torno de una y dos horas
semanales, para los dos casos. Con respecto a las otras formas de consumo,
el hecho de bajar música o imágenes implica una relación menos pasiva, por
parte del internauta. Este no se limita, solamente, a observar unos
contenidos sino que realiza una serie de procesos de búsqueda, selección,
captura, transmisión y almacenamiento que exigen el desarrollo
de habilidades y conocimientos más precisos, así como una buena dosis de
paciencia.
TABLA 34: Número de horas semanales dedicadas a bajar música
TABLA 35: Número de horas semanales
dedicadas a bajar imágenes
Vida nocturna, drogas y casinos. En
la última parte de la encuesta tratamos de situar las prácticas de los estudiantes
con respecto a su participación en actividades nocturnas que, en muchos
casos, implican el consumo de alcohol, cigarrillo y otras drogas. Al mismo
tiempo, aprovechamos para aproximarnos a la percepción que tienen sobre el
consumo de las drogas y, para terminar, indagamos sobre la existencia de
comportamientos relacionados con la ludopatía. La asistencia a bares y discotecas La frecuentación de discotecas y bares es
relativamente semejante y, en promedio, nos muestra que casi todos los
estudiantes suelen asistir a estos lugares para divertirse (98%). Este dato
nos muestra una realidad asociada a la vida universitaria en Colombia. Entre
todas las ofertas de consumo cultural, los bares, tabernas y discotecas son
los que ofrecen más oportunidades para el uso del tiempo libre. No existe
una institución de educación superior en nuestro país que no este rodeada
de un cinturón de expendios de licor. El “parche pilsen”, por ejemplo, se han convertido en un
punto de referencia para el encuentro de los estudiantes ya que están
situados estratégicamente al frente de los centros de educación y cuentan
con una estrategia publicitaria tan agresiva como irresponsable. La
condición periférica de la corporación aparece como un factor de protección
para los estudiantes ya que las posibilidades de consumir licor en sus
inmediaciones son más reducidas. Sin embargo, los estudiantes son
seducidos con publicidades llamativas que, en la mayoría de los
casos, recurren al empleo del nombre de la universidad para invitar a
eventos que llevan por título “Integración lasallista”…El resultado es que
el 36.6% asiste cada quince días a las discotecas y el 29,7% frecuenta los
bares con la misma periodicidad. Por su parte, el 15,7% lo hace tres veces
al mes y el 8,8% todas las semanas. La mayor frecuencia se observa en el
grupo de 63 estudiantes que asistieron a la discoteca cinco veces en el
último mes. TABLA 36:Frecuencia
con la que los estudiantes asistieron, en el último mes, a las discotecas
El
consumo de psicoactivos Cuando
los estudiantes van de fiesta el 59% consume alcohol hasta embriagarse. Un
5% lo hace en todas las ocasiones que frecuenta bares o discotecas. Entre
estos 21 estudiantes existen altas probabilidades de desarrollar una fuerte
adicción al alcohol; algo semejante sucede con los 32 que casi siempre se
emborrachan. Por lo tanto, tenemos un 12,6% de la muestra en alto riesgo de
alcoholismo. Estos niveles de consumo suponen altos niveles de
frecuentación de bares y discotecas. No menos preocupante es la situación
del 46,5% que, aunque no suele emborracharse frecuentemente no esta exento
de incrementar el consumo de alcohol. TABLA 37: Frecuencia con la que los
estudiantes asistieron, en el último mes, a bares
TABLA 39: Intensidad con la que los estudiantes consumen drogas
TABLA 40: Actitudes frente al consumo de
drogas
TABLA 42: Percepciones sobre el tipo de droga más popular entre
los jóvenes
TABLA 43: Percepción del cigarrillo como droga
Junto con la anorexia, la bulimia y el consumo de
psicoactivos, la ludopatía es un fenómeno que ha venido ganando terreno en
la población de jóvenes pertenecientes al área metropolitana. Desde hace
unos cuatro años, se registra una proliferación de casinos y juegos de azar
en la ciudad de Medellín, situados estratégicamente en los centros
comerciales y grandes avenidas de TABLA 45: Número de veces que asistieron a un
casino en el último mes
Conclusiones
A lo largo de este trabajo hemos realizado un
recorrido por las diferentes formas de consumo cultural y uso del tiempo
libre de los estudiantes de la CUL teniendo, como telón de fondo, las
teorías contemporáneas de la psicología social y los aportes de los
estudiosos latinoamericanos sobre el consumo cultural. Quizá, el problema de mayor relevancia
que emerge de nuestras observaciones, es la actitud de aparente pasividad a
partir de la cual los jóvenes se relacionan con la sociedad y El resultado de todo esto es el desconcierto y la
desazón en los adultos y profesores, quienes no logran comprender las
nuevas configuraciones mentales de los jóvenes de nuestro tiempo. En un
intento de conceptualización, Jesús Martin Barbero propuso la noción de sensorium audiovisual. Desde este
punto de vista, los jóvenes pueden ser entendidos como « […] sujetos
dotados de una 'plasticidad neuronal' y elasticidad cultural que[...] es
más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más
diversos contextos y una enorme facilidad para los 'idiomas' del video y el
computador .»[7] Hasta aquí,
tenemos resuelta una parte de Aquí nos encontramos con un dilema cuya solución
varía de acuerdo al enfoque analítico con que sea tratado. El problema
opone las atribuciones hechas al tipo de cultura que idealmente deberían
adquirir los estudiantes a la cultura ligth,
que tanto les encanta. Desde la primera perspectiva, de tipo funcionalista,
se legitima la superioridad del saber de las elites con respecto a los
saberes populares. Retomando los ideales de la ilustración, se debe optar
por formar en las grandes producciones culturales, artísticas y
científicas, con el fin de obtener ciudadanos proactivos, sensibles y
capaces de mejorar las condiciones de vida de Podemos afirmar que el perfil de nuestros estudiantes
se adapta más al segundo caso. Vistas en perspectiva, sus prácticas
culturales y de tiempo libre giran en torno a la televisión, el Internet y
la frecuentación de bares y discotecas. A estas actividades los estudiantes
dedican un elevado número de horas semanales. En efecto, un estudiante
medio dedica entre 30 y 35 horas semanales de su tiempo libre al consumo
televisivo; a navegar en Internet, 21 horas a la semana; al
Chat, de dos a tres horas diarias. A estos datos hay que sumarles el tiempo
dedicado a salir con los amigos, la familia y las actividades de la vida
nocturna. Ahora bien, cuando examinamos la calidad de los programas, de la literatura o de
las revistas preferidas, vuelve a aparecer la misma constante: el predominio
de una cultura del entretenimiento. Al contrario, la lógica institucional
exige determinadas competencias y aproximaciones para las cuales los
jóvenes no se encuentran preparados. Por ejemplo, la lectura de los textos
debe realizarse con detenimiento y profundidad, los sistemas de enseñanza
demandan una atención sostenida frente a estímulos de baja intensidad, en
su trabajo autónomo, el estudiante debe realizar procesos cognitivos que
pueden ser novedosos, como el análisis y la síntesis de ideas. Otro tanto
sucede con las actividades culturales propuestas en La primera conclusión a la que podemos llegar, es que
no existe convergencia entre los intereses de los estudiantes y las
actividades propuestas por la institución para el uso del tiempo libre. De
ahí los bajos niveles de participación. Esta situación no se debe,
necesariamente, a la calidad de los « productos » lúdicos y
culturales ofrecidos por la corporación; más bien obedece a características
particulares de las nuevas generaciones. Este hecho se traduce en lo que
Martín Barbero denomina el sensorium audiovisual,
para explicar las preferencias de los jóvenes, entendidos como « […]
sujetos dotados de una 'plasticidad neuronal' y elasticidad cultural
que[...] es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación
a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los 'idiomas' del
video y el computador.[8]» Bajo estas
condiciones, los estudiantes necesitan una gran estimulación exterior que
les ayude a sostener sus procesos atencionales y motivacionales, en dónde
los contenidos y temáticas culturales sean presentados de una manera
dinámica y atractiva. Siguiendo a Barbero, las nuevas generaciones viven un
des-ordenamiento cultural, en dónde « […] más que buscar su nicho en
la idea ilustrada de cultura, la experiencia audiovisual la replantea desde
los modos mismos de relación con la realidad, esto es, desde las
transformaciones que introduce en nuestra percepción del espacio y del
tiempo»[9] El desafío
institucional consiste en proponer un punto de encuentro entre el
orden institucional, basado en altos ideales de cultura con el desorden y
el facilismo que caracterizan las tendencias « naturales » del
estudiante medio centrado en una cultura ligth. Sin embargo, al lado de lo que podríamos llamar, en
el marco de un pensamiento progresista, un uso improductivo del tiempo
libre, también encontramos estudiantes inquietos, creadores y habidos
de acceder a propuestas culturales de mejor calidad, quienes con un
adecuado acompañamiento podrían convertirse líderes y multiplicadores de
nuevas propuestas culturales. A esta minoría, por ejemplo, le gusta la
literatura, leer la prensa, asistir a cine, hacer parte de grupos de
voluntariado etc. La segunda conclusión es que no existen grandes
diferencias entre el tipo de actividades que llama la atención de los
estudiantes dentro y fuera de De acuerdo a lo anterior, resulta comprensible
que en el consumo cultural y en el uso del tiempo libre de los
estudiantes predominen la televisión, el Internet y la frecuentación de
bares y discotecas. Actividades a las que se les dedica un gran número de
horas a la semana, en detrimento de su proceso de formación profesional. No
es de extrañar que en el semestre I de 2007, el 10% de la población
universitaria se encontrara en semestre especial. La tercera conclusión es que, al igual que en las
demás instituciones educativas y en los distintos escenarios de la vida
social, en la CUL existe el problema del consumo de psicoactivos. Como se
ha dicho más arriba, un buen número de estos consume alcohol hasta
emborracharse y otros admiten el consumo de otras drogas. La
facilidad para adquirir drogas o para consumir licor aparecen como factores
de riesgo de adicción que deben ser neutralizados, en la medida de lo
posible, con la puesta en marcha de un programa de prevención integral del
consumo de psicoactivos. De los estudiantes encuestados, el 12,6% de la
muestra se encuentra en alto riesgo de alcoholismo. Paralelamente, a
estas adicciones se le puede adicionar la ludopatía, representada en la
frecuentación de casinos y en los juegos de azar practicados por los
estudiantes en la universidad. Recomendaciones El principal desafío institucional para lograr que
los estudiantes empleen su tiempo
libre de manera productiva es ante todo cultural. En este sentido, es
importante tener en cuenta que el cambio de actitud de los estudiantes y el
incremento en sus niveles de participación frente a las propuestas
institucionales no se darán de forma inmediata. Una estrategia que puede facilitar este proceso es
generar condiciones institucionales para que los alumnos puedan asumir el
protagonismo frente al tipo de actividades que realiza. Por ejemplo, se
pueden crear comités encargados de colaborar con Bienestar Universitario en
la programación semestral de las
actividades, en la organización logística y en el manejo de la publicidad. Como hemos podido ver, los intereses de los
estudiantes se inclinan hacia aquellas prácticas que no exigen un gran
esfuerzo físico o mental. Respecto a este punto es necesario “capturar” la
atención de los estudiantes con propuestas que resulten novedosas y
sorprendentes para que, poco a poco, vayan desarrollando otro tipo de
sensibilidades. Tomemos, por ejemplo, el caso de las estrategias
publicitarias empleadas en las campañas publicitarias que se han realizado
en Al explorar las razones por las que los estudiantes
no participan en las actividades institucionales encontramos que una gran
parte de ellos manifestó no estar informados. En consecuencia se sugiere
optimizar los canales y los medios empleados para convocar a los
estudiantes. Este problema, podría ser pensado desde el Programa de Comunicación Social,
a través de una asignatura relacionada con el tema, como la comunicación
organizacional. Desde allí,
estudiantes y profesores podrían diseñar campañas estratégicas orientadas a
la optimización de la comunicación del mensaje y al aumento de la
participación de los estudiantes. Debido a que la disposición para optar por el consumo
de productos culturales de buena calidad está íntimamente relacionada con
los valores privilegiados por los grupos sociales es necesario crear
espacios académicos que potencien del debate y el desarrollo de juicios
críticos entre los estudiantes. Este papel lo podrían jugar algunos cursos
electivos en dónde los estudiantes aprendan a apreciar la música, el arte,
el cine y Otro aspecto importante, a manera de recomendación,
es reforzar las actividades de prevención a nivel primario y secundario. Los
resultados del estudio muestran que hay un consumo importante de alcohol,
que los estudiantes no saben ni siquiera diferenciar entre qué es y qué no
es una droga, que existen algunos casos en los que se puede presumir rasgos
de comportamientos ludópatas. Valga la pena reconocer que Bienestar
Universitario realiza grandes esfuerzos para responder a estas situaciones.
En suma, el problema del uso del tiempo libre y del
tipo de consumo cultural de los estudiantes, supera las posibilidades de la
institución ya que refleja los aspectos esenciales de una sociedad en
crisis. Le corresponde a las universidades generar las condiciones
académicas para redirigir y potenciar la formación integral de sus
estudiantes mediante una oferta de actividades que respondan, no solo a sus
necesidades y expectativas; sino que, a través de la participación activa
de los mismos logren emplear medios y canales de comunicación acordes al
lenguaje y a la manera que tienen los jóvenes de hoy en día para representarse
el mundo. Referencias
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* Esta
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[1] Magister en
Filosofía del Conocimiento y Ciencias Sociales, Universidad de la Sorbonne,
Paris. Candidato a Doctorado en Psicología Social, Universidad Complutense de
Madrid. Candidato a Doctorado en Filosofía del Conocimiento y Ciencias
Sociales, Universidad de la Sorbonne, Paris.
[2] Estudiantes de
Psicología de
Correspondencia: Carlos Huertas H. e-mail: huertas07@gmail.com
[3] MOSCOVICI, Serge. Moscovici, S. Psicología Social,I, Paidós, Bs. Aires, 1985. Pág. 121.
[4] OROZCO,
Guillermo. Televidencias y mediaciones. La construcción de estrategías por
[5] BOUDON, Raymond. Dictionnaire de Sociologie. PUF.
Paris : 1997. Pág. 79
[6]Tendencias digitales. Estudio de hábitos y usos del correo electrónico, Venezuela-Colombia. htpp: www.tendenciasdigitales. com. 2003
[7] BARBERO, Jesús Martín. Recepción de medios y consumo cultural: travesías. En: SUNKEL, Guillermo. El consumo cultural en América Latina. Andrés Bello. Bogotá: 2006.pág. 70
[8] Ibid. Pág. 70
[9] Ibid. Pág. 59