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Documento:

LA ANIMACIÓN CULTURAL EN EL BRASIL:
UN PANORAMA

Autor:

Prof. Dr. VICTOR ANDRADE DE MELO
Universidade Federal do Rio de Janeiro. Brasíl.

Origen:

VIII Congreso Nacional de Recreación
Vicepresidencia de la República / Coldeportes / FUNLIBRE
27 al 29 de Mayo de 2004. Bogotá, D.C., COLOMBIA.

 

 

 

 

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RESUMEN

Este artículo tiene por objetivo mostrar el recorrido histórico de la animación cultural en el Brasil, desde los diálogos teóricos establecidos al respecto y las experiencias de intervención llevadas a cabo. Con ello, busca identificar los principales desafíos para la profundización en las discusiones sobre la animación cultural. Finalmente concluye con que las temáticas del ocio y de la animación cultural en los últimos 20 años se han tornado cada vez más una preocupación, así como avanzan las iniciativas para la reflexión teórica de la materia y el número de experiencias concretas de intervención. Se puede decir además, que son enormes los desafíos por venir y muchas las acciones y tareas a encaminar para volver cualitatívamente superiores nuestra comprensión y nuestra capacidad de intervención. Se sugiere que para el Brasil, una de las dimensiones importantes en este proceso de construcción es el contacto con las experiencias desarrolladas en otros países, tanto de América Latina como de Europa. Congresos como este son fundamentales para contribuir a nuestro avance y esperamos que sea un paso concreto en lo que se refiere al establecimiento de una red eficiente de colaboración.

 

En el Brasil, las primeras iniciativas de intervención relacionadas a la animación cultural parten de las preocupaciones por el ocio que tiene la población de las grandes ciudades, cuyas primeras manifestaciones suceden en el último cuarto del siglo XIX. Tales preocupaciones pueden comprenderse en el contexto de dos eventos históricos. Uno es el surgimiento de las primeras organizaciones obreras, donde entre sus reivindicaciones pioneras estaba la reducción de la jornada de trabajo. Desde las primeras huelgas, los trabajadores pasaron a luchar por mayor tiempo libre del trabajo, a la manera de lo que ocurría y ocurriría en Europa. La verdad es, que el contexto creciente de industrialización paulatinamente introduce al país en un movimiento semejante al del continente europeo.

Además que el propio contexto de la modernización de la sociedad brasilera, observable desde mediados del siglo XIX, contribuirá a darle importancia, para las ciudades en crecimiento, a los momentos de la vida festiva. Podemos identificar una búsqueda paulatina de los espacios públicos y una organización creciente del mercado de diversiones, inicialmente con el teatro y posteriormente con el deporte y el cine. Algo similar a aquello que ocurriera en Europa durante el periodo conocido como Belle Époque[1].

En aquel momento, el ocio no era en todo caso todavía comprendido como un campo académico y de intervención profesional. Tales perspectivas solamente se desarrollarían a partir de la década de 1920, cuando algunos profesionales, influenciados por la experiencia norteamericana y europea, comienzan a preocuparse con mayor profundidad y a proponer estrategias para una mejor organización de los espacios de ocio en algunas ciudades, notablemente en Porto Alegre (dirigidas por Frederico Gaelzer), en São Paulo (implementadas por Nicanor Miranda), y un poco más tarde en Río de Janeiro (con el Servicio de Recreación Obrera, dirigido por Arnaldo Sussekind)[2]. Esas experiencias delinean los inicios de la animación cultural en tierras brasileras.

Las primeras “Plazas de Deporte” y “Centros de Recreos” surgieron en la transición de las décadas de los 20 y los 30 del siglo XX, en el contexto del control de los espacios públicos de las ciudades que fue llevado a cabo, proceso que venía en desarrollo desde el fin del siglo XIX. En aquel momento, las actividades “recreativas” eran entendidas como maneras de mantener la salud y recuperar la fuerza de trabajo, dimensiones importantes para un país que se industrializaba y sentía los impactos del proceso, principalmente en la organización de las ciudades que crecían rápidamente y de forma desordenada. No por casualidad hubo una fuerte acogida y una gran oferta de actividades físicas, considerándose lo más adecuado para los propósitos de la época.

En el Brasil, los autores pioneros de las reflexiones sobre animación cultural (entendida en aquel momento como “recreación”), la entendían como una buena solución para minimizar los problemas desencadenados por la modernidad, pudiendo intervenir en la salud y en la higiene de los habitantes. Eran críticos con relación a las enfermedades sociales, pero no con relación a las injusticias sociales que las ocasionaban, bastándoles administrar un remedio eficaz que “enmascarase” los síntomas: las “actividades recreativas”. Una visión, en últimas, funcionalista, de adecuación, no para la superación efectiva del problema.

Siendo así, rápidamente se estableció un fuerte vínculo con el profesional en Educación Física, visto como aquel que poseía la formación más adecuada para actuar en el campo de la “Recreación”, que por entonces se estructuraba. No es entonces por casualidad que durante muchos años este fuese el profesional que comúnmente actuara en el campo del ocio, una dimensión de acción todavía usual en nuestros días y fácilmente identificable por la presencia constante de disciplinas relacionadas con la práctica en prácticamente todos los cursos de formación profesional del área de Educación Física[3].

Vale la pena destacar que en ese momento también pasamos a convivir con dos nomenclaturas: “recreación” (una influencia norte-americana) e “ocio” (“lazer” en portugués) (una influencia europea). Esta doble definición persiste hasta nuestros días, normalmente siendo utilizada, el primer término para designar el conjunto de actividades y el segundo para abordar el fenómeno social. Curiosamente, la utilización del término y del concepto de animación cultural es todavía, en nuestro país, reciente y carente de estudios y comprensiones más profundas.

El problema está en que históricamente fue construida una restricción del término “recreación” en torno a un conjunto de actividades (juegos, diversiones, etc.), empobreciendo la comprensión del fenómeno del ocio y restringiendo las posibilidades de intervención pedagógica de la animación cultural a un simple ofrecimiento, sin pretensiones, de tareas para pasar el tiempo. Solamente en los últimos 20 años tornose más común el criticar tal restricción y frecuentes otras estrategias de intervención que amplíen el sentido pedagógico de la animación cultural.

En aquel momento histórico (décadas de 1920 y 1930), otro campo de intervención mostró entonces sus preocupaciones con las “actividades recreativas”: el primer segmento escolar, aquel que abarca los niños menores que entran al colegio, una vez más se estableció un fuerte vínculo con la Educación Física.

A partir de aquel instante comienzan a verse de manera enfática las actividades de “recreación” como las más adecuadas para la Educación Física de los niños menores, una preocupación que ya existía en las Escuelas Normales, desde el siglo XIX. Veamos una vez más cómo en realidad se referían con ello a juegos y diversiones, confundiéndolos con aquello implementado en los parques y en las plazas.

Es con el desarrollo de las preocupaciones por la animación cultural (en el Brasil restringidas a la cuestión de la “recreación”), que comenzaron a surgir disciplinas específicas, en los cursos de pregrado en Educación Física, y los primeros libros sobre el asunto, tentativas pioneras por teorizar y constituir un campo académico más sólido. En las décadas de los 40 y 50 estos libros estaban en general colmados de juegos, una práctica que persiste hasta nuestros días, o de tentativas de teorización en relación con la psicología. Surgen también los primeros cursos de profundización y extensión, lo cual demuestra cómo aumentan las preocupaciones por un abordaje profesional, siendo el foco primordial de reflexiones.

En ese recorrido podemos identificar algunos problemas que de alguna forma todavía persisten hoy: a) una perspectiva de comprensión de las actividades de ocio/animación cultural como remedio y corrección de los problemas de la sociedad “moderna”; b) en función del contexto social y del origen de la formación de muchos de los profesionales (Educación Física), una valorización excesiva de las actividades físicas, cuando el campo del ocio/animación cultural es por cierto mucho más amplio; c) la no consideración de las diferencias que existen entre las actividades para ser aplicadas en la escuela y fuera de ella, notoriamente a partir de la adopción de la noción de “recreación”; d) una mayor importancia al simple hecho de enunciar las actividades y por el contrario poca comprensión acerca de la importancia de las referencias teóricas que permiten llevar a cabo una intervención cualitativamente superior[4].

Es solo al final de la década de 1960 y en el transcurso de la década de 1970 que las discusiones sobre ocio y animación cultural se amplían y tornan más frecuentes, tanto en las instituciones académicas como en el ámbito de las organizaciones gubernamentales. El ocio comienza a ser considerado un fenómeno social de gran importancia y paulatinamente a ser encarado como un derecho social, como cualquier otro. Además, las experiencias de Educación Popular, comunes a partir de aquel momento, acaban por evidenciar los límites de las consideraciones anteriores y a exigir una nueva postura frente a la animación cultural.

En el ámbito de las universidades se organizan grupos de investigación, eventos científicos, se escriben artículos y libros sobre la temática, desde diferentes áreas de conocimiento (entre las cuales se pueden destacar las iniciativas desde las Ciencias Sociales, la Psicología, la Comunicación Social y la Educación Física). Hay en común entre esas diferentes reflexiones, la comprensión de la característica multidisciplinar de la temática.

Además de ello, se debe destacar la tendencia de tratar el asunto de forma más crítica. Esto es, no se trata ya de ofrecer un conjunto de actividades para simplemente pasar el tiempo, lo que acaba contribuyendo a la alineación del individuo ante el orden social. Se trata de percibir que tenemos una poderosa herramienta de intervención para la búsqueda de la construcción de un nuevo orden social, más fraterno e más justo.

En las instancias del gobierno, vemos surgir las primeras iniciativas para la elaboración más estructurada de políticas públicas, así sea todavía de manera tímida y muchas veces perpetuando determinadas imprecisiones conceptuales, como su disociación del forum de la cultura y su vínculo directo con los lineamientos del deporte. Esto sin hablar del hecho que las secretarías ligadas con la temática normalmente reciben menos recursos, como si todavía persistiese una rígida jerarquía de las necesidades humanas. Curiosamente entre gobiernos conservadores y progresistas vemos equívocos en las políticas públicas relacionadas al ocio y a la animación cultural, aunque sea en el campo de la izquierda donde encontramos los mayores avances y perspectivas de intervención

En las décadas de 1980 y 1990, además de la continuidad de la organización del campo académico y del perfeccionamiento de las experiencias de intervención en animación cultural, vemos el delineamiento definitivo en el Brasil, aunque todavía embrionario, de iniciativas para la organización de una “industria del ocio y el entretenimiento”, como ya sucedía en otros países del mundo. Notoriamente podemos identificar el incremento de las preocupaciones con el turismo, la consolidación del deporte como poderoso producto de negocios, el fortalecimiento del mercado cultural ligado a las diversas manifestaciones artísticas, el aumento del poderío de los medios de comunicación, el rápido (aunque desordenado) incremento del mercado de los parques temáticos.

En lo referente a los museos, cines, teatros y todo equipamento artístico, vemos que en el Brasil también crece la profesionalización de su administración y la organización de grandes eventos, siendo cada vez mayor la preocupación económica por dicho mercado. Es importante también destacar que el Brasil ya es reconocido como parte del gran mercado internacional de cultura, habiendo llamado la atención de conglomerados multinacionales que paulatinamente se han instalado en el país.

Se estima que la industria cultural brasilera ha movilizado en el año de 1998 aproximadamente R$ 6,5 billones (cerca del 1% del Producto Interno Bruto) y que en el 2000 más de 2500 empresas invirtieron en cultura. Solamente en el Estado do Río de Janeiro, tal sector movilizó 3,8 % del producto interno bruto (PIB), habiendo movilizado, en 1999, R$ 5,1 billones, recogiendo más ICMS (impuesto sobre circulación de mercadurías) que las industrias tradicionales como la de química y la de alimentos. No es de sorprender entonces, el resultado de una consulta de la Target Pesquisas, indicando que entre 1983 y 1997 prácticamente se dobló, en todas las clases (A,B,C e D), la franja de presupuesto destinada al consumo de productos del ocio/entretenimiento.

La cuestión está en que ese mercado y esas oportunidades se han desarrollado de manera bastante selectiva, solamente accesible en su plenitud a una pequeña porción de la población. El desafío mayor parece ser conformar estrategias que permitan y estimulen a los estratos excluidos de la población brasilera a tener acceso a tales bienes culturales, uno de los desafíos mayores y más apremiantes para pensar en la animación cultural en el Brasil[5].

¿Cómo se delinea hoy, en nuestro país, el campo de iniciativas para el ocio y la animación cultural? Podemos trazar un panorama a partir de sus elementos constitutivos. En lo referente a grupos de investigación, en los últimos 10 años se estructuraron mejor y como actores colectivas que se dedican al estudio de diversos aspectos ligados al ocio y a la animación cultural en la sociedad. Hasta el momento, tenemos cerca de 50 grupos registrados en el Consejo Nacional de Pesquisa (CNPq), involucrando 305 investigadores de los más diferentes niveles (desde académicos hasta doctores), siendo que 37 están organizados en instituciones públicas y los 14 restantes en instituciones privadas.

Si analizamos su distribución por regiones brasileras, veremos que la concentración está en las regiones del Sudeste y el Sur: 78% del total (54% en la primera y 24% en la segunda). Los otros grupos están distribuidos con un orden del 18% en el Nordeste y el 2% tanto para la región Centro-Oeste como para la región Norte. Percibimos una gran concentración de investigaciones en las regiones más ricas del país, siendo un desafío difundir los estudios en aquellas regiones menos desarrolladas económicamente.

Podemos también identificar que más de la mitad de los grupos están en las facultades o los departamentos de Educación Física. Otra parte significativa está organizada en las facultades de Pedagogía (en muchos casos también liderados por profesionales oriundos de la Educación Física) y en departamentos de Antropología. En cada una de estas áreas fueron identificados 5 grupos. Ya en las áreas de Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Administración, Economía y Turismo encontramos 3 grupos, en cada una de ellas. Finalmente, existen también grupos en las áreas de Urbanismo y Arquitectura, Psicología y Medicina[6].

Me gustaría resaltar que en el registro de cada grupo, el coordinador indica palabras-claves que identifican su organización. Fue posible percibir que en realidad, para algunos de estos grupos la temática del ocio no es la de principal interés, pero sí ocasionalmente discutida. Igualmente en las líneas de investigación de algunos grupos no fue posible encontrar referencias explícitas al tema. 

La verdad es que tenemos en el Brasil cerca de 15 grupos específica y exclusivamente organizados para estudiar, investigar e intervenir el campo del ocio y la animación cultural. Un número todavía pequeño si consideramos la importancia que la temática posee y si tomamos en cuenta que ya existen muchas estrategias de intervención en desarrollo, notoriamente en comunidades de baja renta. La animación cultural ha sido señalada como una de las principales herramientas de intervención social y experiencias bastante interesantes han sido implementadas, pero todavía  carecemos de un número mayor de estudios.

En lo que se refiere a asociaciones científicas, no poseemos en el Brasil, alguna específica y exclusivamente dedicada al ocio y/o animación cultural. Sin embargo, en el ámbito del Colegio Brasilero de Ciencias del Deporte (CBCE), entidad científica que congrega interesados en discutir la Educación Física y el Deporte, está organizado un grupo de trabajo temático (GTT) para tratar tales asuntos. El CBCE organiza congresos nacionales cada dos años y periódicamente congresos regionales/estatales, siempre con la participación activa del GTT del ocio. La temática es también frecuentemente abordada en el periódico científico de aquella entidad: la Revista Brasilera de Ciencias del Deporte.

Por otra parte, la temática se discute constantemente dentro de las iniciativas de la Asociación Brasilera de Licenciados en Turismo (ABBT) que también organiza periódicamente eventos científicos, como el Congreso Brasilero de Licenciados en Turismo; así como dentro de las iniciativas presentadas por asociaciones de otras áreas de conocimiento (lo cual no es de sorprenderse, pues estamos hablando de temas multidisciplinarios).

En lo que se refiere a eventos científicos específicos, tenemos en el país dos encuentros regulares: a) el Encuentro Nacional de Recreación y Ocio (ENAREL), realizado anualmente, este año en su 15a edición; b) el Seminario Ocio (Lazer) en Debate, también anual, este año en su 4a edición. Es posible observar que tenemos un número pequeño de encuentros específicos sobre la temática, sin embargo, como sucede con otras iniciativas, la animación cultural también se discute eventualmente como un asunto más dentro de los eventos científicos de otras áreas de conocimiento.

Pensando en el tema de la publicación y la difusión de investigaciones y experiencias relacionadas a estos asuntos, podemos identificar artículos publicados en muy diversos periódicos, de muy diferentes áreas de conocimiento. En todo caso, el “Licere” es el único periódico específico publicado en Brasil, editado desde hace cinco años por el Centro de Estudios del Lazer de la Escuela de Educación Física de la Universidad Federal de Minas Gerais.

Ya en lo que se refiere a la formación profesional, tenemos muchas iniciativas organizadas en el país. Existen varios cursos libres ofrecidos por diversas entidades y/o en eventos específicos, pero no siempre la calidad de las iniciativas es garantizada. Por la tradición que le caracteriza, por la búsqueda de calidad y por su organización, juzgamos que la entidad que mejor ha conseguido alcanzar el objetivo de una buena formación del profesional del ocio es el Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial (SENAC), notoriamente en la ciudad de São Paulo. Esta institución ofrece cursos de formación de Técnicos y de Monitores del Ocio.

Existen también dos cursos de nivel superior específicamente dedicados a la preparación del profesional en ocio y animación cultural. Son iniciativas todavía recientes, organizadas en la Facultad Anhembi-Morumbi (São Paulo) y la Universidad del Valle de Itajaí (Univali – Santa Catarina).

Gran parte de los profesionales del ocio y la animación cultural continúa siendo formada en el ámbito de otros cursos de pregrado, notoriamente en las facultades de Educación Física y Turismo, donde existen disciplinas específicas ligadas al asunto. Vale la pena también destacar que en algunas facultades de Educación Física se ofrece una profundización específica para el ocio, normalmente a partir del tercer año de estudios.

En cuanto a los estudios de posgrado, a nivel de maestría y doctorado, el asunto ha sido abordado en programas que provienen de las más diversas áreas (Educación Física, Psicología, Comunicación, Educación, Ciencias Sociales, Turismo, entre otras). En el ámbito de la Educación Física, se destaca el programa de la Universidad Estadual de Campinas (única facultad que posee un departamento de “Estudios del Lazer (Ocio)”).

         En el caso de las especializaciones (posgrado lato sensu), encontramos un cuadro semejante al de los pregrados. La temática se trata en algunos cursos del área de Educación Física y Turismo, por medio de las propias disciplinas o con el estímulo de la producción de monografías. Existen pocos cursos completamente dedicados a la formación del profesional del ocio. Entre ellos, se destaca el Curso de Especialización en Ocio, promovido y ofrecido por el Centro de Estudios del Ocio de la Escuela de Educación Física de la Universidad Federal de Minas Gerais, el único ofrecido con regularidad, ahora en su sexta promoción. Por allí pasaron muchos de los profesionales que hoy actúan como animadores culturales y/o como investigadores en el área.

         Existen también los cursos de especialización en el formato MBA (Master Business Administration), cujo objetivo pronunciado es la formación del administrador y del gestor de negocios. En este caso, destacamos la acción de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), donde encontramos el MBA en Turismo, Hotelería y Entretenimiento, compuesto por 18 disciplinas. Es un curso “con vista a la preparación de profesionales altamente calificados, por medio del desarrollo, la profundización y la actualización de sus conocimientos en turismo, hotelería, transporte, entretenimiento e ocio”. Tiene como perfiles aplicantes a los profesionales de nivel superior y a tecnólogos, interesados en la especialización en administración para el desarrollo de su carrera o para la gestión de su propia empresa. El MBA en Turismo, Hotelería y Entretenimiento se ofrece también en otras instituciones, como por ejemplo, para el caso de Río de Janeiro, la Universidad Cândido Mendes.

Además, en las áreas relacionadas con las artes (música, cine, artes plásticas) si no se percibe comúnmente una discusión específica acerca del ocio y la animación cultural, podemos al menos identificar preocupaciones por la preparación del profesional que servirá como intermediario entre el gran público y las obras, tema más complejo en el contexto de la contemporaneidad: el profesor de educación artística, el mediador cultural o monitor de exposiciones, que también actúan como animadores culturales.

Todas estas importantes iniciativas de formación, basadas en puntos de vista y visiones del mundo diversas, procuran afrontar los caminos, los desafíos, los límites y las perspectivas para que sea posible preparar al animador cultural que actuará en muy diversos ámbitos de intervención. En todo caso, nos vemos forzados a admitir que: a) todavía estamos lejos de componer un cuadro seguro de reflexiones en relación a la buena calidad de la formación; b) gran parte de los profesionales del ocio activos en el mercado no tuvieron acceso a tales pensamientos y todavía actúan de forma a lo mínimo simplista, por no decir equivocada.

Algunos factores, por cierto, dificultan la implementación de una formación de mejor calidad del profesional de la Animación Cultural[7], entre ellas:

a) la tradición histórica, que muchas veces todavía confunde la actuación en el ámbito del ocio y de la animación cultural, con el simple ofrecimiento de una serie de actividades. Por eso es común encontrarnos cursos y libros que no hacen nada más que presentar un repertorio de juegos y diversiones, sin una discusión teórica más consistente. En algunos lugares podemos decir que este es todavía el pensamiento hegemónico;

 b) la creencia de que trabajar en el ámbito de la animación cultural es simple y que cualquiera puede actuar, basta con tener algunas características de personalidad (ser divertido, tener carisma) y saber muchos juegos;

c) las características multifacéticas del mercado de acción profesional. Imaginémonos la dificultad de formar un profesional que pueda actuar en los más dispares puestos de trabajo.

c) el carácter no disciplinario de la temática donde al final diversas áreas de formación están relacionadas con las acciones del profesional: Educación Física, Danza, Artes Plásticas, Música, Teatro, Cine, Psicología, Sociología, Comunicación Social, Administración, Turismo, entre otras;

d) la desvalorización del profesional, no existiendo todavía ninguna reglamentación más explícita relacionada con la jornada de trabajo, salario, condiciones de actuación, etc.;

e) el perfil exigido del profesional, complejo en función de la peculiaridad del campo de acción.

¿Cuáles son las prácticas y cuál el campo de trabajo del animador cultural? Como ya se ha dicho, en el Brasil las discusiones sobre la animación cultural son recientes y encontramos muy diversas denominaciones en los más diversos espacios de acción. Son comunes el uso indiscriminado de denominaciones como: recreador, profesor, mediador, agente cultural, entre otras.

El campo de trabajo es bastante extenso y está en incremento: en clubes, rutas de recreo, colonias de ferias, hospitales, empresas, fiestas infantiles, acampamentos, proyectos gubernamentales (normalmente comunitarios), museos y centros culturales, proyectos en comunidades (hoy en día la animación cultural es una de las principales estrategias de intervención en comunidades de baja renta), pudiendo actuar ya sea directamente animando al público en cuestión o como gestor/administrador de actividades, entre otras.

 Muchas entidades privadas ofrecen programas de animación cultural. Entre estas, se destaca, por sus preocupaciones teóricas, así como por la calidad de su intervención, el Servicio Social de Comercio (SESC) y el Servicio Social de la Industria (SESI), que poseen una larga tradición de estar involucrados en el tema y una gran red de instalaciones en todos los estados brasileros. Ambas son entidades patronales, mantenidas por un impuesto recogido de los empresarios del comercio y de la industria, actuantes desde la década del cuarenta. En ciertos lugares y en ciertos momentos históricos, tales entidades llegaron a substituir la acción de los poderes públicos.

Es importante destacar que en nuestro país pocas son también las discusiones relacionadas con la animación cultural en el ámbito de las escuelas, las que todavía se restringen en su mayoría a una formación clásica. La animación cultural, sea cual fuera el lugar en que la observamos, ha sido normalmente identificada como estrategia de intervención en el ámbito no-escolar y/o en el ámbito del ocio.

En fin, este es el cuadro que se presenta en el Brasil. Las temáticas ocio y animación cultural en los últimos 20 años se han tornado cada vez más una preocupación y avanzan las iniciativas para la reflexión teórica sobre el asunto como el número de experiencias concretas de intervención. Pero todavía son enormes los desafíos a ser encarados y muchas las acciones y las tareas a ser encaminadas para tornar cualitativamente superior nuestra comprensión y nuestra capacidad de intervención.

Una de las dimensiones importantes en ese proceso de desarrollo es por cierto el contacto con experiencias en desarrollo en otros países, tanto de América Latina como de Europa. Congresos como este son fundamentales para contribuir en nuestro avance y esperamos que sea un paso concreto hacia el establecimiento de una red eficiente de colaboración.

 

 

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[1] . Mayores informaciones en: NEEDELL, Jeffrey D. Belle Époque tropical. São Paulo: Companhia das Letras, 1993;  e MELO, Victor Andrade de. Cidade Sportiva. Rio de Janeiro, Relume-Dumará, 2001.

[2] . Mayores informaciones en el estudio: WERNECK, Christianne Luce Gomes. Significados de recreação e lazer no Brasil: reflexões a partir da análise de experiências institucionais (1926-1964). Belo Horizonte: UFMG, 2003. Tesis de Doctorado.

[3] . Mayores informaciones en: MELO, Victor Andrade. Lazer e Educação Física: problemas historicamente construídos, saídas possíveis – um enfoque na questão da formação. In: WERNECK, Christianne Luce Gomes. Lazer e Educação Física. Belo Horizonte: Autêntica, 2003.

[4] . Mayores informaciones en el estudio: MELO, Victor Andrade de; FONSECA, Ingrid Ferreira. El profesor de Educación Física y su actuación en el area del tiempo libre: relaciones históricas y problemas contemporáneos. Revista Nexo, Montevidéo, n.171, 1997.

[5] .  Mayores informaciones en el estudio: MELO, Victor Andrade de  Lazer e Minorias Sociais. São Paulo: Ibrasa, 2003.

[6] . Mayor información, en el estudio: MELO. Victor Andrade de; ALVES JUNIOR, Edmundo de Drummond. Uma introdução aos estudos do lazer. São Paulo: Manoele, 2003.

[7] . MELO. Victor Andrade de; ALVES JUNIOR, Edmundo de Drummond. Uma introdução aos estudos do lazer. São Paulo: Manole, 2003.