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Documento:

EDUCACION PARA LA RECREACION:
Una apuesta por la Autonomía y la libertad
para la transformación social

Autor:

ESPERANZA OSORIO CORREA [*]
Directora Ejecutiva Nacional. FUNLIBRE.

Origen:

X Congreso Nacional de Recreación
Coldeportes / FUNLIBRE
10 al 12 de Julio de 2008. Bogotá, D.C., Colombia.

 

 

 

 

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Ponencia


 

 

RESUMEN

 

Un aspecto fundamental en el estudio de la recreación es el de la educación para el ocio, la recreación y el tiempo libre, entre otras razones por el imperativo en que se constituye el informar y formar a las personas para que identifiquen y valoren de manera crítica su importancia en la calidad de vida y el bienestar humano y el riesgo de los consumos indiscriminados de una oferta determinada por una lógica de mercado que en no pocos casos responde a criterios diferentes a los económicos.

 

La educación para el ocio, la recreación y el tiempo libre se asume como un aprendizaje que se da durante toda la vida, a través de todos los ciclos vitales y por ende busca estar articulada a los procesos educativos informales, en la escuela, la universidad, la familia y la comunidad.

La educación para el ocio y la recreación que aquí se presenta, la asume como una educación para la autonomía y la libertad. En ningún momento contempla la pretensión de “ordenar” las decisiones que las personas toman acerca de qué hacer en su tiempo libre.

También trasciende la mirada individual a las decisiones que las personas toman, en relación con las opciones que asumen acerca de la recreación en sus vidas, se tiene en cuenta el hecho de que las mismas están medidas por un sistema que influye y es influido por el consumo, e innumerables factores que se derivan de la complejidad misma de la recreación como una construcción sociocultural.

En este texto se presenta un marco que busca la construcción gradual de un cuerpo argumentativo de lo qué es la educación para el tiempo libre, y criterios técnicos y operativos para su puesta en práctica en los diferentes ámbitos de interacción de los seres humanos.

 

INTRODUCCIÓN:

 

Este documento hace parte de un esfuerzo por contribuir a construir un cuerpo argumentativo acerca de la educación para la recreación[1]. Se parte del convencimiento que los contextos de recreación son escenarios en los cuales se construyen formas de relacionamiento más equitativas entre géneros y generaciones y que aportan a dinamizar procesos de cambio individual, grupal y social.

 

Esta premisa, necesariamente conduce a un resignificación del concepto de recreación, que trasciende su mirada como una experiencia psicológica individual, o como una totalidad sin tener en cuenta sus elementos constitutivos.

 

Además demanda que quienes agencian las alternativas de recreación, accedan a una formación que les permita comprender la pluralidad del fenómeno desde lo disciplinar, lo cultural y lo social, y el papel que juega en la sociedad actual y los desafíos que tiene en el complejo mundo actual.

 

Para el desarrollo del concepto de educación para la recreación, se toman diferentes autores que hablan fundamentalmente de educación para el “ocio”,  término poco usado en nuestra cultura pero que no se puede obviar en la medida que hace parte de los orígenes mismos del campo de estudio del ocio y la recreación.

 

Si bien muchas personas pueden definir el ocio, la mayoría no exploran el valor real que éste tiene en sus propias vidas. Es interesante que pese a que considerables segmentos de la población expresan que no tiene suficiente tiempo para disfrutarlo -lo cual denota de una u otra manera que se le asigna algún valor positivo-, la idea del ocio raramente genera reflexiones profundas para el promedio de las personas.

 

Normalmente la carencia de recreación en la vida va de la mano con la dificultad para identificar sus fuentes y las barreras que impiden acceder a su vivencia, y por ello se debería afrontar el compromiso de incrementar la comprensión de las personas sobre el papel de la recreación en sus vidas y de mejorar sus actitudes hacia el mismo.

 

Tales son condiciones esenciales para que los seres humanos puedan ejercer sus propias elecciones, y estén, en consecuencia, en capacidad para lograr estilos de vida de recreación que contribuyan a su bienestar y calidad de vida.

 

Aquí capacidad se inscribe en el enfoque de Amartya Sen[2], la cual según el autor representa las combinaciones alternativas que una persona puede hacer o ser: los distintos funcionamiento que puede lograr”

 

Los funcionamientos representan partes del estado de una persona: en particular que logra hacer o ser al vivir. La capacidad de una persona refleja combinaciones alternativas de los funcionamientos que ésta puede lograr, entre los cuales puede elegir una colección. En enfoque se basa en una visión de la vida en tanto combinación de varios “quehaceres y seres”, en los que la calidad de vida debe evaluarse en términos de la capacidad para lograr funcionamientos” pág. 56.

 

La libertad de la persona para asumir ciertos estilos de vida, y uno en el que particularmente la recreación se le atribuya valor para su bienestar, depende tanto de decisiones individuales como de factores externos a ella – patrones de consumo, políticas sociales, variedad en la oferta -. La educación para la recreación, buscará entre sus propósitos contribuir al desarrollo de capacidades humanas, en primera instancia aquellas que afectan directamente las posibilidades de tener acceso a oportunidades de recreación o una recreación enriquecedora para sus vidas, y también aquellas que les permitan lograr estados de bienestar satisfactorios para su vidas en salud, educación u otras áreas de su desarrollo.

 

Una educación para la recreación, asimilada como una educación para libertad y la autonomía, plantea entonces la necesidad de ofrecer espacios donde los sujetos tengan la opción de contar con un conjunto de elementos para valorar en que medida la recreación contribuye a su propio bienestar, al logro de sus metas personales, a una visión crítica de los medios y fines utilizados, por mencionar algunos aspectos.

 

Al ser reconocida la recreación como necesidad fundamental[3] y derecho[4] humano, implica que nadie debe verse privado de ellos por razones de género, orientación sexual, edad, raza, credo, estado de salud, discapacidad o condición económica. No obstante, el ejercicio de los mismos solamente se facilitará en la medida que se adelante la provisión de condiciones de vida básicas como la seguridad, el cobijo, los ingresos, la educación, los recursos sostenibles, la equidad y la justicia social[5].

 

Y es que en un sistema socioeconómico, de estructura compleja y con multitud de componentes interrelacionados e interdependientes, el ocio y la recreación no pueden separarse del resto de los objetivos vitales. Para lograr un estado de bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y materializar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades e interactuar positivamente con el entorno. Por lo tanto éstos deben considerase como recursos para mejorar la calidad de vida.

 

Como se plantea en el enfoque de desarrollo a Escala Humana:

 

“La persona es un ser de necesidades múltiples e interdependientes. Por ello las necesidades humanas deben entenderse como un sistema en que las mismas se interrelacionan e interactúan. Simultaneidades, complementariedades y compensaciones (trade-offs) son características de la dinámica del proceso de satisfacción de las necesidades”

 

El ocio visto desde este enfoque como una necesidad, interactúa con las otras como entendimiento, participación, creación, identidad, libertad; de ahí la importancia de su realización, entre otras opciones, mediante satisfactores sinérgicos que “provoquen” desarrollos que movilicen procesos de desarrollo de todas las dimensiones del ser humano, y que en esa interacción, salga fortalecido el ser humano.

 

De ahí tan necesaria la consideración de las necesidades como carencia y potencia, como plantean los autores:

“Las necesidades revelan de la manera más apremiante el ser de las personas, ya que aquél se hace palpable a través de éstas en su doble condición existencial: como carencia y como potencialidad. Comprendidas en un amplio sentido, y no limitadas a la mera subsistencia, las necesidades patentizan la tensión constante entre carencia y potencia tan propia de los seres humanos.

Concebir las necesidades tan solo como carencia implica restringir su espectro a lo puramente fisiológico, que es precisamente el ámbito en que una necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de "falta de algo". Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y, más aún, pueden llegar a ser recursos”.

Mirada la recreación desde esta perspectiva y sin negar que los seres humanos la realizan de manera muy diversa – con base en sus propias valoraciones e influenciadas por el sistema en el que se vive en la mayoría de los casos - , uno de los desafíos de la educación para la recreación sería el desarrollo de capacidades humanas para la construcción de satisfactores que por una parte reivindiquen la condición humana, y por otra, que permita “vivenciar” experiencias óptimas de disfrute.

Sin embargo, es difícil pretender generalizar cuándo la recreación es un satisfactor sinérgico. Como se plantea, no sólo tiene elementos subjetivos, sino que dependerá de múltiples condiciones de la persona y el contexto.

La teoría del Flujo de Csikszentmihalyi[6], podría ayudar un poco con esto. De acuerdo con estudios realizados, este autor reporta que las personas cuando reflexionan acerca de cómo se siente cuando su experiencia fue positiva mencionan aspectos como: Cuando se enfrentan a tareas que tienen la oportunidad de lograr, ser posible concentrarse en la tarea, tiene unas metas claras, aleja la conciencia de preocupaciones y frustraciones de la vida  cotidiana, son agradables y permiten ejercer un mayor sentimiento de control sobre sus acciones, el sentido del tiempo se altera, y desaparece la preocupación por la personalidad, aunque surge más fuerte después de la experiencia.

Una característica central de una experiencia óptima según el autor es que tiene un fin en si misma, lo que denomina una experiencia autotélica (auto: que significa en si mismo; y telos finalidad). 

La experiencia autotélica o flujo:

“… eleva el transcurso de la vida a otro nivel. La alienación da paso a la involucración, el disfrute reemplaza al aburrimiento, la impotencia da paso al sentimiento de control y la energía psíquica trabaja para reforzar la personalidad en lugar de perderse al servicio de una metas extrínsecas” Pág. 112.

 

Estas experiencias de flujo pueden ser tanto positivas como negativas, pueden ofrecer o no desafíos significativos y las habilidades necesarias para beneficiarse de ellos. Pueden darse experiencias de ocio en los dos sentidos, ejemplo de ello robar carros por diversión u otro tipo de “desafíos” que a pesar de ser asimilada como una experiencia óptima, en sus resultados tiene resultados negativos para otros o para sí mismo.

 

Las experiencias de flujo pueden darse de manera espontánea o estructurada; como en el caso de la recreación, aquellas actividades que surgen en el momento menos esperado – encontrase con una amiga y terminar disfrutando toda una tarde de conversación -, o realizar actividades estructuradas como el juego, el arte, el ritual, entre otros.

 

Todas ellas actividades que por ser elegidas libremente están más íntimamente ligadas relacionadas con la raíces de los es finalmente significativo, y tal vez sean indicadores más precisos de lo que somos[7].

 

Aunque aquí no se profundiza sobre esta relación se considera que la teoría del flujo, aporta elementos para el diseño de actividades y creación de condiciones para facilitar experiencias de recreación óptimas.

 

Educación para la Recreación:

 

Pedagogía del ocio, educación para el tiempo libre, educación para la recreación, son términos utilizados en un campo, que como anota Fache[8] no ha sido suficientemente estudiado.

 

Para Puig y Trilla[9], en la educación para el tiempo libre, éste  y el ocio se convierten en el objetivo de la intervención pedagógica. Se busca que la persona se forme para que viva el tiempo disponible de la mejor forma posible. Este propósito se puede lograr en el tiempo libre o fuera de él.

 

La educación mediante el ocio pretende que las personas, a través de la vivencia del ocio, se formen para construir sus contextos de ocio, lo que como anotan Puig y Trilla equivaldría a aprender a “vivir el ocio fundamentalmente por medio del ocio mismo”.

 

La educación para el ocio es un desafío para la sociedad en su conjunto, e incluye el aprendizaje por parte de las personas de conocimientos, procedimientos y fundamentalmente actitudes vinculados con su propia calidad de vida.

 

Esto implica que la educación no es solamente relevante para la economía y el trabajo, sino que es igualmente importante tanto para el desarrollo del individuo, en cuanto un miembro que participa plenamente en la sociedad, como para la mejora de la calidad de vida[10].

 

Para Sivan[11], el papel de la educación para el ocio consiste en ayudar a las personas a conseguir un uso óptimo y constructivo de su tiempo de ocio, y en fomentar el desarrollo de valores, actitudes, destrezas y conocimientos relevantes para la calidad de vida; es un proceso de por vida, que comienza con la infancia y abarca una variedad de actividades a través de las cuales las personas pueden entender mejor el papel del ocio en sus vidas y actuar con base en dicho entendimiento para mejorar su bienestar.

 

Edginton, et. al[12] consideran que todas las personas e instituciones que trabajan en los diferentes niveles de los servicios de recreación y ocio deben asumir el papel de educadores para el ocio, y simultáneamente hacen una diferencia entre las categorías de bienestar de ocio, educación para el  ocio y consejería del ocio.

 

El bienestar del ocio es un estado donde las personas pueden lograr un estilo de vida de ocio óptimo, el cual involucra tanto la elección deliberada y la auto responsabilidad, como un manejo y planeación para alcanzar la armonía entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Es personal, positivo y proactivo, se hace durante el tiempo libre y es un reflejo de los valores de la persona y una medida de la responsabilidad consigo mismo.

Chinn y Joswiak citados por Edginton, et. al., utilizan el término educación para el ocio para describir la aplicación de un modelo comprehensivo focalizado sobre los procesos educacionales para mejorar el estilo de vida de ocio de las personas. Kelly, citado por los mismos autores, señala que a través de la educación los individuos aprenden y se preparan para las expresiones de ocio y para auto educarse con una relativa libertad y autodeterminación.

La educación para el ocio proporciona a la persona los fundamentos para lograr el bienestar del ocio, proceso que contiene por lo menos cuatro elementos:

 

-         Habilidades: Cada persona desarrolla un repertorio de habilidades que son construidas sobre el desarrollo de competencias cognitivas, afectivas  y psicomotoras.

-         Conocimiento: Este es crítico para que la persona pueda lograr la comprensión de las muy diversas alternativas de ocio y recreación disponibles; además, del conocimiento sobre los recursos que son requeridos para poder desarrollar tales actividades.

-         Experiencia: La oportunidad para experimentar actividades de ocio, incrementa la confianza de la persona para explorar otras dimensiones del ocio y perfeccionar las habilidades que requerirá para lograr un pleno desarrollo.

-         Actitudes, valores y apreciación: Para desarrollar una percepción positiva del ocio. Una actitud de comodidad y el valor que se le asigne a la experiencia de ocio, son determinantes para la construcción de estilos de vida de ocio óptimos.

 

Por otra parte, la consultoría del ocio, está centrada en ayudar a las personas para aprender más acerca de ellos mismos, particularmente orientado a su crecimiento  y desarrollo personal a través del ocio. En la figura No.1, se muestra como los tres procesos mencionados se relacionan en la dinámica de construcción de estilos de vida de ocio óptimos.

 

Como anota Cuenca[13] el ocio entendido como experiencia humana, fuente de salud y calidad de vida o como derecho, requiere de un proceso continuo de aprendizaje personal en el que es prioritario el desarrollo de actitudes, valores, conocimientos y habilidades de ocio y por otra parte, se inscribe como un componente importante de los procesos de socialización y de desarrollo comunitario, local, nacional,  y regional. La educación para el ocio no es únicamente un asunto individual, le compete a la sociedad como un todo.

 

Los procesos educativos ayudan a las personas a tomar decisiones acerca de sus experiencias de ocio e involucra el facilitarles que cuenten con el marco de referencia para tales decisiones. Las personas necesitan actitudes, habilidades y conocimientos, que les ayuden a vivir  experiencias plenas. La libertad implícita en el ocio requiere sujetos que tomen decisiones inteligentes, bien informadas que promuevan su elección individual, con responsabilidad para si mismos, la comunidad y los otros[14].

 

Es importante aclarar que desde el enfoque aquí propuesto la educación para la recreación no está orientada a estandarizar los gustos o preferencias o a promover vidas alienantes y dependientes, por el contrario, se considera que debe ser una educación para la libertad.

 

En este contexto los estilos de vida de ocio serán relativos a las personas, a su personalidad y proyecto de vida, y desde ahí, cada sujeto asumirá sus propios procesos emancipatorios y de desarrollo. Un proceso de educación para la recreación, ha de formar para la resistencia y la autonomía.

 

En años recientes se ha incrementado el interés del ocio como resistencia. Se argumenta que el ocio es un espacio importante para resistir conductas por la relativa libertad asociada con las situaciones de ocio, así como las oportunidades para la auto-expresión a través del ocio[15]. Muchas de las discusiones han sido de naturaleza teórica, orientadas,  por ejemplo, a cómo la resistencia podría ser conceptualizada y definida, y las diferentes perspectivas paradigmáticas sobre la resistencia [16].

 

Figura No. 1.

Interrelación bienestar, educación y consejería del ocio y

dimensiones del bienestar. (Adaptado de Edginton, et. al., 1992)

 

 


 

Los estudios sobre el ocio como resistencia se han focalizado principalmente a estudios con mujeres y la resistencia personal. Sin embargo, aunque se reconoce el significativo potencial de los contextos de recreación en la facilitación de experiencias personales que favorecen el crecimiento y desarrollo personal, particularmente aquél orientado a favorecer la construcción de identidades personales críticas y autónomas, en las condiciones actuales es urgente privilegiar también la fuerza que tiene la recreación como mediadora de procesos de resistencia social, colectiva[17].

 

Un campo particularmente favorable para ello es el de la pedagogía social, donde el manejo del tiempo libre ha sido una de sus funciones[18]. Desde esta mirada se pueden encontrar aportes relevantes para la construcción de una pedagogía que sustente los procesos de educación para la recreación. Si bien, es pertinente asumir el papel débil que se le asigna a la recreación en los ámbitos académicos, políticos y en general en los estudios que analizan las realidades, igualmente, no es atrevido afirmar que la recreación juega un papel sustancial en los procesos de cambio social.

 

Como plantea Henderson[19],  es útil primero, reexaminar el ocio dentro del contexto de la justicia social y sus relaciones con el cambio social y personal y los valores asociados al ocio; segundo, dado que los significados del ocio llevan algún tipo de acción, es necesario analizarlo críticamente y determinar de qué manera, hacia dónde y cómo ofrecer una recreación valiosa para las personas y las comunidades, y tercero, desde una mirada a la sociedad, evaluar cómo la desinformación y los estereotipos, por edad, raza, clase, género, condiciones de las personas, influyen sobre las decisiones que toman quienes agencian los servicios de recreación en los ámbitos públicos y  privados.

 

Desde este contexto, la educación para la recreación tiene profundas implicaciones éticas y de compromiso con el tipo de sociedad que se construye y esto no se relaciona únicamente con las personas en condiciones de vulnerabilidad. Se considera entonces, que los ejes[20] que estructuran la pedagogía social, pueden ser un referente para la educación para la recreación en cuanto a que orientan una toma de posición en relación con sus propósitos sociales.

 

Para Mejia la pedagogía social Implica una opción básica de transformación, los contextos de recreación pueden configurarse como escenarios para la transformación y el empoderamiento. Como necesidad, como derecho, como construcción cultural hace parte integral de la sociedad y por ello mismo se constituye en espacio de inclusión y equidad. La construcción de un enfoque que se base principalmente en el principio de equidad e igualdad, de la no exclusión, de la posibilidad de construir democracias reales desde los microespacios, donde la realidad es más comprehensiva para los sujetos sería la tarea de lo que Henderson llama el “ocio justo”, el cual se relaciona con la noción de que el ocio y la recreación contribuye a la justicia social y éste ayuda a otros a hacer elecciones éticas y apropiadas.

Exige una opción ética, que determina que la educación para el ocio de cuenta de procesos donde se contribuya a una propuesta de construcción como sujetos éticos y una acción transformadora del contexto coherente con esa construcción.

 

Construye el empoderamiento de excluidos y desiguales[21], y da cuenta de sus realidades sociales y culturales, las cuales en si mismas se constituyen en punto de partida y marco para la educación para la recreación, y es desde sus espacios, sus saberes que es posible hablar de la participación en la construcción de sus propios estilos de vida de ocio, en la generación de experiencias óptimas que los reafirmen individual y colectivamente. 

 

Un proceso de educación para la recreación que integre los elementos conceptualmente anteriormente anotados tiene como propósito integrador la creación de escenarios para el desarrollo humano. En lo concreto de un programa – que es donde se da el contacto cara a cara - significa que las estrategias del programa y las vivencias en si mismas, tienen efectos transformadores sobre las personas, los grupos y el entorno.

 

Ser garantes, protectores y facilitadores del derecho al juego y la recreación para todos, exige una acción concertada de diversas instituciones, la dinamización de procesos de empoderamiento de diferentes actores y la garantía de un mayor acceso a alternativas de recreación integradoras y humanizantes.

 

Frente a este panorama, la educación para la recreación debería ser un objetivo primario de las políticas y acciones de quienes agencian la oferta de programas y servicios, tanto por su impacto sobre la vida de los seres humanos como por el hecho de que cualquier estrategia de posicionamiento psicológico, organizacional o político de la recreación necesariamente se basa en los imaginarios y representaciones sociales que manejan los miembros de una sociedad y de quienes toman las decisiones acerca de la inversión, bien sea en el presupuesto familiar, como en una empresa o en el mismo Estado.

 

Quienes trabajan en este campo deben ser concientes de la importancia que las personas puedan elegir y participar libremente, y por tanto de la responsabilidad que tienen de abrir  espacios para una educación para la recreación que forme en el conocimiento del fenómeno recreativo, en la comprensión de los valores personales que influyen sobre las decisiones, y en el desarrollo de habilidades para identificar los recursos, planear y tomar decisiones.

 

Los alcances de la educación para la recreación:

 

Uno de los retos de la educación para la recreación, es facilitar las condiciones para que las personas  y los grupos desarrollen los conocimientos, habilidades y actitudes que les posibilite tomar decisiones adecuadas en relación con lo que quieren sea la recreación para sus vidas.

 

Estas decisiones obviamente están atravesadas por las condiciones del entorno, los medios de comunicación y demás agentes que intervienen en los procesos de socialización o ámbitos de interacción de las personas.

 

De ahí que además de la capacidad de tomar decisiones y actuar de acuerdo con la decisión tomada, sea necesaria la flexibilidad y capacidad para actualizar los criterios con base en factores de cambio personal y del contexto en todas sus dimensiones.

 

Los valores asociados a determinados servicios, programas o productos de consumo, los esquemas relacionales que favorecen, los valores que reflejan, son todos aspectos que conmodifican y condicionan de manera significativa las decisiones individuales, colectivas e institucionales sobre las alternativas de recreación.

 

Apostarle a una formación que privilegie la libertad, la emancipación y la autonomía en la toma de decisiones, supone adelantar una serie de procesos (Figura No. 2) que estimulan un empoderamiento real a partir de:

 

-         Construcción de conocimiento: Construir con las personas sus significados de ocio, recreación y tiempo libre, calidad de vida, desarrollo humano, los beneficios e impactos de alternativas negativas o positivas, etc. En la medida que identifique y reconozca la importancia de este componente para su vida y su bienestar, el participante tendrá mayores elementos para una toma de decisiones adecuadas a sus principios y proyecto de vida, lo que necesariamente ha de sustentarse en un proceso de clarificación de valores y necesidades.

 

-         Información: Para que una persona, grupo o comunidad pueda cualificar su procesos de toma de decisiones acerca de sus opciones de recreación y tiempo libre, es necesario que disponga de la información acerca de las alternativas que tiene en su entorno: Actividades, espacios, precios, accesibilidad geográfica, beneficios de los programas y servicios son entre otros elementos fundamentales para que las personas tengan los criterios de decisión.

 

-         Exploración: No es suficiente estar convencido que la recreación es importante para la vida y saber cuáles alternativas existen, la exploración, la experimentación, el acercamiento subjetivo a diferentes actividades le permiten a las personas saber cuáles se acercan a sus gustos, necesidades y talentos y sobre cuales le gustaría profundizar.

 


 

-         Apropiación de hábitos: Para que el ocio y la recreación tenga efecto sobre el desarrollo es necesaria la adquisición de hábitos y comportamientos, de aficiones e intereses que permanentemente creen un flujo creativo, novedoso y descubrimiento. En este contexto el objetivo es crear nuevas rutinas para la innovación y la re-creación de si mismo.

Dado que este proceso se da en un contexto, es de primera importancia que el proceso educativo involucre una reflexión sobre el tipo de sociedad que se quiere construir y el papel que se juega en su construcción. Es relevante la pregunta acerca de cómo sus propios comportamientos, de las comunidades contienen en sí misma un modelo de sociedad. Por ello, la educación para la recreación no se reduce a una toma de decisiones individual, parte igualmente de los consensos y disensos que se dan en los entornos en los que el sujeto habita.

 

La capacidad para identificar las propias necesidades y problemas, las opciones reales de las cuales se disponga, los conceptos que atraviesen las decisiones, la voluntad para seguir un estilo de vida dado y ser creativo frente a él, para que realmente se den transformaciones individuales y colectivas, son elementos que permean este proceso y sobre los cuales hay que trabajar en el momento de construir un proyecto de vida en recreación.

 

Buscar la armonía y el equilibrio entre las diferentes actividades que permean la vida cotidiana implica reconocer aquellos factores tanto personales como externos que impiden participar o tomar las decisiones acerca de alternativas que promuevan el crecimiento personal. 

 

Las barreras de ocio según Cuenca, son todos aquellos factores que inhiben la capacidad de participar en actividades de ocio, de pasar tiempo haciéndolas, de aprovecharse de ciertos servicios o de alcanzar los niveles de satisfacción deseados, en el cual se distinguen dos clases:

-      Intrínsecas o personales, que están centradas en el desajuste entre las necesidades, deseos e intereses y la realidad, por ejemplo el no conocer las oportunidades disponibles, la falta de habilidades para realizar determinada actividad, la motivación, etc., y

-      Las extrínsecas o ambientales, externas al sujeto y tienen que ver con las condiciones arquitectónicas, el acceso geográfico, las limitaciones, el control social que rechaza o aprueba ciertos comportamientos, entre otros.

 

Barreras que están presentes en los diferentes ámbitos de interacción de las personas donde es posible recrearse y donde se construyen los estilos de vida de recreación, esto es  la familia, el personal social, la escuela, la universidad, la comunidad.

 

La implementación de la educación para la recreación con las comunidades incluye un proceso de desarrollo con la misma, es decir, donde se utiliza la educación formal, informal y no formal, además del liderazgo para mejorar la calidad de vida de los individuos y de los grupos que viven en el entorno.

 

Se refiere entonces a conceptos como la capacitación a las personas en sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida a través de la recreación; la accesibilidad a los servicios, el aprendizaje de por vida, la participación social, la disminución de las barreras, la inclusión de todos los grupos multiculturales, socioculturales y marginados, grupos según género, edad, habilidad y otros de la sociedad, desarrollando un sentido de ciudadanía a través de un comportamiento hacia la recreación.

Uno de los frentes es el de la educación para el ocio el aire libre. Dentro de las premisas de la Declaración Internacional en Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre [22], la Asociación Mundial de Recreación y Tiempo libre resalta su creencia sobre que:

 

1.                      “La demanda de recreación al aire libre y turismo continuará creciendo y oportunidades significativas de participación humana e interacción con el medio ambiente deben estimularse

2.                      El derecho de participar en experiencias al aire libre deben estar disponibles a toda la población, sin considerar sus antecedentes cultural, racial, ingreso, nivel de habilidad, género u otras características humanas

3.                      La sustentabilidad ambiental debe promoverse a través de una conciencia, educación y experiencias prácticas, en entornos formales e informales, tales como parques, escuelas, organismos comunitarios y ambientes turísticos, pero no limitados solamente a estos entornos.

4.                      Fomentar una ética y conducta responsable hacia el tiempo libre al aire libre entre los proveedores y consumidores de servicios que beneficiará la calidad y longevidad del medio ambiente

5.                      Una expansión de oportunidades se pueden realizar a través de la Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre y experiencias de crecimiento físico, intelectual, espiritual y social, descanso, tiempo libre, relajación y una calidad de vida enriquecida

6.                      Respeto y entendimiento de sí mismo, de la comunidad, de creencias culturales indígenas, de creencias culturales contemporáneas y diversidad pueden ser apoyadas a través de educación y experiencias de tiempo libre al aire libre

7.                      Estándares profesionales, desarrollados por una variedad de grupos y organismos de actividades al aire libre, relacionados a la seguridad psicológica, física y emocional deben promoverse”.

 

Y en virtud de ello recomienda para las comunidades:

 

a.                      “Implementar programas de Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre que desarrollen valores, habilidades y capacidades para participar en actividades al aire libre a la vez que se promueve la sustentabilidad ambiental

b.                      Reconocer los múltiples valores intangibles de protección de áreas naturales para el crecimiento y desarrollo humano, preservación de la cultura y tradiciones humanas y los beneficios de la calidad de vida

c.                      Coordinar el desarrollo de una variedad de entornos naturales que apoyen la demanda de diversas actividades recreativas al aire libre, el turismo y los deportes

d.                      Desarrollar e implementar políticas adecuadas a las condiciones locales que permitan la diversidad en la participación de actividades al aire libre que puedan balancear entre el acceso y la sustentabilidad

e.                      Proporcionar foros para los miembros de la comunidad para participar en la Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre y tener acceso a las áreas naturales requeridas en la participación de recreación y educación al aire libre”.

 

Los programas de educación para la recreación basados en la comunidad adquieren el carácter de cualquier otro proyecto de desarrollo social y educativo.

 

Demanda una mirada a las políticas locales en esta materia, la construcción de medioambientes institucionales favorables al proyecto, el análisis e investigación sobre los conceptos de ocio y recreación de los miembros de la comunidad, el análisis de la oferta a nivel barrial, local y de la ciudad como un todo y sus condiciones de accesibilidad.

 

El posicionamiento de este tipo de programas a nivel local (comunas, localidades, barrios), será más viable en la medida que se emprendan campañas que informen sobre los beneficios de la recreación y la importancia de éstas en el desarrollo personal, comunitario y local en aspectos sociales, psicológicos, ambientales, económicos, etc.).

 

Los barrios, comunidades y ciudades que cuentan con facilidades como parques, zonas verdes, espacios públicos, salones comunales, conjuntos residenciales, etc., cuentan ya con una línea de base que puede facilitar este tipo de procesos, con el apoyo de las Juntas de Acción comunal, los grupos juveniles, los grupos de adultos mayores, culturales y recreativos, entre otras.

 

La escuela es otro espacio que juega un papel fundamental en la educación para la recreación, como agente de socialización e institución más común a todas las sociedades. La mejor forma en que el objetivo de la educación del ocio puede ponerse en práctica es conectándolo a los objetivos educativos del sistema escolar y representándolo en el contexto cultural de la sociedad.

 

Incluir procesos de educación para el ocio desde el preescolar significa hacerlo parte de las políticas educativas de cada institución y articularla a los planes de estudio como un todo.

 

La educación para la recreación en la escuela, es una oportunidad para la libertad, para contribuir a cualificar los procesos pedagógicos, en la medida que da la opción de experimentar metodologías y espacios donde se puedan transgredir las rutinas escolares y donde el maestro y los estudiantes se “atreven” a probar innovaciones pedagógicas y garantizar realmente el derecho que tienen los estudiantes al “juego por el juego”, al juego libre”, a la creatividad y el descubrimiento.

 

Para lograr la óptima implementación de la educación para la recreación en la escuela, es necesario tener en cuenta algunas consideraciones:

 

El desarrollo cognitivo: mediante la construcción de conocimientos y saberes de los estudiantes sobre lo que es relevante para el ocio, involucra el familiarizarse con los recursos, las actividades, y las preferencias y ofertas y un acercamiento a la herencia cultural de la sociedad. Incluye el autoreconocimiento  del papel que desempeña el ocio en la propia vida y en la sociedad como conjunto, así como la exploración y acceso a las diferentes formas culturales y de estilos de vida de las comunidades y las regiones.

 

Además las personas deben conocer los criterios para elegir y evaluar las posibilidades que existen en su entorno, de ahí la importancia de generar los medios de información para que tengan acceso al conocimiento de las diferentes opciones y de los peligros en la práctica de actividades de ocio derivados de su uso excesivo, o de aquellas que por sus características pueden ocasionar perjuicio a la persona.

La dimensión afectiva del desarrollo puede ser fortalecida mediante el fomento de actitudes positivas hacia el uso del ocio. Los valores y sentimientos que están implícitos en sus preferencias por determinadas actividades respecto a otras, pueden ser exploradas a través del aprendizaje experimental y explorativo lo que permite a los individuos encontrarse con opciones que le gustan o sobre las que tiene talento y potencial,  lo que igualmente se puede constituir en una base para desarrollar futuras aficiones.

 

El sistema educativo puede ayudar a adoptar métodos eficientes y aportar el conocimiento, las habilidades, actitudes y hábitos que conducirán a una actividad apropiada. La educación para el ocio más que una materia podría ser una combinación de actividades de aprendizaje que en general conduzcan al mejoramiento de la habilidad de los miembros de la comunidad educativa  y de referentes culturales y axiológicos para lograr la sociedad que se desea. Esta tarea no es secundaria, es central para el sistema educativo y requiere nuevas aproximaciones desde el sistema educativo.

 

Los planteles educativos pueden ofrecer varios canales formales e informales para implementar la educación del ocio, y contribuir así al desarrollo de los individuos.

Entre las alternativas posibles están:

-      La opción ideal es incluir la educación para el ocio y la recreación como un eje transversal en el currículo y por ende como lineamiento en el Proyecto Educativo Institucional

-      Diseñar y poner en marcha espacios lúdicos – por ejemplo ludotecas, proyectos especiales – en la escuela, como un ambiente diferente a las actividades del “salón del clase”.

-      Incluir la educación para la recreación en algunas materias: Por ejemplo en el área de sociales, proyecto lúdico, etc.

-      Generar dinámicas de educación para la recreación en los espacios de recreo.

-      Construir proyectos en conjunto con las alcaldías locales o las juntas de acción comunal.

-      Diseñar actividades diferentes a las académicas tales como caminatas, procesos de organización de grupos culturales en la escuela (danza, teatro, recreación, grupos de interés en diferentes campos, etc.).

-      Diseñar programas en conjunto con otras organizaciones para implementarlos en la jornada extraescolar de los estudiantes.

 

El diseño e implementación de tales opciones en la escuela necesariamente requiere que parta de los fundamentos, objetivos y propósitos de la educación para el ocio y la recreación para no correr el riesgo de que se conviertan en un conjunto de actividades más.

La dinamización de cualquier proceso de educación para la recreación en la escuela requiere la construcción colectiva por parte de la comunidad académica, de unos lineamientos de política institucional que lo respalden, procesos de formación para los maestros en las áreas que manejan los profesionales de la recreación, un análisis del plan de estudio a la luz de los contenidos para un programa de esta naturaleza, entre otros aspectos, de tal manera que su “transversalidad” no lo vuelva invisible.

 

A modo de síntesis en términos de los alcances de la educación para la recreación, se plantean algunos propósitos orientadores[23]:

 

-      Desarrollar habilidades  y conocimientos sobre el ocio, implica tanto a quienes desean extender su potencial de ocio, sino también a personas que desean adquirir “maestría” en una actividad dada. Estos procesos de aprendizaje en muchas ocasiones son asumidas por el individuo sin ninguna orientación o presión externa, lo hacen con el propósito de encontrar la satisfacción y el disfrute en los nuevos aprendizajes.

-     
Para diversificar y ampliar las alternativas de ocio que una persona tiene: La educación para el ocio en este caso parte de los hábitos, preferencia y actividades de ocio que una persona realiza en su vida cotidiana, para a partir de allí, estimular nuevos aprendizajes.

 

-      Aumentar el conocimiento acerca de las oportunidades y recursos para el ocio disponibles en la comunidad. La información que las personas de una comunidad tienen sobre la oferta de programas y servicios en una comunidad es variada – lugares, recursos, precios, gratuidad, etc. -, por ello es de primera importancia generar estrategias para ampliar esta información.

 

-      Para lograr una actitud favorable hacia el ocio: La educación para el ocio sería limitada si pretende únicamente favorecer el desarrollo de habilidades para la realización de actividades. Su propósito deberá ir más allá: facilitar que las personas apropien una actitud hacia el ocio en sus vidas, y no se trata únicamente del disfrute, sino de cómo un estilo de vida de ocio enriquecedor contribuye a cualificar su vida desde lo objetivo, lo subjetivo, lo individual y lo colectivo.

 

-      Desarrollar habilidades de interacción social, para fomentar el contacto social y la integración a redes de amigos. La contribución del ocio a la construcción de redes sociales y al fortalecimiento de los lazos de amistad y soporte es un hecho. La educación para el ocio en sentido se orienta a aportar a la creación de ambientes y escenarios propicios para interacciones enriquecidas.

 

-      Mejorar la libre iniciativa, auto-organización, la autonomía: Uno de los propósitos centrales de la educación para el ocio, se generar procesos pedagógicos y de reflexión, donde las personas tomen conciencia de cómo sus propias decisiones y acciones – individuales o de grupo – son un elemento fundamental en su vida y en la calidad de sus estilos de vida de ocio; y no del consumo de bienes y servicios.

 

-      Favorecer una actitud crítica hacia la oferta de servicios de ocio: El consumo de alternativas de ocio está mediado por la publicidad, los medios de comunicación y sistema político y de valores que se reflejan en los fines y características de la oferta. De ahí la importancia de educar para un consumo crítico y autónomo. El ocio no debería ser un tema de “modas” sino de satisfactores que respondan a las necesidades de desarrollo de las personas. Ocio y recreación no son sinónimos de diversión, éste es un elemento.

 

-      Facilitar la toma de conciencia sobre la importancia de contar con tiempo para el ocio. El privilegio, la complicidad social y alto reconocimiento que tiene el trabajo en una sociedad, sumado a la desregulación de la relación ocio – trabajo, y a las barreras económicas y culturales, conducen a subestimar la importancia de “manejar” cotidianamente el tiempo. En este caso no se refiere al tiempo después del trabajo y las obligaciones, sino a la capacidad de crear momentos para el ocio.

 

-      Fomentar el desarrollo de identidad a través del ocio: La formación de la identidad está compuesta por dos partes: La identidad social y la identidad personal, las cuales se construyen a partir de la contribución de factores biológicos, sociales y cognitivos,  en la escuela, la familia, las amistades y los contextos de ocio[24]. Estos últimos aportan elementos para la construcción como sujetos éticos e igualmente presionar decisiones que no favorecen a la persona o a los otros. Los contextos de ocio abre opciones para el conocimiento de sí mismo, para darse a conocer a otros para enriquecer las interacciones y mayores niveles de comprensión mutua con base en un reconocimiento de tales identidades[25].

 

-      Para lograr una sensibilidad ecológica y tolerante: En los contextos de ocio se construye valores, se apropian actitudes y comportamiento en relación con el mundo y con los otros. La educación para el ocio debe promover una ética del cuidado sobre si mismo, los otros, la naturaleza y los bienes culturales.

 

-      Desarrollar la capacidad creativa. Los contextos de recreación, son espacios para transgresión, para re-crear conocimientos y comportamientos, para darse permisos sin temor al ridículo que en ocasiones se constituye en si mismo en un obstáculo para la acción. Es abrir oportunidades para hacer lo mismo de otro modo, no sólo implica acción sino la visión del mundo, la mirada crítica a los estereotipos, por mencionar algunas cosas.

 

Estos propósitos son posibles si se dan en el contexto de una interacción permanente entre quienes agencian las alternativas de recreación – organizaciones públicas y privadas, recreadores, profesionales en las áreas sociales – dado que ambos juegan un rol fundamental.

 

En la dinámica de negociación cultural que se estable tanto unos como otros aprenden de la cultura, la diversidad, las estructuras de poder, y es este intercambio el que permite crear una oferta basada el saber vital producido en un contexto de participación mutua.

 

Por ello, más que intervenir, los programas y proyectos de recreación han de constituirse como un soporte en el que profesionales y participantes abordan la solución de problemas complejos relacionados con la recreación, y en el que las dos partes se hacen responsables de prevenir o parar oportunamente prácticas de poder o intolerancia que limiten las interacciones, y que por el contrario, promuevan habilidades para su afrontamiento.

 

En tales contextos, la participación significa posibilitar el ejercicio de un rol activo del participante para exponer sus ideas y tomar decisiones, sobre la elaboración de juegos y materiales, todo respaldado por un conocimiento y comprensión cercana del profesional sobre la cultura y el contexto en el que se construye la oferta.

 

Componentes de un programa de educación para la recreación:

 

El proceso de resignificación de la recreación debe gestionarse en todos los ámbitos personales y sociales de los individuos, ya que el ejercicio de la misma posibilita y cualifica el desarrollo humano en el sentido de brindar alternativas que enriquezcan la creatividad, la salud mental, la afectividad, las relaciones intra e interpesonales, los ambientes de desempeño y en general la actitud con la que se asumen todos los roles. Por lo que urge educar en y para la recreación con el fin de que se fundamente como necesidad o satisfactor vital para el bienestar de los seres humanos.

 

El diseño de programas de educación para la recreación, demanda la misma rigurosidad y coherencia planteada en el documento que trata sobre este tema.[26]

En un programa de esta naturaleza es importante definir en primera instancia si es un programa de educación para la recreación o mediante la recreación. Ello determina el diseño metodológico, el sistema de evaluación, los objetivos, etc.

En el primer caso, los objetivos del programa deberán arrojar resultados directos en las áreas antes enunciadas como propósitos de este tipo de procesos, en el segundo, los  resultados en relación con los logros esperados, son indirectos. La sugerencia es que todo programa de recreación contemple entre sus estándares indicadores  de procesos y resultados relacionados con la educación para la recreación.

Esto significa que como resultado de la participación en un programa, las personas podrán en alguna medida:

 

-      Resignificar el concepto de ocio y recreación en sus vidas.

-      Reconocer alternativas diversas que pueden ser utilizadas de manera autónoma en su tiempo de ocio.

-      Identificar sus propias habilidades y gustos en relación con las diferentes alternativas desde el arte, el juego, la actividad física, el ocio contemplativo.

-      Reconocer el potencial del ocio y la recreación para su propio desarrollo.

-      Adquirir información sobre los conceptos de ocio y recreación y la influencia de la cultura en el consumo.

El alcance de estos resultados estará determinado en gran medida por el diseño técnico del programa y la concreción de la intencionalidad de educar para la recreación desde los objetivos y actividades del mismo.

De acuerdo con Dattilo & Murphy, 1991, citado por Smissen et al.,[27], un programa de educación para el ocio tiene seis componentes: Autoconocimiento, apreciación, manejo de información, toma de decisiones, conocimiento de los recursos, desarrollo de habilidades de interacción social y comprensión del significado de la autodeterminación en el ocio. Ver figura 3.

 

 

Figura No.3: Componentes a trabajar en un programa de educación para el ocio y la recreación

(Adaptado de Dattilo & Murphy, 1991)

 


 

 

El análisis de todos los componentes en su conjunto conducen, desde la perspectiva que aquí se plantea a procesos de empoderamiento que en últimas se reviertan en una mejor calidad de vida y mayor bienestar.

 

Ello significa en últimas lograr que a través de los procesos de educación para el ocio, las personas desarrollen la capacidad de acceder a las oportunidades de ocio, tanto en términos de habilidades concretas, como en el manejo de los recursos y principalmente asumir su defensa al derecho al juego y la recreación y la de los otros en condiciones de equidad e igualdad.

 

En últimas lo que se pretende es que los participantes en un programa puedan hacer uso de sus contextos de ocio de una manera “sabia” y autónoma.

Los programas de educación para el ocio y la recreación, además de los efectos sobre las personas de manera individual o grupal se orientan a promover los ambientes y mecanismos para que se concrete el derecho al mismo en la vida cotidiana y que el sistema favorezca una oferta de programas y servicios que coadyuven al cambio social, y que por si misma sea incluyente. En pocas palabras que promueva un OCIO JUSTO.

Elementos metodológicos para el diseño de programas se presentan en la figura No. 4.

 

 

Figura No.4: Lineamientos para el diseño de un programa de educación para la recreación

 

 


 

 

-      La participación: Se considera parte esencial y condición sine quanon de las actividades que se realicen, en la perspectiva que la construcción colectiva que se desarrolle parta de las experiencias, saberes, vivencias y percepciones de las personas, de tal manera que igualmente se dé una mayor apropiación de las decisiones que se tomen y un mayor compromiso psicológico con las dinámicas que se generen con los asistentes.

­          La lúdica: Un componente incondicional de los programas de recreación es la lúdica, sin la cual se estaría violando un principio esencial de la misma, de ahí, que se considera que los procesos reflexivos acerca del proyecto de vida en ocio, recreación, y tiempo libre implican tanta seriedad para la vida actual  y futura de las personas, no se descarta el uso del juego, la risa y el placer como centro de la dinámica: “El juego también es algo serio”

­          Una recreación con intencionalidad: Las actividades que se programan para cada encuentro son intencionalmente planeadas, en respuesta al criterio que el ocio y la recreación orientados al desarrollo humano demandan tanta planeación, fundamentación teórica, conceptual y metodológica como cualquier otra propuesta.

­          Proyecto de vida en ocio, recreación y tiempo libre: La formulación del proyecto se plantea como una estrategia para que las reflexiones y decisiones de los participantes en relación con el qué, cómo y para qué en su vida del ocio y la recreación quede configurado como una propuesta a corto, mediano y largo plazo, que le posibilite desde la vida cotidiana decidir autónomamente sobre opciones que le faciliten espacios de desarrollo humano y el manejo de problemas que pueden ser abordados desde el ocio y la recreación.

­          Intergeneracional: La dinamización se hará con un criterio intergeneracional pensado no únicamente desde los vínculos familiares entre adultos, adolescentes y niños, parte de un mismo grupo, sino también entre los diferentes participantes. El  supuesto bajo el que se trabaja considera tanto los aprendizajes que los adultos pueden aportar a los jóvenes y niños como también éstos a los adultos a partir del intercambio que generan las actividades que se realicen.

 

A estos elementos se suman los ya planteados desde los autores revisados y el enriquecimiento de argumentos y propuestas metodológicas desde la pedagogía social.

 

El ocio y la recreación como derecho que se concreta en la vida cotidiana, depende en gran medida de los conceptos de las personas sobre los mismos, y éstos a su vez se derivan más del saber individual que del estudio a profundidad del fenómeno. Un arquitecto al diseñar una escuela, un espacio urbano, un parque o un conjunto residencial; un maestro al elaborar y desarrollar un plan de estudios; los padres de familia al distribuir el tiempo y el dinero de la familia; todos ellos, sabiéndolo o no, garantizarán en mayor o menor grado el ejercicio de este derecho para todos los implicados, en función del sentido y el significado que le den al ocio y la recreación.

 

Dado el lugar que se les ha asignado dentro de las políticas públicas sociales y las prioridades institucionales, comunitarias y personales, es claro que se requiere una resignificación de tales conceptos a la luz de una mirada más amplia e integral del papel que juegan el ocio y la recreación en la calidad de vida de las personas, y ello determinará entonces cambios en la importancia que se le da en la vida cotidiana.

 

Así, uno de los retos de los procesos orientados a formar a las personas para cualificar sus contextos de ocio, será la construcción de significados de ocio y recreación con las personas, desde sus sentidos, su cultura, proyecto de vida y prioridades.

 

A través de su evolución histórica la recreación ha empezado a construirse como campo de estudio, el espontaneísmo, la improvisación, el empirismo irreflexivo, gradualmente está dando lugar a la sistematización, a la construcción de cuerpos argumentativos incorporando diversos saberes y disciplinas, configurando así una práctica cada vez más reflexiva.

 

Desarrollar la educación para la recreación desde lo conceptual y la praxis, pasa necesariamente por el abordaje de la recreación como objeto de estudio. Desde la práctica, se tienen significativas oportunidades de producción de conocimiento, entendiendo que éste es posible construirlo desde el quehacer y con la participación de todos los actores involucrados; es desde ahí y con una estrecha articulación de académicos, investigadores, profesionales y empíricos

 

BIBLIOGRAFIA

 

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*Psicóloga, especialista en Gerencia Social, Maestría en Desarrollo Educativo y Social, Directora Ejecutiva Nacional y Directora Centro de Investigaciones Funlibre. espeosorio@funlibre.org / espeosorio@gmail.com

[1] Se hace uso de la palabra ocio y recreación, respetando el concepto enunciado por los autores revisados.

[2] SEN, Amartya. Capacidad  y Bienestar. En. NUSSBAUM, Martha, SEN, Amartya  (Compiladores) La Calidad de Vida.México, Fondo de Cultura Económica, 2002.

[3] En la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, Hábitat y medio ambiente. Vancouver, Canadá.1976 los países declararon que “…la recreación es necesidad fundamental del hombre contemporáneo..”.  y la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1980 declaró que “después de la nutrición, salud, educación, vivienda, trabajo y seguridad social, la recreación debe considerarse como una necesidad básica, fundamental para su desarrollo.”   .

[4] De acuerdo con el Art. 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”  y según el Art. 15 de Declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre “Toda persona tiene derecho a descanso, a honesta recreación y a la oportunidad de emplear útilmente el tiempo libre, en beneficio de su mejoramiento espiritual, cultural y físico.”

[5] RUSKIN, Hillel. ¿Cómo puede la educación del ocio contribuir al desarrollo humano?. Cuenca Manuel (Ed) Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio. Bilbao. Universidad de Deusto, 2000, pág.121

 

[6] Csikszentmihalyi,  Mihaly. Fluir (Flow) Una Psicología de la Felicidad. Editorial Kairos, Barcelona, 1999.

 

[7] Csikszentmihalyi, pág. 124

[8] Fache Willy, Ghent University. A taxonomy of leisure education goals. En abstracts presentado en el “Tenth Canadian Congress on Leisure Research”, May 22-25,2002. Faculty of Physical Education and Recreation - University of Alberta - Edmonton, Alberta

[9] PUIG, Josep, y TRILLA, Jaume. La pedagogía del Ocio. Barcelona, Laertes Psicopedagogía, 1996.

[10] RUSKIN, Hillel. ¿Cómo puede la educación del ocio contribuir al desarrollo humano?. Cuenca Manuel (Ed) Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio. Bilbao Universidad de Deusto, 2000, pág.122

[11] SIVAN, Atara. ¿Cómo puede el ocio contribuir al desarrollo humano en el futuro inmediato?. Cuenca Manuel (Ed) Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º. Congreso Mundial de Ocio. Bilbao Universidad de Deusto, 2000, pág.128

[12] EDGINTON, Christopher, HANSON, Carole, EDGINTO, Susa, HUDSON, Susan. Leisure Programming. A service – Centered and benefits Approach. Boston, McGraw – Hill,. 1998.

[13] CUENCA CABEZA, Manuel. Temas de pedagogía del ocio. Universidad de Deusto, Bilbao, 1995.

[14] VAN DER SMISSEN, Betty, MOISEICHIK, Merry, HARTENBURG, Vern, TWARDZIK, F. Louis. Management of Park and Recreation Agencies. The National Recreation and Park Association, 1999.

[15] GREEN, E., HEBRON, S., & WOODWARD, E. Women's leisure: What leisure? (1990). Basingstoke, Hampshire: Macmillan. 

 

 

[17] OSORIO CORREA, Esperanza. La recreación como resistencia desde un enfoque de desarrollo humano. En Cuadernos de Ocio y Sociedad, Vol. 1, Nos. 1-2, , 2007, pág. 7 -22.

[18] RUIZ SILVA, Alexander. Pedagogía Social. Maestría en Desarrollo Educativo y Social. Cinde, pág. 7, Bogotá, Marzo de 2000.

[19] HENDERSON, Karla, BIALESCHKI, Deborah, HEMINGWAY, John, HODGES, JAN, KIVEL, Beth, SEASSOMS, Douglas. Introduction to Recreation and Leisure Services. Pennsylvania, Venture Publishing, Inc., 2001.

[20] MEJIA Marco Raúl, AWAD, Myriam. Pedagogías y metodologías en educación popular., 1999.

[21] En este contexto la exclusión social es vista como un fenómeno multidimensional que superpone una multiplicidad de trayectorias de desvinculación, tanto del mundo del trabajo como de las relaciones sociales significativas para los seres humanos en sus diferentes ámbitos de interacción tanto privados como públicos; rupturas que generan procesos individuales y colectivos de desesperanza, un decremento o ausencia en la percepción de control y en últimas el sentimiento de que no se puede hacer nada frente a la situación, lo que expresa una condición de exclusión social. En BELFORE WANDERLEY, Mariangela, Refletindo sobre a nocão de exclusão. Bader. S (Org), en  As artimañas da exclusão. Análise psicosocial e ética da desigualdade social. Petrópilis, Editora Vozes, 2002.

 

[22] Comisión de Educación de WLRA. Curso Taller Internacional de Educación para el Tiempo Libre al Aire Libre y la Reunión de la Comisión, Presentaciones y Junta de Negocios en el Congreso WLRA, Bilbao, 2000.

 

 

[23] Recoge algunos de los planteamientos de Fache

[24] Op Cite, Henderson et al.,

[25] Op Cite,  Fache, pág. 2.

[26] OSORIO, Esperanza, RICO, Carlos Alberto. Diseño y evaluación de programas de recreación

[27] Op Cite. Smissen et al, pág. 208