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RESUMEN Un aspecto fundamental en el estudio de
la recreación es el de la educación para el ocio, la recreación y el tiempo
libre, entre otras razones por el imperativo en que se constituye el informar
y formar a las personas para que identifiquen y valoren de manera crítica su
importancia en la calidad de vida y el bienestar humano y el riesgo de los
consumos indiscriminados de una oferta determinada por una lógica de mercado
que en no pocos casos responde a criterios diferentes a los económicos. La educación para el ocio, la
recreación y el tiempo libre se asume como un aprendizaje que se da durante
toda la vida, a través de todos los ciclos vitales y por ende busca estar
articulada a los procesos educativos informales, en la escuela, la
universidad, la familia y la comunidad. La educación para el ocio y la
recreación que aquí se presenta, la asume como una educación para la
autonomía y También trasciende la mirada
individual a las decisiones que las personas toman, en relación con las
opciones que asumen acerca de la recreación en sus vidas, se tiene en cuenta
el hecho de que las mismas están medidas por un sistema que influye y es
influido por el consumo, e innumerables factores que se derivan de la
complejidad misma de la recreación como una construcción sociocultural. En este texto se presenta un marco
que busca la construcción gradual de un cuerpo argumentativo de lo qué es la
educación para el tiempo libre, y criterios técnicos y operativos para su
puesta en práctica en los diferentes ámbitos de interacción de los seres
humanos. INTRODUCCIÓN: Este documento hace parte de un esfuerzo por
contribuir a construir un cuerpo argumentativo acerca de la educación para la
recreación[1].
Se parte del convencimiento que los contextos de recreación son escenarios en los cuales se construyen formas de
relacionamiento más equitativas entre géneros y generaciones y que aportan a
dinamizar procesos de cambio individual, grupal y social. Esta premisa, necesariamente conduce a un resignificación del concepto
de recreación, que trasciende su mirada como una experiencia psicológica
individual, o como una totalidad sin tener en cuenta sus elementos
constitutivos. Además demanda que quienes agencian las alternativas de recreación,
accedan a una formación que les permita comprender la pluralidad del fenómeno
desde lo disciplinar, lo cultural y lo social, y el papel que juega en la
sociedad actual y los desafíos que tiene en el complejo mundo actual. Para el desarrollo del concepto de educación para la recreación, se
toman diferentes autores que hablan fundamentalmente de educación para el
“ocio”, término poco usado en nuestra
cultura pero que no se puede obviar en la medida que hace parte de los
orígenes mismos del campo de estudio del ocio y la recreación. Si bien muchas personas pueden definir el ocio, la mayoría no exploran
el valor real que éste tiene en sus propias vidas. Es interesante que pese a
que considerables segmentos de la población expresan que no tiene suficiente
tiempo para disfrutarlo -lo cual denota de una u otra manera que se le asigna
algún valor positivo-, la idea del ocio raramente genera reflexiones profundas
para el promedio de las personas. Normalmente la carencia de recreación en la vida va de la mano con la
dificultad para identificar sus fuentes y las barreras que impiden acceder a
su vivencia, y por ello se debería afrontar el compromiso de incrementar la
comprensión de las personas sobre el papel de la recreación en sus vidas y de
mejorar sus actitudes hacia el mismo. Tales son condiciones esenciales para que los seres humanos puedan
ejercer sus propias elecciones, y estén, en consecuencia, en capacidad para
lograr estilos de vida de recreación que contribuyan a su bienestar y calidad
de vida. Aquí capacidad se inscribe en el enfoque de Amartya Sen[2],
la cual según el autor representa las combinaciones alternativas que una
persona puede hacer o ser: los distintos funcionamiento que puede lograr” Los funcionamientos representan partes del estado de una persona: en
particular que logra hacer o ser al vivir. La capacidad de una persona
refleja combinaciones alternativas de los funcionamientos que ésta puede
lograr, entre los cuales puede elegir una colección. En enfoque se basa en
una visión de la vida en tanto combinación de varios “quehaceres y seres”, en
los que la calidad de vida debe evaluarse en términos de la capacidad para
lograr funcionamientos” pág. 56. La libertad de la persona para asumir ciertos estilos de vida, y uno
en el que particularmente la recreación se le atribuya valor para su bienestar,
depende tanto de decisiones individuales como de factores externos a ella –
patrones de consumo, políticas sociales, variedad en la oferta -. La
educación para la recreación, buscará entre sus propósitos contribuir al
desarrollo de capacidades humanas, en primera instancia aquellas que afectan
directamente las posibilidades de tener acceso a oportunidades de recreación
o una recreación enriquecedora para sus vidas, y también aquellas que les
permitan lograr estados de bienestar satisfactorios para su vidas en salud,
educación u otras áreas de su desarrollo. Una educación para la recreación, asimilada como una educación para
libertad y la autonomía, plantea entonces la necesidad de ofrecer espacios
donde los sujetos tengan la opción de contar con un conjunto de elementos
para valorar en que medida la recreación contribuye a su propio bienestar, al
logro de sus metas personales, a una visión crítica de los medios y fines
utilizados, por mencionar algunos aspectos. Al ser reconocida la
recreación como necesidad fundamental[3] y derecho[4] humano, implica que nadie debe verse privado de ellos
por razones de género, orientación sexual, edad, raza, credo, estado de
salud, discapacidad o condición económica. No obstante, el ejercicio de los
mismos solamente se facilitará en la medida que se adelante la provisión de
condiciones de vida básicas como la seguridad, el cobijo, los ingresos, la
educación, los recursos sostenibles, la equidad y la justicia social[5]. Y es que en un
sistema socioeconómico, de estructura compleja y con multitud de componentes
interrelacionados e interdependientes, el ocio y la recreación no pueden
separarse del resto de los objetivos vitales. Para lograr un estado de
bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de
identificar y materializar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades e
interactuar positivamente con el entorno. Por lo tanto éstos deben considerase
como recursos para mejorar la calidad de vida. Como se plantea en el
enfoque de desarrollo a Escala Humana: “La persona es un ser de necesidades múltiples e
interdependientes. Por ello las necesidades humanas deben entenderse como un
sistema en que las mismas se interrelacionan e interactúan. Simultaneidades,
complementariedades y compensaciones (trade-offs) son características de la
dinámica del proceso de satisfacción de las necesidades” El ocio visto desde
este enfoque como una necesidad, interactúa con las otras como entendimiento,
participación, creación, identidad, libertad; de ahí la importancia de su realización,
entre otras opciones, mediante satisfactores sinérgicos que “provoquen”
desarrollos que movilicen procesos de desarrollo de todas las dimensiones del
ser humano, y que en esa interacción, salga fortalecido el ser humano. De ahí tan necesaria
la consideración de las necesidades como carencia y potencia, como plantean
los autores: “Las necesidades revelan de la manera más apremiante el ser de las
personas, ya que aquél se hace palpable a través de éstas en su doble
condición existencial: como carencia y como potencialidad. Comprendidas en un
amplio sentido, y no limitadas a la mera subsistencia, las necesidades
patentizan la tensión constante entre carencia y potencia tan propia de los
seres humanos. Concebir las necesidades tan solo como carencia implica restringir su
espectro a lo puramente fisiológico, que es precisamente el ámbito en que una
necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de "falta de
algo". Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan
y movilizan a las personas, son también potencialidad y, más aún, pueden
llegar a ser recursos”. Mirada la recreación desde esta perspectiva
y sin negar que los seres humanos la realizan de manera muy diversa – con
base en sus propias valoraciones e influenciadas por el sistema en el que se
vive en la mayoría de los casos - , uno de los desafíos de la educación para
la recreación sería el desarrollo de capacidades humanas para la construcción
de satisfactores que por una parte reivindiquen la condición humana, y por
otra, que permita “vivenciar” experiencias óptimas de disfrute. Sin embargo, es difícil pretender
generalizar cuándo la recreación es un satisfactor sinérgico. Como se
plantea, no sólo tiene elementos subjetivos, sino que dependerá de múltiples
condiciones de la persona y el contexto. La teoría del Flujo de Csikszentmihalyi[6], podría ayudar
un poco con esto. De acuerdo con estudios realizados, este autor reporta que
las personas cuando reflexionan acerca de cómo se siente cuando su experiencia
fue positiva mencionan aspectos como: Cuando se enfrentan a tareas que tienen
la oportunidad de lograr, ser posible concentrarse en la tarea, tiene unas
metas claras, aleja la conciencia de preocupaciones y frustraciones de la
vida cotidiana, son agradables y
permiten ejercer un mayor sentimiento de control sobre sus acciones, el
sentido del tiempo se altera, y desaparece la preocupación por la
personalidad, aunque surge más fuerte después de la experiencia. Una característica central de una experiencia
óptima según el autor es que tiene un fin en si misma, lo que denomina una
experiencia autotélica (auto: que significa en si mismo; y telos
finalidad). La experiencia autotélica o flujo: “… eleva el
transcurso de la vida a otro nivel. La alienación da paso a la involucración,
el disfrute reemplaza al aburrimiento, la impotencia da paso al sentimiento
de control y la energía psíquica trabaja para reforzar la personalidad en
lugar de perderse al servicio de una metas extrínsecas” Pág. 112. Estas experiencias de flujo pueden ser
tanto positivas como negativas, pueden ofrecer o no desafíos significativos y
las habilidades necesarias para beneficiarse de ellos. Pueden darse experiencias
de ocio en los dos sentidos, ejemplo de ello robar carros por diversión u
otro tipo de “desafíos” que a pesar de ser asimilada como una experiencia
óptima, en sus resultados tiene resultados negativos para otros o para sí mismo. Las experiencias de flujo pueden darse de
manera espontánea o estructurada; como en el caso de la recreación, aquellas
actividades que surgen en el momento menos esperado – encontrase con una
amiga y terminar disfrutando toda una tarde de conversación -, o realizar
actividades estructuradas como el juego, el arte, el ritual, entre otros. Todas ellas actividades que por ser
elegidas libremente están más íntimamente ligadas relacionadas con la raíces
de los es finalmente significativo, y tal vez sean indicadores más precisos
de lo que somos[7]. Aunque aquí no se profundiza sobre esta
relación se considera que la teoría del flujo, aporta elementos para el
diseño de actividades y creación de condiciones para facilitar experiencias
de recreación óptimas. Educación para la Recreación: Pedagogía del ocio, educación para el tiempo libre, educación para la recreación,
son términos utilizados en un campo, que como anota Fache[8]
no ha sido suficientemente estudiado. Para Puig y Trilla[9], en la educación para
el tiempo libre, éste y el ocio se
convierten en el objetivo de la intervención pedagógica. Se busca que la
persona se forme para que viva el tiempo disponible de la mejor forma
posible. Este propósito se puede lograr en el tiempo libre o fuera de él. La educación mediante el
ocio pretende que las personas, a través de la vivencia del ocio, se formen
para construir sus contextos de ocio, lo que como anotan Puig y Trilla
equivaldría a aprender a “vivir el ocio fundamentalmente por medio del ocio
mismo”. La educación para el ocio es un desafío para la sociedad en su
conjunto, e incluye el aprendizaje por parte de las personas de
conocimientos, procedimientos y fundamentalmente actitudes vinculados con su
propia calidad de vida. Esto implica que la educación no es solamente relevante para la
economía y el trabajo, sino que es igualmente importante tanto para el
desarrollo del individuo, en cuanto un miembro que participa plenamente en la
sociedad, como para la mejora de la calidad de vida[10]. Para Sivan[11],
el papel de la educación para el ocio consiste en ayudar a las personas a
conseguir un uso óptimo y constructivo de su tiempo de ocio, y en fomentar el
desarrollo de valores, actitudes, destrezas y conocimientos relevantes para
la calidad de vida; es un proceso de por vida, que comienza con la infancia y
abarca una variedad de actividades a través de las cuales las personas pueden
entender mejor el papel del ocio en sus vidas y actuar con base en dicho
entendimiento para mejorar su bienestar. Edginton, et. al[12]
consideran que todas las personas e instituciones que trabajan en los
diferentes niveles de los servicios de recreación y ocio deben asumir el
papel de educadores para el ocio, y simultáneamente hacen una diferencia
entre las categorías de bienestar de ocio, educación para el ocio y consejería del ocio. El bienestar del ocio es un estado donde las personas pueden lograr un
estilo de vida de ocio óptimo, el cual involucra tanto la elección deliberada
y la auto responsabilidad, como un manejo y planeación para alcanzar la
armonía entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Es personal,
positivo y proactivo, se hace durante el tiempo libre y es un reflejo de los
valores de la persona y una medida de la responsabilidad consigo mismo. Chinn y Joswiak citados por
Edginton, et. al., utilizan el término educación para el ocio para describir
la aplicación de un modelo comprehensivo focalizado sobre los procesos
educacionales para mejorar el estilo de vida de ocio de las personas. Kelly,
citado por los mismos autores, señala que a través de la educación los
individuos aprenden y se preparan para las expresiones de ocio y para auto
educarse con una relativa libertad y autodeterminación. La educación para el ocio proporciona a la persona los fundamentos
para lograr el bienestar del ocio, proceso que contiene por lo menos cuatro
elementos: -
Habilidades: Cada persona desarrolla un repertorio de habilidades que son
construidas sobre el desarrollo de competencias cognitivas, afectivas y psicomotoras. -
Conocimiento: Este es crítico para que la persona pueda lograr la comprensión de
las muy diversas alternativas de ocio y recreación disponibles; además, del
conocimiento sobre los recursos que son requeridos para poder desarrollar
tales actividades. -
Experiencia: La oportunidad para experimentar actividades de ocio, incrementa la
confianza de la persona para explorar otras dimensiones del ocio y
perfeccionar las habilidades que requerirá para lograr un pleno desarrollo. -
Actitudes, valores y apreciación: Para desarrollar una percepción positiva del ocio.
Una actitud de comodidad y el valor que se le asigne a la experiencia de
ocio, son determinantes para la construcción de estilos de vida de ocio
óptimos. Por otra parte, la consultoría del ocio, está centrada en ayudar a las
personas para aprender más acerca de ellos mismos, particularmente orientado
a su crecimiento y desarrollo personal
a través del ocio. En Como anota Cuenca[13]
el ocio entendido como experiencia humana, fuente de salud y calidad de vida
o como derecho, requiere de un proceso continuo de aprendizaje personal en el
que es prioritario el desarrollo de actitudes, valores, conocimientos y
habilidades de ocio y por otra parte, se inscribe como un componente importante
de los procesos de socialización y de desarrollo comunitario, local,
nacional, y regional. La educación para el ocio no es únicamente
un asunto individual, le compete a la sociedad como un todo. Los procesos educativos ayudan a las personas a tomar
decisiones acerca de sus experiencias de ocio e involucra el facilitarles que
cuenten con el marco de referencia para tales decisiones. Las personas
necesitan actitudes, habilidades y conocimientos, que les ayuden a vivir experiencias plenas. La libertad implícita
en el ocio requiere sujetos que tomen decisiones inteligentes, bien
informadas que promuevan su elección individual, con responsabilidad para si
mismos, la comunidad y los otros[14]. Es importante aclarar que desde el enfoque aquí
propuesto la educación para la recreación no está orientada a estandarizar
los gustos o preferencias o a promover vidas alienantes y dependientes, por
el contrario, se considera que debe ser una educación para la libertad. En este contexto los estilos de vida de ocio serán
relativos a las personas, a su personalidad y proyecto de vida, y desde ahí,
cada sujeto asumirá sus propios procesos emancipatorios y de desarrollo. Un
proceso de educación para la recreación, ha de formar para la resistencia y
la autonomía. En años recientes se ha
incrementado el interés del ocio como resistencia. Se argumenta que el ocio
es un espacio importante para resistir conductas por la relativa libertad
asociada con las situaciones de ocio, así como las oportunidades para la
auto-expresión a través del ocio[15]. Muchas de las discusiones han sido de naturaleza
teórica, orientadas, por ejemplo, a
cómo la resistencia podría ser conceptualizada y definida, y las diferentes
perspectivas paradigmáticas sobre la resistencia [16]. Figura No. 1. Interrelación bienestar, educación
y consejería del ocio y dimensiones del bienestar. (Adaptado
de Edginton, et. al., 1992)
Los
estudios sobre el ocio como resistencia se han focalizado principalmente a
estudios con mujeres y la resistencia personal. Sin embargo, aunque se
reconoce el significativo potencial de los contextos de recreación en la
facilitación de experiencias personales que favorecen el crecimiento y
desarrollo personal, particularmente aquél orientado a favorecer la
construcción de identidades personales críticas y autónomas, en las
condiciones actuales es urgente privilegiar también la fuerza que tiene la
recreación como mediadora de procesos de resistencia social, colectiva[17]. Un
campo particularmente favorable para ello es el de la pedagogía social, donde
el manejo del tiempo libre ha sido una de sus funciones[18]. Desde esta mirada se pueden
encontrar aportes relevantes para la construcción de una pedagogía que
sustente los procesos de educación para Como
plantea Henderson[19], es útil primero, reexaminar el ocio dentro
del contexto de la justicia social y sus relaciones con el cambio social y
personal y los valores asociados al ocio; segundo, dado que los significados
del ocio llevan algún tipo de acción, es necesario analizarlo críticamente y
determinar de qué manera, hacia dónde y cómo ofrecer una recreación valiosa
para las personas y las comunidades, y tercero, desde una mirada a la
sociedad, evaluar cómo la desinformación y los estereotipos, por edad, raza,
clase, género, condiciones de las personas, influyen sobre las decisiones que
toman quienes agencian los servicios de recreación en los ámbitos públicos
y privados. Desde
este contexto, la educación para la recreación tiene profundas implicaciones
éticas y de compromiso con el tipo de sociedad que se construye y esto no se
relaciona únicamente con las personas en condiciones de vulnerabilidad. Se
considera entonces, que los ejes[20] que estructuran la pedagogía
social, pueden ser un referente para la educación para la recreación en
cuanto a que orientan una toma de posición en relación con sus propósitos
sociales. Para
Mejia la pedagogía social Implica una opción básica de transformación, los
contextos de recreación pueden configurarse como escenarios para la
transformación y el empoderamiento. Como necesidad, como derecho, como
construcción cultural hace parte integral de la sociedad y por ello mismo se
constituye en espacio de inclusión y equidad. La construcción de un enfoque que se base principalmente en el principio
de equidad e igualdad, de la no exclusión, de la posibilidad de construir
democracias reales desde los microespacios, donde la realidad es más
comprehensiva para los sujetos sería la tarea de lo que Henderson llama el “ocio
justo”, el cual se relaciona con la noción de que el ocio y la recreación
contribuye a la justicia social y éste ayuda a otros a hacer elecciones
éticas y apropiadas. Exige
una opción ética, que determina que la educación para el ocio de cuenta de procesos
donde se contribuya a una propuesta de construcción como sujetos éticos y una
acción transformadora del contexto coherente con esa construcción. Construye el empoderamiento de excluidos y
desiguales[21],
y da cuenta de sus realidades sociales y culturales, las cuales en si mismas
se constituyen en punto de partida y marco para la educación para la
recreación, y es desde sus espacios, sus saberes que es posible hablar de la
participación en la construcción de sus propios estilos de vida de ocio, en la
generación de experiencias óptimas que los reafirmen individual y
colectivamente. Un proceso de educación
para la recreación que integre los elementos conceptualmente anteriormente
anotados tiene como propósito integrador la creación de escenarios para el
desarrollo humano. En lo concreto de un programa – que es donde se da el
contacto cara a cara - significa que las estrategias del programa y las
vivencias en si mismas, tienen efectos transformadores sobre las personas,
los grupos y el entorno. Ser garantes, protectores
y facilitadores del derecho al juego y la recreación para todos, exige una
acción concertada de diversas instituciones, la dinamización de procesos de
empoderamiento de diferentes actores y la garantía de un mayor acceso a
alternativas de recreación integradoras y humanizantes. Frente a este panorama, la educación para la
recreación debería ser un objetivo primario de las políticas y acciones de
quienes agencian la oferta de programas y servicios, tanto por su impacto
sobre la vida de los seres humanos como por el hecho de que cualquier
estrategia de posicionamiento psicológico, organizacional o político de la
recreación necesariamente se basa en los imaginarios y representaciones
sociales que manejan los miembros de una sociedad y de quienes toman las
decisiones acerca de la inversión, bien sea en el presupuesto familiar, como
en una empresa o en el mismo Estado. Quienes trabajan en este campo deben ser concientes
de la importancia que las personas puedan elegir y participar libremente, y
por tanto de la responsabilidad que tienen de abrir espacios para una educación para la
recreación que forme en el conocimiento del fenómeno recreativo, en la
comprensión de los valores personales que influyen sobre las decisiones, y en
el desarrollo de habilidades para identificar los recursos, planear y tomar decisiones. Los alcances de la educación para la
recreación: Uno de los retos de la educación para la recreación,
es facilitar las condiciones para que las personas y los grupos desarrollen los conocimientos,
habilidades y actitudes que les posibilite tomar decisiones adecuadas en
relación con lo que quieren sea la recreación para sus vidas. Estas decisiones obviamente están atravesadas por
las condiciones del entorno, los medios de comunicación y demás agentes que
intervienen en los procesos de socialización o ámbitos de interacción de las
personas. De ahí que además de la capacidad de tomar
decisiones y actuar de acuerdo con la decisión tomada, sea necesaria la
flexibilidad y capacidad para actualizar los criterios con base en factores
de cambio personal y del contexto en todas sus dimensiones. Los valores asociados a determinados servicios,
programas o productos de consumo, los esquemas relacionales que favorecen,
los valores que reflejan, son todos aspectos que conmodifican y condicionan
de manera significativa las decisiones individuales, colectivas e
institucionales sobre las alternativas de recreación. Apostarle a una formación que privilegie la
libertad, la emancipación y la autonomía en la toma de decisiones, supone
adelantar una serie de procesos (Figura No. 2) que estimulan un
empoderamiento real a partir de: -
Construcción de conocimiento: Construir con las personas sus
significados de ocio, recreación y tiempo libre, calidad de vida, desarrollo
humano, los beneficios e impactos de alternativas negativas o positivas, etc.
En la medida que identifique y reconozca la importancia de este componente
para su vida y su bienestar, el participante tendrá mayores elementos para
una toma de decisiones adecuadas a sus principios y proyecto de vida, lo que
necesariamente ha de sustentarse en un proceso de clarificación de valores y
necesidades. -
Información: Para que una persona, grupo o comunidad pueda
cualificar su procesos de toma de decisiones acerca de sus opciones de
recreación y tiempo libre, es necesario que disponga de la información acerca
de las alternativas que tiene en su entorno: Actividades, espacios, precios,
accesibilidad geográfica, beneficios de los programas y servicios son entre
otros elementos fundamentales para que las personas tengan los criterios de
decisión. -
Exploración: No es suficiente estar convencido que la recreación
es importante para la vida y saber cuáles alternativas existen, la
exploración, la experimentación, el acercamiento subjetivo a diferentes
actividades le permiten a las personas saber cuáles se acercan a sus gustos,
necesidades y talentos y sobre cuales le gustaría profundizar.
-
Apropiación de hábitos: Para que el ocio y la recreación tenga
efecto sobre el desarrollo es necesaria la adquisición de hábitos y
comportamientos, de aficiones e intereses que permanentemente creen un flujo
creativo, novedoso y descubrimiento. En este contexto el objetivo es crear
nuevas rutinas para la innovación y la re-creación de si mismo. Dado que este proceso se da en un
contexto, es de primera importancia que el proceso educativo involucre una
reflexión sobre el tipo de sociedad que se quiere construir y el papel que se
juega en su construcción. Es relevante la pregunta acerca de cómo sus propios
comportamientos, de las comunidades contienen en sí misma un modelo de
sociedad. Por ello, la educación para la recreación no se reduce a una toma
de decisiones individual, parte igualmente de los consensos y disensos que se
dan en los entornos en los que el sujeto habita. La
capacidad para identificar las propias necesidades y problemas, las opciones
reales de las cuales se disponga, los conceptos que atraviesen las
decisiones, la voluntad para seguir un estilo de vida dado y ser creativo
frente a él, para que realmente se den transformaciones individuales y
colectivas, son elementos que permean este proceso y sobre los cuales hay que
trabajar en el momento de construir un proyecto de vida en recreación. Buscar la armonía y el equilibrio entre las diferentes
actividades que permean la vida cotidiana implica reconocer aquellos factores
tanto personales como externos que impiden participar o tomar las decisiones
acerca de alternativas que promuevan el crecimiento personal. Las barreras de ocio según Cuenca, son
todos aquellos factores que inhiben la capacidad de participar en actividades
de ocio, de pasar tiempo haciéndolas, de aprovecharse de ciertos servicios o
de alcanzar los niveles de satisfacción deseados, en el cual se distinguen
dos clases: -
Intrínsecas o
personales, que están centradas en el desajuste entre las necesidades, deseos
e intereses y la realidad, por ejemplo el no conocer las oportunidades
disponibles, la falta de habilidades para realizar determinada actividad, la
motivación, etc., y -
Las extrínsecas
o ambientales, externas al sujeto y tienen que ver con las condiciones
arquitectónicas, el acceso geográfico, las limitaciones, el control social
que rechaza o aprueba ciertos comportamientos, entre otros. Barreras que están presentes en los diferentes
ámbitos de interacción de las personas donde es posible recrearse y donde se
construyen los estilos de vida de recreación, esto es la familia, el personal social, la escuela,
la universidad, la comunidad. La implementación de la educación para la recreación con las
comunidades incluye un proceso de desarrollo con la misma, es decir, donde se
utiliza la educación formal, informal y no formal, además del liderazgo para
mejorar la calidad de vida de los individuos y de los grupos que viven en el
entorno. Se refiere entonces a
conceptos como la capacitación a las personas en sus esfuerzos para mejorar
la calidad de vida a través de la recreación; la accesibilidad a los
servicios, el aprendizaje de por vida, la participación social, la
disminución de las barreras, la inclusión de todos los grupos
multiculturales, socioculturales y marginados, grupos según género, edad,
habilidad y otros de la sociedad, desarrollando un sentido de ciudadanía a
través de un comportamiento hacia la recreación. Uno de los frentes es el de
la educación para el ocio el aire libre. Dentro de las premisas de 1.
“La demanda de recreación al
aire libre y turismo continuará creciendo y oportunidades significativas de
participación humana e interacción con el medio ambiente deben estimularse 2.
El derecho de participar en
experiencias al aire libre deben estar disponibles a toda la población, sin
considerar sus antecedentes cultural, racial, ingreso, nivel de habilidad,
género u otras características humanas 3.
La sustentabilidad ambiental
debe promoverse a través de una conciencia, educación y experiencias
prácticas, en entornos formales e informales, tales como parques, escuelas,
organismos comunitarios y ambientes turísticos, pero no limitados solamente a
estos entornos. 4.
Fomentar una ética y
conducta responsable hacia el tiempo libre al aire libre entre los
proveedores y consumidores de servicios que beneficiará la calidad y
longevidad del medio ambiente 5.
Una expansión de
oportunidades se pueden realizar a través de la Educación para el Tiempo
Libre al Aire Libre y experiencias de crecimiento físico, intelectual,
espiritual y social, descanso, tiempo libre, relajación y una calidad de vida
enriquecida 6.
Respeto y entendimiento de
sí mismo, de la comunidad, de creencias culturales indígenas, de creencias
culturales contemporáneas y diversidad pueden ser apoyadas a través de
educación y experiencias de tiempo libre al aire libre 7.
Estándares profesionales,
desarrollados por una variedad de grupos y organismos de actividades al aire
libre, relacionados a la seguridad psicológica, física y emocional deben
promoverse”. Y en virtud de ello
recomienda para las comunidades: a.
“Implementar programas de
Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre que desarrollen valores,
habilidades y capacidades para participar en actividades al aire libre a la
vez que se promueve la sustentabilidad ambiental b.
Reconocer los múltiples
valores intangibles de protección de áreas naturales para el crecimiento y
desarrollo humano, preservación de la cultura y tradiciones humanas y los
beneficios de la calidad de vida c.
Coordinar el desarrollo de
una variedad de entornos naturales que apoyen la demanda de diversas
actividades recreativas al aire libre, el turismo y los deportes d.
Desarrollar e implementar
políticas adecuadas a las condiciones locales que permitan la diversidad en
la participación de actividades al aire libre que puedan balancear entre el
acceso y la sustentabilidad e.
Proporcionar foros para los
miembros de la comunidad para participar en la Educación para el Tiempo Libre
al Aire Libre y tener acceso a las áreas naturales requeridas en la
participación de recreación y educación al aire libre”. Los programas de educación
para la recreación basados en la comunidad adquieren el carácter de cualquier
otro proyecto de desarrollo social y educativo. Demanda una mirada a las
políticas locales en esta materia, la construcción de medioambientes
institucionales favorables al proyecto, el análisis e investigación sobre los
conceptos de ocio y recreación de los miembros de la comunidad, el análisis
de la oferta a nivel barrial, local y de la ciudad como un todo y sus
condiciones de accesibilidad. El posicionamiento de este
tipo de programas a nivel local (comunas, localidades, barrios), será más
viable en la medida que se emprendan campañas que informen sobre los beneficios
de la recreación y la importancia de éstas en el desarrollo personal,
comunitario y local en aspectos sociales, psicológicos, ambientales,
económicos, etc.). Los barrios, comunidades y
ciudades que cuentan con facilidades como parques, zonas verdes, espacios
públicos, salones comunales, conjuntos residenciales, etc., cuentan ya con
una línea de base que puede facilitar este tipo de procesos, con el apoyo de
las Juntas de Acción comunal, los grupos juveniles, los grupos de adultos
mayores, culturales y recreativos, entre otras. La escuela es otro espacio que juega un papel fundamental en la
educación para la recreación, como agente de socialización e institución más
común a todas las sociedades. La mejor forma en que el objetivo de la
educación del ocio puede ponerse en práctica es conectándolo a los objetivos
educativos del sistema escolar y representándolo en el contexto cultural de
la sociedad. Incluir procesos de educación para el ocio desde el preescolar
significa hacerlo parte de las políticas educativas de cada institución y
articularla a los planes de estudio como un todo. La educación para la recreación en la escuela, es una oportunidad para
la libertad, para contribuir a cualificar los procesos pedagógicos, en la
medida que da la opción de experimentar metodologías y espacios donde se
puedan transgredir las rutinas escolares y donde el maestro y los estudiantes
se “atreven” a probar innovaciones pedagógicas y garantizar realmente el
derecho que tienen los estudiantes al “juego por el juego”, al juego libre”,
a la creatividad y el descubrimiento. Para lograr la óptima implementación de la educación
para la recreación en la escuela, es necesario tener en cuenta algunas
consideraciones: El desarrollo cognitivo: mediante
la construcción de conocimientos y saberes de los estudiantes sobre lo que es
relevante para el ocio, involucra el familiarizarse con los recursos, las
actividades, y las preferencias y ofertas y un acercamiento a la herencia
cultural de Además las personas deben conocer los criterios para elegir y evaluar las
posibilidades que existen en su entorno, de ahí la importancia de generar los
medios de información para que tengan acceso al conocimiento de las
diferentes opciones y de los peligros en la práctica de actividades de ocio
derivados de su uso excesivo, o de aquellas que por sus características
pueden ocasionar perjuicio a la persona. La dimensión afectiva del desarrollo puede ser fortalecida mediante el
fomento de actitudes positivas hacia el uso del ocio. Los valores y
sentimientos que están implícitos en sus preferencias por determinadas
actividades respecto a otras, pueden ser exploradas a través del aprendizaje
experimental y explorativo lo que permite a los individuos encontrarse con
opciones que le gustan o sobre las que tiene talento y potencial, lo que igualmente se puede constituir en
una base para desarrollar futuras aficiones. El
sistema educativo puede ayudar a adoptar métodos eficientes y aportar el
conocimiento, las habilidades, actitudes y hábitos que conducirán a una
actividad apropiada. La educación para el ocio más que una materia podría ser
una combinación de actividades de aprendizaje que en general conduzcan al
mejoramiento de la habilidad de los miembros de la comunidad educativa y de referentes culturales y axiológicos para
lograr la sociedad que se desea. Esta tarea no es secundaria, es central para
el sistema educativo y requiere nuevas aproximaciones desde el sistema
educativo. Los
planteles educativos pueden ofrecer varios canales formales e informales para
implementar la educación del ocio, y contribuir así al desarrollo de los
individuos. Entre
las alternativas posibles están: - La opción ideal es incluir la educación para el ocio y la recreación como
un eje transversal en el currículo y por ende como lineamiento en el Proyecto
Educativo Institucional - Diseñar y poner en marcha espacios lúdicos – por ejemplo ludotecas,
proyectos especiales – en la escuela, como un ambiente diferente a las
actividades del “salón del clase”. - Incluir la educación para la recreación en algunas materias: Por ejemplo
en el área de sociales, proyecto lúdico, etc. - Generar dinámicas de educación para la recreación en los espacios de
recreo. - Construir proyectos en conjunto con las alcaldías locales o las juntas de
acción comunal. - Diseñar actividades diferentes a las académicas tales como caminatas,
procesos de organización de grupos culturales en la escuela (danza, teatro,
recreación, grupos de interés en diferentes campos, etc.). - Diseñar programas en conjunto con otras organizaciones para
implementarlos en la jornada extraescolar de los estudiantes. El
diseño e implementación de tales opciones en la escuela necesariamente
requiere que parta de los fundamentos, objetivos y propósitos de la educación
para el ocio y la recreación para no correr el riesgo de que se conviertan en
un conjunto de actividades más. La dinamización de
cualquier proceso de educación para la recreación en la escuela requiere la
construcción colectiva por parte de la comunidad académica, de unos
lineamientos de política institucional que lo respalden, procesos de
formación para los maestros en las áreas que manejan los profesionales de la
recreación, un análisis del plan de estudio a la luz de los contenidos para
un programa de esta naturaleza, entre otros aspectos, de tal manera que su
“transversalidad” no lo vuelva invisible. A modo de síntesis en
términos de los alcances de la educación para la recreación, se plantean
algunos propósitos orientadores[23]: -
Desarrollar habilidades y conocimientos sobre el ocio, implica
tanto a quienes desean extender su potencial de ocio, sino también a personas
que desean adquirir “maestría” en una actividad dada. Estos procesos de
aprendizaje en muchas ocasiones son asumidas por el individuo sin ninguna
orientación o presión externa, lo hacen con el propósito de encontrar la
satisfacción y el disfrute en los nuevos aprendizajes. -
-
Aumentar el
conocimiento acerca de las oportunidades y recursos para el ocio disponibles
en -
Para lograr una
actitud favorable hacia el ocio: La educación para el ocio sería limitada si
pretende únicamente favorecer el desarrollo de habilidades para la
realización de actividades. Su propósito deberá ir más allá: facilitar que
las personas apropien una actitud hacia el ocio en sus vidas, y no se trata
únicamente del disfrute, sino de cómo un estilo de vida de ocio enriquecedor
contribuye a cualificar su vida desde lo objetivo, lo subjetivo, lo
individual y lo colectivo. -
Desarrollar
habilidades de interacción social, para fomentar el contacto social y la
integración a redes de amigos. La contribución del ocio a la construcción de
redes sociales y al fortalecimiento de los lazos de amistad y soporte es un
hecho. La educación para el ocio en sentido se orienta a aportar a la creación
de ambientes y escenarios propicios para interacciones enriquecidas. -
Mejorar la libre
iniciativa, auto-organización, la autonomía: Uno de los propósitos centrales
de la educación para el ocio, se generar procesos pedagógicos y de reflexión,
donde las personas tomen conciencia de cómo sus propias decisiones y acciones
– individuales o de grupo – son un elemento fundamental en su vida y en la
calidad de sus estilos de vida de ocio; y no del consumo de bienes y
servicios. -
Favorecer una
actitud crítica hacia la oferta de servicios de ocio: El consumo de
alternativas de ocio está mediado por la publicidad, los medios de
comunicación y sistema político y de valores que se reflejan en los fines y
características de -
Facilitar la toma
de conciencia sobre la importancia de contar con tiempo para el ocio. El
privilegio, la complicidad social y alto reconocimiento que tiene el trabajo
en una sociedad, sumado a la desregulación de la relación ocio – trabajo, y a
las barreras económicas y culturales, conducen a subestimar la importancia de
“manejar” cotidianamente el tiempo. En este caso no se refiere al tiempo
después del trabajo y las obligaciones, sino a la capacidad de crear momentos
para el ocio. -
Fomentar el
desarrollo de identidad a través del ocio: La formación de la identidad está
compuesta por dos partes: La identidad social y la identidad personal, las
cuales se construyen a partir de la contribución de factores biológicos,
sociales y cognitivos, en la escuela,
la familia, las amistades y los contextos de ocio[24].
Estos últimos aportan elementos para la construcción como sujetos éticos e
igualmente presionar decisiones que no favorecen a la persona o a los otros.
Los contextos de ocio abre opciones para el conocimiento de sí mismo, para
darse a conocer a otros para enriquecer las interacciones y mayores niveles
de comprensión mutua con base en un reconocimiento de tales identidades[25].
-
Para lograr una
sensibilidad ecológica y tolerante: En los contextos de ocio se construye
valores, se apropian actitudes y comportamiento en relación con el mundo y
con los otros. La educación para el ocio debe promover una ética del cuidado
sobre si mismo, los otros, la naturaleza y los bienes culturales. -
Desarrollar la
capacidad creativa. Los contextos de recreación, son espacios para
transgresión, para re-crear conocimientos y comportamientos, para darse
permisos sin temor al ridículo que en ocasiones se constituye en si mismo en
un obstáculo para Estos propósitos son posibles si se dan en el contexto de una
interacción permanente entre quienes agencian las alternativas de recreación
– organizaciones públicas y privadas, recreadores, profesionales en las áreas
sociales – dado que ambos juegan un rol fundamental. En la dinámica de negociación cultural que se estable tanto unos como
otros aprenden de la cultura, la diversidad, las estructuras de poder, y es
este intercambio el que permite crear una oferta basada el saber vital
producido en un contexto de participación mutua. Por ello, más que intervenir, los programas y proyectos de recreación
han de constituirse como un soporte en el que profesionales y participantes
abordan la solución de problemas complejos relacionados con la recreación, y
en el que las dos partes se hacen responsables de prevenir o parar
oportunamente prácticas de poder o intolerancia que limiten las interacciones,
y que por el contrario, promuevan habilidades para su afrontamiento. En tales contextos, la
participación significa posibilitar el ejercicio de un rol activo del
participante para exponer sus ideas y tomar decisiones, sobre la elaboración
de juegos y materiales, todo respaldado por un conocimiento y comprensión
cercana del profesional sobre la cultura y el contexto en el que se construye
la oferta. Componentes de un programa de educación para la
recreación: El
proceso de resignificación de la recreación debe gestionarse en todos los
ámbitos personales y sociales de los individuos, ya que el ejercicio de la
misma posibilita y cualifica el desarrollo humano en el sentido de brindar
alternativas que enriquezcan la creatividad, la salud mental, la afectividad,
las relaciones intra e interpesonales, los ambientes de desempeño y en
general la actitud con la que se asumen todos los roles. Por lo que urge
educar en y para la recreación con el fin de que se fundamente como necesidad
o satisfactor vital para el bienestar de los seres humanos. El diseño de programas de educación para
la recreación, demanda la misma rigurosidad y coherencia planteada en el
documento que trata sobre este tema.[26] En un programa de esta naturaleza es
importante definir en primera instancia si es un programa de educación para
la recreación o mediante En el primer caso, los objetivos del
programa deberán arrojar resultados directos en las áreas antes enunciadas
como propósitos de este tipo de procesos, en el segundo, los resultados en relación con los logros
esperados, son indirectos. La sugerencia es que todo programa de recreación
contemple entre sus estándares indicadores
de procesos y resultados relacionados con la educación para la
recreación. Esto significa que como resultado de la
participación en un programa, las personas podrán en alguna medida: -
Resignificar
el concepto de ocio y recreación en sus vidas. -
Reconocer
alternativas diversas que pueden ser utilizadas de manera autónoma en su
tiempo de ocio. -
Identificar
sus propias habilidades y gustos en relación con las diferentes alternativas
desde el arte, el juego, la actividad física, el ocio contemplativo. - Reconocer el potencial del ocio y la
recreación para su propio desarrollo. - Adquirir información sobre los conceptos
de ocio y recreación y la influencia de la cultura en el consumo. El alcance de estos resultados estará
determinado en gran medida por el diseño técnico del programa y la concreción
de la intencionalidad de educar para la recreación desde los objetivos y
actividades del mismo. De acuerdo con Dattilo &
Murphy, 1991, citado por Smissen et al.,[27], un programa de educación para el ocio tiene seis componentes: Autoconocimiento,
apreciación, manejo de información, toma de decisiones, conocimiento de los
recursos, desarrollo de habilidades de interacción social y comprensión del
significado de la autodeterminación en el ocio. Ver figura 3. Figura No.3: Componentes a
trabajar en un programa de educación para el ocio y la recreación (Adaptado de Dattilo & Murphy, 1991)
El
análisis de todos los componentes en su conjunto conducen, desde la
perspectiva que aquí se plantea a procesos de empoderamiento que en últimas
se reviertan en una mejor calidad de vida y mayor bienestar. Ello
significa en últimas lograr que a través de los procesos de educación para el
ocio, las personas desarrollen la capacidad de acceder a las oportunidades de
ocio, tanto en términos de habilidades concretas, como en el manejo de los
recursos y principalmente asumir su defensa al derecho al juego y la
recreación y la de los otros en condiciones de equidad e igualdad. En últimas lo
que se pretende es que los participantes en un programa puedan hacer uso de
sus contextos de ocio de una manera “sabia” y autónoma. Los programas de
educación para el ocio y la recreación, además de los efectos sobre las
personas de manera individual o grupal se orientan a promover los ambientes y
mecanismos para que se concrete el derecho al mismo en la vida cotidiana y
que el sistema favorezca una oferta de programas y servicios que coadyuven al
cambio social, y que por si misma sea incluyente. En pocas palabras que
promueva un OCIO JUSTO. Elementos
metodológicos para el diseño de programas se presentan en Figura No.4: Lineamientos para el diseño de
un programa de educación para la recreación
-
La
participación: Se considera
parte esencial y condición sine quanon de las actividades que se realicen, en
la perspectiva que la construcción colectiva que se desarrolle parta de las
experiencias, saberes, vivencias y percepciones de las personas, de tal
manera que igualmente se dé una mayor apropiación de las decisiones que se
tomen y un mayor compromiso psicológico con las dinámicas que se generen con
los asistentes.
La
lúdica: Un componente
incondicional de los programas de recreación es la lúdica, sin la cual se
estaría violando un principio esencial de la misma, de ahí, que se considera
que los procesos reflexivos acerca del proyecto de vida en ocio, recreación,
y tiempo libre implican tanta seriedad para la vida actual y futura de las personas, no se descarta el
uso del juego, la risa y el placer como centro de la dinámica: “El juego también es algo serio”
Una
recreación con intencionalidad: Las actividades que se programan para cada encuentro
son intencionalmente planeadas, en respuesta al criterio que el ocio y la
recreación orientados al desarrollo humano demandan tanta planeación,
fundamentación teórica, conceptual y metodológica como cualquier otra
propuesta.
Proyecto
de vida en ocio, recreación y tiempo libre: La formulación del proyecto se plantea como una
estrategia para que las reflexiones y decisiones de los participantes en
relación con el qué, cómo y para qué en su vida del ocio y la recreación
quede configurado como una propuesta a corto, mediano y largo plazo, que le
posibilite desde la vida cotidiana decidir autónomamente sobre opciones que
le faciliten espacios de desarrollo humano y el manejo de problemas que
pueden ser abordados desde el ocio y la recreación.
Intergeneracional: La dinamización se hará con un criterio
intergeneracional pensado no únicamente desde los vínculos familiares entre
adultos, adolescentes y niños, parte de un mismo grupo, sino también entre
los diferentes participantes. El
supuesto bajo el que se trabaja considera tanto los aprendizajes que
los adultos pueden aportar a los jóvenes y niños como también éstos a los
adultos a partir del intercambio que generan las actividades que se realicen. A estos
elementos se suman los ya planteados desde los autores revisados y el
enriquecimiento de argumentos y propuestas metodológicas desde la pedagogía
social. El ocio y la recreación como derecho que se concreta
en la vida cotidiana, depende en gran medida de los conceptos de las personas
sobre los mismos, y éstos a su vez se derivan más del saber individual que
del estudio a profundidad del fenómeno. Un arquitecto al diseñar una escuela,
un espacio urbano, un parque o un conjunto residencial; un maestro al
elaborar y desarrollar un plan de estudios; los padres de familia al
distribuir el tiempo y el dinero de la familia; todos ellos, sabiéndolo o no,
garantizarán en mayor o menor grado el ejercicio de este derecho para todos
los implicados, en función del sentido y el significado que le den al ocio y
la recreación. Dado el lugar que se les ha asignado dentro de las
políticas públicas sociales y las prioridades institucionales, comunitarias y
personales, es claro que se requiere una resignificación de tales conceptos a
la luz de una mirada más amplia e integral del papel que juegan el ocio y la
recreación en la calidad de vida de las personas, y ello determinará entonces
cambios en la importancia que se le da en la vida cotidiana. Así, uno de los retos de los procesos orientados a
formar a las personas para cualificar sus contextos de ocio, será la
construcción de significados de ocio y recreación con las personas, desde sus
sentidos, su cultura, proyecto de vida y prioridades. A través de su evolución histórica la recreación ha
empezado a construirse como campo de estudio, el espontaneísmo, la
improvisación, el empirismo irreflexivo, gradualmente está dando lugar a la
sistematización, a la construcción de cuerpos argumentativos incorporando
diversos saberes y disciplinas, configurando así una práctica cada vez más
reflexiva. Desarrollar la educación para la recreación desde lo
conceptual y la praxis, pasa necesariamente por el abordaje de la recreación
como objeto de estudio. Desde la práctica, se tienen significativas
oportunidades de producción de conocimiento, entendiendo que éste es posible
construirlo desde el quehacer y con la participación de todos los actores
involucrados; es desde ahí y con una estrecha articulación de académicos,
investigadores, profesionales y empíricos BIBLIOGRAFIA
BELFORE WANDERLEY, Mariangela, Refletindo sobre a
nocão de exclusão. Bader. S (Org), en
As artimañas da exclusão. Análise psicosocial e ética da desigualdade
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¿Cómo puede el ocio contribuir al desarrollo humano en el futuro inmediato?
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Association, 1999. WORLD
LEISURE AND RECREATION ASSOCIATION -Comisión de Educación. Declaración internacional en Educación para el tiempo libre al aire
libre. 2000. |
|
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de editarlos y usarlos en sus proyectos, dando el crédito al autor
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[1] Se hace uso de la palabra
ocio y recreación, respetando el concepto enunciado por los autores revisados.
[2] SEN, Amartya.
Capacidad y Bienestar. En. NUSSBAUM,
Martha, SEN, Amartya (Compiladores) La
Calidad de Vida.México, Fondo de Cultura Económica, 2002.
[3] En la
Conferencia de
[4] De
acuerdo con el Art. 24 de
[5] RUSKIN, Hillel. ¿Cómo
puede la educación del ocio contribuir al desarrollo humano?. Cuenca Manuel
(Ed) Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio.
Bilbao. Universidad de Deusto, 2000, pág.121
[6] Csikszentmihalyi, Mihaly. Fluir
(Flow) Una Psicología de
[7] Csikszentmihalyi,
pág. 124
[8] Fache Willy,
[9] PUIG, Josep, y TRILLA,
Jaume. La pedagogía del Ocio. Barcelona, Laertes Psicopedagogía, 1996.
[10] RUSKIN, Hillel. ¿Cómo puede
la educación del ocio contribuir al desarrollo humano?. Cuenca Manuel (Ed) Ocio
y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio. Bilbao
Universidad de Deusto, 2000, pág.122
[11] SIVAN, Atara. ¿Cómo puede
el ocio contribuir al desarrollo humano en el futuro inmediato?. Cuenca Manuel
(Ed) Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio.
Bilbao Universidad de Deusto, 2000, pág.128
[12] EDGINTON,
Christopher, HANSON, Carole, EDGINTO, Susa, HUDSON, Susan. Leisure Programming. A service – Centered and benefits Approach.
[13] CUENCA CABEZA, Manuel.
Temas de pedagogía del ocio. Universidad de Deusto, Bilbao, 1995.
[14] VAN DER
SMISSEN, Betty, MOISEICHIK, Merry, HARTENBURG, Vern, TWARDZIK, F. Louis.
Management of Park and Recreation Agencies. The National Recreation and Park
Association, 1999.
[15] GREEN, E., HEBRON, S., &
WOODWARD, E. Women's leisure: What leisure? (1990).
Basingstoke, Hampshire: Macmillan.
[17] OSORIO CORREA, Esperanza.
La recreación como resistencia desde un enfoque de desarrollo humano. En
Cuadernos de Ocio y Sociedad, Vol. 1, Nos. 1-2, , 2007, pág. 7 -22.
[18] RUIZ SILVA, Alexander. Pedagogía Social. Maestría en Desarrollo Educativo y Social. Cinde, pág. 7, Bogotá, Marzo de 2000.
[19] HENDERSON, Karla,
BIALESCHKI, Deborah, HEMINGWAY, John, HODGES, JAN, KIVEL, Beth, SEASSOMS,
Douglas. Introduction to Recreation and Leisure Services. Pennsylvania, Venture
Publishing, Inc., 2001.
[20] MEJIA Marco Raúl, AWAD,
Myriam. Pedagogías y metodologías en educación popular., 1999.
[21] En este
contexto la exclusión social es vista como un fenómeno multidimensional que
superpone una multiplicidad de trayectorias de desvinculación, tanto del mundo
del trabajo como de las relaciones sociales significativas para los seres
humanos en sus diferentes ámbitos de interacción tanto privados como públicos;
rupturas que generan procesos individuales y colectivos de desesperanza, un
decremento o ausencia en la percepción de control y en últimas el sentimiento
de que no se puede hacer nada frente a la situación, lo que expresa una
condición de exclusión social. En BELFORE
WANDERLEY, Mariangela, Refletindo sobre a nocão de exclusão. Bader. S (Org),
en As artimañas da exclusão. Análise
psicosocial e ética da desigualdade social. Petrópilis, Editora Vozes, 2002.
[22] Comisión de
Educación de WLRA. Curso Taller Internacional de Educación para el Tiempo Libre
al Aire Libre y la Reunión de la Comisión, Presentaciones y Junta de Negocios
en el Congreso WLRA, Bilbao, 2000.
[23] Recoge algunos de los planteamientos de Fache
[24] Op Cite, Henderson et al.,
[25] Op Cite, Fache, pág. 2.
[26] OSORIO,
Esperanza, RICO, Carlos Alberto. Diseño y evaluación de programas de recreación
[27] Op
Cite. Smissen et al, pág. 208