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Ponencia |
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Resumen: Caractericemos en un principio dialéctico sujeto a
discusión en concepto de formación3: como un
proceso interior de desarrollo del hombre en tanto hombre en un devenir de su
estado natural, hacia la libertad; que se encuentra en constante desarrollo y
progresión, y que a su vez, permite crecer al individuo desde dentro hacia
fuera hasta trascenderlo a la generalidad concreta de una comunidad o de un
pueblo específico y que tiene como objetivo el desarrollo consciente de una
capacidad o de un talento que para este caso específico denominaremos saber
recreativo. Si la formación de la inteligencia creadora de las
personas que intervienen en la actividad recreativa se convierte en el
verdadero eje de una política de desarrollo conceptual tendremos que detenernos
sobre la pregunta ¿qué es una educación para la inteligencia creadora? A la que
no ocultaremos nuestra preferencia por aquel enfoque que reclama una pedagogía
dirigida a desarrollar las estructuras del pensamiento4
más allá de cualquier adiestramiento o aprendizaje de saberes particulares
estratégicos. Por esta razón se acentuará el punto de vista de algunos
analistas que se han ocupado de hacer explícito el sentido exacto de la
actividad reflexiva en la acción recreativa. A nuestro modo de ver, el
desarrollo de esta capacidad es el medio insustituible para formar una
inteligencia genuinamente creadora del recreador. 1.
Categorías de Formación1 1.1 Saber por
saber (o el desarrollo del
espíritu). Desde los griegos hasta la
actualidad, en La teoría de la Educación2, ha sido la constante, el considerar
que ella contribuye a ampliar el horizonte vital de la persona, a enriquecer su
experiencia y a y a moldear su mundo a
través del conocimiento y de la acción. La educación, así concebida, conduce a
que el ámbito de acción sea cada vez
más autónomo y con mayor sentido. Para los clásicos cualquier saber satisface de por sí la tendencia natural del entendimiento
a buscar un mejor ser y un mejor estar, vinculándose de esta manera con el
logro de una vida trascendente que incluye como medio y como fin la posesión
del conocimiento. En este sentido la educación libera porque el
espíritu, en su apropiación, se expande de manera inusitada. El conocimiento
tradicionalmente ha sido considerado como una vía para trascender la simple
apariencia dada por la individualidad y apropiarse de un aspecto mutable de la
realidad, al socializarse. El saber
por saber es apreciado y valorado como
un camino en el cual se develan las múltiples facetas de la realidad. Así, la
educación se fundamentaría sobre la dinámica del conocimiento considerado
originalmente como un adiestramiento de la persona y su fin último es el desarrollo del espíritu, que posee un valor
en sí mismo y que resulta esencial para que el ser humano comprenda como vivir
tanto individual como colectivamente. 1.2 Saber para
hacer (o el saber eficaz). En éste,
el conocimiento ya no se pone en tela de juicio bajo el predominio de la razón
instrumental. Más que saber, interesa saber hacer. En un mundo donde tanto el
ser como el saber están fragmentados. La defensa
de la educación para hacer, se hace, aludiendo a destrezas o competencias
intelectuales que debe poseer el individuo y para cuya adquisición pueden ser
útiles determinadas disciplinas. Así, el pensar eficazmente supondría por lo
menos cuatro conjuntos distintos de cualidades, esto es: a) Tener
pensamiento lógico,
aplicable a asuntos prácticos. Por ejemplo: el inducir, deducir, ser capaz de
analizar un problema y reconstruir sus elementos con la imaginación. b) Disponer de la capacidad para comunicar, para hablar y para escuchar, para leer y para escribir,
para conversar con transparencia. c) Tener idoneidad
para formular juicios relevantes, lo cual exige capacidad de relacionar la
teoría con la práctica, capacidad para pasar de lo abstracto a lo concreto. d) Poseer la capacidad para discriminar valores; es decir, poder distinguir conscientemente
entre unos postulados con pretensión de verdad y la categorización argumental
de las diferentes conceptualizaciones en sus diferentes contextos. Durante la última década se han multiplicado los
estudios sobre cómo pensamos y los programas para enseñar a pensar
metódicamente3. Las dudas
principales van en dos direcciones: ¿se puede enseñar a hacer sin la
mediación de mecanismos metodológicos asociados con un conjunto de disciplinas
o con determinados temas dentro de estas? ¿O existe una disciplina
particularmente orientada a formar en el hacer? Así la voluntad de saber que impulsa el acto de
pensar, termina por la aceptación voluntaria de la verdad: aceptación
voluntaria, o sea, opción ética. De suerte que el pensamiento racional implica una ética de búsqueda incesante y abierta,
de reconocimiento público y por
eso, la ética de la inteligencia genuinamente creadora, es una ética de respeto
y compromiso con lo colectivo (deber ser). CONCLUSIONES
De esta manera puede decirse que la educación para la recreación debe
ser una educación preocupada por el desarrollo del espíritu a través del conocimiento reflexivo, cualquiera que
sea la forma que éste adopte. No es por lo tanto, un problema de mayor o menor
información en la persona o de tipos de disciplinas por asimilar o de
aceptación pasiva de esquemas que se propongan desde el exterior, sino más
bien, de toda formación general “que desarrolle el intelecto en tantos modos
esenciales de pensamiento como sean posibles” y que lleva implícita una ética de la verdad. La formación del capital humano, constituye el vínculo central entre ciencia
y desarrollo. Con una formación de alto nivel y de calidad, se logra producir y
socializar el conocimiento, generando ventajas permanentes para un crecimiento
autosostenido y equitativo de la recreación en el largo plazo. La formación de recursos humanos sola, no es suficiente para promover el
conocimiento, la investigación y el desarrollo. Se requiere de bases
institucionales capaces de albergar esfuerzos de largo aliento; y estas
instituciones sólo tienen vida real cuando interactúan de modo sustantivo con
otros sectores y actores dentro de la sociedad. Ahora bien; el rasgo común característico de la ciencia y de la
tecnología contemporáneas, es la presencia
colectiva de un número cada vez mayor de individuos afiliados a
instituciones del conocimiento y/o a redes multidisciplinarias conformadas para
contestar preguntas o resolver problemas específicos de carácter teórico o
aplicado4. La estabilidad de este proceso en el largo plazo está garantizado por la
capacidad de reproducción, consolidación y ampliación de la comunidad
científica; y es aquí donde el acompañamiento formativo del talento humano
juega un papel fundamental. El Proyecto de saber (por saber,
para hacer, para reflexionar) Cada investigación, cada grupo de investigadores y cada entidad dedicada
a la ciencia o a la tecnología, tiene un campo, línea o pregunta de indagación
específica, un método más o menos propio y una intencionalidad final. Este
paradigma tiene efectos decisivos sobre el tipo de prácticas y sobre los
efectos resultantes. Para el caso de la recreación, la claridad del paradigma
formativo, define para cada caso en particular, el mejoramiento de la calidad
de vida (individual y social), el desarrollo sostenible y los impactos sobre el
espacio, entre otros. SINTESIS GRAFICA
En formación: ¿Dónde está usted y a dónde quiere llegar? FORMACION DEL TALENTO HUMANO EN RECREACION
BIBLIOGRAFIA
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Universidad de Pamplona, Pamplona, 1999 |
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3
OROZCO, Luis Enrique. La Formación
Integral. Mito y realidad. Uniandes. Santa fe de Bogotá 1999.
4
"La identificación de los mecanismos cerebrales subyacentes a una función
para establecer la relación entre las formas simples y complejas de lo que
parecía ser la misma conducta: y lo que es más importante la especificación del
contexto social." Vygotski. Lev. El desarrollo de los procesos
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1 GOMEZ BUENDIA, Hernando. La Educación. La
Agenda del Siglo XXI. Hacia un Desarrollo Humano.
2 Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, PNUD. TM. Editores, 1998
3 NOVAK, José / GOWIN, Bob. Aprendiendo
a aprender. De Martínez Roca. España, 1988
CYGOTSKI, Lev. El Desarrollo de los procesos psicológicos Superiores. De Grijalbo.
Barcelona, 1996
4 GOMEZ BUENDIA, Hernando. Colombia en Búsqueda de Jóvenes talentos para la Investigación. Páginas 343-347