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Ponencia |
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Partamos
preguntándonos qué es creatividad. La entenderemos como la capacidad y la
acción de: a) Idear, producir,
generar, algo nuevo b) Solucionar
problemas de nuevas maneras c) Ver o visualizar
nuevas realidades ¿Es la creatividad un bien escaso? Sí lo es, a consecuencia de que lo convertimos en un
bien escaso. Lo hacemos a través de un modo de educar que consiste en la
imitación, la repetición, y la memorización. Se educa para fijar en las
personas una forma ya establecida de pensar. Esto es práctico y facilita la
homogenización para administrar una sociedad de masas, pero es perjudicial
para el desarrollo de la individuación y la creatividad. No promueve, y por
el contrario, inhibe el aprender formas distintas de hacer las cosas. El proceso educativo se hace así aburrido,
muerto. Y el proceso productivo –el mundo laboral- es igualmente objeto de la
misma rutinización, mecanización y pasividad. La importancia de la recreación Recrearse es volver a crearse. El ámbito de la
recreación, como parte de la actividad humana, es de un valor enorme, pues es
en esta expresión del ser humano donde reaparece la vitalidad, la alegría, la
expresión física y emocional del ser humano. Hemos dividido el mundo. Por un lado tenemos el espacio
racional de la educación, en donde estamos pasivos, en muchos casos sentados
sin movernos, recibiendo información mental y repitiendo cosas de memoria, o
realizando actividades rutinarias. Por otro lado tenemos el espacio
recreativo, que es el espacio lúdico, de la actividad grupal, de la
activación del cuerpo y de las emociones, de los juegos, de los carnavales. Entonces
tenemos ante nosotros una importante misión, cual es la de mantener vivo y
ampliar el espacio de vida recreativo. Pero también tenemos ante nosotros un desafío mayor,
que consiste en devolverle la vida,
re-crear, el espacio educacional y el espacio laboral o productivo. La
educación y el trabajo podrían ser más recreativos, entretenidos, lúdicos,
estimulantes, en definitiva, más vivos. Esta idea les produce pánico a los
organizadores de la escuela y de la empresa, pues temen el caos, la
indisciplina, y finalmente el descenso de la productividad y del rendimiento.
Sin embargo a través del pensamiento creativo podríamos
hacer del trabajo y del estudio actividades más gratificantes, más vitales,
más entusiasmantes; sin costos mayores
para el nivel de vida y con ganancias para la calidad de vida. Para ello
tengo algunos argumentos, pero sobre todo tengo el deseo de ocupar el
Pensamiento Creativo para intentar hacerlo. Esto es muy importante, porque
para querer ocupar el Pensamiento Creativo necesitamos desear un determinado
fin o meta, porque el pensamiento creativo es un instrumento que sólo se
ocupa cuando se tiene un deseo o intención. Pienso que quienes dominan el
mundo de la educación y el mundo productivo no desean –y temen- una
exploración creativa para cambiar la calidad de estos dos mundos. Por eso hay
un desafío que podríamos llamar político, que es el de conseguir espacios
para probar formas creativas para estos dos mundos. Entretanto, debemos seguir con fuerza manteniendo vivo
el uso recreativo del tiempo libre. Y esto porque la actividad recreativa
también está bajo amenaza debido a la dominación social que hace a las
personas consumidoras pasivas de entretención, de modo de seguir sentados
después del colegio o del trabajo, ahora frente al televisor o frente al
computador. Algunos argumentos para disminuir el temor a generar cambios en el
espacio educacional y productivo Lo que parece faltarnos a todos para introducir
modificaciones creativas en el espacio educacional y laboral es la falta de
tiempo. Pero perdemos mucho tiempo en cosas no provechosas. Por ejemplo, la
idea de una educación universal basada en la información y el aprendizaje de
memoria es un desequilibrio que además nos roba mucho tiempo. Por ejemplo,
pasamos una vida aprendiendo las fechas y el nombre de las batallas de
aquellos países crecieron hasta convertirse en imperios, para luego reducirse
hasta llegar a sus fronteras iniciales. Pero eso no aporta. Bastaría con
saber que en distintos períodos surge un grupo humano que se hace más fuerte
y decide expandirse –por cierto que siempre considera que posee los valores
superiores y que su expansión y dominio beneficiará a toda la humanidad -
hasta llegar al máximo de su potencia expansiva para luego ser reemplazado
por otro. Y así habríamos resumido y comprendido toda la historia de la
humanidad, ocupando un mínimo de tiempo. Yo sé que si hay un profesor de historia
escuchando, considerará que esto es una aberración, y además resentirá esta
idea que le quitaría su trabajo. Pido disculpas. Además no se preocupen,
porque esto no va a ocurrir. Pero si se pensara que hay cosas que no
necesitamos saber en extenso y de memoria, habría que asegurarles a las
personas que se dedican a esto, su paso a otra labor significativa para
ellas. Respetar el tiempo para un proceso de transformación. También perdemos mucho tiempo en el trabajo porque
nuestra mente está distraída, porque nos enfermamos, o porque vamos a
hacernos café cada cinco minutos. Y este tiempo podríamos dedicarlo en ve de
a lo evasivo -porque la enfermedad y el café y la mente distraída son
evasiones- a lo recreativo, sin perder así productividad. O también podríamos
tener un consenso social de reducción de la productividad a cambio de mejor
calidad de vida, y buscar formas creativas de reducción de la pobreza, porque
la realidad es que, dada la distribución del ingreso, el aumento de
productividad no beneficia mucho ni le cambia mucho la vida a las familias
pobres. Sólo pensar en estas ideas enfrenta a un muro que es el
de considerarlas utópicas. Frente a esto, propongo a los grupos dominantes
que permitan intentarlo a pequeña escala, para ver si en la práctica resultan
realizables. Y si resultan realizables y buenas, implementémoslas a una
escala mayor, y volvamos a evaluarlas. La Creatividad
versus la normalidad
Plantear ideas creativas que llevan a revisar el modo
en que hacemos las cosas, suele provocar la acusación de anormalidad. Se
suele hacer una vinculación entre creatividad y locura. Pero, ¿qué es la
normalidad? Las personas normales somos las que aprendimos bien en el proceso
educativo, y las que adoptamos una personalidad adecuada a la cultura en que
nacimos. La normalidad es entonces el ajuste a la norma, al pensamiento y a
la conducta codificada, normada. La creatividad en tanto es un tipo de proceso mental
que se sale de la norma. Ahora bien, cuando la norma es rígida, o injusta, el
que se sale de la norma es visto como antisocial, y el creativo es visto como
revolucionario o como sicótico. Por otro lado, también existe un pensamiento
que se sale de la norma pero que es ocupado funcionalmente por el sistema, y
allí el creativo es definido como un genio. Por ejemplo, inventar bombas. Yo postulo una
tercera opción, que es la del desarrollo de una creatividad cuyo objetivo sea
flexibilizar al sistema de modo que sea más tolerante al cambio. Esto
significa que el sistema contemple en su interior mecanismos permanentes de
autotransformación, de modo que no necesite estigmatizar ni encerrar
creatividades que considere disfuncionales. Esto está a la base de una
propuesta que he hecho de una Democracia Creativa. La propuesta de la creatividad –especialmente porque la
creatividad está asociada a creación, a nacer- no es una propuesta
revolucionaria – no es una propuesta de destrucción de lo existente. Es
creacionaria. Es decir, de ampliación, profundización, flexibilización,
complementación, integración y armonización de lo existente. El quid del
tema. Cómo desarrollar la creatividad Esta es una pregunta crucial. Pues si definimos
que hemos perdido la creatividad a través de un proceso educativo de
imitación de formas que nos rutiniza, ¿cómo podríamos desarrollar
creatividad? Una forma en que se responde a esto es diciendo: hagamos que
nuestros niños sean más creativos. Pero todos los procesos de transformación
del proceso educativo pasan por la dificultad de quién es el agente que
realiza la transformación. Por eso que la pregunta sobre la posibilidad de
desarrollar la creatividad, se refiere a si ésta se puede desarrollar en el
adulto. ¿Podemos de adultos, cuando hemos dicho que nuestro
psiquismo está programado, convertirnos en personas creativas? La respuesta es que sí podemos, gracias a
que nuestro psiquismo adulto no se reduce al psiquismo programado o
formateado. Esto es el gran aporte de la sicología más avanzada y de las tradiciones
espirituales. Cualquiera de nosotros
mantiene un psiquismo totalmente virgen por debajo del psiquismo
programado que permite salirnos de la norma y volvernos creativos. El aprendizaje de la Creatividad
En general los aprendizajes de creatividad representan
y favorecen una apertura mental, una salida del formato, pero esta salida
puede tener tres niveles de profundidad. Como estos son –en mi visión- los
tres niveles posibles, los presento como una “Teoría General de la
Creatividad”. Estos tres niveles son: -
Aprendizaje de técnicas de
creatividad. -
Adopción de un nuevo
paradigma más creativo. -
Viaje al centro de uno
mismo. I. Aprendizaje de técnicas de
creatividad El movimiento que produce creatividad consiste en
salirse de la matriz. Esto se puede expresar como salirse de los límites, de
las fronteras, de las estructuras, de las pautas, de los formatos, de los
hábitos. ¿Cómo me salgo? Hagamos un ejercicio. Caminemos. Hay un hábito en
nuestro caminar. Introduzcamos cambios. En velocidad, en peso. Ahora soltemos
esta intencionalidad de producir un cambio. Reconocemos que volvemos al
hábito. Esto muestra que la creatividad requiere colocar una fuerza que va en
contra del hábito, una fuerza para salirse del hábito, sea este motriz,
emocional o mental. Existen en nosotros hábitos en el pensar. Se pueden
definir seis tipos de pensamiento, donde cada uno representa un cierto
hábito, en el sentido tanto de su recurrencia como de su predilección, y un
séptimo que está por fuera de ellos, y que es el pensamiento creativo. Estos
son: -Pauteado (cultura
hegemónica) -Crítico
(contracultura) -Reconciliador
(armonizar a las partes) -Investigativo (Descubrir
cosas) -Práctico (realizar
cosas) -Utópico (soñar
cosas) El Pensamiento Creativo representaría una forma de
pensar que introduce variaciones al interior de cualquiera de estas formas de
pensar. No es otra forma de pensamiento per se, pues de serlo –o al
serlo- se convertiría también en una pauta o rutina. El Pensamiento Creativo
consiste en la aplicación del pensamiento vivo a una situación rutinaria, y
ese pensamiento vivo –actual, no programado, en contacto con la realidad,
despierto- tiene la potencialidad de descubrir algo nuevo, ver algo nuevo,
resolver algo de una nueva manera, por cuanto todo pensamiento pauteado o
rutinario sólo puede ver lo que ya se ha definido antes. Un pensamiento libre
o vivo, en cambio, no piensa según la pauta establecida, sino en relación al
momento presente y a su realidad, y puede hacer surgir, por tanto, algo
nuevo. Algunas herramientas para desarrollar el pensamiento creativo Las Analogías o Conexiones
Analógicas
Esta herramienta consiste en crear conexiones entre dos
mundos que aparecen como separados, iluminando a uno con las características
del otro.. En la analogía se traspasan atributos de un término de la analogía
al otro. Lo innovativo de la conexión se evidencia cuando muchos, puestos en
la misma situación, no hicieron la conexión. El grado de precisión de la
analogía también es un elemento que contribuye a su potencia; y en el caso de
los inventos, la precisión puede ser determinante. Se cuenta que los hermanos Wright no lograban controlar
la dirección del avión que habían construido hasta que notaron que la punta
del ala de los pájaros tomaba un doblez al momento del vuelo. Al analogarlo
en el diseño del ala lograron el control del vuelo que sin ese detalle no
habían obtenido. Al saber que las analogías producen procesos creativos, se
han desarrollado técnicas para descubrir analogías. El pensamiento lateral El concepto de pensamiento lateral pertenece a Edward
De Bonno. La idea es que en un sistema autoorganizado, tal como es la mente
del ser humano, la información que ingresa va estableciendo una secuencia de
actividad que con el tiempo se convierte en una especie de camino, pauta o
modelo para la nueva información. Cuando la pauta se establece, la nueva
información es reconocida e interpretada de acuerdo a la experiencia previa. En
el ser humano la percepción se vuelca, a causa de esto, hacia pautas
rutinarias de recorrido en el sistema nervioso. El mundo pasa a ser visto a
través de nuestras pautas previas, el cerebro sólo “ve” lo que está
"formateado" para ver. Estas pautas -al igual que embudos- poseen
zonas de captación grandes, produciendo con ello que toda información dentro
de la zona de captación remite a la pauta establecida. Este modo de operar
del cerebro tendría por finalidad que la vida nos sea más fácil, cosa que
logra convirtiendo las percepciones en pautas de rutina. Ejemplo: una luz
roja en un poste en un cruce de calles lleva a la acción pauteada, automática
y rápida de detener el vehículo. Pero la mente puede también reordenar las pautas a
través del aprendizaje de metodologías de creatividad, es decir, metodologías
de desestructuración y reorganización de las pautas. Por ejemplo, nosotros
podemos tener una pauta de interpretación que nos dice que el ceño fruncido
de una persona se debe a que está enojada con nosotros y que nos va a
castigar. Pero hay casos en que el ceño fruncido puede deberse a que la
persona tenía un dolor. Nosotros no creeremos que el gesto exterior pueda
significar otra cosa que la que nuestro surco interpretativo tiene
establecida. Esto genera gran parte de nuestros problemas en relaciones
humanas. Aplicación creativa del salto a un pensamiento lateral,
o una conexión de surcos: Una persona era vendedor puerta a puerta. Tenía un
anhelo: vender algo que nadie vendiera, encontrar un producto atractivo y
sorprendente. Su descubrimiento creativo surge cuando recuerda la frase de su
madre alojada en otro circuito de su cabeza: este niñito vive en la luna. Se
produce entonces el pensamiento lateral, y conecta: la venta de productos
puerta a puerta, el anhelo de vender algo especial, y la frase “este niñito
vive en la luna”, y surge su propuesta creativa: vender parcelas en la luna. El
vendedor y el hecho son reales, y lo conocí personalmente en San Diego, EEUU. Ejemplo de
pensamiento lateral o de corto circuito Pauta rutinaria de
discusión de pareja "Estás tan
insoportable que pondría veneno en tu café" Perdona, es que he
estado con problemas en la oficina. Pauta lateral. "Estás tan
insoportable que pondría veneno en tu café" "Y tú estás tan
insoportable, que me lo tomaría". El Pensamiento lúdico, y el humor Diálogo entre el
masoquista y el sádico -Hazme sufrir, le
dice el masoquista al sádico. -No pienso hacerte
sufrir, le dice el sádico. -Gracias, le responde
el masoquista. El humor aceita las ruedas de la creatividad, porque
muestra una libertad para jugar con la mente en cualquier dirección, la menos
lógica, la más absurda, la más contradictoria, la que produce la “chispa”
eléctrica del humor que descarga la risa. Por esto se dice al que tiene
humor, que tiene chispa. Las bromas también te dan libertad, en el sentido
que se le atribuye una liviandad para que a través de ella viajen críticas,
recomendaciones, burlas, etc. La broma nos da libertad porque le damos
liviandad a algo que sin el espíritu de la broma sería una abierta agresión. Por
eso las bromas pueden ser más o menos pesadas. La broma permite eludir al
censor interior, al moralista que te dice que no hay que tratar mal al otro,
al protector que dice que si agredes al otro te va a agredir de vuelta. Pensar en cosas absurdas es un camino que abre a la
posibilidad de lo nuevo. Lo absurdo
tiene la misma connotación que las ideas locas, que revolucionan más el
pensamiento habitual, el pensamiento constituido. En alguna de esas ideas
absurdas, de esas ideas locas, está la semilla que puede crecer hasta
convertirse en una solución innovadora. El método creativo de Walt Disney
Este consiste en que el grupo de personas encargadas de
elaborar un proyecto, pasa por distintas salas en las cuáles sólo se permite
un tipo de razonamiento mental. Y así, todo el grupo pasa por los distintos
modos de pensamiento. Así, en la primera sala sólo se sueña o se expresan las
imágenes ideales del proyecto que se desea realizar, sin plantearse juicios
críticos ni restricciones de ningún tipo; en la segunda sólo se expresan las
ideas de posibles dificultades, críticas, insuficiencias, limitaciones,
debilidades del proyecto; y en la tercera sala se examina el proyecto de
acuerdo a las condiciones prácticas de presupuesto, contexto, y en general de
todos los datos de la realidad. Creatividad para la Solución de problemas
Señalábamos que el pensamiento creativo sirve para
generar ideas nuevas, para ver otros aspectos de la realidad y para
solucionar problemas. Nuestra época se caracteriza por el incremento de los
problemas y las dificultades para solucionarlos. Así como la sal es soluble
en agua, los problemas son ‘solubles’ en creatividad. (Se dice que los
problemas se ‘disuelven’). Nos detendremos brevemente en el tema de
desarrollar habilidades para la solución creativa de los problemas. Ejemplo 1. El juramento. Una persona está
viviendo serios problemas, y promete a Dios que si la salva de esos problemas
venderá su casa, y la plata que obtenga por la venta de su casa la dará a los
pobres. La persona finalmente ve resueltos sus problemas, y le llega la hora
de cumplir su juramento. Pero ahora duda. Entonces discurre lo siguiente:
coloca un aviso de venta de su casa en cinco pesos, agregando que quien
compre la casa, deberá en el mismo acto comprar su gato... en 50 millones de pesos. Ejemplo 2. Tarjetas transables para tener
derecho a voz en reuniones sociales.
En el Desarrollo Local es habitual el trabajo en grupos
y una de las dificultades es moderar la participación, porque siempre hay
gente que no habla y gente que lo habla todo. Y por lo general es difícil interrumpir. ¿Cómo solucionarlo creativamente? Pueden surgir diferentes ideas. La que yo
ideé me surgió de un pensamiento analógico con la fórmula de regulación de la
contaminación industrial del aire, de emisiones transables, que ya es un
modelo de solución creativo. La idea creativa consiste en repartir una, dos o
tres tarjetas, entre los participantes de un grupo, que establecen el derecho
a hablar por un cierto tiempo –digamos, cinco minutos cada tarjeta- en la
reunión. Así como en los derechos de emisiones transables se
venden derechos de contaminación, aquí se transa tiempo para hablar. Alguien
puede dar su tiempo a otro a quien le interesa escuchar más, perdiendo su uso
de ese tiempo. Quien quiere hablar más del tiempo equitativo que le
corresponde por la tarje, enfrentará descubrir si tiene entre sus escuchantes
a gente que le interese más escucharlo a él que hablar ellos mismos. Pasa a
ser un modo lúdico de autorregulación de grupo. Además fuerza a un
planteamiento activo a las personas que no hablan, pues deben decidir si
ocupar su tiempo o traspasarlo o dejar que en su tiempo no se hable nada. También
les otorga a los tímidos un derecho a hablar sin tener que pelear o competir
por disponer de un espacio para expresar lo suyo. II. Creatividad a partir del cambio
de paradigma
Hasta aquí hemos dado algunas ideas del primer nivel de
la capacidad creativa, que consiste en el aprendizaje de herramientas de
creatividad. El segundo nivel de creatividad es el que proviene de la
posibilidad de toda persona de abrirse a un cambio de paradigma. Toda creatividad se da dentro de cierta matriz
paradigmática. Para ilustrar esto sirve la pregunta: ¿Son los militares
creativos? Una persona creativa publicó un libro que llevaba por título de
portada “Inteligencia Militar”. El libro llevaba todas sus páginas en blanco.
Lo creativo fue su forma de criticar a los militares en un período de
dictadura sin decir nada directamente. Pero en realidad los militares sí
tienen una creatividad propia al interior de una cierta matriz de
estructuración mental, de un paradigma. La creatividad militar es la
ocupación del Pensamiento Creativo en operaciones dentro de los límites de la
matriz militar. La creatividad militar se utiliza para resolver situaciones
asociadas a los requerimientos del mundo militar: ser creativo para derrotar
al enemigo, ser creativo para obtener información. Asimismo, la creatividad
de los entrenadores de fútbol se da dentro del paradigma de la cancha, los
once jugadores y la pelota. Allí están sus materiales y su contexto y sus
particulares dificultades. Y así con cualquier paradigma. Todos los paradigmas tienen sus límites, sus
restricciones, sus ideas fijas desde las que no se salen. Pensemos en los
paradigmas de la antigüedad o de la edad media, o de la iglesia en sus distintos
momentos. El modo en que entiende a dios por ejemplo el catolicismo y el
protestantismo representan dos líneas de comportamiento para el ser humano
que están a la base y explican en bastante medida la diferencia entre la
cultura latina y la cultura sajona hoy en día. Existen momentos históricos en que el paradigma
oficial –sea ideológico, filosófico,
religioso o científico- llega a un límite en el que ha acumulado demasiadas
contradicciones a las que no es capaz de responder. Aquí suele ocurrir que el
grupo humano que lo sigue aceptando tiende a rigidizarlo defensivamente, en
vez de soltarlo y tratar de acceder a otro paradigma más abarcante. La
rigidización defensiva suele llevar a la confrontación violenta contra
quienes sostienen otra visión de las cosas. Otro fenómeno que también ocurre
es que cuando un paradigma rigidizado termina por reconocerse como errado, el
grupo que suscribió a él tiende a no creer en nada, a renunciar a toda
convicción, quedando a la deriva, o bien cayendo en la apatía, el pragmatismo
o el cinismo. Lo anterior nos demuestra que necesitamos convicciones
para orientar nuestro accionar en el mundo, que no sabemos funcionar en la
ausencia de éstos, y que el perderlos nos sitúa en una posición muy difícil,
nos estanca o deprime. Frente a ello es que adquirir la cualidad de no
aferrarse a paradigmas y poder pasar a otro superior cuando el propio es
superado, nos libraría de estos períodos de crisis y negatividad. Para adquirir esta posibilidad podríamos pasar a
visualizar a los paradigmas como círculos concéntricos, que conviven en
cualquier presente histórico, siendo ellos menos o más amplios y profundos;
menos o más creativos; y luego a reconocer y aceptar que toda persona puede
pasar -a partir de su comprensión- de un paradigma a otro. Ello generaría una forma realmente transformadora de
relacionarnos con el mundo de las ideas y de las convicciones. En definitiva,
nuestra adscripción a un paradigma u otro pasaría a tener relación con
nuestro estado de desarrollo, el que al ampliarse nos permitiría pasar a
comprender un nuevo paradigma de alcance más vasto, haciéndonos con ello más
creativos, a la vez de profundizar con ello nuestra comprensión de la vida y
del universo. Por ello es que postulo como un aprendizaje de
creatividad el que una persona cambie su adhesión desde un paradigma a otro
paradigma superior, teniendo presente a su vez que siempre podrá haber otro
paradigma que lo supere. Desde esta actitud, si las ideas de otra persona
contradicen las mías, estaríamos ambos frente a la estimulante posibilidad de
buscar una nueva comprensión que las integre a ambas. Un paradigma superior es más creativo porque contiene
mayor complejidad, más integración, más posibilidades de combinaciones, más flexibilidad,
mayor sutileza y mayor inteligencia. Breve contrapunto entre el paradigma Latino y el Sajón La dicotomía y tensión entre lo productivo y lo
recreativo, entre el rendimiento y el gozo, se da arquetípicamente entre las
culturas Latina y Anglosajona. Ambas representan los polos rigidizados de
estos dos aspectos del vivir. El sajón busca la productividad y en la
eficiencia; el latino busca relajarse, recrearse, tener vivencias intensas y
pasarlo bien. El productivismo anglosajón dominante es factor
detonante de las crisis ambientales, debido a la sobreexplotación de
recursos, con el consiguiente agotamiento de los recursos naturales. No es
casual que el concepto aquí sea el de “agotamiento”, que es lo que ocurre con
el exceso de trabajo, con la sobreexigencia, con la falta de respeto a la
necesidad física del ser humano a quien se sobreexplota, y a la necesidad
física del planeta a quien también se sobreexplota. Según caracterizaciones más o menos compartidas, los
sajones son más fríos, austeros, serios, esforzados, severos, metódicos y
persistentes; en tanto los latinos somos más inquietos, alegres,
discontinuos, superficiales, desordenados y hedonistas. Así se ve en la
diferencia del fútbol de unos y otros, y en el desarrollo de su creatividad. La
creatividad sajona está al servicio de la producción y de la eficiencia; la
creatividad latina es más artística y carnavalesca, fantasiosa,
despilfarradora, macondiana. El latino inventa buenas ideas pero suele no
concretarlas. Las ideas del sajón pueden ser de menor vuelo, pero en general
culminan en un aplicación útil. Por eso, todos prefieren ir al infierno
latino, y no al infierno sajón. El mundo globalizado es culturalmente anglosajón, y la
dominación sajona, de la mano de EEUU, ha hecho que sobrevaloremos la
creatividad para la eficiencia y el productivismo. Pero postulamos que es más
sano para el mundo y para la humanidad en su conjunto un equilibrio entre los
dos paradigmas. No podemos perder la vocación latina recreativa, lúdica y
apasionada. Si perdemos nuestra identidad cultural estaríamos perdiendo
diversidad en la expresividad y potencialidad humana, estaríamos perdiendo
creatividad, del mismo modo que la naturaleza pierde creatividad cuando se
exterminan especies vegetales o animales. Nuestra misión latinoamericana es
contribuir con nuestra expresividad a la diversidad y riqueza humana. Y luego
saber incorporar lo que es nuestra debilidad, la dificultad para concretar,
perseverar y producir. Pero no botando lo nuestro a la basura, sino equilibrando
estas dos orientaciones, sin perder lo que nos es más natural. III. Creatividad a partir
del Viaje al Interior de Uno Mismo Así como hemos postulado un primer nivel, donde es
posible desarrollar la creatividad aprendiendo técnicas que permiten a
nuestra mente salir de sus pautas
habituales, y un segundo nivel donde toda la mente se abre a un paradigma más amplio y profundo, planteamos aquí
finalmente el tercer nivel de creatividad, que consiste en la posibilidad de
un camino que nos permite desplazarnos dentro de nosotros mismos hacia zonas
gradualmente menos condicionadas, más flexibles, y por tanto más creativas. Ello
no significa que dejemos de estar sometidos a condicionamientos, pues éstos
seguirán operando como piloto automático para guiarnos en un mundo repetitivo
y rutinario. Lo que nos permite el desplazamiento por el interior de nosotros
mismos es la capacidad de salirnos de éstos en un momento determinado, a
partir de nuestra decisión. Nos da en definitiva el poder para manifestarnos
creativamente en cualquier momento. La posibilidad de liberación de los condicionamientos y
de vivir cualquier momento como presente, desde el ser no condicionado,
está contenida potencialmente en las
metodologías de la sicología y de las tradiciones espirituales. La sicología nació desde dentro del racionalismo
moderno para subvertirlo. La cultura oficial aún la tiene categorizada como
una ciencia de la enfermedad mental o una ciencia para corregir conductas
desadaptadas respecto de la normalidad, pero las visiones más progresistas
han instalado a la sicología como una ciencia de la reeducación del ser. A
ello contribuyeron en forma importante las distintas tradiciones
espirituales, aportando un
conocimiento profundo sobre el
psiquismo humano, influenciando especialmente a la corriente humanista, y
dando pie al surgimiento de la sicología transpersonal. Éstas postulan que
el psiquismo humano es un sistema complejo, donde existe un psiquismo
superficial condicionado que se denomina nuestra personalidad, y un psiquismo
transpersonal, que es nuestra esencia, y que nos permite una reeducación de
nosotros mismos. Para esta reeducación se requiere realizar un proceso de
autoconocimiento, un viaje, un desplazamiento dentro de nosotros hacia los
territorios desconocidos de uno mismo. Ello requiere por lo mismo de mapas de viaje. Las
distintas escuelas sicológicas, disciplinas de desarrollo personal,
sicoterapias corporales y tradiciones espirituales poseen cada una sus mapas
de viaje. Ellos son Mapas Mentales (MM) que muestran la estructura del
territorio y pautean recorridos hacia nuestras experiencias interiores. Visto así, los MM de viaje interior constituyen en su
nivel teórico una continuación de la idea del desarrollo de la Creatividad a
partir del cambio de paradigma contenida en la sección anterior, a partir de
un tipo particular de mapas, cual son los Mapas de Viaje hacia al Interior de
uno Mismo. Dichos mapas pueden también
ser mejores o peores, más o menos creativos. La idea de un territorio
interior con múltiples paisajes es la primera noticia que aportan dichos MM
sobre nuestro mundo interior. El autoconocimiento es por tanto un proceso de Viaje
que permite el Conocimiento de Uno Mismo, y el MM debe entregar la
información necesaria para realizar ese viaje. Lo anterior lleva implícito
que todo cambio en mí mismo debe provenir de mi propia convicción y
aceptación; este es un viaje que no se puede imponer. Cualquiera de nosotros puede instalarse a
través de un acto intencional por “fuera” del programa -o sea, en su zona de “psiquismo desprogramado”- y
desde allí iniciar el viaje. El
viajero, metafóricamente, puede elevarse sobre su “sí mismo”, hasta una
posición de “visión de sí mismo desde un espacio más amplio”, que le permite ver el territorio psíquico
de su personalidad en un nivel inferior de sí mismo, en su “Tierra”. Finalmente podemos adelantar otra imagen, que está
detrás de la idea de desarrollar la creatividad a través del proceso de
autoconocimiento, y esta es que la realización del viaje transforma el
territorio. Es decir, la acción de conocernos nos hace distintos, pero de una
manera muy particular, que es -con otra analogía- como si a través del viaje
que realizara un viajero por el mundo, se fueran deshaciendo las fronteras
entre países, terminando las guerras, reconociéndose todos como hermanos. Es
decir, un cambio maravilloso, que a la vez permite descubrir que las
fronteras y las guerras desaparecen porque son función del psiquismo
condicionado, en tanto nada de lo que
tenía existencia real: las personas, las montañas, los lagos, dejará de
existir. El viaje por el Interior de Uno Mismo permite entonces
tanto una comprensión de nuestro mundo interno, como también la aparición de
un funcionamiento psíquico integrado y armónico, a través de una
desrigidización de nuestro psiquismo programado. Todo esto genera nuevas
posibilidades expresivas que quedan disponibles para incrementar nuestro
potencial creativo. Así, el autoconocimiento genera la aparición de hechos nuevos en
nuestro psiquismo, lo que a su vez nos dota de una nueva mirada hacia el
mundo exterior, facultándonos para
verlo de un modo distinto, y producir en consecuencia hechos nuevos en
cualquier campo del mundo externo. El autoconocimiento, al abrirnos múltiples
mundos interiores, nos permite instalarnos en “zonas” distintas a las
habituales, nos abre nuevos ángulos de mirada hacia el mundo exterior, y por
tanto nos permite ser creativos en cualquier campo exterior. Pensamiento Creativo y
Desarrollo Local
Uno de los espacios privilegiados para
desarrollar experiencias creativas comunitarias es el espacio local, pues
ésta posee una ‘escala humana’, que permite aún una relación personalizada
entre todos sus integrantes. Esta comunidad local puede, aunque esté en
muchos aspectos condicionada por una
comunidad nacional y una comunidad mundial, tener una fuerza propia para
generar procesos creativos, en función de objetivos locales de calidad de
vida. Entre los atributos del ser humano
estamos acostumbrados a realzar al homo sapiens y al homo faber,
pero la creatividad social surge del homo habitare, el hombre que
habita un lugar. Habitare significa en latín detenerse, permanecer. De
permanecer en un mismo lugar durante un tiempo prolongado surge la noción de
habitar un lugar. La edad moderna se ha caracterizado por habitar la ciudad. Ciudad,
en latín, no es la arquitectura construida –la civitas- pues deriva de
una palabra anterior, la palabra cives, que significa persona
dialogando. Las personas dialogando para habitar un lugar fundan la ciudad. La
ciudad es una reunión de personas que quieren convivir. Ahora bien, el lugar que se habita
tiene también su identidad. El lugar dice al ser humano: habítenme de acuerdo
a como soy. Mírenme. La palabra identidad tiene la raíz idem, que representa
aquello que es lo mismo, es decir, lo mismo a lo que es su origen y su destino.
No transformarlo en otro que no es. La cultura es el cultivo de lo que uno es
y lo que nació para llegar a ser, del mismo modo como la semilla llega a ser
el árbol que es y no otro. Todo lugar de la Tierra y todo grupo humano tienen un ser propio al
que deben ser fieles. Si soy plenamente lo que soy, tengo identidad. La
identidad de una persona consiste en llegar a su propia plenitud. En las puertas de las ciudades europeas al final del
período Medieval, se escribía: “El aire de la ciudad te hace libre”. Y tenía
sentido, porque en ese tiempo las ciudades recibían a los siervos que huían
de los señores feudales, y donde conseguían libertades políticas y
personales. Pero la escala de las ciudades actuales ya no hacen real el que
ellas sean nuestro espacio de libertad. Actualmente ellas son administradas a
una escla en que el ser humano individual no tiene importancia. El único
espacio en que se mantiene la
importancia del individuo es el espacio local, donde la escala de las cosas
aún permite la relación cara a cara. A escala se puede seguir dando el cives,
el diálogo para habitar un lugar. La administración política de los países, de las
regiones y del planeta en su conjunto, podrían ser un procedimiento de
armonización del conjunto de espacios locales que la componen. La ciudad
moderna podría ser un mosaico de ciudades a escala de la localidad,
autoconstruidas, no como ghettos ni creando diferencias y rivalidades unas
con otras, sino coordinadas en su funcionamiento a escala mayor por la
administración nacional, regional y mundial. Contra la cives, contra el diálogo abierto en el
espacio local para elegir en conjunto la vida que se quiere vivir, atenta hoy la ideología de la inseguridad,
que existe mucho más allá de la inseguridad real. La ideología de la
inseguridad es una estrategia de dominación a través de la imposición del
aislamiento y de la privatización del ser humano. Se afecta así la
convivencia, la tolerancia y la solidaridad, que son los pilares de la convivencia
social y de la democracia. El contacto social disminuye, se tiende hacia el
autoencierro, se pierden los lugares públicos de encuentro, la ciudad tiende
hacia la privatización de los espacios. Éste se ha convertido en un fenómeno
generalizado en las ciudades de América Latina, donde los espacios públicos
no protegen al ciudadano. En este contexto surgen los malls como los
nuevos espacios públicos, en circunstancias que son espacios privados
asociados al consumo. En los malls hay masas de personas, pero no
interactuando, no haciendo cives. Son pasivos y son consumidores. Las personas pueden pasarlo bien, pueden entretenerse,
pero no se están recreando, porque la recreación es volver a crearse uno
mismo a través de la autoexpresión, la recreación es una actividad colectiva
donde la comunidad se realiza, es decir, se hace real, a través de su
participación. No hay mal en el mall,
pero hay engaño, porque promete el mito del espacio público. Podría pensarse
incluso que hay una relación entre la inseguridad y el cierre de los espacios
públicos destinados a recrearse, para orientar el flujo de la gente hacia los
pseudo espacios públicos destinados al consumo. Esto se complementa con la
industria de la televisión que hace pasivas a las personas y las privatiza,
las retira de la actividad recreativa comunitaria, y así capturadas las
seduce con ofertas de consumo. Hoy mayoritariamente estamos abandonando la recreación
comunitaria para pasar a entretenernos
privadamente frente a nuestros televisores. Ésta ya se ha vuelto nuestra
rutina, nuestra pauta, y ahora nos gusta. Por eso nos incomoda que alguien la
critique, pues se ha vuelto en aquello que deseamos. Por eso la propuesta de
fortalecer la actividad recreativa no puede hacerse desde una postura crítica,
no puede ser un rechazo a las rutinas que están ya siendo deseadas por la
gente. Lo que requerimos es una propuesta creativa que
recupere el deseo, el gusto por la recreación, el gusto por la fiesta
comunitaria, por la participación activa. Que se vuelva a desear más actuar
en una obra de teatro o bailar en una coreografía que puede no ser tan buena
como la que dan en la tele, pero que la hago yo, y la hace el grupo humano
con el cual convivo. La recreación es actividad comunitaria, y no pasividad y
aislamiento privatizador. Incluso, es esta pasividad la que me hace ponerme
gordo, la que atenta contra mi salud. Pero insisto, de esto no se sale desde
la crítica, sino desde motivar el deseo de salir. Hay que encontrar la forma
de generar ese deseo, para que la recreación sea mi primera opción de
ocupación del tiempo libre, y ese es un desafío a la creatividad. Las ciudades ya son cada vez menos de las
personas, los espacios públicos son más lugares de paso entre el trabajo y la
casa. Es necesario recuperar el espacio público y posibilitar con ello la
aparición de lo extraordinario en la ciudad: la fiesta. La fiesta en las
ciudades es una creación colectiva. La fiesta es de todos y todos intervienen
en su creación y en su goce. Una fiesta puede ser una actividad organizada y
financiada por un municipio, o puede ser algo generado y producido por la
gente. En Chile, la Fiesta de Año Nuevo en Valparaíso es un espectáculo de
fuegos artificiales producidos por la Municipalidad. En la ciudad de Lyon, en
Francia, desde hace 150 años se realiza el 8 de Diciembre una tradición donde
todos los vecinos colocan una luz –una vela, originalmente- en las ventanas
de sus casas, y la gente sale luego a recorrer la ciudad. El evento es creado
entre todos y por cada uno. Algunos ejemplos de Creatividad Local Campaña Compartiendo la Mesa
En los años ochenta, en medio de la dictadura,
participamos en la fundación de un proyecto de ayuda a las ollas comunes que
se llamó Compartiendo la Mesa. Este proyecto combinó por un lado la capacidad
creativa de los pobladores que se autoorganizaron para su subsistencia
formando grupos de unas cien personas, que compartían tareas de ir a buscar
restos de alimento a los mercados, de turnarse para cocinar, y así, con mucho
esfuerzo y un mínimo de dinero sobrevivieron a la represión y a la tremenda
cesantía de esos años. Nosotros armábamos la red de personas de clase media
que aportaba donaciones mensuales de dinero que transferíamos a las
organizaciones de ollas comunes; teníamos un vínculo directo y orgánico con
sus dirigentes, trabajábamos y decidíamos cosas en conjunto, y cada tantos
meses organizábamos cenas en que compartíamos la gente de las ollas y los
donantes. Fue en medio de lo dramático una experiencia muy hermosa y valiosa,
llena de esfuerzo y creatividad. Plazas Ciudadanas Iniciativa
de organizar mensualmente en una localidad una actividad en una plaza, que
llevaba peluqueros, médicos, veterinarios, tarotistas, gente de teatro,
grupos musicales. Antes de la actividad se trabaja con los dirigentes locales
para detectar necesidades. Se combina en la Plaza Ciudadana lo útil y lo
entretenido, ofrecido además como un actividad gratuita y solidaria. El otro
aspecto de la actividad era el de consolidar un sitio como una plaza que
permaneciera como tal para la comunidad. Se involucra a la comunidad en la
construcción, diseño, mantención y seguridad de la plaza, aportándose los
materiales, tales como semillas, árboles pequeños, pintura, banco, etc. También
e asesora para que la comunidad mantenga un programa de animación para dar
vida a la plaza. Entepola. Teatro Popular latinoamericano Este es un encuentro anual de teatro que se realiza por
veintidós años en Chile. Lo particular y creativo es involucrar a las comunas
populares en el alojamiento y atención de los grupos invitados, los que a su
vez realizan talleres teatrales para la gente de la comuna. Tour Marginal Citan a Óscar Wilde: “no es el arte el
que tiene que ser popular, es el pueblo el que tiene que ser artístico”. Se
definen no como un proyecto, sino como un etilo de vida. Se visualizan como
jóvenes marginados que movilizan a los jóvenes marginados: movilizan en la
calle la participación juvenil con sus expresiones tales como batucadas,
grafitis, skate, etc. Un Cerro de Arte Colectivo de artistas de Valparaíso que salen a la
caale con las exposiciones de pintura, teatro, música, ocupando la ciudad no
como exhibiciones sino como una jornada de trabajo del artista en el espacio
público. No hacen un trabajo estético en ese momento, sino una interrogación
sobre el entorno y el destino de la ciudad. Historias de Patos Buenos Concurso de relatos testimoniales,
que realzan historias verídicas de personas con ejemplos de vida
constructivos para la comunidad. Corporación CreArte A través de la participación voluntaria de jóvenes entre 18 a 29
años, con vocación social y creativa, quienes actúan como monitores, se ofrecen
talleres artísticos a niños y niñas en riesgo social. Se realizan anualmente
talleres artísticos a unos 800 niños en distintas áreas artísticas: plástica,
teatro, danza, literatura y música. El objetivo es que los niños de escasos
recursos aprendan a expresarse y fortalezcan así su autoestima y creatividad,
para poder enfrentarse de mejor modo a los desafíos que presenta la sociedad
actual.
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