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Documento:

LA FORMACIÓN PROFESIONAL EN RECREACIÓN:
¿UN SUEÑO O UNA NECESIDAD INDISCUTIBLE?

Autor:

GUILLERMINA MESA COBO PH. D.
Universidad del Valle

Origen:

VI Congreso Nacional de Recreación
Vicepresidencia de la República / Coldeportes / FUNLIBRE
10 al 12 de Agosto de 2000. Bogotá, D.C. COLOMBIA.

 

 

 

 

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Ú   Uso apropiado
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Ø Ponencias del Congreso

 


Ponencia


 

El propósito de esta exposición es promover una discusión en torno a la necesidad de establecer conjuntamente, unos mínimos acuerdos conceptuales que orienten la formación de profesionales en recreación. Este aspecto adquiere singular importancia y actualidad en este momento en el que se han producido dos hechos de trascendental importancia en Colombia: La Reforma de la Educación Superior para la Formación de Educadores Ley 30 de 1992 , Ley 115 de 1994 y el Decreto 272 de 1998.  El Plan Nacional de Recreación 1999 -2002.

 

En esta perspectiva de la legislación actual, reflexionar en torno a la formación de profesionales en recreación supone una doble tarea. La primera, parte de interrogarnos por el sentido y significado social de esta práctica: ¿Tiene la profesión, efectivamente una historia constitutiva que la diferencie otras prácticas profesionales o es un experimento de cuño nacional?.

 

La segunda tarea, requiere de una toma de postura frente al estatuto y legitimidad de la carrera en el marco de la Ley de Reforma de la Educación Superior Decreto 272 de 1998 y la ambivalencia de la Norma para la Formación de Educadores en la cual, la recreación hace parte de un área mayor que comparte en el currículo escolar, con la educación física y el deporte, como si se tratase de un campo unificado. Una serie de interrogantes animan la disertación y quedan planteados como cuestiones pendientes sobre las cuales, será necesario profundizar, resolver y encontrar acuerdos en el sector: ¿qué se enseña y que se aprende en la carrera de recreación?, ¿cuáles son los contenidos mínimos y básicos para la formación de técnicos, tecnólogos y profesionales o licenciados en recreación? ¿Existe un conjunto de explicaciones teóricas, métodos y técnicas específicas en recreación?, ¿De qué y cuáles disciplinas es tributaria?.

 

Para abordar la primera tarea se presenta una breve reseña que da cuenta de una visión panorámica sobre los antecedentes históricos de la profesión, en distintos ámbitos geográficos incluida Colombia.

 

La segunda tarea propuesta para la reflexión, abre el debate a partir de examinar el problema crucial de la acreditación de la carrera. Examina algunos de los obstáculos e inconvenientes que existen en torno a la indefinición de los perfiles profesionales y ocupacionales de prácticas profesionales afines que reclaman la recreación como objeto de estudio y campo de desempeño profesional.

 

Uno de los obstáculos más serios en la constitución de la recreación como saber, es la pluralidad de significados que se le atribuyen, desde los enfoques teóricos y las propias prácticas, a los procesos y actividades que se realizan en el tiempo libre: ocio, leisure, recreación, etc. Desde esta perspectiva, se han buscado términos, sinónimos y homólogos, para referirse a las actividades recreativas dirigidas, nombrar a quienes participan, dirigen o agencian estas prácticas. El hecho de que se hable de pedagogías del tiempo libre y del ocio, de animación sociocultural y de recreación dirigida, significa que hay posturas distintas. Pero, también que o no existe un sentido de acumulación como sucede en otros saberes y prácticas, o que, se fundan los distintos movimientos a partir de desconocer lo que otros han construido. Esta situación era explicable cuando la divulgación y circulación de los productos intelectuales era precaria. Pero, hoy en día, es injustificable continuar homologando términos o utilizando indistintamente los mismos sin reconocer el fondo conceptual o ideológico que les subyace.

 

A continuación, voy a referirme a los procesos que en distintos ámbitos geográficos han dado origen a la práctica profesional en recreación, reconociendo de entrada el obstáculo mencionado.

 

¿La emergencia de la recreación como práctica profesional, una demanda social?

 

Reinterpretando a Bajktin (1990) en la Edad Media, los procesos recreativos y el arte estaban claramente diferenciados por la clasificación social. Los primeros, es decir, los recreativos eran manifestaciones populares que resistían, subvertían e impugnaban la hegemonía del poder eclesiástico. Los segundos, las manifestaciones artísticas, el arte, por supuesto, estaban bajo el dominio de los señores feudales (cultos) y los clérigos. Mas tarde en el Renacimiento, se produce una interesante “circulación y apropiación” entre lo popular y lo culto, con la formalización de la literatura y el arte en general. Esta diferenciación, entre lo popular y lo culto; en los albores de la modernidad también opera en el deporte pues, se produce una formalización en las formas de jugar que se consagra en Los Juegos Olímpicos reestaurados bajo el “ideario” del Barón Pierre de Coubertein en 1896.

 

Surge entonces el deporte en su dimensión moderna bajo los principios de rendimiento y de clase social. Algunos autores, (Bronhm,1989; Elias y Dunning, 1992; Bourdieu, 1984 ) coinciden en afirmar que el deporte de rendimiento, es una invención de la modernidad diferenciada de las manifestaciones recreativas populares como tal, aunque vuelva a lo popular en forma de espectáculo. En este sentido, afirma Bourdieu:

 

“Me parece indiscutible el hecho de que la transición del juego al deporte propiamente dicho se llevó a cabo en las grandes escuelas reservadas para las “élites” de la sociedad burguesa, en las public schools inglesas, donde los hijos de las familias aristocráticas o de la alta burguesía tomaron algunos juegos populares, es decir vulgares, y transformaron su sentido y función y de manera muy similar a la forma en que la música culta transformó los bailes populares, como las mazurcas, gavotas o zarabandas, para que cupieran en las formas cultas, como la suite.”

(Bourdieu, 1984. P.196)

 

Así, con la industrialización, la institucionalización del tiempo libre y la urbanización, las sociedades occidentales instauran un movimiento de transformación de las culturas. La racionalidad que se impone para el mundo del trabajo industrial tiene como ejes una nueva distribución del tiempo y el rendimiento del capital. Estos procesos tienen un efecto transformador de las tradiciones culturales rurales, de la Edad Media, centradas en las fiestas litúrgicas y en el carnaval. El efecto transformador y de cambio se expresa en la legitimación de nuevas formas ajustadas a las necesidades urbanas, de tal modo que, como sustitución de las prácticas rurales, surgen por ejemplo, las casas clubes en Inglaterra, el circo, el deporte de rendimiento y espectáculo, se funda el cine, en fin, la industria del espectáculo entra en un desarrollo inusitado.

 

Por su parte el movimiento obrero organizado, demanda educación en el tiempo libre a partir de considerar que es éste el tiempo en el cual se pueden alcanzar metas de desarrollo personal que no ha brindado la escuela a la que no tienen acceso los sectores populares, ni el trabajo que de hecho, produce alienación y desgaste. Esta expectativa del movimiento obrero, particularmente en Francia, es atendida por algunos académicos e investigadores de las ciencias sociales y los educadores populares que, preocupados por los procesos de desarrollo y democratización de la cultura se constituyen en equipos de trabajo en el marco de la recién fundada sociología del ocio. En efecto,

 

“En 1954 se celebró en Wegimont (Bélgica) una reunión internacional de sociólogos y educadores populares, bajo la égida de la UNESCO., con el objeto de tratar el problema general de las ciencias sociales aplicadas a la elevación del nivel cultural de los ambientes sociales mediante diferentes formas de orientación y organización del ocio”.

( Dumazedier,1968, p. 323)

 

Estos equipos que definieron su trabajo como “acción experimental” [1]con fines a la investigación aplicada mediante estudios selectivos en el campo del ocio, requerían el apoyo de nuevos profesionales y en ese sentido, trazaron los primeros y definitivos lineamientos para la formación de los animadores socio-culturales. Afirmamos que, en buena parte, estos lineamientos conceptuales fueron definitivos, porque al ser apropiados, aunque posteriormente olvidados en tanto referentes por otras organizaciones con objetivos afines, se extendieron en el resto de Europa, especialmente en España y quizá lograron influir en la obra de Paulo Freire (Cartas a Guinea Bissau, 1975/1982) y en el movimiento de la Teología de la Liberación en América Latina. Asi el modelo de la animación socio-cultural alcanza amplísima difusión durante las décadas de los setenta y prevalece hasta nuestros días. Veamos en qué consistían estos lineamientos:

 

“Para llevar a cabo nuestro trabajo en la esfera nacional, creemos útil que entre los hombres de acción se formen auxiliares de la investigación que se sitúen en tres niveles diferentes de la acción cultural:

a)                  En el estadio de la acción de base; se escogen y se forman animadores-observadores para que puedan ser destinados a la dirección o al control de las realizaciones experimentales, según las necesidades que plantee la investigación. Su trabajo permite verificar los grandes datos estadísticos de las encuestas administrativas mediante extrapolaciones locales y de acuerdo con una selección razonada o hecha al azar. Para un grupo de investigación activa tienden a ser corresponsables permanentes de un tipo distinto de los que existen en los institutos de sondeo de opinión o de estudios de mercados. Tienen la doble calificación de promotores pedagógicos y de auxiliares sociológicos.

b)                  En el nivel de formación de los dirigentes: los animadores de base son formados en cursos de preparación o en escuelas por instructores y profesores, y tratamos de que en la preparación de éstos se utilicen los  principios científicos de una dinámica socio-cultural. Los futuros profesores o animadores de base de las organizaciones de ocios culturales realizan trabajos de carácter monográfico sobre el ocio. En varios grupos de juventud y cultura, instructores nacionales ya utilizan elementos de formación psicosociológica en todas las etapas de preparación de los dirigentes. (...)

(Dumazedier, 1968, p.330-331)

 

De la cita anterior, se puede inferir que los principios orientadores de la animación socio-cultural instalada en Francia en la década de los sesentas, sitúa la animación sociocultural en el campo de las ciencias sociales y la educación popular. Para complementar esta brevísima información sobre este proceso, sería necesario además, estudiar la Ley Condorcet que funda la Educación Popular en Francia, ahondar en la obra de Dumazedier y sus colaboradores, y conocer con más profundidad la obra de Paulo Freire.

 

En los Estados Unidos de América, según Buttler (1966), la emergencia de la recreación esta marcada por una serie de acontecimientos de origen social como la creciente industrialización y los efectos de la guerra sobre las ciudades pero, también, por la influencia de otros paises como Inglaterra y Alemania en los cuales había alcanzado un importante desarrollo la educación física y el deporte. Este autor, muestra un detallado y minucioso seguimiento de los acontecimientos históricos, de 1820 a 1958, que dieron lugar a la institucionalización de la recreación como práctica profesional y los vínculos del movimiento recreativo con otras profesiones como el Trabajo Social y la Educación Preescolar[2]. La reseña histórica de Buttler adquiere un singular interés para las condiciones actuales de nuestro país. Relata por ejemplo, que paralelamente al desarrollo de los centros públicos de  recreo (parques y espacios de juego) las escuelas mejor dotadas abrieron sus puertas para programas nocturnos de recreación. Destaca a Joseph Lee como el filósofo y precursor del movimiento recreativo en los Estados Unidos pues, bajo su visión los programas de recreación se ampliaron a las distintas franjas de edad de la población y los servicios de la Asociación Recreativa Nacional (1937). El influjo de esta Asociación incide significativamente en el tiempo, Buttler sigue históricamente los progresos de la recreación y muestra cómo, antes, durante y después de cada una de las dos guerras mundiales e incluso durante la crisis de los años trienta la recreación encuentra apogeo y se institucionaliza como un tipo de educación no escolar. Sin embargo, y dado nuestro interés, nos remitiremos exclusivamente a las informaciones de este autor relacionadas con la profesionalización en recreación. Así refiere el autor los antecedentes de la profesión:

 

“Los cursos ofrecidos en escuelas de educación y trabajo social, proporcionaban preparación básica valiosa, y las divisiones de arte, música, educación física y otras, suministraban instrucción en materias útiles al trabajador del recreo. Sin embargo, se prestaba poca consideración  a los problemas que suponía el funcionamiento y administración del departamento de recreo municipal o cualquier otro tipo de organismo o servicio recreativo. La notable excepción fue la escuela recreativa Nacional, un curso graduado de un año, establecido en 1926 por la Asociación Recreativa Nacional.”

(Buttler, 1966, p. 137)

 

“ El aumento de las horas libres de la gente, la expansión de los programas de esparcimiento y la creciente demanda de líderes de recreo competentes, hizo que las instituciones educativas enfrentasen seriamente el problema de preparar trabajadores en esta materia. El establecimiento de un programa adecuado de educación profesional para la recreación, requería la cooperación y colaboración de institutos educativos y grupos que representasen a la profesión (y que además estuvieran familiarizados con las necesidades del campo) (...).

Los problemas que suponía proporcionar educación profesional para la materia, fueron discutidos por directores de recreo y universidades en varias conferencias nacionales dedicadas al tema y en muchas sesiones del Congreso Nacional de Recreo.

En 1958, setenta y cinco colegios y universidades habían establecido programas de recreación y treinta y cinco concedían títulos superiores en recreación. (...)”

(Buttler, 1966, Pp. 138-139)

 

Sobre este telón de fondo, es evidente que la recreación dirigida, toma un rumbo propio y con independencia de otras prácticas profesionales afines, como la educación física, el trabajo social, la educación escolar. Veamos entonces los lineamientos curriculares que según Buttler, se establecieron en los Estados Unidos de América para la formación de profesionales en recreación:

 

“Se ha prestado gran atención a los objetivos, naturaleza y contenido de la educación superior en la recreación. John Hutchinson (1956) ha enumerado los cinco fines principales: 1) realizar investigaciones, 2) aplicar las investigaciones, 3) preparar directores cultos,4) desarrollar la capacidad de comunicación, 5) especializarse en una disciplina particular (...).

Los educadores y líderes profesionales convienen en que los estudios superiores deben tener en cuenta lo siguiente:

1.                  Los campos de educación general como la historia y la filosofía de la cultura norteamericana, el desarrollo de la humanidad y la acción de las fuerzas sociales.

2.                  Los principios y métodos de investigación y valoración

3.                  La relación del recreo en sus diversas formas, con los aspectos culturales, económicos y políticos de Norteamérica.

4.                  Los conceptos y métodos de administración con especial solicitud en lo que a la aplicación del recreo se refiere de aspectos como estructura comunal, finanzas, legislación, planificación física y social, personal y relaciones públicas. (Buttler, pp. 141-142).

 

Buttler, subraya que los componentes del contenido curricular se deben realizar en algo así como dos ciclos, el primer ciclo elemental equivalente a nuestros programas de pregrado y el segundo ciclo de especialización y programas de postgrado que corresponden a énfasis relacionados con los distintos sectores tales como salud,, administración, educación comunitaria e industrial. Además, de la formación profesional el autor hace referencia a los cursos y programas técnicos no conducentes a título profesional dirigidos a líderes y voluntarios.

 

Subraya Buttler la importancia que los programas académicos otorgan a la administración puesto que la infraestructura de parques y el desarrollo del turismo son asumidos por las municipalidades y el Estado para lo cual se requiere personal altamente calificado.

 

¿Qué ha sucedido en América latina y particularmente en Colombia?

 

Aunque no contamos con un soporte riguroso desde el punto de vista de los resultados de un número considerable de investigaciones que den cuenta de los desarrollos históricos de la profesión en América Latina y en Colombia, partimos de una breve pero significativa reseña histórica realizada por Bolaño (1988)[3] en la que  hace mención de esfuerzos de académicos colombianos por establecer un estatuto profesional para la recreación. En efecto,

 

“En Colombia la producción teórica respecto de la recreación es poca[4]. Una investigación teórica respecto de las diversiones en la educación, se constituye en los primeros esfuerzos por comprender dicho fenómeno; es el trabajo de la Madre Sofía Arriola del Valle, “las diversiones en la educación”, Medellín; universidad pontificia Bolivariana de 1955. Los esfuerzos de personas como el difunto exsacerdote  católico Camilo Torres, el tesón de doña Amanda Lalinde de Castro, quien en forma quijotesca se lanza en los fervores de la juventud a presentar en la Facultad de Trabajo Social en la Universidad Pontificia Bolivariana, en la ciudad de medellín, una intención de investigación sobre el tiempo libre y la recreación, tal osadía le valio un escándalo académico: ¡¡ Un estudio sobre el ocio, en el medio de un creciente interés por el trabajo!! La fundación de una institución para el fomento de la investigación y los estudios por la recreación hace surgir en Bogotá al CIRDI, institución esta que se caracteriza por su preocupación teórica y científica, sin embargo, la producción sobre conceptos, investigaciones, desarrollo, etc., no se ha dejado ver.[5].

por su lado la Asociación Colombiana de Recreación, organismo de iniciativa privada, se ha venido preocupando en esta última década (1980), por la estimulación de la reflexión sobre estos asuntos y mediante la proposición de foros, seminarios, talleres, congresos, etc. Pero estos esfuerzos se quedan ahí apenas en eventos, convocatorios de personas, las propuestas teóricas de los pocos estudios se quedan archivados en los anaqueles de dicha organización.[6]. Vale resaltar los esfuerzos que hace el comunicador social Dr. Roberto Ortegón , quien como presidente de la Asociación Colombiana de Recreación, ha venido impulsando el estudio de la recreación como disciplina[7], el establecimiento de la institución educadora de técnicos en recreación, FUNRECS;así lo indica. Algunos documentos de estudio como el del Dr. Rodrigo Escobar Navia: “ Colombia huérfana de recreación”[8] recoge las inquietudes y las necesidades de Colombia en este plano, algo así como la primera formulación teórica, para una recreación social en Colombia. Constituye dicho documento las bases teóricas de la “Corporación para la recreación popular de Cali”, organismo que centra su preocupación hacia el desarrollo de espacios e instalaciones para el ofrecimiento de ambientes para la recreación popular, tendencia que ha influido en la creación de parques y centros  recreacionales no solo en el mismo Cali, sino también en Bogotá, Medellín y Barranquilla. Otro documento de especial elaboración teórica, es el de arquitectos de la Universidad nacional Dr. Fernando Viviescas[9], quien partiendo del caso del sector de la Comuna Nororiental de Medellín, apunta hacia el análisis de la recreación como un problema social político para el control social del tiempo libre.

Valiosos aportes para el desarrollo de la investigación empírica sobre el uso del tiempo, fue el que hizo el Dr. Juan Camilo Rodriguez[10], en su trabajo se alcanza a  notar como distribuye el tiempo el ciudadano bogotano y especialmente el tiempo libre.

Los estudios que adelantaron los doctores Luis Fernando Jimenez y  Carlos Kellman[11], abordando el  análisis teórico del “loisir” y su relación con el turismo, señalan que la recreación es la responsable del desarrollo del turismo social en Colombia.

Los aportes que el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid ha venido haciendo en lo concerniente a la capacitación de recurso humano,  para la administración del programa de servicios recreacionales, en parques, hoteles y centros recreativos, escuelas, universidades, etc., se deben sin duda a la dirección de la carrera en recreación dirigida ha venido teniendo desde 1983 por parte del tecnólogo en recreación dirigida Roberto Roldán Escobar, quien no solo le ha dado consistencia curricular sino que la ha conectado con la realidad inmediata en la que  se encuentra ubicada.

En los eventos nacionales e internacionales en los que he venido participando con trabajos sobre la teoría del juego (1985-.1986)[12], me he dado cuenta de la necesidad de estimular la investigación y el estudio teórico sobre el asunto de la recreación, por lo cual me lanzo a proponer un marco epistémico de la recreación, un índice bibliográfico, una axiología de la recreación que presenté en unas conferencias que dicté en la Universidad federal DO Rio Grande DO Sul (Porto Alegre-Brazil)[13].

 

Considerando como pionero y valiosísimo el aporte del profesor Tomás Emilio Bolaño, cabe subrayar la necesidad de continuar con esta tarea. Aunque los esfuerzos que destaca el autor en mención, parecen aislados y todavía no podemos afirmar que la recreación tiene como soporte una comunidad científica, es necesario que entremos a reconocer que están sentadas las bases para ello. En los últimos años, se ha fortalecido la formación de profesionales en recreación dirigida con la aparición de nuevos programas académicos, cuyo mérito es haber partido de las experiencias y asesorias institucionales de: CIRDI, Politécnico Colombiano Jaime Isaza cadavid, FUNRES, CERLIBRE, entre otros. Haber contado con el privilegio de ser apoyados por instituciones como la Corporación para la recreación Popular, Corporación Palmirana para la Recreación Popular RECREAR Palmira y las Cajas de Compensación Familiar (COMFANDI, COMFENALCO de Cali) y la Escuela Nacional del Deporte para la creación del programa académico en la Universidad del Valle.. Hoy en día y en este preciso momento, estamos aquí gracias a la convocatoria de FUNLIBRE. Institución que ha concretado los sueños de los pioneros con la formulación del Plan Nacional de Recreación (1999-2002). Sería necio de nuestra parte olvidar a cada uno de los que han participado en esta construcción y soslayar el examen detenido de porqué, aún con tanta fuerza invertida en el trabajo académico y en la investigación, solo traemos al recuerdo la dificultad que tenemos algunos colombianos para relacionarnos en la diferencia y en la diversidad que representamos.

 

La Reforma de la Educación Superior y formación de profesionales en recreación

 

La brevísima reseña histórica que he presentado hasta aquí y la anterior reflexión me permite introducir un tema un poco espinoso pero de extremada importancia para el futuro de la disciplina profesional. Se trata de abordar la segunda tarea para pensar en el lugar y la legitimidad académica de la recreación en nuestro país.. Legitimidad que al fin de cuentas, otorgan las políticas del Estado desde el ICFES y la Reforma de la Educación Superior en Colombia mediante el Decreto 272 y Ley 115 y sus relaciones con Plan Nacional de Recreación (1999-2002) que incidirán en el desarrollo de la profesión. Considero oportuno situar en primer plano este debate en este contexto del Congreso Nacional. Para ello, expondré algunas de ideas relativas a la necesidad de establecer diferencias, vínculos y semejanzas entre prácticas profesionales afines que vienen reclamando, por alguna razón el patrimonio de la recreación como área de formación, objeto de investigación y campo de desempeño profesional.

 

La historia que construimos y sus equívocos.

 

Después de revisar una gran cantidad de escritos producidos en relación con la Reforma de la Educación en Colombia, Ley 115 de 1994, no es difícil llegar a la conclusión de que la noción de recreación que en estos se expresa, no ha superado la visión poética de Huizinga sobre el juego y el arte y lo que es peor, aún se continua definiendo el juego y lo recreativo como placer y la creatividad y el arte como cultura general.

 

En las definiciones de Ley sobre las áreas del currículo escolar la recreación es algo aleatorio e inherente a la educación física y al deporte. No me cabe duda que la Ley 115, pone al descubierto una crisis profunda en el área curricular que vincula educación física, deporte y recreación en los ciclos de educación Preescolar, Básica, Secundaria y Media. Es obvio, que el vacío conceptual y la ausencia de proyectos consistentes para el sector educativo de cara a la Reforma Educativa, es un simple reflejo de las indefiniciones y ambivalencias de un campo[14] que se ha venido construyendo artificialmente, en el que prevalece una pugna por establecer el poder sobre el JUEGO y en el cual, la educación física, el deporte y la recreación no acaban de encontrar desarrollos teóricos y metodológicos consistentes como campos de producción de conocimiento y como prácticas pedagógicas. Y esto, a pesar de los aportes significativos de las ciencias sociales, la psicología y la educación a lo largo del siglo XX. De ahí, que los educadores físicos continuen el debate sobre si su objeto de trabajo y estudio, es el cuerpo, el movimiento o el juego (este último entendido como deporte). Parecería que el gremio no termina por convencerse de que la educación física tiene un papel relevante en una educación, pensada como “integral” para un sujeto educativo integral, es decir, que su valor no consiste exclusivamente en el modelaje externo del cuerpo sino que actúa sobre los mecanismos de construcción interna del ser humano en tanto presta ayuda pedagógica consciente e intencionada en la construcción de las representaciones mentales tanto individuales como sociales del cuerpo.

 

La importancia otorgada al niño y al juego en el siglo pasado, ha dado lugar a desarrollos teóricos de la Psicología, particularmente en las corrientes psicoanalitica, cognitiva y constructivista. La incidencia de estas teorías en la prácticas pedagógicas y los aportes del movimiento conocido como Progresismo o Educación Activa formulado por Dewey (1982), entre otros, sitúan el juego como actividad dominante del niño en la edad preescolar y le atribuyen una función singularmente importante como actividad constructiva y como herramienta pedagógica en los procesos de enseñanza y aprendizaje escolar (Piaget 1961; Vygotsky,1981).

 

Es conocido por todos aquellos que hemos explorado las explicaciones teóricas del juego que este emerge como hallazgo en los estudios sobre la actividad psicológica infantil. El equívoco de quienes nos nutrimos de estos saberes, consiste en considerar que las diversas aportaciones de la psicología al tema de la lúdica confiere o autoriza a una u otra profesión para instrumentalizar el juego y la creatividad e incluso, desplazarse de sus respectivos contextos de actividad profesional a un campo de nadie llamado recreación.

 

Una constante indagación tanto práctica como teórica me ha llevado a entender que  si bien los maestros de preescolar, implementan el juego como actividad dominante del niño en sus actividades diarias, el motivo de su actividad no es el juego en sí mismo, sino los procesos de enseñanza y aprendizaje del niño preescolar. De igual modo, los educadores físicos instrumentan el juego para facilitar los aprendizajes corporales pero, es la construcción de significados y sentidos sobre el cuerpo[15] lo que puede indicar el motivo de esta actividad pedagógica escolar. La enumeración de formas y usos instrumentales del juego por distintas áreas del saber aplicadas al currículo escolar o en toros sectores como la salud, la administración, entre otras puede ser amplia y diversa, permitiendo pensar que la recreación y no sólo el juego, sin más, puede ser pensada interdisciplinariamente y en sentido transversal en diversas situaciones educativas, terapéuticas, de desarrollo comunitario, etc.

 

Desde la perspectiva de la recreación como profesión el juego y la actividad creativa, cumplen distintas funciones en tanto instrumentos semióticos que operan en contextos distintos de actividad. De ahí la importancia de la distinción entre actividad recreativa en general y recreación dirigida. Significa que nos encontramos en un ámbito de actividad diferente al trabajo y a la educación escolar, con unos actores y unos escenarios caracterizables y por lo tanto con motivos distintos que se movilizan y actualizan por los participantes de actividades. Puesto que, los motivos sociales que se le asignan a la recreación, asi como los motivos de los participantes también son muy distintos a los del trabajo y la educación. Digamos, para entendernos un poco mejor que, la interactividad en la recreación entre recreador/ recreandos /contenidos, giran en torno a otros núcleos de saber que a su vez generan procesos educativos de distinta naturaleza: lo festivo, los juegos y juguetes, lo contemplativo y los lenguajes lúdico- creativos. Aquí, vale destacar el esfuerzo registrado en el Plan Nacional de Recreación (1999-2002, p.44) por identificar “Estrategias sectoriales” Recordemos esta postulación:

 

“Las estrategias apuntan a sistematizar las instancias en que la recreación tiene aplicación, pero que al revestir alguna especificidad, requieren cada una de tratamiento particular. Estas son: EL SECTOR en que se involucre, el SEGMENTO POBLACIONAL al que se pretende llegar, la ZONA o entorno inmediato donde se va a operar. (...)”.

(Plan Nacional de recreación 1999-2002, p. 43. En Enciso y Rico, 1988).

 

Desde este punto de vista el campo de acción de la recreación se plantea como de amplio espectro y supone relaciones interinstitucionales, intersectoriales, interdisciplinarias y transdisciplinarias.

 

El objeto de estudio y de trabajo de la recreación dirigida se inscribe en la construcción y reconstrucción de las culturas recreativas populares, en la activación de las manifestaciones que van de lo popular a lo culto y viceversa; en la puesta en juego de procesos de resignificación conscientes de los productos culturales que tienen que ver con lo recreativo. En este sentido la fundamentación del juego como contenido curricular en la formación de profesionales en recreación tiene que ocupar un lugar privilegiado y distinto que para otras profesiones, sin embargo, no es el único contenido.

 

No obstante, hay un eje de formación común con otras profesiones: la educación y la pedagogía como disciplina general y la educación popular y el desarrollo comunitario en particular. El saber pedagógico proporciona una orientación, por no decir, un rasgo distintivo a la acción de los profesionales en recreación. Desde la experiencia de la formación profesionales en recreación confrontada con el impacto que la acción de estos tiene en contextos institucionales y comunitarios, estamos intentando confirmar una hipótesis relativa al papel que cumple la formación en educación y la pedagogía para estos profesionales. Si bien, las especializaciones y postgrados en recreación pueden ofrecer la oportunidad de profundizar en la administración recreativa, el turismo, la terapia recreativa y el desarrollo comunitario, en la formación de pregrado esta visión de la aplicación de la recreación dirigida a los distintos sectores, franjas de edad y contextos o entornos requiere una visión educativa y pedagógica. Por ejemplo, en el sector de la administración de parques y espacios recreativos, la planificación y diseño de programas recreativos se distingue de una operación específicamente administrativa o contable por la capacidad de gestión, el conocimiento y dominio de los problemas educativos y de las estrategias pedagógicas que supone una población específica de la comunidad de usuarios de un parque, las franjas de edad de los mismos, los motivos que los impulsan, las características del contexto socio-institucional y el lugar que estos ocupan en la clasificación social.

 

 

 

La recreación dirigida como proceso educativo en contextos educativos no escolares o comunitarios

 

 

La variedad de fuentes sociales que dan origen a lo que se reconoce en forma general como “pedagogías” del ocio y /o del tiempo libre: animación socio-cultural, recreación dirigida, presentan una abigarrada gama de intenciones, motivos, objetivos, propuestas metodológicas, de formación de los agentes educativos, de tal manera que cada una de las fuentes que las promueven las adscribe a sus propios fines. He aquí un ejemplo:

 

“ El animador sociocultural es un agente de desarrollo de los individuos y de los grupos, cuya acción profesional o voluntaria se caracteriza por la intervención sobre el medio a nivel de las relaciones entre individuos y las obras culturales, y eventualmente a nivel de las estructuras. Esta acción, a veces fundamentada en principios y valores militantes, se sitúa en un cuadro institucional que puede tomar diversas formas (asociaciones, equipamientos socio-culturales, colectividades locales, instituciones cultuales, ministerios). Acción que necesita técnicas variadas que exigen del animador competencia, calificación, y cubre múltiples prácticas de tipo cultural, artístico, estético, social, deportivo, manual, etc., realizadas por públicos homogéneos o diferenciados (el conjunto de una población o los obreros, las clases medias, los jóvenes, los viejos, las mujeres)”

(Bersnard, 1980, pp. 71-72)

 

Una experiencia investigativa reciente (Mesa, 1997) me ha permitido hacer una caracterización preliminar de la recreación como proceso educativo, desde un marco teórico cuyo referente es la Psicología Educativa y más específicamente el Modelo para el estudio de la Influencia Educativa. Para esta caracterización me sirvo del concepto de triángulo interactivo ( Coll, C.; Colomina, R.; Onrubia, J.; y  Rochera, Mº josé 1995). En el ámbito de la recreación este triángulo está compuesto por los recreandos, responsables últimos de su actividad mental constructiva y de los procesos de construcción de significados; el recreador - el agente educativo que ayuda a los recreandos en el proceso de construcción de significados -; y las actividades recreativas -los contenidos y/o tareas de origen social y cultural en torno a los cuales se produce la actividad conjunta del recreador y los recreandos –  El rasgo de estas tareas y/o contenidos es que a partir de un proceso de negociación entre los participantes, agenciado por la recreación, se definen y redefinen los objetivos y el carácter del proceso mismo.

 

(i) El recreador o “agente educativo” tradicionalmente los agentes educativos de la recreación dirigida están afectados por la multiplicidad de interpretaciones existentes sobre esta práctica educativa. Se supone que “animan”, promueven y orientan procesos sociales y culturales para las distintas franjas de edad en diferentes marcos socio-institucionales. Desde este punto de vista, hay variedad de funciones convergentes en la figura del recreador: organizador, facilitador de relaciones interpersonales, formador de adultos y hasta de “militante”. En cuanto a las tipologías, se entiende implícitamente que el animador puede ser, administrador de espacios, investigador, difusor, director de instituciones, monitor, etc. (Lanfant, 1978; Puig y Trilla, 1996, p. 205). De igual modo, la formación de los animadores o recreadores es muy diversa, algunos llegan a este trabajo desde diferentes disciplinas y profesiones. Otros, sin una formación académica específica por ejemplo, líderes populares, voluntarios, etc. En efecto,

 

“Uno de los problemas más controvertidos sobre la figura del animador es el de su profesionalización. La animación socio-cultural nació de acciones voluntarias, incluso militantes, que realizaban individuos durante su tiempo libre y de forma económicamente desinteresada (...).

La animación basada en el voluntariado está llena de aspectos positivos entre los que podemos destacar el dinamismo y espontaneidad, el arraigo al medio concreto, (...) Paralelamente hay aspectos que son negativos: la falta, en muchos casos, de una mínima preparación pedagógica y técnica, la ruptura de la continuidad que padecen muchas acciones cuando el animador voluntario tiene que abandonarlas, o la descoordinación que suele imperar entre las diferentes acciones voluntarias y poco planificadas.

Por otra parte, la exigencia de una formación más o menos especializada, así como la creación de infraestructuras, han hecho sentir la necesidad de acceder a una cierta profesionalización en el papel del animador”.

 (Puig y Trilla, 1996, pp. 205-206)

 

A pesar de esta variedad en la procedencia de los recreadores, no se niega el rol que pueden cumplir en una situación de interactividad con los recreandos. Más aún si se considera que cumplen un papel de mediadores cuando aseguran que los esquemas (conocimientos, valores, actitudes, aptitudes, experiencias, etc.) anteriores de los recreandos se articulan con los contenidos (nuevos) que ofrece la actividad recreativa orientando la actividad mental de los recreandos hacia las intenciones y objetivos educativos (explícitos o implícitos) del marco socio-institucional en el que tiene lugar la actividad.

El rol de mediador supone una relación asimétrica entre recreador/recreandos en torno a los contenidos que articulan la actividad conjunta. Sin embargo, la relación asimétrica ha sido cuestionada “como no válida” en algunas concepciones de las pedagogías del tiempo libre o del ocio, particularmente en la animación sociocultural y la recreación dirigida, pues éstas se nutren de una concepción centrada en el alumno en las que el profesor o el agente educativo es solamente un “orquestador” que facilita la actividad constructiva del alumno en el sentido de no intervención.

 

”Cualquiera sea el grado de madurez del grupo y del animador, y cualquiera sean las circunstancias, hay un rol permanente: ser catalizador de la vida del grupo, creando y favoreciendo un clima vivificante dentro del mismo para que cada miembro - y él como uno más- aporte voluntariamente su esfuerzo cooperativo y común al logro de los objetivos del grupo. En suma: el animador de grupo ha de ser siempre alguien capaz de transmitir entusiasmo, ánimo y confianza. En algunas reuniones en concreto tendrá que ofrecer su acervo de información sobre el tema de la reunión; en estos casos, más que un agente catalizador, es un asesor del grupo”  (Ander-Egg, 1992, p.198)

 

Aunque, buena parte de las definiciones en torno al papel del recreador no expliciten las fuentes teóricas que les sirven de referente, el énfasis en la actividad “libre” del recreando, pone de manifiesto los principios que guían las pedagogías llamadas “activas” y “participativas” que han inspirado la educación popular, la pedagogía social y la animación sociocultural en las que se valora fundamentalmente “el saber” popular, la educación como práctica de la libertad (Freire 1973) y por ende la “horizontalidad” en las relaciones interpersonales.

Desde el punto de vista de los mecanismos de influencia educativa, entendemos que las relaciones entre recreador/recreandos sean asimétricas, aunque varíen y se modifiquen en el tiempo; en el curso y por efecto de la actividad conjunta para alcanzar la simetría u horizontalidad proclamada. Suponemos que la “ayuda” prestada por parte del recreador a la actividad constructiva de los recreandos se traduce en la asunción progresiva de estos sobre el control y las responsabilidades de la tarea, aunque en las aportaciones del recreador puedan jugar un papel importante, sus ideas pedagógicas y su estilo de “enseñanza”.

 

Los “aprendices” o recreandos. Casi todas las pedagogías del tiempo libre y del ocio consideran a los sujetos de la actividad recreativa en función de la edad y de la condición social. En este sentido algunos autores señalan como principales destinatarios : la infancia, la juventud, los adultos, la tercera edad, las poblaciones marginales y /o de alto riesgo social. Por ejemplo, Trilla (1997) clasifica los siguientes ámbitos de aplicación:

 

A) instituciones globales de animación sociocultural (...)

B) Intervenciones y programas concretos de animación sociocultural: centros de enseñanza, centros penitenciarios, centros para la tercera edad, centros de educación “especial” (...)

C) Proyección sociocultural de otras instituciones sociales, culturales y recreativas(...).

D)  Eventos socioculturales y actividades vacacionales(...).

E) Espacios y recursos materiales para la actividad sociocultural(...).

F) centros y servicios de información, asesoramiento e intercambio sociocultural(...).

G)     Animación sociocultural a través de determinados medios de comunicación y tecnologías(...).”

(Trilla, 1997, pp.34-38).

 

Desde la perspectiva de los mecanismos de influencia educativa, los recreandos son copartícipes activos del proceso de enseñanza-aprendizaje” en el sentido de que su actividad constructiva se vincula a unos motivos que se transforman gracias y mediante la ayuda ajustada que ofrece el recreador en el transcurso de la actividad conjunta. Aunque el responsable último de la construcción de nuevos significados sea el propio recreando.

 

Las actividades recreativas. Los contenidos y/o tareas de las pedagogías del tiempo libre y el ocio parecen abarcar múltiples tópicos y procedimientos técnicos. El acuerdo existente es que estos contenidos casi siempre son de naturaleza artística o lúdica y su objetivo es fomentar la creatividad y la socialización de quienes los abordan. Se trata de procedimientos mediante los cuales se facilita la recreación de lo cotidiano y cultural, y de ahí que se denominen a menudo técnicas de “expresión creativa”. La idea subyacente es que estas técnicas permiten por sí mismas la socialización de los participantes y la puesta en común de las percepciones y representaciones individuales de la realidad. Ello supone una atención especial a las dinámicas de grupo derivadas de la Sicología social y las terapias grupales. Desde la perspectiva del proceso de construcción conjunta de sistemas de significados que se lleva a cabo en la interactividad recreador/recreandos, suponemos que los contenidos de la recreación dirigida deberán caracterizarse por su alto grado de significatividad cultural y social además, de los rasgos específicamente lúdicos que comportan. Además, los contenidos de la actividad recreativa cuando esta agencia procesos educativos no se preestablecen previamente como los contenidos de los currículos escolares. Surgen como hemos afirmado anteriormente de procesos de participación y negociación entre los participantes que al elegir una meta común negocian sus diferencias y construyen la actividad sobre la base de redefinir las situaciones

 

Para concluir, cabe mencionar el carácter interdisciplinario e integrador que debe tener un currículo para la formación de profesionales en recreación. Las ciencias sociales, la educación y la pedagogía, las artes y las humanidades son por excelencia las disciplinas que nutren esta práctica profesional. Cuando me refiero a un currículo integrado estoy pensando en un diseño en el que se articulen marcos teóricos y conceptuales, procedimientos y destrezas de distintas vertientes no solo disciplinares, sino de otros saberes no necesariamente académicos. En el que se vinculen dinámicamente, la experiencia del aula con la investigación, la práctica para resolver los problemas por la realidad con el propio saber que se está desarrollando en torno a la recreación.

 

 

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[1] “En el tomo III de los anales del IV Congreso Mundial de Sociología figura una breve presentación técnica de estas diferentes investigaciones. Desde 1962 este grupo forma parte de la Asociación Internacional de sociología como subcomité de sociología del ocio y de la cultura popular.” (En Dumazedier, 1965. p. 331)

[2] Buttler ,1966. Pp. 87-88) “En 1885 se estableció en Boston un centro al aire libre para niños, que influyó mucho en los planes posteriores. En 1885 se colocó un gran montón de arena en el patio de la Misión para Niños de la calle Parmenter de Boston, gracias a los esfuerzos de la asociación de Emergencia e Higiene de Massachusetts. Todos los días, asistían unos quince niños a ese primer campo de juegos que estaba abierto tres días por semana durante seis semanas, en julio y agosto. Los niños cavaban la arena, cantaban canciones y marchaban bajo la vigilancia de una mujer que vivía en las cercanías. (...) Hasta 1893 no se emplaron maestros de jaredín de infantes para dirigir las actividades de juegos (...) El movinmiento de Boston se extendió a otras ciudades.”

[3] Bolaño Mercado, T.E. (1988) “Qué hacer del ocio: elementos teóricos derecreación” Las citas que aparecen a continuación corresponden al autor:

[4] Juan camilo Rodriguez (1987)

[5] Lalinde, Amanda (1970)

[6] III Congreso Nacional de Recreación y el tiempo libre: La recreación en la práctica. Cali ( 1986)

[7] Ortegón Roberto ( 1984, 1985, 1986A, 1986B)

[8] Rodrigo Escobar Navia (1982, 1986)

[9] Viviescas fernando (1973,1981)

[10] Rodriguez juan Camilo (19839

[11] Jimenez Gzmán, Luis fernando (1984) y Kellman, Carlos Julio y Fernandez, V. (1986)

[12] Bolaño Mercado, Tomás Emilio (1985, 1986)

[13] Bolaño Mercado, Tomás Emilio (1986)

[14] Bourdieu definición de campo

[15] Ordoñez, L. (1996); Ortiz, C. (1989); Sanchez Nestor Alonso, cuerpo, juego y movimiento, v congreso nal de educación física, 1998, medellín. El taller formativo integral en cor5poralidad y expresión. Patricia, 1994, mimeo. Universidad javeriana, cali.