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Documento:

PENSAMIENTO CREATIVO Y CREATIVIDAD LOCAL

Autor:

EDUARDO YENTZEN PERIC
Chile.

Origen:

X Congreso Nacional de Recreación
Coldeportes / FUNLIBRE
10 al 12 de Julio de 2008. Bogotá, D.C., Colombia.

 

 

 

 

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Ponencia

 

Partamos preguntándonos qué es creatividad. La entenderemos como la capacidad y la acción de:

 

a) Idear, producir, generar, algo nuevo

b) Solucionar problemas de nuevas maneras

c) Ver o visualizar nuevas realidades

 

¿Es la creatividad un bien escaso?

 

Sí lo es, a consecuencia de que lo convertimos en un bien escaso. Lo hacemos a través de un modo de educar que consiste en la imitación, la repetición, y la memorización. Se educa para fijar en las personas una forma ya establecida de pensar. Esto es práctico y facilita la homogenización para administrar una sociedad de masas, pero es perjudicial para el desarrollo de la individuación y la creatividad. No promueve, y por el contrario, inhibe el aprender formas distintas de hacer las cosas.  El proceso educativo se hace así aburrido, muerto. Y el proceso productivo –el mundo laboral- es igualmente objeto de la misma rutinización, mecanización y pasividad.

 

La importancia de la recreación

 

Recrearse es volver a crearse. El ámbito de la recreación, como parte de la actividad humana, es de un valor enorme, pues es en esta expresión del ser humano donde reaparece la vitalidad, la alegría, la expresión física y emocional del ser humano.

 

Hemos dividido el mundo. Por un lado tenemos el espacio racional de la educación, en donde estamos pasivos, en muchos casos sentados sin movernos, recibiendo información mental y repitiendo cosas de memoria, o realizando actividades rutinarias. Por otro lado tenemos el espacio recreativo, que es el espacio lúdico, de la actividad grupal, de la activación del cuerpo y de las emociones, de los juegos, de los carnavales. Entonces tenemos ante nosotros una importante misión, cual es la de mantener vivo y ampliar el espacio de vida recreativo.

 

Pero también tenemos ante nosotros un desafío mayor, que consiste en  devolverle la vida, re-crear, el espacio educacional y el espacio laboral o productivo. La educación y el trabajo podrían ser más recreativos, entretenidos, lúdicos, estimulantes, en definitiva, más vivos. Esta idea les produce pánico a los organizadores de la escuela y de la empresa, pues temen el caos, la indisciplina, y finalmente el descenso de la productividad y del rendimiento.

 

Sin embargo a través del pensamiento creativo podríamos hacer del trabajo y del estudio actividades más gratificantes, más vitales, más entusiasmantes;  sin costos mayores para el nivel de vida y con ganancias para la calidad de vida. Para ello tengo algunos argumentos, pero sobre todo tengo el deseo de ocupar el Pensamiento Creativo para intentar hacerlo. Esto es muy importante, porque para querer ocupar el Pensamiento Creativo necesitamos desear un determinado fin o meta, porque el pensamiento creativo es un instrumento que sólo se ocupa cuando se tiene un deseo o intención. Pienso que quienes dominan el mundo de la educación y el mundo productivo no desean –y temen- una exploración creativa para cambiar la calidad de estos dos mundos. Por eso hay un desafío que podríamos llamar político, que es el de conseguir espacios para probar formas creativas para estos dos mundos. Entretanto,  debemos seguir con fuerza manteniendo vivo el uso recreativo del tiempo libre. Y esto porque la actividad recreativa también está bajo amenaza debido a la dominación social que hace a las personas consumidoras pasivas de entretención, de modo de seguir sentados después del colegio o del trabajo, ahora frente al televisor o frente al computador.

Algunos argumentos para disminuir el temor a generar cambios en el espacio educacional y productivo

Lo que parece faltarnos a todos para introducir modificaciones creativas en el espacio educacional y laboral es la falta de tiempo. Pero perdemos mucho tiempo en cosas no provechosas. Por ejemplo, la idea de una educación universal basada en la información y el aprendizaje de memoria es un desequilibrio que además nos roba mucho tiempo. Por ejemplo, pasamos una vida aprendiendo las fechas y el nombre de las batallas de aquellos países crecieron hasta convertirse en imperios, para luego reducirse hasta llegar a sus fronteras iniciales. Pero eso no aporta. Bastaría con saber que en distintos períodos surge un grupo humano que se hace más fuerte y decide expandirse –por cierto que siempre considera que posee los valores superiores y que su expansión y dominio beneficiará a toda la humanidad - hasta llegar al máximo de su potencia expansiva para luego ser reemplazado por otro. Y así habríamos resumido y comprendido toda la historia de la humanidad, ocupando un mínimo de tiempo. Yo sé que si hay un profesor de historia escuchando, considerará que esto es una aberración, y además resentirá esta idea que le quitaría su trabajo. Pido disculpas. Además no se preocupen, porque esto no va a ocurrir. Pero si se pensara que hay cosas que no necesitamos saber en extenso y de memoria, habría que asegurarles a las personas que se dedican a esto, su paso a otra labor significativa para ellas. Respetar el tiempo para un proceso de transformación.

 

También perdemos mucho tiempo en el trabajo porque nuestra mente está distraída, porque nos enfermamos, o porque vamos a hacernos café cada cinco minutos. Y este tiempo podríamos dedicarlo en ve de a lo evasivo -porque la enfermedad y el café y la mente distraída son evasiones- a lo recreativo, sin perder así productividad. O también podríamos tener un consenso social de reducción de la productividad a cambio de mejor calidad de vida, y buscar formas creativas de reducción de la pobreza, porque la realidad es que, dada la distribución del ingreso, el aumento de productividad no beneficia mucho ni le cambia mucho la vida a las familias pobres.

 

Sólo pensar en estas ideas enfrenta a un muro que es el de considerarlas utópicas. Frente a esto, propongo a los grupos dominantes que permitan intentarlo a pequeña escala, para ver si en la práctica resultan realizables. Y si resultan realizables y buenas, implementémoslas a una escala mayor, y volvamos a evaluarlas.

 

La Creatividad versus la normalidad

 

Plantear ideas creativas que llevan a revisar el modo en que hacemos las cosas, suele provocar la acusación de anormalidad. Se suele hacer una vinculación entre creatividad y locura. Pero, ¿qué es la normalidad? Las personas normales somos las que aprendimos bien en el proceso educativo, y las que adoptamos una personalidad adecuada a la cultura en que nacimos. La normalidad es entonces el ajuste a la norma, al pensamiento y a la conducta codificada, normada.

 

La creatividad en tanto es un tipo de proceso mental que se sale de la norma. Ahora bien, cuando la norma es rígida, o injusta, el que se sale de la norma es visto como antisocial, y el creativo es visto como revolucionario o como sicótico. Por otro lado, también existe un pensamiento que se sale de la norma pero que es ocupado funcionalmente por el sistema, y allí el creativo es definido como un genio. Por ejemplo, inventar bombas.

 

Yo  postulo una tercera opción, que es la del desarrollo de una creatividad cuyo objetivo sea flexibilizar al sistema de modo que sea más tolerante al cambio. Esto significa que el sistema contemple en su interior mecanismos permanentes de autotransformación, de modo que no necesite estigmatizar ni encerrar creatividades que considere disfuncionales. Esto está a la base de una propuesta que he hecho de una Democracia Creativa.

 

La propuesta de la creatividad –especialmente porque la creatividad está asociada a creación, a nacer- no es una propuesta revolucionaria – no es una propuesta de destrucción de lo existente. Es creacionaria. Es decir, de ampliación, profundización, flexibilización, complementación, integración y armonización de lo existente.

 

El quid del tema. Cómo desarrollar la creatividad

Esta es una pregunta crucial. Pues si definimos que hemos perdido la creatividad a través de un proceso educativo de imitación de formas que nos rutiniza, ¿cómo podríamos desarrollar creatividad? Una forma en que se responde a esto es diciendo: hagamos que nuestros niños sean más creativos. Pero todos los procesos de transformación del proceso educativo pasan por la dificultad de quién es el agente que realiza la transformación. Por eso que la pregunta sobre la posibilidad de desarrollar la creatividad, se refiere a si ésta se puede desarrollar en el adulto.

¿Podemos de adultos, cuando hemos dicho que nuestro psiquismo está programado, convertirnos en personas creativas?  La respuesta es que sí podemos, gracias a que nuestro psiquismo adulto no se reduce al psiquismo programado o formateado. Esto es el gran aporte de la sicología más avanzada y de las tradiciones espirituales. Cualquiera de nosotros  mantiene un psiquismo totalmente virgen por debajo del psiquismo programado que permite salirnos de la norma y volvernos creativos.

 

El aprendizaje de la Creatividad

 

En general los aprendizajes de creatividad representan y favorecen una apertura mental, una salida del formato, pero esta salida puede tener tres niveles de profundidad. Como estos son –en mi visión- los tres niveles posibles, los presento como una “Teoría General de la Creatividad”. Estos tres niveles son:

 

-      Aprendizaje de técnicas de creatividad.

-      Adopción de un nuevo paradigma más creativo.

-      Viaje al centro de uno mismo.

 

I.  Aprendizaje de técnicas de creatividad

 

El movimiento que produce creatividad consiste en salirse de la matriz. Esto se puede expresar como salirse de los límites, de las fronteras, de las estructuras, de las pautas, de los formatos, de los hábitos. ¿Cómo me salgo? Hagamos un ejercicio. Caminemos. Hay un hábito en nuestro caminar. Introduzcamos cambios. En velocidad, en peso. Ahora soltemos esta intencionalidad de producir un cambio. Reconocemos que volvemos al hábito. Esto muestra que la creatividad requiere colocar una fuerza que va en contra del hábito, una fuerza para salirse del hábito, sea este motriz, emocional o mental.

 

Existen en nosotros hábitos en el pensar. Se pueden definir seis tipos de pensamiento, donde cada uno representa un cierto hábito, en el sentido tanto de su recurrencia como de su predilección, y un séptimo que está por fuera de ellos, y que es el pensamiento creativo. Estos son:

 

-Pauteado (cultura hegemónica)

-Crítico (contracultura)

-Reconciliador (armonizar a las partes)

-Investigativo (Descubrir cosas)

-Práctico (realizar cosas)

-Utópico (soñar cosas)

 

El Pensamiento Creativo representaría una forma de pensar que introduce variaciones al interior de cualquiera de estas formas de pensar. No es otra forma de pensamiento per se, pues de serlo –o al serlo- se convertiría también en una pauta o rutina. El Pensamiento Creativo consiste en la aplicación del pensamiento vivo a una situación rutinaria, y ese pensamiento vivo –actual, no programado, en contacto con la realidad, despierto- tiene la potencialidad de descubrir algo nuevo, ver algo nuevo, resolver algo de una nueva manera, por cuanto todo pensamiento pauteado o rutinario sólo puede ver lo que ya se ha definido antes. Un pensamiento libre o vivo, en cambio, no piensa según la pauta establecida, sino en relación al momento presente y a su realidad, y puede hacer surgir, por tanto, algo nuevo.

 

Algunas herramientas para desarrollar el pensamiento creativo

 

Las Analogías o Conexiones Analógicas

 

Esta herramienta consiste en crear conexiones entre dos mundos que aparecen como separados, iluminando a uno con las características del otro.. En la analogía se traspasan atributos de un término de la analogía al otro. Lo innovativo de la conexión se evidencia cuando muchos, puestos en la misma situación, no hicieron la conexión. El grado de precisión de la analogía también es un elemento que contribuye a su potencia; y en el caso de los inventos, la precisión puede ser determinante.

 

Se cuenta que los hermanos Wright no lograban controlar la dirección del avión que habían construido hasta que notaron que la punta del ala de los pájaros tomaba un doblez al momento del vuelo. Al analogarlo en el diseño del ala lograron el control del vuelo que sin ese detalle no habían obtenido. Al saber que las analogías producen procesos creativos, se han desarrollado técnicas para descubrir analogías.

 

El pensamiento lateral

 

El concepto de pensamiento lateral pertenece a Edward De Bonno. La idea es que en un sistema autoorganizado, tal como es la mente del ser humano, la información que ingresa va estableciendo una secuencia de actividad que con el tiempo se convierte en una especie de camino, pauta o modelo para la nueva información. Cuando la pauta se establece, la nueva información es reconocida e interpretada de acuerdo a la experiencia previa. En el ser humano la percepción se vuelca, a causa de esto, hacia pautas rutinarias de recorrido en el sistema nervioso. El mundo pasa a ser visto a través de nuestras pautas previas, el cerebro sólo “ve” lo que está "formateado" para ver.

Estas pautas -al igual que embudos- poseen zonas de captación grandes, produciendo con ello que toda información dentro de la zona de captación remite a la pauta establecida. Este modo de operar del cerebro tendría por finalidad que la vida nos sea más fácil, cosa que logra convirtiendo las percepciones en pautas de rutina. Ejemplo: una luz roja en un poste en un cruce de calles lleva a la acción pauteada, automática y rápida de detener el vehículo.

Pero la mente puede también reordenar las pautas a través del aprendizaje de metodologías de creatividad, es decir, metodologías de desestructuración y reorganización de las pautas. Por ejemplo, nosotros podemos tener una pauta de interpretación que nos dice que el ceño fruncido de una persona se debe a que está enojada con nosotros y que nos va a castigar. Pero hay casos en que el ceño fruncido puede deberse a que la persona tenía un dolor. Nosotros no creeremos que el gesto exterior pueda significar otra cosa que la que nuestro surco interpretativo tiene establecida. Esto genera gran parte de nuestros problemas en relaciones humanas.

 

Aplicación creativa del salto a un pensamiento lateral, o una conexión de surcos: Una persona era vendedor puerta a puerta. Tenía un anhelo: vender algo que nadie vendiera, encontrar un producto atractivo y sorprendente. Su descubrimiento creativo surge cuando recuerda la frase de su madre alojada en otro circuito de su cabeza: este niñito vive en la luna. Se produce entonces el pensamiento lateral, y conecta: la venta de productos puerta a puerta, el anhelo de vender algo especial, y la frase “este niñito vive en la luna”, y surge su propuesta creativa: vender parcelas en la luna. El vendedor y el hecho son reales, y lo conocí personalmente en San Diego, EEUU.

 

Ejemplo de pensamiento lateral o de corto circuito

Pauta rutinaria de discusión de pareja

"Estás tan insoportable que pondría veneno en tu café"

Perdona, es que he estado con problemas en la oficina.

Pauta lateral.

"Estás tan insoportable que pondría veneno en tu café"

"Y tú estás tan insoportable, que me lo tomaría".

 

El Pensamiento lúdico, y el humor

 

Diálogo entre el masoquista y el sádico

-Hazme sufrir, le dice el masoquista al sádico.

-No pienso hacerte sufrir, le dice el sádico.

-Gracias, le responde el masoquista.

 

El humor aceita las ruedas de la creatividad, porque muestra una libertad para jugar con la mente en cualquier dirección, la menos lógica, la más absurda, la más contradictoria, la que produce la “chispa” eléctrica del humor que descarga la risa. Por esto se dice al que tiene humor, que tiene chispa. Las bromas también te dan libertad, en el sentido que se le atribuye una liviandad para que a través de ella viajen críticas, recomendaciones, burlas, etc. La broma nos da libertad porque le damos liviandad a algo que sin el espíritu de la broma sería una abierta agresión. Por eso las bromas pueden ser más o menos pesadas. La broma permite eludir al censor interior, al moralista que te dice que no hay que tratar mal al otro, al protector que dice que si agredes al otro te va a agredir de vuelta.

 

Pensar en cosas absurdas es un camino que abre a la posibilidad de lo nuevo.  Lo absurdo tiene la misma connotación que las ideas locas, que revolucionan más el pensamiento habitual, el pensamiento constituido. En alguna de esas ideas absurdas, de esas ideas locas, está la semilla que puede crecer hasta convertirse en una solución innovadora.

 

 

El método creativo de Walt Disney

 

Este consiste en que el grupo de personas encargadas de elaborar un proyecto, pasa por distintas salas en las cuáles sólo se permite un tipo de razonamiento mental. Y así, todo el grupo pasa por los distintos modos de pensamiento. Así, en la primera sala sólo se sueña o se expresan las imágenes ideales del proyecto que se desea realizar, sin plantearse juicios críticos ni restricciones de ningún tipo; en la segunda sólo se expresan las ideas de posibles dificultades, críticas, insuficiencias, limitaciones, debilidades del proyecto; y en la tercera sala se examina el proyecto de acuerdo a las condiciones prácticas de presupuesto, contexto, y en general de todos los datos de la realidad.

 

Creatividad para la Solución de problemas

 

Señalábamos que el pensamiento creativo sirve para generar ideas nuevas, para ver otros aspectos de la realidad y para solucionar problemas. Nuestra época se caracteriza por el incremento de los problemas y las dificultades para solucionarlos. Así como la sal es soluble en agua, los problemas son ‘solubles’ en creatividad. (Se dice que los problemas se ‘disuelven’). Nos detendremos brevemente en el tema de desarrollar habilidades para la solución creativa de los problemas.

 

Ejemplo 1.

 

El juramento.

Una persona está viviendo serios problemas, y promete a Dios que si la salva de esos problemas venderá su casa, y la plata que obtenga por la venta de su casa la dará a los pobres. La persona finalmente ve resueltos sus problemas, y le llega la hora de cumplir su juramento. Pero ahora duda. Entonces discurre lo siguiente: coloca un aviso de venta de su casa en cinco pesos, agregando que quien compre la casa, deberá en el mismo acto comprar su gato... en  50 millones de pesos. 

 

Ejemplo 2.

Tarjetas transables para tener derecho a voz en reuniones sociales.

 

En el Desarrollo Local es habitual el trabajo en grupos y una de las dificultades es moderar la participación, porque siempre hay gente que no habla y gente que lo habla todo. Y por lo  general es difícil interrumpir.  ¿Cómo solucionarlo creativamente?  Pueden surgir diferentes ideas. La que yo ideé me surgió de un pensamiento analógico con la fórmula de regulación de la contaminación industrial del aire, de emisiones transables, que ya es un modelo de solución creativo. La idea creativa consiste en repartir una, dos o tres tarjetas, entre los participantes de un grupo, que establecen el derecho a hablar por un cierto tiempo –digamos, cinco minutos cada tarjeta- en la reunión.

 

Así como en los derechos de emisiones transables se venden derechos de contaminación, aquí se transa tiempo para hablar. Alguien puede dar su tiempo a otro a quien le interesa escuchar más, perdiendo su uso de ese tiempo. Quien quiere hablar más del tiempo equitativo que le corresponde por la tarje, enfrentará descubrir si tiene entre sus escuchantes a gente que le interese más escucharlo a él que hablar ellos mismos. Pasa a ser un modo lúdico de autorregulación de grupo. Además fuerza a un planteamiento activo a las personas que no hablan, pues deben decidir si ocupar su tiempo o traspasarlo o dejar que en su tiempo no se hable nada. También les otorga a los tímidos un derecho a hablar sin tener que pelear o competir por disponer de un espacio para expresar lo suyo.

 

II. Creatividad a partir del cambio de paradigma

 

Hasta aquí hemos dado algunas ideas del primer nivel de la capacidad creativa, que consiste en el aprendizaje de herramientas de creatividad. El segundo nivel de creatividad es el que proviene de la posibilidad de toda persona de abrirse a un cambio de paradigma.

 

Toda creatividad se da dentro de cierta matriz paradigmática. Para ilustrar esto sirve la pregunta: ¿Son los militares creativos? Una persona creativa publicó un libro que llevaba por título de portada “Inteligencia Militar”. El libro llevaba todas sus páginas en blanco. Lo creativo fue su forma de criticar a los militares en un período de dictadura sin decir nada directamente. Pero en realidad los militares sí tienen una creatividad propia al interior de una cierta matriz de estructuración mental, de un paradigma. La creatividad militar es la ocupación del Pensamiento Creativo en operaciones dentro de los límites de la matriz militar. La creatividad militar se utiliza para resolver situaciones asociadas a los requerimientos del mundo militar: ser creativo para derrotar al enemigo, ser creativo para obtener información. Asimismo, la creatividad de los entrenadores de fútbol se da dentro del paradigma de la cancha, los once jugadores y la pelota. Allí están sus materiales y su contexto y sus particulares dificultades. Y así con cualquier paradigma.

 

Todos los paradigmas tienen sus límites, sus restricciones, sus ideas fijas desde las que no se salen. Pensemos en los paradigmas de la antigüedad o de la edad media, o de la iglesia en sus distintos momentos. El modo en que entiende a dios por ejemplo el catolicismo y el protestantismo representan dos líneas de comportamiento para el ser humano que están a la base y explican en bastante medida la diferencia entre la cultura latina y la cultura sajona hoy en día.

 

Existen momentos históricos en que el paradigma oficial  –sea ideológico, filosófico, religioso o científico- llega a un límite en el que ha acumulado demasiadas contradicciones a las que no es capaz de responder. Aquí suele ocurrir que el grupo humano que lo sigue aceptando tiende a rigidizarlo defensivamente, en vez de soltarlo y tratar de acceder a otro paradigma más abarcante. La rigidización defensiva suele llevar a la confrontación violenta contra quienes sostienen otra visión de las cosas. Otro fenómeno que también ocurre es que cuando un paradigma rigidizado termina por reconocerse como errado, el grupo que suscribió a él tiende a no creer en nada, a renunciar a toda convicción, quedando a la deriva, o bien cayendo en la apatía, el pragmatismo o el cinismo.

 

Lo anterior nos demuestra que necesitamos convicciones para orientar nuestro accionar en el mundo, que no sabemos funcionar en la ausencia de éstos, y que el perderlos nos sitúa en una posición muy difícil, nos estanca o deprime. Frente a ello es que adquirir la cualidad de no aferrarse a paradigmas y poder pasar a otro superior cuando el propio es superado, nos libraría de estos períodos de crisis y negatividad.

 

Para adquirir esta posibilidad podríamos pasar a visualizar a los paradigmas como círculos concéntricos, que conviven en cualquier presente histórico, siendo ellos menos o más amplios y profundos; menos o más creativos; y luego a reconocer y aceptar que toda persona puede pasar -a partir de su comprensión- de un paradigma a otro.

 

Ello generaría una forma realmente transformadora de relacionarnos con el mundo de las ideas y de las convicciones. En definitiva, nuestra adscripción a un paradigma u otro pasaría a tener relación con nuestro estado de desarrollo, el que al ampliarse nos permitiría pasar a comprender un nuevo paradigma de alcance más vasto, haciéndonos con ello más creativos, a la vez de profundizar con ello nuestra comprensión de la vida y del universo.

 

Por ello es que postulo como un aprendizaje de creatividad el que una persona cambie su adhesión desde un paradigma a otro paradigma superior, teniendo presente a su vez que siempre podrá haber otro paradigma que lo supere. Desde esta actitud, si las ideas de otra persona contradicen las mías, estaríamos ambos frente a la estimulante posibilidad de buscar una nueva comprensión que las integre a ambas. 

 

Un paradigma superior es más creativo porque contiene mayor complejidad, más integración, más posibilidades de combinaciones, más flexibilidad, mayor sutileza y mayor inteligencia.

 

Breve contrapunto entre el paradigma Latino y el Sajón

 

La dicotomía y tensión entre lo productivo y lo recreativo, entre el rendimiento y el gozo, se da arquetípicamente entre las culturas Latina y Anglosajona. Ambas representan los polos rigidizados de estos dos aspectos del vivir. El sajón busca la productividad y en la eficiencia; el latino busca relajarse, recrearse, tener vivencias intensas y pasarlo bien.

 

El productivismo anglosajón dominante es factor detonante de las crisis ambientales, debido a la sobreexplotación de recursos, con el consiguiente agotamiento de los recursos naturales. No es casual que el concepto aquí sea el de “agotamiento”, que es lo que ocurre con el exceso de trabajo, con la sobreexigencia, con la falta de respeto a la necesidad física del ser humano a quien se sobreexplota, y a la necesidad física del planeta a quien también se sobreexplota.

 

Según caracterizaciones más o menos compartidas, los sajones son más fríos, austeros, serios, esforzados, severos, metódicos y persistentes; en tanto los latinos somos más inquietos, alegres, discontinuos, superficiales, desordenados y hedonistas. Así se ve en la diferencia del fútbol de unos y otros, y en el desarrollo de su creatividad. La creatividad sajona está al servicio de la producción y de la eficiencia; la creatividad latina es más artística y carnavalesca, fantasiosa, despilfarradora, macondiana. El latino inventa buenas ideas pero suele no concretarlas. Las ideas del sajón pueden ser de menor vuelo, pero en general culminan en un aplicación útil. Por eso, todos prefieren ir al infierno latino, y no al infierno sajón.

 

El mundo globalizado es culturalmente anglosajón, y la dominación sajona, de la mano de EEUU, ha hecho que sobrevaloremos la creatividad para la eficiencia y el productivismo. Pero postulamos que es más sano para el mundo y para la humanidad en su conjunto un equilibrio entre los dos paradigmas. No podemos perder la vocación latina recreativa, lúdica y apasionada. Si perdemos nuestra identidad cultural estaríamos perdiendo diversidad en la expresividad y potencialidad humana, estaríamos perdiendo creatividad, del mismo modo que la naturaleza pierde creatividad cuando se exterminan especies vegetales o animales. Nuestra misión latinoamericana es contribuir con nuestra expresividad a la diversidad y riqueza humana. Y luego saber incorporar lo que es nuestra debilidad, la dificultad para concretar, perseverar y producir. Pero no botando lo nuestro a la basura, sino equilibrando estas dos orientaciones, sin perder lo que nos es más natural.

 

III. Creatividad a partir del Viaje al Interior de Uno Mismo

 

Así como hemos postulado un primer nivel, donde es posible desarrollar la creatividad aprendiendo técnicas que permiten a nuestra mente salir de  sus  pautas  habituales, y un segundo nivel donde toda la mente se  abre a un paradigma  más amplio y profundo, planteamos aquí finalmente el tercer nivel de creatividad, que consiste en la posibilidad de un camino que nos permite desplazarnos dentro de nosotros mismos hacia zonas gradualmente menos condicionadas, más flexibles, y por tanto más creativas. Ello no significa que dejemos de estar sometidos a condicionamientos, pues éstos seguirán operando como piloto automático para guiarnos en un mundo repetitivo y rutinario. Lo que nos permite el desplazamiento por el interior de nosotros mismos es la capacidad de salirnos de éstos en un momento determinado, a partir de nuestra decisión. Nos da en definitiva el poder para manifestarnos creativamente en cualquier momento.

 

La posibilidad de liberación de los condicionamientos y de vivir cualquier momento como presente, desde el ser no condicionado, está  contenida potencialmente en las metodologías de la sicología y de las tradiciones espirituales.

 

La sicología nació desde dentro del racionalismo moderno para subvertirlo. La cultura oficial aún la tiene categorizada como una ciencia de la enfermedad mental o una ciencia para corregir conductas desadaptadas respecto de la normalidad, pero las visiones más progresistas han instalado a la sicología como una ciencia de la reeducación del ser. A ello contribuyeron en forma importante las distintas tradiciones espirituales,  aportando un conocimiento  profundo sobre el psiquismo humano, influenciando especialmente a la corriente humanista, y dando pie al surgimiento de la sicología transpersonal.

 

Éstas postulan que  el psiquismo humano es un sistema complejo, donde existe un psiquismo superficial condicionado que se denomina nuestra personalidad, y un psiquismo transpersonal, que es nuestra esencia, y que nos permite una reeducación de nosotros mismos. Para esta reeducación se requiere realizar un proceso de autoconocimiento, un viaje, un desplazamiento dentro de nosotros hacia los territorios desconocidos de uno mismo. Ello requiere  por lo mismo de mapas de viaje. Las distintas escuelas sicológicas, disciplinas de desarrollo personal, sicoterapias corporales y tradiciones espirituales poseen cada una sus mapas de viaje. Ellos son Mapas Mentales (MM) que muestran la estructura del territorio y pautean recorridos hacia nuestras experiencias interiores.

 

Visto así, los MM de viaje interior constituyen en su nivel teórico una continuación de la idea del desarrollo de la Creatividad a partir del cambio de paradigma contenida en la sección anterior, a partir de un tipo particular de mapas, cual son los Mapas de Viaje hacia al Interior de uno Mismo. Dichos mapas pueden  también ser mejores o peores, más o menos creativos. La idea de un territorio interior con múltiples paisajes es la primera noticia que aportan dichos MM sobre nuestro mundo interior.

 

El autoconocimiento es por tanto un proceso de Viaje que permite el Conocimiento de Uno Mismo, y el MM debe entregar la información necesaria para realizar ese viaje. Lo anterior lleva implícito que todo cambio en mí mismo debe provenir de mi propia convicción y aceptación; este es un viaje que no se puede imponer.

Cualquiera de nosotros puede instalarse a través de un acto intencional por “fuera” del programa -o sea,  en su zona de “psiquismo desprogramado”- y desde allí iniciar el viaje.  El viajero, metafóricamente, puede elevarse sobre su “sí mismo”, hasta una posición de “visión de sí mismo desde un espacio más amplio”,  que le permite ver el territorio psíquico de su personalidad en un nivel inferior de sí mismo, en su “Tierra”.

Finalmente podemos adelantar otra imagen, que está detrás de la idea de desarrollar la creatividad a través del proceso de autoconocimiento, y esta es que la realización del viaje transforma el territorio. Es decir, la acción de conocernos nos hace distintos, pero de una manera muy particular, que es -con otra analogía- como si a través del viaje que realizara un viajero por el mundo, se fueran deshaciendo las fronteras entre países, terminando las guerras, reconociéndose todos como hermanos. Es decir, un cambio maravilloso, que a la vez permite descubrir que las fronteras y las guerras desaparecen porque son función del psiquismo condicionado,  en tanto nada de lo que tenía existencia real: las personas, las montañas, los lagos, dejará de existir.

 

El viaje por el Interior de Uno Mismo permite entonces tanto una comprensión de nuestro mundo interno, como también la aparición de un funcionamiento psíquico integrado y armónico, a través de una desrigidización de nuestro psiquismo programado. Todo esto genera nuevas posibilidades expresivas que quedan disponibles para incrementar nuestro potencial creativo.

 

Así, el autoconocimiento  genera la aparición de hechos nuevos en nuestro psiquismo, lo que a su vez nos dota de una nueva mirada hacia el mundo exterior, facultándonos  para verlo de un modo distinto, y producir en consecuencia hechos nuevos en cualquier campo del mundo externo. El autoconocimiento, al abrirnos múltiples mundos interiores, nos permite instalarnos en “zonas” distintas a las habituales, nos abre nuevos ángulos de mirada hacia el mundo exterior, y por tanto nos permite ser creativos en cualquier campo exterior.

 

Pensamiento Creativo y Desarrollo Local

 

Uno de los espacios privilegiados para desarrollar experiencias creativas comunitarias es el espacio local, pues ésta posee una ‘escala humana’, que permite aún una relación personalizada entre todos sus integrantes. Esta comunidad local puede, aunque esté en muchos aspectos condicionada por  una comunidad nacional y una comunidad mundial, tener una fuerza propia para generar procesos creativos, en función de objetivos locales de calidad de vida.

         Entre los atributos del ser humano estamos acostumbrados a realzar al homo sapiens y al homo faber, pero la creatividad social surge del homo habitare, el hombre que habita un lugar. Habitare significa en latín detenerse, permanecer. De permanecer en un mismo lugar durante un tiempo prolongado surge la noción de habitar un lugar. La edad moderna se ha caracterizado por habitar la ciudad. Ciudad, en latín, no es la arquitectura construida –la civitas- pues deriva de una palabra anterior, la palabra cives, que significa persona dialogando. Las personas dialogando para habitar un lugar fundan la ciudad. La ciudad es una reunión de personas que quieren convivir.

 

         Ahora bien, el lugar que se habita tiene también su identidad. El lugar dice al ser humano: habítenme de acuerdo a como soy. Mírenme. La palabra identidad tiene la raíz idem, que representa aquello que es lo mismo, es decir, lo mismo a lo que es su origen y su destino. No transformarlo en otro que no es. La cultura es el cultivo de lo que uno es y lo que nació para llegar a ser, del mismo modo como la semilla llega a ser el árbol que es y no otro. Todo lugar de la Tierra  y todo grupo humano tienen un ser propio al que deben ser fieles. Si soy plenamente lo que soy, tengo identidad. La identidad de una persona consiste en llegar a su propia plenitud.

 

En las puertas de las ciudades europeas al final del período Medieval, se escribía: “El aire de la ciudad te hace libre”. Y tenía sentido, porque en ese tiempo las ciudades recibían a los siervos que huían de los señores feudales, y donde conseguían libertades políticas y personales. Pero la escala de las ciudades actuales ya no hacen real el que ellas sean nuestro espacio de libertad. Actualmente ellas son administradas a una escla en que el ser humano individual no tiene importancia. El único espacio en que se  mantiene la importancia del individuo es el espacio local, donde la escala de las cosas aún permite la relación cara a cara. A escala se puede seguir dando el cives, el diálogo para habitar un lugar.

 

La administración política de los países, de las regiones y del planeta en su conjunto, podrían ser un procedimiento de armonización del conjunto de espacios locales que la componen. La ciudad moderna podría ser un mosaico de ciudades a escala de la localidad, autoconstruidas, no como ghettos ni creando diferencias y rivalidades unas con otras, sino coordinadas en su funcionamiento a escala mayor por la administración nacional, regional y mundial.

 

Contra la cives, contra el diálogo abierto en el espacio local para elegir en conjunto la vida que se quiere vivir,  atenta hoy la ideología de la inseguridad, que existe mucho más allá de la inseguridad real. La ideología de la inseguridad es una estrategia de dominación a través de la imposición del aislamiento y de la privatización del ser humano. Se afecta así la convivencia, la tolerancia y la solidaridad, que son los pilares de la convivencia social y de la democracia.

 

El contacto social disminuye, se tiende hacia el autoencierro, se pierden los lugares públicos de encuentro, la ciudad tiende hacia la privatización de los espacios. Éste se ha convertido en un fenómeno generalizado en las ciudades de América Latina, donde los espacios públicos no protegen al ciudadano. En este contexto surgen los malls como los nuevos espacios públicos, en circunstancias que son espacios privados asociados al consumo. En los malls hay masas de personas, pero no interactuando, no haciendo cives. Son pasivos y son consumidores.

 

Las personas pueden pasarlo bien, pueden entretenerse, pero no se están recreando, porque la recreación es volver a crearse uno mismo a través de la autoexpresión, la recreación es una actividad colectiva donde la comunidad se realiza, es decir, se hace real, a través de su participación. No hay mal en el mall, pero hay engaño, porque promete el mito del espacio público. Podría pensarse incluso que hay una relación entre la inseguridad y el cierre de los espacios públicos destinados a recrearse, para orientar el flujo de la gente hacia los pseudo espacios públicos destinados al consumo. Esto se complementa con la industria de la televisión que hace pasivas a las personas y las privatiza, las retira de la actividad recreativa comunitaria, y así capturadas las seduce con ofertas de consumo.

 

Hoy mayoritariamente estamos abandonando la recreación comunitaria para  pasar a entretenernos privadamente frente a nuestros televisores. Ésta ya se ha vuelto nuestra rutina, nuestra pauta, y ahora nos gusta. Por eso nos incomoda que alguien la critique, pues se ha vuelto en aquello que deseamos. Por eso la propuesta de fortalecer la actividad recreativa no puede hacerse desde una postura crítica, no puede ser un rechazo a las rutinas que están ya siendo deseadas por la gente.

 

Lo que requerimos es una propuesta creativa que recupere el deseo, el gusto por la recreación, el gusto por la fiesta comunitaria, por la participación activa. Que se vuelva a desear más actuar en una obra de teatro o bailar en una coreografía que puede no ser tan buena como la que dan en la tele, pero que la hago yo, y la hace el grupo humano con el cual convivo.

 

La recreación es actividad comunitaria, y no pasividad y aislamiento privatizador. Incluso, es esta pasividad la que me hace ponerme gordo, la que atenta contra mi salud. Pero insisto, de esto no se sale desde la crítica, sino desde motivar el deseo de salir. Hay que encontrar la forma de generar ese deseo, para que la recreación sea mi primera opción de ocupación del tiempo libre, y ese es un desafío a la creatividad.

Las ciudades ya son cada vez menos de las personas, los espacios públicos son más lugares de paso entre el trabajo y la casa. Es necesario recuperar el espacio público y posibilitar con ello la aparición de lo extraordinario en la ciudad: la fiesta. La fiesta en las ciudades es una creación colectiva. La fiesta es de todos y todos intervienen en su creación y en su goce. Una fiesta puede ser una actividad organizada y financiada por un municipio, o puede ser algo generado y producido por la gente. En Chile, la Fiesta de Año Nuevo en Valparaíso es un espectáculo de fuegos artificiales producidos por la Municipalidad. En la ciudad de Lyon, en Francia, desde hace 150 años se realiza el 8 de Diciembre una tradición donde todos los vecinos colocan una luz –una vela, originalmente- en las ventanas de sus casas, y la gente sale luego a recorrer la ciudad. El evento es creado entre todos y por cada uno.

Algunos ejemplos de Creatividad Local

 

Campaña Compartiendo la Mesa

 

En los años ochenta, en medio de la dictadura, participamos en la fundación de un proyecto de ayuda a las ollas comunes que se llamó Compartiendo la Mesa. Este proyecto combinó por un lado la capacidad creativa de los pobladores que se autoorganizaron para su subsistencia formando grupos de unas cien personas, que compartían tareas de ir a buscar restos de alimento a los mercados, de turnarse para cocinar, y así, con mucho esfuerzo y un mínimo de dinero sobrevivieron a la represión y a la tremenda cesantía de esos años. Nosotros armábamos la red de personas de clase media que aportaba donaciones mensuales de dinero que transferíamos a las organizaciones de ollas comunes; teníamos un vínculo directo y orgánico con sus dirigentes, trabajábamos y decidíamos cosas en conjunto, y cada tantos meses organizábamos cenas en que compartíamos la gente de las ollas y los donantes. Fue en medio de lo dramático una experiencia muy hermosa y valiosa, llena de esfuerzo y creatividad.

 

Plazas Ciudadanas

 

Iniciativa de organizar mensualmente en una localidad una actividad en una plaza, que llevaba peluqueros, médicos, veterinarios, tarotistas, gente de teatro, grupos musicales. Antes de la actividad se trabaja con los dirigentes locales para detectar necesidades. Se combina en la Plaza Ciudadana lo útil y lo entretenido, ofrecido además como un actividad gratuita y solidaria. El otro aspecto de la actividad era el de consolidar un sitio como una plaza que permaneciera como tal para la comunidad. Se involucra a la comunidad en la construcción, diseño, mantención y seguridad de la plaza, aportándose los materiales, tales como semillas, árboles pequeños, pintura, banco, etc. También e asesora para que la comunidad mantenga un programa de animación para dar vida a la plaza.

 

Entepola. Teatro Popular latinoamericano

 

            Este es un encuentro anual de teatro que se realiza por veintidós años en Chile. Lo particular y creativo es involucrar a las comunas populares en el alojamiento y atención de los grupos invitados, los que a su vez realizan talleres teatrales para la gente de la comuna.

 

Tour Marginal

 

         Citan a Óscar Wilde: “no es el arte el que tiene que ser popular, es el pueblo el que tiene que ser artístico”. Se definen no como un proyecto, sino como un etilo de vida. Se visualizan como jóvenes marginados que movilizan a los jóvenes marginados: movilizan en la calle la participación juvenil con sus expresiones tales como batucadas, grafitis, skate, etc.

 

Un Cerro de Arte

 

            Colectivo de artistas de Valparaíso que salen a la caale con las exposiciones de pintura, teatro, música, ocupando la ciudad no como exhibiciones sino como una jornada de trabajo del artista en el espacio público. No hacen un trabajo estético en ese momento, sino una interrogación sobre el entorno y el destino de la ciudad.

 

Historias de Patos Buenos

 

         Concurso de relatos testimoniales, que realzan historias verídicas de personas con ejemplos de vida constructivos para la comunidad.

 

Corporación CreArte

 

A través de la participación voluntaria de jóvenes entre 18 a 29 años, con vocación social y creativa, quienes actúan como monitores, se ofrecen talleres artísticos a niños y niñas en riesgo social. Se realizan anualmente talleres artísticos a unos 800 niños en distintas áreas artísticas: plástica, teatro, danza, literatura y música. El objetivo es que los niños de escasos recursos aprendan a expresarse y fortalezcan así su autoestima y creatividad, para poder enfrentarse de mejor modo a los desafíos que presenta la sociedad actual.

Santiago Amable

 

         Actividad anual de creatividad en el espacio público. Entre sus planteamientos señalan que del modo como vivimos el espacio público depende el bien común, y que descubrir las potencialidades de la calle es muy motivador. Lo privado es lo opaco, lo que no vemos, lo que no se nos muestra. Los protagonistas de Santiago Amable son un grupo de profesionales mañosos, creativos, e involucrados en un sueño común. Postulan lo siguiente: “Habíamos abandonado a la ciudad, y ella nos había abandonado a nosotros, porque no la queríamos, no la estábamos cuidando. Partimos en 1997 con la idea de reencantar la vida en la ciudad. Cuando muchos sueñan en colectivo, es el comienzo de una nueva realidad. Empezamos a trabajar en la realización de encuentros, en barrios con historia de la ciudad, a partir de un protagonismo ciudadano. Un ejemplo fue el rito realizado en Avenida la Paz, calle que muere en el cementerio. Allí realizaron el rito del anti-funeral, donde unos cien actores crearon una murga que salía del cementerio hacia el río, desde el dolor de la muerte hacia el flujo de la vida. Esa calle atraviesa la morgue y el psiquiátrico, de modo que la murga desandaba los territorios del dolor y la enajenación, y culminaba con una gran fiesta de nacimiento justo a las doce de la noche.

 

Día Nacional de la Creatividad

 

Cuando trabajé en la DOS, órgano del Ministerio Secretaría General de Gobierno, ideamos el Día Nacional de la Creatividad. Éste fue pensado como una actividad de autoorganización ciudadana, pudiendo cualquier persona, grupo o institución, realizar algo que le representara la vivencia de creatividad, para vivir ese día sintiendo que es nuevo, único. No fue una producción realizada por el Estado, a la manera de una Fiesta de la Cultura, pues esta, aún siendo una actividad en el campo artístico, es igualmente un evento o espectáculo, en el que la gente sólo tiene un rol pasivo. Invitar a la gente a idear algo nuevo, a inventar una actividad creativa, a soñar la vida deseada, enfrenta a la gente a la noción de que ella puede imaginar futuros deseados y realizarlos, a cualquier escala. Esto simboliza el principio fundamental de la propuesta creativa.

 

La convocatoria al Día de la creatividad dice así:

 

Te invitamos a crear un día fuera de lo común

para sentirnos bien

pasarlo bien con los otros

expresar lo que tenemos dentro

organizar un rito significativo con alguna de nuestras comunidades

proponer el país y el mundo que queremos

 

Esta es una invitación

para que tú la hagas realidad,

para que tú inventes qué hacer ese día, y lo realices con quien quieras:

tus vecinos, tus amigos del barrio, tus compañeros de estudios,

de trabajo, tus amistades, tu familia, tu pareja.

 

Querríamos que cada persona de nuestro país viva este día

sintiendo que así es como habría que vivir la vida.

 

¿Y por qué?

Por el puro goce de hacerlo.

 

Para motivar a otros hacia adelante, los invitamos a enviar fotos y un relato de lo que hicieron a y a visitar lo que han hecho otros a www.diadelacreatividad.cl

 

 

 

 

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