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Documento:

CONSUMO CULTURAL Y USO DEL TIEMPO LIBRE EN ESTUDIANTES LASALLISTAS*

Autor:

Carlos A. Huertas Hurtado[1]Davidson Caro/ Ana Maria Vásquez/ Sebastián Vélez[2]
Corporación Universitaria Lasallista

Origen:

X Congreso Nacional de Recreación
Coldeportes / FUNLIBRE
10 al 12 de Julio de 2008. Bogotá, D.C., Colombia.

 

 

 

 

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Ponencia


 

 

Resumen

Introducción: Dentro del contexto universitario, resulta pertinente indagar sobre la multiplicidad de actividades que realizan los estudiantes en tiempos y espacios no institucionalizados ya que es, justamente allí, en dónde los seres humanos accedemos a una serie de prácticas recreativas, culturales y de ocio que contribuyen a la construcción de la sociedad en que vivimos. En este sentido, resulta fundamental conocer las opciones que tienen los estudiantes para invertir su tiempo libre en un contexto en el cual las posibilidades de diversión de los universitarios se encuentran condicionadas por las reglas inflexibles de la sociedad de consumo, que termina imponiendo ciertos estilos de vida asociados al consumo de bebidas alcohólicas, de cigarrillo y de muchas otras modas que si bien logran un efecto de esparcimiento, contribuyen muy poco a su desarrollo personal. Objetivo: Caracterizar las diferentes formas de consumo cultural y  uso del tiempo libre en los  estudiantes de la Corporación Universitaria Lasallista, dentro y fuera del contexto institucional. Materiales y Métodos: Estudio descriptivo cuya fuente primaria fue la aplicación de una encuesta de 39 preguntas. Resultados: En su vida cotidiana, la mayoría de estudiantes prefieren aquellas actividades que exigen un esfuerzo mínimo. El estudiante medio invierte más de cincuenta horas semanales en lo que podríamos llamar un ocio improductivo. Conclusión: Para generar otras alternativas de ocio y de cultura es necesario vincular activamente a los estudiantes y proponer actividades  centradas en sus intereses específicos. Estas deben ser acordes con sus  representaciones  del mundo, con las nuevas formas de interacción y de comunicación que los caracterizan.

 Palabras claves: Consumo cultural, tiempo libre, universitarios, percepciones y representaciones sociales

 

Introducción

En apariencia, tomar el tiempo libre como objeto de estudio puede parecer un ejercicio investigativo poco relevante. Sin embargo,  al indagar sobre las implicaciones  de este tema,  con respecto al desarrollo del ser humano y de las sociedades, nos encontramos con una problemática de alta complejidad. En efecto, la comprensión del tiempo libre supone tener en cuenta variables de tipo psicológico, sociológico, cultural, económico y político.

Dentro del contexto universitario, resulta pertinente indagar sobre la multiplicidad de actividades que realizan los estudiantes en tiempos y espacios no institucionalizados ya que es, justamente allí, en dónde los seres humanos accedemos a una serie de prácticas recreativas, culturales y de ocio que contribuyen al desarrollo de nuestra personalidad y a la construcción de la sociedad en que vivimos. En este sentido, podemos afirmar que el interés de este trabajo es doble: por un lado, permitirá que los estudiantes de la CUL reflexionen, con sentido crítico, sobre las opciones que eligen para invertir su tiempo libre en un contexto en el cual las posibilidades de diversión de los universitarios se encuentran condicionadas por las reglas inflexibles de la sociedad de consumo, que termina imponiendo ciertos estilos de vida asociados al consumo de bebidas alcohólicas, de cigarrillo y de muchas otras modas que si bien logran un efecto de esparcimiento, contribuyen muy poco a su desarrollo personal.  El éxito de estas propuestas, se explica, en parte, porque no existen otras posibilidades que sean lo suficientemente atractivas como para competir con estas actividades. Las invitaciones a eventos culturales, por ejemplo, no logran convocar masivamente a un público joven como lo hacen las fiestas de “integración”, contrasta la austeridad de las fotocopias con la publicidad diseñada con materiales, imágenes y colores que captan la atención del público objeto. Por esta razón, la cultura representada en sus distintas expresiones se convierte en un bien al que acceden aquellas personas que hacen parte de un contexto social que les ha transmitido estos valores, excluyendo al grueso de la población que no posee esta sensibilidad. Por otro lado, el hecho de recolectar información sobre el uso del tiempo libre permitirá a la dependencia de Bienestar Universitario conocer las prácticas de de los estudiantes de la CUL, para diseñar propuestas que contribuyan  a su formación integral  adaptadas a sus necesidades y  expectativas

Materiales y Métodos

Debido a que este es el primer estudio que se realiza en la corporación para indagar sobre las prácticas y consumos culturales de los estudiantes, se opto por un enfoque descriptivo, a través del cuál se recolectaron un conjunto de datos cuantitativos que pretenden ofrecer una imagen global sobre la cotidianeidad de los universitarios lasallistas dentro y fuera de la universidad. Respondiendo a esta lógica, se creo una encuesta de 39 preguntas estructurada a partir de tres ejes. El primero de ellos, está destinado a obtener información sobre las variables esenciales de la población estudiada (sexo, edad, estrato social, estado civil, composición familiar, programa y nivel académico); seguidamente, se indaga sobre la participación de los estudiantes en las actividades ofrecidas por Bienestar Universitario, teniendo en cuenta el número de horas semanales que invierten.  El resto de las preguntas, de la 14 a la 39, tratan de reconstruir la vida cotidiana de los estudiantes por fuera de la universidad en términos de prácticas lúdicas, culturales y recreativas. Cuanto tiempo dedican, por ejemplo salir con sus amigos, que lugares frecuentan, que les gusta leer, que tipo de programas les gusta ver o escuchar, cuando navegan en Internet cuáles son las actividades que realizan. Con el grupo de preguntas que van de la 33 a la 39, se intenta  mirar de soslayo la relación que tienen los estudiantes con el consumo de drogas y la ludopatía, representada por la frecuentación de casinos. De las 39 preguntas 35 son cerradas y 4 abiertas. Los niveles de medición empleados en la encuesta son, en su mayoría, ordinales y de razón.  

Luego de someter la encuesta  al juicio de varios expertos se realizo una prueba piloto con 50 estudiantes. Al final, se aplicaron 421 encuestas a una población compuesta por  1239 estudiantes de pregrado, matriculados  en el semestre I-2007. El tipo de muestreo empleado fue no probabilística, también conocido como dirigido o intencional3. El principal criterio para realzar el muestreo fue escoger el día y la hora en que hubiera una mayor concentración de estudiantes en las aulas de clase, debido a que existe un buen número de estudiantes que realizan sus prácticas por fuera de la Corporación; en este sentido, la aplicación de un muestreo probabilística habría implicado un trabajo de localización de los encuestados demasiado dispendioso para los objetivos de la investigación4. La representatividad numérica de la muestra, con respecto a la población total, queda subsanada por el tamaño de la misma, que equivale a un 34%; por lo tanto, las conclusiones a las que se llegue en este estudio son extensibles al resto de la población universitaria de la Corporación Universitaria Lasallista (CUL).  

Para la sistematización de los datos se elaboro una matriz en Excel que después fue exportada al Statistical Package for the Social Sciences (SPSS). Fundamentalmente, el análisis de la información se realizó mediante la descripción y la interpretación de la distribución de frecuencias de cada una de las variables. En algunos casos, debido al alto número de categorías, fue necesario resumirlas; en otros, se crearon nuevas tablas a partir de las distribuciones de frecuencia iniciales, con el fin de comparar sus valores.  

 

Características  de la muestra.  

Como se puede observar en la tabla 1, el sexo de los estudiantes encuestados se distribuye de manera homogénea entre hombres(48%)  y mujeres (52%) ; con respecto a la edad, encontramos que se trata de una población bastante joven, el 77% varia entre los 17 y 21 años(tabla 2) y el 21,3% entre los 22 y 26 años. Socioeconómicamente, los estudiantes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, en un 54%; mientras que el  46%  restante se ubica en los estratos 4, 5 y 6 (Tabla 3). 

TABLA 1: Distribución por sexo

Sexo

Frecuencia

Porcentaje

Masculino

203

48

Femenino

218

52

Total

421

100,0

 

TABLA  2 Distribución por grupos de edad

 

Edad

Frecuencia

Porcentaje

17-21

325

77,2

22-26

90

21,3

27-31

3

0,71

32 y más

3

0,71

Total

421

100,0

 

TABLA 3 Distribución  por  estrato socioeconómico

Estrato

Frecuencia

Porcentaje

1

5

1,2

2

79

18,8

3

143

34

4

81

19,2

5

61

14,5

6

52

12,4

Total

421

100,0

 
El número de estudiantes encuestados incluye a todos los  programas de pregrado que ofrece  la CUL (tabla 4), salvo  la Lic. en Educación Básica con Énfasis en Ética Valores Humanos y Educación Religiosa, cuyos horarios de clases no coincidieron con el momento en que se aplico la encuesta. Las frecuencias más altas en el muestreo por programa son Industrias Pecuarias (27%), Comunicación y Periodismo (17,1%) e Ingeniería de Alimentos (14%). En el caso de los programas de Ingeniería Industrial (10,2%) y Psicología (4,5%) se encuesto a más de la mitad de los alumnos matriculados en el primer semestre de 2007. De otro lado, los programas menos representados en la muestra son Administración de Empresas Agropecuarias (9,7%), Medicina Veterinaria (1,2%) y Educación Básica (,71%).  De estos, el 62,9% se encuentra cursando entre el primer y tercer semestre, el 30% entre tercero y sexto y el 7,11% se reparten entre el octavo y el décimo semestre.


TABLA  4: Distribución  por programa académico

 

Programa

Frecuencia

Porcentaje

Adm. de Emresas

41

9,7

Com. y Periodismo

72

17,1

Educación Básica

3

,71

Industrias Pecuarias

114

27,0

Ing. de Alimentos

59

14,0

Ingeniería Ambiental

19

4,5

Ingeniería Industrial

43

10,2

Ingeniería Informática

29

6,9

Medicina Veterinaria

5

1,2

Lic.  en Preescolar

17

4,0

Psicología

19

4,5

Total

421

100,0

 

TABLA  5 Distribución  por semestre

Semestre

Frecuencia

Porcentaje

1

128

30,4

2

42

9,9

3

95

22,6

4

39

9,3

5

44

10,5

6

43

10,2

8

11

2,6

9

16

3,8

10

3

,71

Total

421

100,0

 

Al analizar estos datos en su globalidad, y luego de compararlos con la información de registro académico,  podemos afirmar que poseen una buena representatividad con respecto a las características básicas de la población universitaria de la CUL.

Según la tabla 6, los estudiantes encuestados son oriundos, en un 78,6, de los municipios del Área Metropolitana; siendo Medellín la ciudad de origen del 45,4%; en grado descendiente, le siguen Caldas (15.9%), Envigado (9,5), Itagüí (5,0) Sabaneta (2,1%) Bello y la Estrella (0.7%). Un segundo grupo esta representado por 22 estudiantes que vienen de diferentes municipios del Departamento de Antioquia (5,2%) tales como Andes, Angelopólis, Caucasia, La Ceja, Rionegro y Turbo, entre otros. De los 19 estudiantes que provienen de otras capitales encontramos 8  oriundos de ciudades de la costa norte, 5 del eje cafetero, 3 de Bogotá, 2 de Cali y uno de Quibdo. Los cuatro restantes proceden de municipios de Córdoba y Cundinamarca.  

De acuerdo a  la composición demográfica de los estudiantes encuestados se podría pensar que existe un predominio de los valores de la cultura antioqueña que comparte, al mismo tiempo, puntos de referencia en dónde se mezcla la influencia de contextos urbanos y rurales. Por otro lado, la presencia de estudiantes de  la costa norte y del centro del país, genera situaciones en dónde las costumbres y las prácticas sociales pueden contribuir a dinamizar las interacciones de los estudiantes en torno al intercambio de experiencias y costumbres de diverso orden.  

TABLA  6: DISTRIBUCIÓN  POR MUNICIPIO DE ORIGEN (Datos sintetizados)

Procedencia

Frecuencia

Porcentaje

Area metropolitana

331

78,6

Otros munic. Antioquia

22

5,2

Otras cap. de Colombia

19

4,5

Otros munic. de Col.

4

0,9

No responde

45

10,6

Total

421

100

 

A pesar de que el municipio de Medellín aparezca como el lugar en que vive el mayor porcentaje  de los estudiantes encuestados (38%), lo cierto es que el 58,8% habitan al sur del Valle de Aburrá; en este caso (tabla 8), los niveles de densidad disminuyen con respecto a la proximidad de estos municipios a la universidad. La distribución de los residentes nos hace pensar que los estudiantes tienden a preferir centros educativos situados en la proximidad de su lugar de habitación.  

TABLA  8 Distribución por municipio de residencia

Mun.  Residencia

Frecuencia

Porcentaje

Caldas

83

19,7

Envigado

74

17,6

Medellín

160

38

Itagui

51

12,1

Bello

11

2,6

Sabaneta

37

8,8

No responden

5

1,2

Total

421

100,0

 

En cuanto a los aspectos personales y familiares, los resultados de la encuesta son coherentes con el momento evolutivo por el que atraviesan los estudiantes de la CUL. Recordemos (tablas 2 y 5) que se trata de una población joven en donde el 62.9% esta cursando entre primer y tercer semestre de carrera. Por lo tanto, es normal que el 96,2% de la muestra sean solteros y que en un 86,4% vivan con su familia de origen, debido a que aún no se encuentran en una etapa de productividad económica, como se evidencia en las tablas 9 y 11. No obstante, 33 estudiantes equivalentes al 7,8% de la muestra han asumido su propia manutención, parcial o totalmente, o que implica un esfuerzo adicional para poder rendir académica y laboralmente.  

A pesar de que el 65.8% de los estudiantes encuestados viva con su familia nuclear, conviene prestar atención a la ausencia del padre en el 9,3% de los casos y a las otras formas de organización familiar (tabla 10) que evidencian la crisis de la familia, caracterizada por el predominio de los divorcios, las múltiples recomposiciones y la pérdida de autonomía del núcleo familiar. Sumados estos últimos casos nos darían un 33,4%. 

TABLA  9 Distribución  por estado civil

Estado Civil

Frecuencia

Porcentaje

Soltero

405

96,2

Casado

10

2,4

Unión Libre

3

,7

Separado

2

,5

Viudo

1

,2

Total

421

100,0


TABLA 10 Distribución  por composición familiar

 

Tipo de Familia

Frecuencia

Porcentaje

Familia Nuclear

279

65,8

Padre Fallecido

39

9,3

Padres Separados

83

19,7

Fam. Recompuesta

10

2,4

Familia Extensa

10

2,4

Total

421

100,0

 

TABLA  11 Distribución  de la muestra respecto  a quienes viven con  el estudiante

Vive con:  

Frecuencia

Porcentaje

Fam. de Origen

364

86,4

Pareja

17

4,0

Amigos

3

,7

Solo

13

3,1

No responde

24

5,7

Total

421

100,0

 
 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Niveles de participación, razones y expectativas de los estudiantes frente a las diferentes actividades ofrecidas en la institución para el uso del tiempo libre.

Con el fin de brindar una formación integral a sus estudiantes, la CUL programa semestralmente una serie de actividades con el concurso de la unidad de Bienestar Universitario. Estas actividades son de tipo recreativo, como las clases de yoga, los juegos de mesa, el ajedrez, las clases de baile y de capoeira; deportivo, como el tenis de mesa, el voleibol, los torneos internos de fútbol, el gimnasio y culturales como, el cine club y las exposiciones de arte.  

Ante esta variedad de ofertas para el uso del tiempo libre en el contexto universitario, quisimos conocer los niveles de participación de los estudiantes. La actividad que más les llama la atención es ir al gimnasio (24%), le sigue el tenis de mesa (21%) y los juegos de mesa (19,7%). Tabla 12.  

TABLA  12 Actividades institucionales  en que mas han participado los estudiantes al interior de la universidad (Datos no acumulativos,  extraídos de tablas de frecuencia)

Actividad

Frecuencia

Porcentaje

Gimnasio

102

24,2

Tenis de mesa

92

21,9

Juegos de mesa

83

19,7

 
En el sentido opuesto, es decir en el campo de las actividades que menos llaman la atención a los estudiantes, encontramos el ajedrez (1,4%), las clases de yoga (2,6%) y la capoeira(3,1%). Tabla 13. Entre los dos extremos se distribuye la participación de los estudiantes en los torneos internos (16,2%), la asistencia al cineclub (10%) y demás actividades.

TABLA  13: Actividades institucionales  en que menos han participado los estudiantes al interior de la universidad (Datos no acumulativos, extraídos de tablas de frecuencia)

Actividad

Frecuencia

Porcentaje

Capoeira

13

3,1

Yoga

11

2,6

Ajedrez

6

1,4

 
 Los datos anteriores indican  que existen preferencias por aquellas actividades que propician el encuentro y la socialización grupal de los estudiantes. Por ejemplo, asistir al gimnasio supone un interés por el aspecto físico y la oportunidad de pasar un rato agradable con los amigos. Al contrario, jugar ajedrez exige un proceso más reflexivo e individualizado, al igual que practicar yoga.  

Globalmente la participación de los estudiantes en las actividades para el uso del tiempo libre, al interior de la CUL, es bastante baja. Al indagar sobre el número de horas invertidas en la semana inmediatamente anterior el 83.8% de los estudiantes no asistió al gimnasio, el 88,8% no jugo tenis de mesa y el 87,9%  no participo en juegos de mesa. La actividad a la que más se le dedico tiempo fue  estar con los amigos en la cafetería: un 7,1% dedico 10 horas en la semana anterior y el 35,4% entre 3 y 8 horas a la misma actividad. Navegar en Internet, aparece como el otro centro de interés de los estudiantes dentro de la universidad.  El 34.4% ingreso a la red entre una y seis horas durante la semana anterior, empleando los equipos de la universidad.  

En orden de importancia, las razones expresadas por los estudiantes para no participar en las actividades ofrecidas por la institución es la aparente desinformación con respecto a las actividades ofrecidas por la institución (tabla 14). En efecto,  el 9 3,1% afirmo  no tener idea sobre la existencia de estas actividades en la universidad; el segundo motivo, asociado a la baja participación de los estudiantes, es que los horarios en que se ofrecen estas actividades no coinciden con la programación de las mismas (83,1%); por otra parte, el 81.9% dice que el tipo de actividades ofrecidas no les llama la atención y que sus ocupaciones personales les impiden asistir a las mismas.  

TABLA  14: Porque no participan los estudiantes en las actividades institucionales.  (Datos no acumulativos, extraídos de tablas de frecuencia)

Razones

Frecuencia

Porc.

No están informados

392

93,3%

No hay coincidencia de horarios

350

83,1%

Las act. no les llaman la atención

345

81,9%

No tienen tiempo

342

81,4%

 

Con el fin de conocer los intereses de los estudiantes sobre el uso de su tiempo libre, dentro de la universidad, se les pidió que propusieran que tipo de actividades les gustaría que se ofrecieran en la CUL. Solamente un 17,5% de los encuestados acepto responder a esta pregunta, lo cual nos hace pensar en  una posible actitud de pasividad y en un bajo nivel de interés frente a las actividades relacionadas con el uso del tiempo libre. No obstante, al clasificar las 74 respuestas obtenidas, los estudiantes se inclinan por actividades de tipo lúdico y recreativo (Tabla 15). Los torneos de juegos de mesa, las clases de culinaria y las fiestas universitarias son las actividades más destacadas, 23 respuestas. Aquí encontramos, nuevamente, que los estudiantes prefieren  actividades que propicien la socialización informal y desprevenida.  

TABLA 15: Actividades lúdicas que los estudiantes quisieran realizar en la Universidad

 

Actividades lúdicas y de recreación

Respuestas

Más actividades de integración

1

Tablados

1

Torneos de juegos de mesa (cartas, domino)

4

Billares

1

Cafecito para conversar

1

Clases de culinaria

4

Concursos

1

Ferias

1

Fiestas universitarias

3

Juegos didácticos

1

Lugares para compartir

1

Mas Cafeterías

2

Paint Ball

1

Parche Pilsen

1

Total

23

 

El siguiente grupo de actividades que los estudiantes quisieran que se realizaran en la universidad son las deportivas, 19 respuestas. Aquí se destacan los campeonatos interfacultades y las artes marciales, seguidos de deportes como la natación, el baloncesto y el tenis de campo, entre otros.

TABLA 15: Actividades deportivas  que los estudiantes quisieran realizar en la Universidad

Actividades Deportivas

Respuestas

Aeróbicos

1

Natación

3

Basketball

1

Campeonatos interfacultades

5

Mas dotación para el gimnasio

1

Mas mesas Tenis

1

Múltiples

1

Piscina

2

Spining

2

Tenis De Campo

1

Voleibol

1

TOTAL

19

 

Con respecto a las actividades culturales, 16 respuestas, vale la pena destacar el interés  de los estudiantes por los talleres de lectura y poesía; así como su preocupación por la calidad de la programación cultural, específicamente las películas proyectadas en el cineclub lasallista, de las cuáles esperarían un contenido intelectual más elaborado. (Tabla 16). En esta misma línea, tabla 17, los estudiantes manifiestan el deseo de tomar clases de música y de teatro 

TABLA 16: Actividades culturales que los estudiantes quisieran realizar en la Universidad

 

Actividades Culturales

Respuestas

Talleres de literatura  y poesia

5

Conciertos

1

Cursos de historia

1

Mas conferencias

2

Películas de interés universitario

3

Progr.  cultural de mejor calidad

3

Una sala de cine real

1

Total

16

 

TABLA 17 Actividades artísticas  que los estudiantes quisieran realizar en la Universidad

 Actividades Artísticas y  técnicas

Respuestas

Clases de teatro

4

Clases de música

6

Clases artísticas

1

Clases de pintura

1

Talleres de manualidades

1

Cursos gratuitos de sistemas

2

Una granja integral completa

1

Total

16

 
A pesar de que, porcentualmente, las propuestas de los estudiantes no son muy significativas, si logran insinuar sus preferencias y centros de interés para el uso del tiempo libre en la institución. Si bien es cierto que, en términos generales, los estudiantes de hoy en día no son muy dados a cultivarse a través de la literatura, la música o el buen cine; existe la posibilidad de potenciar y direccionar sus discretos intereses culturales mediante la diversificación de ofertas culturales adaptadas a sus expectativas.  

 

Aspectos generales del empleo del  tiempo libre  fuera de la universidad 

Al hablar sobre el uso del tiempo libre por fuera de la universidad, nos referimos a un amplio conjunto de actividades que tienen que ver con los horizontes sociales y las ocupaciones personales de los estudiantes, en función de los  grupos con que interactúan cotidianamente. En estos espacios los jóvenes eligen libremente el empleo de un tiempo no institucionalizado. Sin embargo, sus elecciones están condicionadas por aspectos económicos y culturales; en ocasiones, pueden contar con los recursos económicos para el desarrollo de cualquier actividad lúdica, cultural o recreativa, pero carecer de un patrimonio cultural que les ayude a valorar cierto tipo de expresiones y posibilidades que van más allá de los principios y actitudes inculcadas en el seno de la familia y en su proceso de socialización primaria. También se puede dar la situación contraria, que exista la sensibilidad hacia formas un poco más refinadas del consumo cultural, pero que las limitaciones económicas impidan el acceso a determinadas prácticas. Como quiera que sea, las posibilidades de consumo cultural y de utilización del tiempo libre en países como el nuestro son bastante limitadas; en parte, por la carencia de infraestructura (parques, museos, conciertos, exposiciones, cine clubes, etc.) y, en parte, porque en la escala de valores de nuestra sociedad, el cultivo y el desarrollo personal de los individuos ocupa un lugar secundario.  

Para las teorías  psicosociales, dichas configuraciones cognitivas del ecosistema en que habitan los actores sociales tienen un sentido pragmático que hace que sus preferencias y sus elecciones sean altamente adaptativas a las exigencias del medio. El resultado, es la construcción de lo que Serge Moscovici ha denominado en términos de representaciones sociales.[3] Desde una temprana edad, los jóvenes decodifican las reglas de juego impuestas por el sistema y poco a poco van desarrollando procesos de identidad que les  ayuden a obtener éxito y movilidad social. Consecuentemente, todo lo que no entre en esos esquemas será rechazado frontalmente o será objeto de grandes resistencias. De allí surgen los cánones, los estereotipos y los imaginarios sociales que terminan modulando las formas de ser y de relación de los habitantes de un contexto geográfico. Aplicando estas reflexiones al intento por comprender la idiosincrasia de nuestros estudiantes frente al consumo cultural, podemos formular la siguiente hipótesis: sencillamente, los jóvenes no invierten su tiempo libre en un consumo cultural creativo y reflexivo por que no consideran que el esfuerzo que supone  leer un buen libro, ver una buena película, asistir a teatro o a exposiciones de arte, represente un valor esencial para su proyecto de vida. Resulta más eficaz cultivar la imagen y la apariencia.  

A continuación exploraremos  algunos aspectos generales relacionados con las actividades generales que suelen realizar los estudiantes en su tiempo libre. Los tópicos de las preguntas obedecen a las posibilidades lógicas que tiene un joven que viva en el área metropolitana y a la oferta cultural y recreativa de nuestro medio. Salir con amigos, estar con la familia, hacer parte de clubes o de grupos, practicar un deporte, etc. La intensidad se midió en función del número de horas dedicadas en la semana inmediatamente anterior a las prácticas referidas (Tabla 18). Al sumar el total de horas invertidas, encontramos que la mayor parte del tiempo fue dedicado a salir con los amigos (67,8%): 10,8%, dedico entre una y tres horas semanales; 25,4%, de cuatro a seis horas y 19,5%, de siete a diez horas. En segundo lugar, aparece el tiempo dedicado a salir con la familia (50,1%), el  19,7% dijo haber dedicado entre una y tres horas a salir con su familia; 20,5%, entre cuatro y seis  horas; 6,4% entre siete y diez horas. En tercer lugar tenemos, la realización de actividades domésticas (47,5%), el 23.9% invirtió entre una y tres horas de su tiempo libre; el 14,8%, entre cuatro y seis horas y el 4,8%, entre siete y diez horas. Al comparar el uso del tiempo libre de los estudiantes dentro y fuera de la universidad, encontramos que existe un patrón común con respecto al consumo de productos culturales. Asistir a teatro, realizar caminatas, practicar un arte marcial, tocar un instrumento o ir a clases de baile apenas parece interesar a un cuatro o cinco por ciento de la muestra. Este tipo de actividades que suponen  cierto grado de disciplina y esfuerzo ocupan un lugar de marginalidad en la vida diaria de los estudiantes 

 

TABLA 18 Principales actividades en que los estudiantes invierten su tiempo libre fuera de la universidad (Datos no acumulativos, extraídos de tablas de frecuencia)

Actividades

Frecuencia

Porc.

Salir con amigos

285

67.8%

Salir con la familia

211

50.1%

Actividades domésticas

200

47.5%

 

En todo caso, como habíamos dicho más arriba, la afición por el empleo creativo del tiempo libre es una construcción en la que influyen una multiplicidad de variables  que, según Guillermo Orozco[4], pueden ser individuales, mediadas por las experiencias, los procesos cognitivos y afectivos de las personas; culturales, políticas, económicas, situacionales e institucionales. En función de estas instancias, los grupos terminan generando una serie de regularidades que caracterizan su comportamiento social. Aquí podríamos recurrir a un concepto sociológico que hace emerger un punto de vista psicosocial. Según Raymond Boudon, “la agregación permite conectar la relación entre las acciones y preferencias individuales con los efectos colectivos que estas producen”[5]. Solo así podemos entender porque la mayoría de nuestros jóvenes prefieren ciertas prácticas con respecto a otras. Además del aspecto pragmático, que hemos señalado, la dinámica de los grupos genera reglas8 que deben ser cumplidas por los sujetos para ser aceptados. Por lo tanto, es más importante estar al tanto del último capitulo de la telenovela de moda que haberse leído el último libro de Kensaburo Oé, porque lo primero hace fluir la comunicación sin mayor esfuerzo. El compartir los mismos referentes culturales, las mismas aficiones, los mismos gustos, termina siendo un factor de inclusión que juega un papel muy importante en el equilibrio psíquico de los adolescentes y los jóvenes. 

 

El consumo de medios de comunicación. 

Para conocer en detalle el consumo de los medios de comunicación se tuvieron en cuenta diferentes niveles de frecuencia. Es así como para la presente investigación indagamos a cerca del uso y la intensidad con que los estudiantes acceden a dichos medios. Cada cuanto lee la prensa escrita, que tipo de revistas no académicas suelen frecuentar, cuáles son los autores preferidos, en materia literaria;  si les gusta la radio, que tipo de programas prefieren; lo mismo en el caso de la televisión. Cada cuanto van al cine o a teatro y, en último lugar, que tipo de uso hacen de la Internet.  
 

Los Medios Escritos.  

La lectura de la prensa escrita aparece como una actividad de mediana intensidad entre los estudiantes encuestados. De acuerdo con lo anterior,  tabla 19, podemos establecer tres niveles de lectura. Un nivel bajo, representado por aquellos estudiantes que rara vez ojean un periódico, 45,8%; un nivel medio, que agrupa a los que leen el periódico entre una y tres veces por semana, (40,2%) y un nivel alto, conformado por los estudiantes que leen la prensa con regularidad (12,1%) 

TABLA 19 Distribución de los estudiantes con respecto a la frecuencia con que leen la prensa escrita

Cada cuanto lee  el periódico?

Frec.

Porc.

Casi nuca

150

35,6

Una vez al mes

43

10,2

Una vez a la semana

109

25,9

Dos o tres veces por semana

60

14,3

Cuatro o cinco veces por semana

17

4,0

Todos los dias

34

8,1

No responde

8

2,0

Total

421

100,0

 

Por otra parte encontramos la lectura de revistas no académicas; es decir, aquellas cuyos contenidos no corresponden a los temas abordados por los estudiantes en sus respectivos programas de formación. Los géneros que predominan, entre las preferencias de los estudiantes son, las revistas de farándula, de opinión, agropecuarias, de variedades y de tecnología. En la tabla 20, encontramos la frecuencia con que estas publicaciones son leídas. De acuerdo a las respuestas suministradas, el 57,2% dice no haber leído ninguna revista la semana anterior; mientras que el 36,3%, leyeron entre una y dos revistas. Entre los lectores de revistas, a práctica más corriente es leer una publicación a la semana.  

TABLA 20 Distribución  de los estudiantes con respecto al número de  revistas leídas la semana anterior a la encuesta

Revistas leídas la semana anterior

Frecuencia

Porcentaje

0

241

57,2

1

102

24,2

2

51

12,1

3

14

3,3

4

4

1,0

5

2

,5

6

3

,7

10

1

,2

No responde

3

,7

Total

421

100,0

 

Como acabamos de decir, son varios los géneros de las revistas leídas por los estudiantes encuestados. La tabla 21 presenta la relación del tipo de revistas preferidas por los estudiantes. El primer lugar lo ocupan las revistas de farándula, con139 lectores.  La revista preferida es SOHO, con cincuenta lectores; le sigue la revista TV y novelas, con 25  y en tercer lugar la revista TÚ, con 21. Podemos ver como entre este tipo de publicaciones, predomina un gusto por la “prensa rosa”, con aproximadamente 79 lectores, contra la prensa “masculina” con cincuenta lectores.

TABLA 21: Tipo de revistas leídas por loe estudiantes

Publicación

Número de lectores

De farándula

135

De opinión

39

Agropecuarias

30

De tecnología

7

De variedades

6

De difusión científica

 

5

Musicales

4

Total

226

  

El siguiente grupo de revistas preferidas por los estudiantes son las de opinión, con 39 lectores. La revista más leída por los estudiantes es Semana con 33 lectores. 

A pesar de haber pedido a los estudiantes que no incluyeran revistas relacionadas con su actividad académica, aparece en tercer orden de importancia un grupo de revistas que pueden ser clasificadas bajo el nombre de revistas sobre temas agropecuarios, con 30 lectores.  En este caso no se observa una preferencia muy marcada por una publicación en especial, como en los casos anteriores. Al campo, parece ser la más leída con cinco lectores. En orden decreciente encontramos  revistas  sobre tecnología, con siete lectores; de variedades, seis lectores; de contenido científico, cinco lectores y musicales, cuatro lectores.  

Como lo muestra la tabla 22, el género literario preferido por los estudiantes es la novela. De 121 respuestas, 51 corresponden a este tipo de literatura. El autor preferido es Gabriel García Márquez, con 11 lectores. Le sigue la literatura fantástica, con 18 lectores. Alain Poe, aparece como el autor preferido, con seis lectores. La lectura de textos clásicos aparece en tercer lugar. Sófocles y Platón fueron leídos por nueve estudiantes y en último lugar encontramos un grupo de once textos clasificados bajo el género de  autoayuda. Menos numerosas son las lecturas de novelas con contenido social y de poesía.  

TABLA 22: Tipo de literatura preferida por los estudiantes

 Género

Número de lectores

Novela

51

Literatura fantástica

18

Varios

17

Clásicos

14

Autoayuda

11

Novelas sociales

7

Poesía

3

Total

121

El gusto literario de los estudiantes revela unos intereses propios de los adolescentes de nuestro medio. Sus preferencias oscilan entre los textos que, habitualmente, suelen leer en el bachillerato o en los primeros semestres de la universidad y algunos Best sellers. Aunque, localmente, los resultados no indiquen la existencia de una tradición lectora; comparados con la media nacional, que es del 4%, si resultan significativos. La tarea, desde la universidad, consistiría en generar espacios en torno a la literatura, con el fin de estimular la actividad lectora de los estudiantes.

 Los Medios Audiovisuales

Con respecto a las generaciones, los jóvenes de hoy en día han desarrollado otras formas de conocimiento de la realidad, centradas en torno a los medios audiovisuales. Desde muy temprana edad, los niños tienen la oportunidad de acceder al mundo de la tecnología, ya sea a través de la televisión, los videojuegos o los  “IPOd’s” que les permiten almacenar grandes cantidades de música. Esto quiere decir, que la lectura de textos en papel no es un aspecto esencial en su relación con el mundo. A continuación, veremos cuáles son las prácticas y los hábitos de consumo de medios, por parte de los estudiantes. Para ello, se tuvo en cuenta el número de horas dedicado a oír radio, ver televisión y navegar en Internet. Igualmente, la frecuencia con la que suelen ir a cine, fuera de la universidad.

La asistencia a las salas de cine 

El gusto por el buen cine fue uno de los distintivos que caracterizo a los universitarios de los años sesenta y setenta. En la época actual el llamado cine de autor ha perdido el lugar que tenia dentro del espacio  universitario de nuestro país. En parte, debido a las limitaciones en el sistema de distribución y al predominio de lo que en el argot se conoce como la cultura ligth. Por otro lado, la posibilidad de ver las películas en casa, ya sea a través de la televisión por cable o alquilándolas, supuso una disminución en el número de personas que solían asistir a las salas de cine y la desaparición de un buen número de estas. Se trata de un fenómeno que no es exclusivo de Medellín, sino que aparece como una constante en Latinoamérica.  

Volviendo a los hábitos culturales de los universitarios lasallistas, encontramos un  porcentaje considerable (34,2%) al que no le gusta ir a cine. En el extremo opuesto, se ubica un 28% que frecuenta las salas de cine por lo menos una vez al mes y un 18,2% que asiste regularmente, tal como lo muestra la tabla 23.

El consumo de radio  

La mayor parte de los estudiantes (69%) dedica parte de su tiempo a escuchar la radio. El 31,6% lo hace entre una y dos horas al día y el 24,9% le dedica entre tres y cuatro horas. Entre los más asiduos a la radio encontramos el 16,9% que se dedica a escuchar más de cinco horas diarias.  

TABLA 23: Número de veces que asistió a cine el mes pasado

Asistencia a cine

Frecuencia

Porcentaje

Casi nunca

144

34,2

Una vez cada 2 ó 3 meses

78

18,5

Una vez al mes

118

28,0

Una vez cada dos semanas

47

11,2

Una vez por semana

30

7,1

No responde

4

1

Total

421

100,0

 

TABLA 24: Número de horas diarias dedicadas a oír radio

Tiempo dedicado a  oir radio

Frecuencia

%

No me gusta  la radio

26

6,2

Menos de una hora al día

81

19,2

De 1 a 2 horas al día

133

31,6

De 3 a 4 horas al día

105

24,9

Más de 5 horas al día

71

16,9

No responde

5

,5

Total

421

100,0

 

Con respecto al tipo de programación que prefieren sintonizar, los programas musicales ocupan el primer lugar, con un 88,1% de respuestas afirmativas; le siguen los programas humorísticos, con 31,6%; los noticieros, con un 26,6%; los programas de farándula, 17,6% y los relacionados con temas culturales, 15%.

TABLA 25: Programas radiales que prefieren los estudiantes (Datos no acumulativos extraídos de las tablas de frecuencia)

 Programas

Frecuencia

Porcentaje

Musicales 

371

88,1

Humorísticos  

133

31,6

Noticieros

128

30,4

Deportivos 

112

26,6

Farándula 

74

17,6

Culturales  

63

15,0

  

 

La recepción televisiva de los estudiantes 

En un primer intento por aproximarnos al consumo televisivo de los estudiantes, exploramos tres variables: interés por la televisión; frecuencia del consumo, en semana y fin de semana y tipo de programas preferidos. Debido a que el 83,6% de los estudiantes ven televisión todos los días, se puede afirmar que es un medio de comunicación de interés. De acuerdo al tiempo que dedican a ver televisión, encontramos que son televidentes bastante aplicados. Al convertir el número de horas diarias que los estudiantes invierten en la televisión de lunes a viernes, vemos como el 29,7% permanece frente a la pantalla durante más o menos 25 horas; otro 29% ve televisión durante 20 horas y un 36,8% entre cinco y diez horas semanales. Durante los fines de semana, el consumo de televisión no disminuye y en términos de dedicación diaria la distribución es equivalente. En suma, el estudiante medio le dedica, aproximadamente, entre 30 y 35 horas semanales de su tiempo libre al consumo televisivo.  

En lo que respecta a la calidad de los programas que suelen ver los estudiantes, tabla 29, predominan aquellos que brindan información sobre las temáticas específicas y la actualidad. (63,7% prefiere los documentales y 59,6% los noticieros). En segundo lugar, se encuentra el segmento de programas de diversión como las caricaturas (49%); las telenovelas (49,4%) y las películas de acción (48,7). Por último encontramos los programas sobre historia con el 36,1% de los televidentes y 29,9% interesado por los programas de farándula.   

TABLA 26 Frecuencia diaria de exposición a la televisión

¿Ve TV todos los días?

Frecuencia

Porcentaje

SI

352

83,6

No

61

14,5

No responde

8

1,4

TOTAL

421

100,0

TABLA 27: Número de horas dedicadas a ver televisión de lunes a viernes

Horas TV en semana

Frecuencia

Porcentaje

No veo televisión

13

3,1

Menos de una hora al día

38

9,0

De 1 a 2 horas al día

117

27,8

De 3 a 4 horas al día

122

29,0

5 horas o más

125

29,7

No responde

6

1,4

TOTAL

421

100,0

 

TABLA 28: Número de horas dedicadas a ver televisión los fines de semana

Horas TV fin de semana

Frecuencia

Porcentaje

No veo televisión

23

5,5

Menos de una hora al día

32

7,6

De 1 a 2 horas al día

112

26,6

De 3 a 4 horas al día

121

28,7

5 horas o más

128

30,4

No responde

5

1,18

Total

421

100,0


 TABLA 29: Tipo de programas preferidos por los estudiantes. (Porcentajes  más elevados para cada tipo de programa, no acumulativos, extraídos de las tablas de frecuencia)

 

 Programas Preferidos

Frecuencia

Porcentaje

Programas de farándula             

126

29,9

Programas sobre historia            

152

36,1

Peliculas de acción                     

205

48,7

Telenovelas                                 

207

49,2

Caricaturas                                 

208

49,4

Programas sobre animales         

224

53,2

Noticieros                                    

251

59,6

Documentales                             

268

63,7

 
  

El consumo de Internet 

Respecto al  consumo de Internet y sus diferentes usos decidimos partir de un dato global que nos permita hacernos una idea del tiempo  que le dedican los estudiantes a navegar, para, en un segundo momento, obtener una información específica sobre las actividades que realizan los estudiantes en la red. Expresado en horas de conexión por día, el 40.8% dedica tres horas a esta actividad, el 21,9% cuatro horas y el 20% dos horas. Luego, si hacemos el cálculo sobre el número de horas semanales podríamos estimar que en promedio los estudiantes hacen uso del Internet durante 21 horas a la semana. Al igual que en el caso de la televisión, el consumo de Internet es bastante alto. Comparando la frecuencia de conexión al Internet, con los datos disponibles para Colombia y Latinoamérica, sigue siendo elevado. Mientras que los estudiantes lasallistas se conectan en un 99,5% al menos siete veces por semana, la media para Colombia es del 73,5%; para Argentina del 75% y para Venezuela del 64,8%. 9 
 

TABLA 30: Número de horas diarias  dedicadas a navegar en internet

Horas de navegación  diaria

Frecuencia

Porcentaje

No me gusta usar el internet

19

4,5

Menos de una hora al día

84

20,0

De 1 a 2 horas al día

173

40,8

De 3 a 4 horas al día

92

21,9

Más de 5 horas al día

51

12,1

No responde

2

,5

Total

421

100,0

 
En su orden, el Chat aparece como la actividad a la que más tiempo le dedican los estudiantes cuando se conectan a Internet. Esta es una práctica que cada vez cobra mayor importancia en los procesos de socialización de los jóvenes. Consiste en inscribirse gratuitamente en un Messenger  y seleccionar, de acuerdo a los intereses, el tipo de “sala” a la que desea ingresar. En estos espacios virtuales, los jóvenes pueden conocer personas de diferentes lugares del planeta y dialogar en tiempo real, ya sea mediante el teclado o con el uso de cámaras Web. Generalmente, los usuarios tienden a frecuentar las mismas salas, que con el tiempo terminan convirtiéndose en comunidades virtuales que generan vínculos sociales entre sus miembros. A través de este medio, se intercambian ideas, música, imágenes y, en muchos casos, se construyen relaciones personales y afectivas que pueden terminar en noviazgos, matrimonio o amistad.  

La mayor parte de los estudiantes de la Salle, chatean entre una y dos horas al dia (31,8%); el 26,1%, menos de una hora  y el 16,8% lo hacen durante más de tres horas. Entre las respuestas dadas por los estudiantes, es significativo que el 25,2% no muestre ningún tipo de interés por el Chat. O bien prefieren los contactos cara a cara o no tienen acceso al Internet en sus casas. Aunque el porcentaje no es muy alto, resulta interesante que un 5,4% le dedique más de cinco horas diarias al Chat, que daría en total un número de 35 horas semanales.  Una frecuencia de conexión tan alta puede ser la expresión de comportamientos adictivos y de un cierto rechazo a las exigencias cotidianas de la vida real. Para responder a estos interrogantes convendría realizar un estudio más minucioso asociado a casos específicos.  

TABLA 31: Número de horas diarias  dedicadas a Chatear

Horas  diarias en el chat

Frecuencia

Porc.

No me gusta « chatear»

106

25,2

Menos de una hora al día     

110

26,1

De 1 a 2 horas al día

134

31,8

De 3 a 4 horas al día

42

10,0

Más de 5 horas al día

23

5,4

No responde

6

1,4

Total

421

100,0

 
Siendo la Internet un instrumento esencial para los universitarios, resulta llamativo que una cuarta parte  de los estudiantes (24,4%) no recurran a un medio que, debido a las limitaciones bibliográficas de la biblioteca universitaria y a la distancia de nuestra sede con respecto a otros centros de documentación, debería ser  su principal herramienta de trabajo. No obstante, la búsqueda de información académica aparece, en su conjunto, como la segunda  actividad a la que los encuestados dedican la mayor parte del tiempo cuando se conectan a la red.  Este resultado es semejante al consumo de Internet en universitarios mexicanos. « En segundo término [los universitarios], buscan, bajan y editan información para distintos cursos de la carrera. La mayoría utiliza los exploradores más populares como Google, Yahoo y AltaVista 10». En el caso de nuestros estudiantes, las fuentes más populares son monografias.com, Wikipedia y el rincón del vago. A partir de mi experiencia docente, encuentro que es un medio subutilizado por los estudiantes que, en muchas ocasiones, estimula el facilismo y la pereza intelectual. En un alto porcentaje los estudiantes recurren al plagio y a la técnica del « copie y pegue ». En este sentido, se desvirtúan los objetivos del proceso de formación profesional ya que los aprendizajes reales son mínimos, debido a que el estudiante, en muchos casos, ni siquiera ha leído lo que presenta como trabajo propio. Contrasta la pericia de algunos estudiantes para desenvolverse en aspectos lúdicos ofrecidos por la Internet con la dificultad para localizar revistas científicas o para extraer información de bases de datos como la EBSCO.  

TABLA 32: Número de horas semanales  dedicadas a buscar información académica

 Horas  semanales.   buscar información académica

Frecuencia

Porc.

0

107

25,4

1-2

150

35,6

3-4

86

20,4

5-6

44

10,4

7-8

10

2,3

Más de 8

22

5,3

No responde

2

,5

Total

421

100,0

 
La frecuencia con la que los estudiantes emplean el correo nos sirve como índice de sus hábitos comunicacionales. El 66% de los encuestados comparte información vía e-mail. De este porcentaje, el 47,7% dedica entre una y dos horas semanales a revisar su correo ; 10,6%, entre tres y cuatro horas, el resto de la muestra se distribuye entre 5 y doce horas semanales. El uso del correo esta por debajo del porcentaje establecido para Colombia en el 2003 que, según el « Estudio de hábitos y usos del correo electrónico, Venezuela-Colombia»
[6], fue del 82%. A través del correo electrónico, los estudiantes comparten diversos tipos de información que en ocasiones entra a circular bajo la forma de envíos masivos (mailings) dirigidos a sus contactos personales. Por esta vía se distribuyen cadenas de  temas de autoayuda, imágenes, chistes, etc. Debido a la particular división del trabajo grupal, el correo electrónico entra a jugar un papel importante. Cuando los profesores asignan una actividad de grupo, cada quién asume un fragmento del tema en cuestión, lo elabora y lo envía a un estudiante que se ha encargado de ensamblar lo que en muchas ocasiones resulta ser un « cadáver exquisito ». Es decir, un texto con  varios tipos de letra, con distintos márgenes y espacios y, sobre todo, carente de continuidad y coherencia interna que, generalmente, es impreso cinco minutos antes de ser entregado sin que haya sido objeto de una revisión previa. De esta manera, nos encontramos ante procesos fragmentados de aprendizaje que se alejan del propósito del desarrollo de competencias de trabajo grupal. Una vez más, cuando las bondades de la tecnología se combinan con este tipo de prácticas van en detrimento de la calidad académica y de la formación profesional de los estudiantes. 

TABLA 33: Número de horas semanales dedicadas a leer y responder correos electrónicos 

Horas  semanales

Frecuencia

Porcentaje

0

143

34,0

1-2

201

47,7

3-4

45

10,6

5-6

20

4,7

8-9

3

,71

10-12

6

1,4

No responde

1

,2

Total

421

100,0

Bajar música e imágenes representan actividades con una dedicación menor. El 59,9% y el 78% de los encuestados no muestran interés por esta actividad. La mayor frecuencia se registra en torno de una y dos horas semanales, para los dos casos. Con respecto a las otras formas de consumo, el hecho de bajar música o imágenes implica una relación menos pasiva, por parte del internauta. Este no se limita, solamente, a observar unos contenidos sino que realiza una serie de procesos de búsqueda, selección, captura, transmisión  y almacenamiento que  exigen el desarrollo de habilidades y conocimientos más precisos, así como una buena dosis de paciencia.

TABLA 34: Número de horas semanales  dedicadas a bajar música

Horas diarias bajar música

Frecuencia

Porc.

0

251

59,6

1-2

103

24,4

3-4

30

7,2

5-6

12

2,8

Más de 8

25

5,9

Total

421

100,0

 

TABLA 35: Número de horas semanales  dedicadas a bajar imágenes

 

Bajar imágenes

Frecuencia

Porc.

0

332

78,9

1-2

105

24,9

3-4

9

2,13

5-6

6

1,4

Más de 8

4

,9

No responde

2

,5

Total

421

100,0

 
  

Vida nocturna, drogas y casinos.  

En la última parte de la encuesta tratamos de situar las prácticas de los estudiantes con respecto a su participación en actividades nocturnas que, en muchos casos, implican el consumo de alcohol, cigarrillo y otras drogas. Al mismo tiempo, aprovechamos para aproximarnos a la percepción que tienen sobre el consumo de las drogas y, para terminar, indagamos sobre la existencia de comportamientos relacionados con la ludopatía.  
 

 La asistencia a bares y discotecas   

La frecuentación de discotecas y bares es relativamente semejante y, en promedio, nos muestra que casi todos los estudiantes suelen asistir a estos lugares para divertirse (98%). Este dato nos muestra una realidad asociada a la vida universitaria en Colombia. Entre todas las ofertas de consumo cultural, los bares, tabernas y discotecas son los que ofrecen más oportunidades para el uso del tiempo libre. No existe una institución de educación superior en nuestro país que no este rodeada de un cinturón de expendios de licor. El  “parche pilsen”, por ejemplo,  se han convertido en un punto de referencia para el encuentro de los estudiantes ya que están  situados estratégicamente al frente de los centros de educación y cuentan con una estrategia publicitaria tan agresiva como irresponsable. La condición periférica de la corporación aparece como un factor de protección para los estudiantes ya que las posibilidades de consumir licor en sus inmediaciones son más reducidas.  Sin embargo, los estudiantes son seducidos con publicidades llamativas  que, en la mayoría de los casos, recurren al empleo del nombre de la universidad para invitar a  eventos que llevan por título “Integración lasallista”…El resultado es que el 36.6% asiste cada quince días a las discotecas y el 29,7% frecuenta los bares con la misma periodicidad. Por su parte, el 15,7% lo hace tres veces al mes y el 8,8% todas las semanas. La mayor frecuencia se observa en el grupo de 63 estudiantes que asistieron a la discoteca cinco veces en el último mes.  

TABLA 36:Frecuencia con la que los estudiantes asistieron, en el último mes, a las discotecas

 Número de veces 

Frecuencia

Porcentaje

0

7

1,7

1

85

20,2

2

154

36,6

3

66

15,7

4

35

8,3

5

63

15,0

No responde

11

2,6

Total

421

100,0

 

 El consumo de psicoactivos 
  

Cuando los estudiantes van de fiesta el 59% consume alcohol hasta embriagarse. Un 5% lo hace en todas las ocasiones que frecuenta bares o discotecas. Entre estos 21 estudiantes existen altas probabilidades de desarrollar una fuerte adicción al alcohol; algo semejante sucede con los 32 que casi siempre se emborrachan. Por lo tanto, tenemos un 12,6% de la muestra en alto riesgo de alcoholismo. Estos niveles de consumo suponen altos niveles de frecuentación de bares y discotecas. No menos preocupante es la situación del 46,5% que, aunque no suele emborracharse frecuentemente no esta exento de incrementar el consumo de alcohol.

TABLA 37: Frecuencia con la que los estudiantes asistieron, en el último mes, a bares

Número de veces

Frecuencia

Porcentaje

0

8

1,9

1

92

21,9

2

125

29,7

3

66

15,7

4

37

8,8

5

83

19,7

6

1

,2

No responde

9

2,0

Total

421

100,0


 TABLA 38 Intensidad  con la que los estudiantes consumen licor hasta emborracharse

 

Periodicidad

Frecuencia

Porcentaje

Nunca

159

37,8

Casi nunca

99

23,5

Pocas veces

97

23,0

Casi siempre

32

7,6

Siempre

21

5,0

No responde

13

3,1

Total

421

100,0

 
79 estudiantes de los 421 encuestados consumen algún tipo de droga cuando van de fiesta. De estos, 24 lo hacen con una frecuencia muy elevada y 41 ocasionalmente. La mayoría lo hace por  ganar aceptación en el grupo ya que el consumo de drogas cumple la función de un ritual de socialización. Esta necesidad de aceptación se evidencia en personas con carencias afectivas y dificultades  con su autoestima que están dispuestos a aceptar las reglas de juego impuestas por los grupos de referencia, con tal de no ser excluidos. El 30,4% tiene una posición de gran tolerancia frente al consumo de drogas, considerándolo como algo normal (13,3%) o como una práctica que se puede controlar (17,1%). Es probable que esta actitud este correlacionada con conductas de consumo de psicoactivos ya que son el tipo de respuestas dadas por los consumidores. En caso de que sea cierto, el número real de estudiantes que consumen drogas podría ser de 129. Esperemos que se trate de una hipótesis osada. De otro lado, el 66.9% de los encuestados expresa una actitud de rechazo y de temor al consumo de drogas, pensando unos que no tiene sentido (48,2%), otros que si se entra no se sale (13,5%) o que es algo moralmente condenable (5,2%)  

TABLA 39: Intensidad  con la que los estudiantes consumen drogas

Periodicidad

Frecuencia

Porcentaje

Nunca

342

81,2

Casi nunca

24

5,7

Pocas Veces

17

4,0

Casi siempre

10

2,4

Siempre

14

3,3

No responde

14

3,3

Total

421

100,0

 

TABLA 40: Actitudes  frente al consumo de drogas

 

Qué piensa sobre el consumo de drogas?

Frecuencia

Porcentaje

No tiene sentido

203

48,2

Me parece condenable

22

5,2

Es algo normal

56

13,3

Con moderación no hay problema

72

17,1

Si se entra no se sale

57

13,5

No responde

12

2,8

Total

421

100,0


 
TABLA 41: Razones que justifican el consumo de drogas

 

Razones

Frecuencia

Porcentaje

Nunca me lo he preguntado

63

15,0

Para desinhibirse

78

18,5

Para escapar de la realidad

2

,5

Por la presión del grupo

158

37,6

Para socializar

104

24,7

No responde

16

3,8

Total

421

100,0

 
 Entre toda la gama de ofertas y posibilidades que ofrece nuestro medio para la adquisición y el consumo de psicoactivos, los inhalantes aparecen como la droga más consumida (33,3%), seguidos de la marihuana (31,3%) y la cocaína (6,9%). Las drogas  de diseño como el éxtasis representan el 6,2% 

TABLA 42: Percepciones sobre el tipo de  droga más popular entre los jóvenes 

Tipo de droga

Frecuencia

Porcentaje

No sabe

67

13,9

Marihuana

132

31,3

Poper

140

33,3

Cocaína

30

6,9

Éxtasis

26

6,2

Bazuco

1

,2

Pastillas

20

4,8

Appol

1

,2

Cigarrillo

3

,7

Diesel

1

,2

Total

421

100,0

  
Parece que los estudiantes no están muy bien informados sobre la naturaleza y efectos de las drogas. En primer lugar no tienen muy claro que es y que no es una droga y en, segundo lugar, desconocen el poder adictivo de las mismas. Es muy común que las personas no asocien la nicotina y el alcohol a la noción de droga, principalmente porque su uso esta legitimado socialmente. Así sucede con los 309 estudiantes que piensan que la cerveza no es una droga o con los 188 que creen lo mismo del cigarrillo. Más allá del etiquetaje moral y de la censura que se deriva de este, este hecho se convierte en un factor de riesgo para la población estudiantil que debe ser atendido con la puesta en marcha de un programa de prevención integral de la farmacodependencia.

TABLA 43: Percepción del cigarrillo como droga

Cree que el cigarrillo es una droga?

Frecuencia

Porc.

SI

221

52,5

NO

188

44,7

No responde

12

2,8

Total

421

100,0


TABLA 44: Percepción de la cerveza como droga

 

Cree que la cerveza es una droga?

Frec.

Porc.

Si

100

23,8

No

309

73,4

No responde

12

2,8

Total

421

100,0

 
 


La asistencia a casinos 
 

Junto con la anorexia, la bulimia y el consumo de psicoactivos, la ludopatía es un fenómeno que ha venido ganando terreno en la población de jóvenes pertenecientes al área metropolitana. Desde hace unos cuatro años, se registra una proliferación de casinos y juegos de azar en la ciudad de Medellín, situados estratégicamente en los centros comerciales y grandes avenidas de la ciudad. Con respecto a esta práctica, el 23,8 % de los encuestados dicen haber frecuentado un casino en el último mes. Entre estos, hay un grupo de doce estudiantes que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad frente a la ludopatía ya que el hecho de ir a un casino más de cinco veces en el último mes da cuenta de un hábito establecido. En un nivel de riesgo medio alto encontramos al 2,6%; en riesgo medio al 3,8% y en riesgo bajo al 14,5%  

TABLA 45: Número de veces que asistieron a un casino en el último mes

Número de veces

Frecuencia

Porcentaje

No me gustan los casinos

307

72,9

De 1 a 2 veces

61

14,5

De 2 a 3 veces

16

3,8

De 3 a 4 veces

11

2,6

5 o más veces

12

2,9

No responde

14

3,3

Total

421

100,0

 

Conclusiones

A lo largo de este trabajo hemos realizado un recorrido por las diferentes formas de consumo cultural y uso del tiempo libre de los estudiantes de la CUL teniendo, como telón de fondo, las teorías contemporáneas de la psicología social y los aportes de los estudiosos latinoamericanos sobre el consumo cultural.  Quizá, el problema de mayor relevancia que emerge de nuestras observaciones, es la actitud de aparente pasividad a partir de la cual los jóvenes se relacionan con la sociedad y la cultura. Estas actitudes se traducen, en la práctica, en  bajos niveles de participación, apatía y una marcada preferencia por aquellas actividades  que no requieren concentrar la atención por largos periodos ni desarrollar un mínimo de disciplina física o mental  para la ejecución de tareas.

El resultado de todo esto es el desconcierto y la desazón en los adultos y profesores, quienes no logran comprender las nuevas configuraciones mentales de los jóvenes de nuestro tiempo. En un intento de conceptualización, Jesús Martin Barbero propuso la noción de sensorium audiovisual. Desde este punto de vista, los jóvenes pueden ser entendidos como « […] sujetos dotados de una 'plasticidad neuronal' y elasticidad cultural que[...] es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los 'idiomas' del video y el computador .»[7] Hasta aquí, tenemos resuelta una parte de la pregunta. Efectivamente, desde su temprana infancia los niños construyen una percepción de la realidad  a partir de las nuevas tecnologías que se caracterizan por ser dinámicas, simultaneas, menos conceptuales y más representativas y, sobre todo, por un alto grado de interactividad.  Es de esperarse, entonces, que las propuestas culturales y educativas tradicionales no logren captar el interés de los estudiantes ya que estas son formuladas en un lenguaje que no es compatible con su configuración mental.  La otra parte, tiene que ver con lo que genéricamente podríamos llamar la crisis de valores  de las sociedades contemporáneas. En el caso concreto de Medellín, los efectos del narcotráfico, de la violencia y las paradojas de la justicia han generado una cultura inmediatista y hedonista.  Nuestros valores sociales no están orientados hacia el cultivo del espíritu ni hacia la acumulación de saber. A diferencia de otras sociedades, carecemos de una tradición estética e intelectual que  ofrezca las condiciones para valorar ciertas formas de expresión cultural que supongan un mínimo grado de esfuerzo. En un contexto como este los individuos no encuentran razones de suficiencia que justifiquen el sacrificio de sus horas de ocio en pro de la transformación de su ser. 

Aquí nos encontramos con un dilema cuya solución varía de acuerdo al enfoque analítico con que sea tratado. El problema opone las atribuciones hechas al tipo de cultura que idealmente deberían adquirir los estudiantes a la cultura ligth, que tanto les encanta. Desde la primera perspectiva, de tipo funcionalista, se legitima la superioridad del saber de las elites con respecto a los saberes populares. Retomando los ideales de la ilustración, se debe optar por formar en las grandes producciones culturales, artísticas y científicas, con el fin de obtener ciudadanos proactivos, sensibles y capaces de mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Del otro lado se diluyen las fronteras entre el saber ilustrado y el saber popular. Lo kitch, lo banal, lo melodramático y lo superficial, devienen categorías válidas para comprender la apropiación que realizan los agentes sociales de su cotidianeidad (Cf. Certeau, M.1980). Por lo tanto, todas las manifestaciones culturales contribuyen, de igual manera, a la formación de los sujetos. 

Podemos afirmar que el perfil de nuestros estudiantes se adapta más al segundo caso. Vistas en perspectiva, sus prácticas culturales y de tiempo libre giran en torno a la televisión, el Internet y la frecuentación de bares y discotecas. A estas actividades los estudiantes dedican un elevado número de horas semanales. En efecto, un estudiante medio dedica entre 30 y 35 horas semanales de su tiempo libre al consumo televisivo; a navegar en Internet,  21 horas a la semana;  al Chat, de dos a tres horas diarias. A estos datos hay que sumarles el tiempo dedicado a salir con los amigos, la familia y las actividades de la vida nocturna. Ahora bien, cuando examinamos la calidad  de los programas, de la literatura o de las revistas preferidas, vuelve a aparecer la misma constante: el predominio de una cultura del entretenimiento. Al contrario, la lógica institucional exige determinadas competencias y aproximaciones para las cuales los jóvenes no se encuentran preparados. Por ejemplo, la lectura de los textos debe realizarse con detenimiento y profundidad, los sistemas de enseñanza demandan una atención sostenida frente a estímulos de baja intensidad, en su trabajo autónomo, el estudiante debe realizar procesos cognitivos que pueden ser novedosos, como el análisis y la síntesis de ideas. Otro tanto sucede con las actividades culturales propuestas en la universidad. Para “sacarle gusto” a un cuentero se requiere asociar la historia narrada con la creación de imágenes mentales y seguir la trama durante más de diez minutos, este ejercicio puede llevar, en pocos minutos, al aburrimiento del estudiante habituado a la experiencia audiovisual.

La primera conclusión a la que podemos llegar, es que no existe convergencia entre los intereses de los estudiantes y las actividades propuestas por la institución para el uso del tiempo libre. De ahí los bajos niveles de participación. Esta situación no se debe, necesariamente, a la calidad de los « productos » lúdicos y culturales ofrecidos por la corporación; más bien obedece a características particulares de las nuevas generaciones. Este hecho se traduce en lo que Martín Barbero denomina el sensorium audiovisual, para explicar las preferencias de los jóvenes, entendidos como « […] sujetos dotados de una 'plasticidad neuronal' y elasticidad cultural que[...] es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los 'idiomas' del video y el computador.[8]» Bajo estas condiciones, los estudiantes necesitan una gran estimulación exterior que les ayude a sostener sus procesos atencionales y motivacionales, en dónde los contenidos y temáticas culturales sean presentados de una manera dinámica y atractiva. Siguiendo a Barbero, las nuevas generaciones viven un des-ordenamiento cultural, en dónde « […] más que buscar su nicho en la idea ilustrada de cultura, la experiencia audiovisual la replantea desde los modos mismos de relación con la realidad, esto es, desde las transformaciones que introduce en nuestra percepción del espacio y del tiempo»[9] El desafío institucional consiste en proponer  un punto de encuentro entre el orden institucional, basado en altos ideales de cultura con el desorden y el facilismo que caracterizan las tendencias « naturales » del estudiante medio centrado en una cultura ligth.

Sin embargo, al lado de lo que podríamos llamar, en el marco de un pensamiento progresista, un uso improductivo del tiempo libre, también encontramos estudiantes inquietos, creadores y habidos de  acceder a propuestas culturales de mejor calidad, quienes con un adecuado acompañamiento podrían convertirse líderes y multiplicadores de nuevas propuestas culturales. A esta minoría, por ejemplo, le gusta la literatura, leer la prensa, asistir a cine, hacer parte de grupos de voluntariado etc.

La segunda conclusión es que no existen grandes diferencias entre el tipo de actividades que llama la atención de los estudiantes dentro y fuera de la universidad. En su vida cotidiana,  prefieren aquellas prácticas sociales y culturales que no representen un gran esfuerzo intelectual o físico. Asistir a teatro, realizar caminatas, practicar un arte marcial, tocar un instrumento o ir a clases de baile apenas parece interesar a un cuatro o cinco por ciento de la muestra; en cambio las  actividades que suponen  cierto grado de disciplina y esfuerzo ocupan un lugar de marginalidad en la vida diaria de los estudiantes.

De acuerdo a lo anterior,  resulta comprensible que en  el consumo cultural y en el uso del tiempo libre de los estudiantes predominen la televisión, el Internet y la frecuentación de bares y discotecas. Actividades a las que se les dedica un gran número de horas a la semana, en detrimento de su proceso de formación profesional. No es de extrañar que en el semestre I de 2007, el 10% de la población universitaria se encontrara en semestre especial.

La tercera conclusión es que, al igual que en las demás instituciones educativas y en los distintos escenarios de la vida social, en la CUL existe el problema del consumo de psicoactivos. Como se ha dicho más arriba, un buen número de estos consume alcohol hasta emborracharse y otros admiten el consumo de otras drogas.  La facilidad para adquirir drogas o para consumir licor aparecen como factores de riesgo de adicción que deben ser neutralizados, en la medida de lo posible, con la puesta en marcha de un programa de prevención integral del consumo de psicoactivos. De los estudiantes encuestados, el 12,6% de la muestra se encuentra  en alto riesgo de alcoholismo. Paralelamente, a estas adicciones se le puede adicionar la ludopatía, representada en la frecuentación de casinos y en los juegos de azar practicados por  los estudiantes en la universidad.  

Recomendaciones

El principal desafío institucional para lograr que los estudiantes  empleen su tiempo libre de manera productiva es ante todo cultural. En este sentido, es importante tener en cuenta que el cambio de actitud de los estudiantes y el incremento en sus niveles de participación frente a las propuestas institucionales no se darán de forma inmediata.

Una estrategia que puede facilitar este proceso es generar condiciones institucionales para que los alumnos puedan asumir el protagonismo frente al tipo de actividades que realiza. Por ejemplo, se pueden crear comités encargados de colaborar con Bienestar Universitario en la programación semestral  de las actividades, en la organización logística y en el manejo de la publicidad.

Como hemos podido ver, los intereses de los estudiantes se inclinan hacia aquellas prácticas que no exigen un gran esfuerzo físico o mental. Respecto a este punto es necesario “capturar” la atención de los estudiantes con propuestas que resulten novedosas y sorprendentes para que, poco a poco, vayan desarrollando otro tipo de sensibilidades. Tomemos, por ejemplo, el caso de las estrategias publicitarias empleadas en las campañas publicitarias que se han realizado en la universidad. No se trata de convocar a los estudiantes en un recinto cerrado ni en un horario determinado, el mensaje se desplaza hasta el lugar en que estos se encuentran. Igualmente, se podría pensar en  manifestaciones artísticas de corta duración que irrumpan en la vida cotidiana de los estudiantes y en los espacios más inesperados como las aulas de clase, la cafetería, etc. Otra característica de las estrategias publicitarias es hablar el mismo lenguaje de los jóvenes, de ahí los vestuarios, los colores, la música. Así mismo, valdría la pena “envolver” la cultura en otros ropajes. Con respecto a este punto podemos concluir que es necesario diversificar las ofertas culturales ofrecidas por la CUL para que se adapten a las expectativas de los estudiantes.

Al explorar las razones por las que los estudiantes no participan en las actividades institucionales encontramos que una gran parte de ellos manifestó no estar informados. En consecuencia se sugiere optimizar los canales y los medios empleados para convocar a los estudiantes. Este problema, podría ser pensado  desde el Programa de Comunicación Social, a través de una asignatura relacionada con el tema, como la comunicación organizacional.  Desde allí, estudiantes y profesores podrían diseñar campañas estratégicas orientadas a la optimización de la comunicación del mensaje y al aumento de la participación de los estudiantes.

Debido a que la disposición para optar por el consumo de productos culturales de buena calidad está íntimamente relacionada con los valores privilegiados por los grupos sociales es necesario crear espacios académicos que potencien del debate y el desarrollo de juicios críticos entre los estudiantes. Este papel lo podrían jugar algunos cursos electivos en dónde los estudiantes aprendan a apreciar la música, el arte, el cine y la poesía. De otra manera es muy difícil que asistan y disfruten de este tipo de programación, debido a que no tienen las herramientas cognitivas para entenderlo. Ya, en un segundo momento, se pueden comenzar a proponer cine foros, cafés literarios, talleres, grupos de teatro, etc.

Otro aspecto importante, a manera de recomendación, es reforzar las actividades de prevención a nivel primario y secundario. Los resultados del estudio muestran que hay un consumo importante de alcohol, que los estudiantes no saben ni siquiera diferenciar entre qué es y qué no es una droga, que existen algunos casos en los que se puede presumir rasgos de comportamientos ludópatas. Valga la pena reconocer que Bienestar Universitario realiza grandes esfuerzos para responder a estas situaciones.

En suma, el problema del uso del tiempo libre y del tipo de consumo cultural de los estudiantes, supera las posibilidades de la institución ya que refleja los aspectos esenciales de una sociedad en crisis. Le corresponde a las universidades  generar las condiciones académicas para redirigir y potenciar la formación integral de sus estudiantes mediante una oferta de actividades que respondan, no solo a sus necesidades y expectativas; sino que, a través de la participación activa de los mismos logren emplear medios y canales de comunicación acordes al lenguaje y a la manera que tienen los jóvenes de hoy en día para representarse el mundo.  

 

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* Esta investigación, financiada con apoyo del Fondo de Fomento a la Investigación de la Corporación Universitaria Lasallista,  obtuvo el primer puesto como mejor investigación en Ciencias Humanas, en el X encuentro nacional e internacional organizado por REDCOLSI en la ciudad de Barranquilla entre el 18 y el 20 de Octubre de 2007.

[1] Magister en Filosofía del Conocimiento y Ciencias Sociales, Universidad de la Sorbonne, Paris. Candidato a Doctorado en Psicología Social, Universidad Complutense de Madrid. Candidato a Doctorado en Filosofía del Conocimiento y Ciencias Sociales, Universidad de la Sorbonne, Paris.

[2] Estudiantes de Psicología de la Corporación Universitaria Lasallista.

Correspondencia: Carlos Huertas H. e-mail: huertas07@gmail.com

[3] MOSCOVICI, Serge. Moscovici, S. Psicología Social,I, Paidós, Bs. Aires, 1985. Pág. 121.

[4] OROZCO, Guillermo. Televidencias y mediaciones. La construcción de estrategías por la audiencia. En: SUNKEL, Guillermo. El consumo cultural en América Latina. Andrés Bello. Bogotá: 2006. Pág. 119.

[5] BOUDON,  Raymond. Dictionnaire de Sociologie. PUF. Paris : 1997. Pág. 79

[6]Tendencias digitales. Estudio de hábitos y usos del correo electrónico, Venezuela-Colombia. htpp: www.tendenciasdigitales. com. 2003

[7] BARBERO, Jesús Martín. Recepción de medios y consumo cultural: travesías. En: SUNKEL, Guillermo. El consumo cultural en América Latina. Andrés Bello. Bogotá: 2006.pág. 70

[8] Ibid. Pág. 70

[9] Ibid. Pág. 59