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Documento:

CREACIÓN DE ESCENARIOS PARA EL DESARROLLO HUMANO DESDE LA RECREACIÓN:

Como pasar del Discurso a la Práctica

Autor:

Esperanza Osorio Correa.
Directora Ejecutiva Nacional de FUNLIBRE

Origen:

IX Congreso Nacional de Recreación
Coldeportes / FUNLIBRE
14 al 17 de Septiembre de 2006. Bogotá, D.C., COLOMBIA.

 

 

 

 

 

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Ponencia

 

 

Introducción:

Pasar del discurso a la práctica: Ese es el desafío propuesto. La hipótesis central es que la “recreación puede ser mediadora en la creación de escenarios para el desarrollo humano”, afirmación como producto de reflexiones individuales y colectivas y resultado igualmente del posicionamiento que se ha dado en la última década al paradigma de desarrollo humano.

A partir de este planteamiento, se ha hecho un esfuerzo sostenido para construir y validar un marco de referencia flexible desde lo conceptual, político, ético, y técnico, que permita trascender la teoría y favorecer la ampliación de opciones humanas.

El sector de la recreación en Colombia en los últimos años ha pretendido trascender su discusión sobre las categorías conceptuales que típicamente le son más cercanas como son el juego, la lúdica, el arte, la pedagogía, sólo por mencionar algunos aspectos, que si bien han producido un amplio cuerpo de conocimientos, han dejado un poco subordinada la discusión sobre su dimensión política y la necesidad de encontrarle su lugar en los procesos de desarrollo y construcción de sociedad y nación.

Dadas estas circunstancias el desafío de posicionar la recreación en muy diversos ámbitos y promover la inversión en la misma, demanda sacarla de su posición de subordinación política, académica, científica y ponerla al nivel que le corresponde como derecho fundamental.

Esto implica primero, hacerse las preguntas desde la recreación misma en su relación con otras áreas y segundo, agendarla como un tema serio que debe ser analizado, argumentado y vinculado a la agenda sobre el desarrollo desde todos los sectores.

En este trabajo se pretenden establecer estas vinculaciones tomando como punto de partida el desarrollo humano con enfoque de derechos y con un eje central sobre el empoderamiento y las vías a través de las cuales la recreación puede realmente contribuir a mediar procesos de desarrollo.

 

1.        Desarrollo humano, enfoque de derechos y empoderamiento:

 

Concretar a través de proyectos específicos de recreación alternativas de desarrollo para las personas significa hacer el esfuerzo intencionado de estructurar respuestas y crear condiciones para la vivencia cotidiana de la misma.

Los beneficios psicológicos, sociales, ambientales, comunitarios, económicos en lo individual y colectivo, sus posibilidades a nivel de prevención, intervención y mantenimiento de condiciones que favorezcan el desarrollo individual y colectivo, es lo que permite, entre otros aspectos, hablar de las posibilidades que ofrece en la mediación de procesos de desarrollo humano.

La definición del paradigma de desarrollo humano planteado por Mahbub, UL; Haq, y Streeten, plantea que:

“El propósito básico del desarrollo humano es ampliar las opciones de las personas. En principio estas opciones pueden ser infinitas y cambiar a lo largo del tiempo. Por lo general, las personas valoran logros que no aparecen del todo, o por lo menos inmediatamente, en cifras de ingreso o crecimiento: mayor acceso al conocimiento, mejor nutrición y servicios de salud, medios de vida más seguros, seguridad frente a crímenes y violencia física, un tiempo libre más satisfactorio, libertades políticas y culturales y un sentido de participación en actividades comunitarias. El objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas disfrutar de una vida larga, saludable y llena de creatividad” p.14

Este paradigma se diferencia de otros en la medida que abarca la ampliación de opciones humanas; en este caso en ingreso se considera una dimensión del paradigma pero no el único, abarca otras como las sociales, culturales y políticas.

Ahora, bien para muchos puede ser una utopía difícilmente realizable hablar de un desarrollo humano que bajo condiciones de igualdad e equidad le lleguen a la gente en concreto. Se reconoce, por una parte, la necesidad de trascender la priorización sobre el ingreso, la salud y la educación como capacidades base para el desarrollo y ampliarlo a otros indicadores que afecten las causas estructurales de la pobreza.

Bajo el espectro de la reconceptualización de las Políticas Sociales, la pobreza es concebida como un fenómeno heterogéneo y multidimensional, conceptualizado en diferentes niveles de abstracción: teorías generales sobre la sociedad, propuestas de análisis e interpretación de realidades específicas, políticas y programas dirigidos hacia los pobres; debiendo anotar, que en cada uno de estos casos se han propuesto definiciones que representan distintos enfoques, perspectivas e intereses, cuyos aportes son innegables con relación al conocimiento de la pobreza y la explicación de las diferencias sociales. En este sentido, vale recordar la definición de pobreza propuesta por la CEPAL en su estudio sobre la pobreza en América Latina en los años setenta: “Síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizás la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de las del resto de la sociedad”.

“La pobreza es entonces una situación en la cual la persona no está en condiciones de satisfacer sus necesidades vitales, no solo en términos de sobrevivencia física (alimentación, salud y vivienda), sino también en términos de su desarrollo como persona, inserción social, política, identidad, sentido de pertenencia, acceso a la formación, y la información, etc.. La incomprensión de esta complejidad del problema explica el predominio de políticas asistenciales en materia social que han prevalecido de tiempo atrás en las estrategias de combate contra la pobreza. La mayor parte de estas políticas se concretan en forma importante en transferencias que apuntan a resolver transitoriamente condiciones de supervivencia física, pero no llegan a remover los obstáculos que impiden el desarrollo integral de las personas”. CORREDOR, Consuelo. ¿Es la Pobreza un Problema de Exclusión?. Implicaciones de Política. Mimeo. Santafé de Bogotá, 1998. Pág. 6.

Por otra parte, la expansión del ingreso y de las opciones humanas puede fracasar o tener éxito de acuerdo a “las prioridades nacionales elegidas por la sociedad o por quienes gobiernan: propósitos militares o sociales, un modelo de desarrollo elitista o igualitario, autoritarismo político o democracia política, una economía imperante, o un desarrollo participativo”

Así, bajo la premisa que el desarrollo humano es un paradigma que debe ser contextualizado a la historia, cultura, condiciones y recursos de cada país, a partir incluso de la resignificación que le damos a las dimensiones e indicadores que lo concretan, se plantea que éste es posible y que todos los sectores de la vida social pueden contribuir a él.

Muchas opciones humanas pueden extenderse más allá del bienestar económico. La educación, la salud, un medioambiente limpio, la libertad política y los simples placeres cotidianos no dependen exclusivamente o en gran medida del ingreso.

Acuerdos en el paradigma del desarrollo humano[i]:

·         El desarrollo debe poner a las personas en el centro de su preocupación.

·         El propósito del desarrollo es ampliar todas las opciones humanas, no sólo el ingreso.

·         El paradigma del desarrollo humano se preocupa tanto por desarrollar capacidades humanas (a través de invertir en las personas) como por usar completamente aquellas capacidades humanas (a través de un marco que permita el crecimiento y el empleo).

·         El desarrollo humano posee cuatro pilares fundamentales: igualdad, sustentabilidad, productividad y empoderamiento. Considera el crecimiento económico como esencial, pero enfatiza la necesidad de prestar atención a su calidad y distribución: Analiza detalladamente su vínculo con las vidas de las personas y cuestiona sus su sustentabilidad a largo plazo. El paradigma del desarrollo humano establece los fines del desarrollo y analiza las opciones más sensibles para lograr dichos fines.

El Programa de las Naciones Unidades – PNUD,  plantea que el desarrollo humano es el “proceso de ampliación de las opciones de la gente, aumentando las funciones y capacidades humanas. De esta manera el desarrollo humano refleja además los resultados de esas funciones y capacidades en cuanto se relacionan con los seres humanos. Representa un proceso a la vez que un fin. En todos los niveles del desarrollo las tres capacidades esenciales consisten en que la gente viva una vida larga y saludable, tenga conocimientos y acceso a recursos necesarios para un nivel de vida decente” [ii]

Pero el ámbito del desarrollo humano va mucho más allá: otras esferas de opciones que la gente considera en alta medida incluyen la participación, la seguridad, la sostenibilidad, las garantías de los derechos humanos, todas necesarias para gozar de respeto por sí mismo, potenciación y una sensación de pertenecer a una comunidad.

Sin embargo es importante anotar que cualquier concepto o teoría del desarrollo que se asuma debe someterse a una mirada crítica y bajo de un principio de flexibilización de las condiciones particulares de cada país. Un tema de tanto alcance como los indicadores de desarrollo no puede inscribirse únicamente dentro de modelos estandarizados que no necesariamente miden las diferencias para cada contexto.

La insuficiencia en los alcances del modelo de desarrollo humano planteado en las últimas décadas se ha venido fortaleciendo. Uno de los aspectos que lo han facilitado es la inclusión tanto del concepto de sostenibilidad como del enfoque de derechos en el paradigma.

El PNUD publicó en 1998 un documento estratégico sobre el enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos llamado “Integrando los Derechos Humanos al Desarrollo Humano Sostenible”[iii]. El punto de partida es el desarrollo humano sostenible, cuyo objetivo es expandir las oportunidades de todas las personas sin discriminación, incluyendo las generaciones presentes y futuras, y protegiendo al mismo tiempo el medioambiente.

Las estrategias de desarrollo propuestas por este enfoque son la eliminación de la pobreza, la promoción de los derechos humanos y la creación de igualdad de oportunidades a través del buen gobierno. Incluir la dimensión política del desarrollo permitió la creación de una perspectiva conjunta entre teóricos y activistas del desarrollo y de los derechos humanos y establecer una definición de desarrollo que sintetiza los derechos humanos universales y el derecho al desarrollo.

Como tela de fondo para el disfrute y garantías de este conjunto de derechos, prevalece uno, sin el cual sería imposible garantizar todos los demás, y este es el derecho al desarrollo, tal como fue adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1986. Como derecho inalienable, es aquel que contribuye y posibilita gracias a un desarrollo económico, social, cultural y político, que los individuos realicen sus derechos humanos y sus libertades fundamentales (Artículo 1)[iv]:

“un derecho humano inalienable en virtud del cual cada persona humana y todos los pueblos están autorizados a participar en, contribuir a y disfrutar del desarrollo económico, social, cultural y político, en el que todos los derechos humanos y las libertades fundamentales pueden alcanzarse plenamente”

El derecho a la vida, el derecho a la ciudadanía y al ejercicio de las libertades civiles y políticas, el goce de los derechos económicos, sociales y culturales, y él poder vivir en un medio ambiente sano y ausente de confrontaciones armadas, son un cuerpo indivisible y en consecuencia integral.

En este contexto el empoderamiento ocurre mediante la introducción del concepto de derechos. Cuando los derechos humanos forman parte del proceso de hacer políticas. El empoderamiento basado en un enfoque de derechos intenta captar como se distribuye el poder dentro de la sociedad. Debe ser entendido como una espiral en la que los diferentes niveles se complementan y refuerzan entre sí.

Un concepto comprensivo de empoderamiento significa que la gente está en posición de ejercer elecciones  libremente. Esto implica una política democrática en la cual la gente puede influir en las decisiones que afectan sus vidas.

 

2.        La recreación y el desarrollo humano:

 

El marco de referencia que aquí se plantea no pretende plantear que la recreación por si misma soluciona los problemas del desarrollo, La premisa fundamental es que por estar imbrincada en todos los ámbitos de interacción de la vida cotidiana de los seres humanos, puede afectar positivamente la vida de los seres humanos.

Lo anterior supone diversos niveles de gestión y actuación, que involucra tanto los niveles decisorios en lo político y lo administrativo como a quienes facilitan la vivencia en los espacios de la vida en comunidad, la escuela, el parque, etc.

Las acciones propuestas son:

·         La creación de unas condiciones políticas y la inclusión del tema en espacios de discusión y toma de decisiones sobre las políticas públicas sociales. La planeación basada en los beneficios de la recreación son un punto de partida óptimo para hacer posible la intersectorialidad de la recreación (Ver Notas 1 y 2 al final).

·         La formalización del derecho al juego y la recreación (Ver nota 3 al final) y de las vías para asegurar su respeto y reconocimiento a través de estructuras organizacionales mediante las cuales la población, particularmente la más excluídan3, pueda participar e influir en las estrategias adoptadas por la sociedad. Influencia que puede darse cuando las organizaciones posibilitan extender redes sociales a todas las personas.

·         Fortalecimiento del sector en lo académico y científico y mecanismos de gestión y difusión de conocimiento. El conocimiento se ha constituido en un nuevo poder, su construcción, adquisición y uso debe ser parte esencial de los procesos de democratización y debemos empezar por la recreación.

·         Desarrollo de habilidades y conocimientos que permitan el ejercicio de la ciudadanía y responsabilidad sobre las acciones propias.

·         Creación de espacios para poner en marcha una pedagogía para la participación a partir procesos de organización y participación real en el ámbito local.

·         Creación de acceso y control sobre el sistema de oferta de recreación. De ahí que quienes ofrecen programas de recreación deban intencionalmente trabajar sobre los conceptos de inclusión, igualdad y equidad. La igualdad en este contexto es una condición objetiva de la oferta, mientras que la equidad involucra tanto aspectos éticos como de justicia. En una recreación inclusiva todos los participantes deben tener la oportunidad de aprender una variedad de habilidades, focalizados en los procesos y no necesariamente en los resultados. La inclusión en recreación puede ocurrir cuando se facilitan las condiciones que tienen en cuenta las diferentes necesidades de los participantes y demuestra su interés en la protección, el crecimiento, la salud, y el bienestar de todos[v].

Para alcanzar tal dimensión de desarrollo de la recreación como área del sistema de recreación y deporte, es necesario agendar el tema y hacerlo seriamente, de manera argumentada y logrando un posicionamiento real de la misma en los ámbitos político, psicológico y funcional, vinculando desarrollo, derechos y recreación con una perspectiva de empoderamiento.

No hay discusión en cuanto a que la recreación hace parte de la vida de las personas, y el acceso a la misma puede derivarse de decisiones y acciones individuales y autónomas que caen en el ámbito de la vida privada.

Sin embargo, tales decisiones están atravesadas por el sistema, los valores que lo caracterizan, el modelo de desarrollo priorizado, entre otras. De ahí que la recreación podrá jugarse un papel transformador solo en la medida que pueda estratégicamente incidir sobre los factores sociales, culturales y políticos desde los espacios locales.

La construcción de escenarios para el desarrollo humano, no depende únicamente de la oferta institucional de programas de recreación sino de todas las organizaciones en su conjunto.

 

Figura No. 1: Aspectos programáticos para la creación de escenarios para el desarrollo humano

 


Para ejemplificar la gráfica anterior se puede tomar un programa con jóvenes en un municipio, el reto es por una parte, ampliar las alternativas a la vivencia recreativa, sino también generar las estrategias y acciones para incidir sobre las políticas de juventud locales, propiciar espacios de participación y organización que sean legitimados por la institucionalidad y la comunidad, contribuir a incrementar el conocimiento sobre el joven y su realidad.

Los programas de recreación dados aislados de la realidad local y sin comprensión de la realidad de los microespacios donde el sujeto se desarrollo, se constituirán en paliativos de condiciones y situaciones o en el mejor de los casos en una buena dosis de escape sin impacto sobre el desarrollo humano integral.

Lo anterior supone una visión de la recreación que trasciende una mirada a la misma que trasciende su función de instrumento para divertirse, se concibe como una vivencia con un alto potencial transformador.

Ello nos lleva a enunciar brevemente desde donde se conciben en este marco los conceptos de ocio, recreación y tiempo libre. En un juicioso análisis conceptual y semántico realizado por Gerlero[vi] se diferencian unidades de significado que comparten los tres conceptos:

Lo actitudinal como la palabra lo indica se refiere a la actitud en tanto la cosa, por ejemplo el ocio se concibe como una predisposición del ánimo, del ser.

La temporalidad refiere tanto al tiempo en términos físicos como el tiempo social y personal; la actividad denota la acción que mediante un gasto de energía produce un cambio en la situación existente o el logro de fines exteriores.

La libertad es entendida como independencia o autonomía de coacción, brinda la posibilidad de elección, de realizar un acto desde la voluntad propia, también es entendida como autodeterminación;

La categoría placer se refiere a la sensación agradable producida por la reducción de la tensión que se sustenta en una acción tendiente a sustraerse de impresiones penosas;

Lo institucional se relaciona con la esfera social de desarrollo de la acción y que imprime una intencionalidad a la misma.

Por último lo contextual, se entiende como “contexto” de algo, a las características sociales, históricas, políticas y económicas.

De acuerdo con el análisis de centralidad y especificidad conceptual, las categorías se hacen presentes en los tres conceptos así:

 

Concepto

Categoría que otorga centralidad al concepto

Categoría específica

Ocio

Actitudinal

Actitudinal

Tiempo libre

Temporalidad

Contextual

Recreación

Actividad

Placer - Institucional

 

Para Edhginton, et., al.[vii], el ocio es un constructo multidimensional en el cual uno es relativamente libre de las limitaciones, tiene un sentimiento de afecto positivo, es motivado por fuerzas internas, y tiene un sentido percibido de libertad, estos autores vinculan el ocio con la satisfacción de la vida y sugieren que puede promover un sentido de bienestar, felicidad o calidad de vida.

Quizá el cambio más significativo que han tenido los estudios de ocio es que haya sido considerado como algo refutable, lo que lo ha relacionado con otras perspectivas, el ocio: ... como algo socialmente imbrincado en lugar de verlo como algo separado o especial; ... que incluye una diversidad de actividades que suponen una multiplicidad de resultados, ... como aspecto culturalmente construido; ... en su dimensión política y directamente relacionado con los esquemas de producción y distribución de una economía mundial capitalista. El ocio no es un ideal filosófico, sino un complejo conjunto de comportamientos, significados, estructuras e ideologías socialmente construidos[viii]

En relación con los estudios del ocio, se encuentra una aceptación emergente de la complejidad del fenómeno, lo cual ha generado una serie de investigaciones que apuntan a una teoría en construcción más que a una disciplina; en este contexto las disciplinas sociales pueden ser complementarias, puesto que cada una se centra en diferentes dimensiones relevantes del mismo como objeto de estudio.

Desde las perspectivas actuales se han venido presentando grandes cuestionamientos a la forma como los enfoques  tradicionales han entendido el ocio. Por ejemplo, Rojek[ix], argumenta que lo que se  entiende por el término está socialmente condicionado, lo que hace que las asociaciones convencionales elaboradas tales como “libertad”, “elección”, y “autodeterminación”, no encuentren soportes. El argumento básico del autor es que no se puede separar al ocio del resto de la vida, y proclamar que éste tiene leyes, ritmos y tendencias únicas, sino que por el contrario, debe ser tratado programáticamente como un estado del ser personal o colectivo, que debe mantenerse o acompañarse a través de un entrenamiento racional, disciplina, educación, gerencia y políticas.

Esta postura señala que el concepto de ocio se encuentra subsumido en el de cultura, pues en la medida en que se va entrando más en materia, se va evidenciando la apreciación por el papel que juegan las costumbres culturales, las diferencias y los conflictos en el establecimiento de los parámetros del debate y también lo que ocurre en el tiempo y los espacios de ocio.

En general el ocio, es un concepto que está en pleno proceso de resignificación a la época actual, su origen en las culturas griega y romana no es razón para negar su existencia, sino una búsqueda de sentido desde las condiciones de la existencia del hombre en la actualidad.

Por su parte la recreación se define como[x]:

“Todas las cosas que una persona decide hacer para hacer de su tiempo de ocio más interesante, más agradable y personalmente más satisfactorio”. La Recreación incluye deportes, recreación física, actividades artísticas, creativas, culturales, sociales e intelectuales; es una necesidad humana fundamental para los ciudadanos de todas las ciudades y esencial para el bienestar psicológico, social y físico del hombre. La recreación es un servicio social y de la misma manera que la salud y la educación su propósito es: asistir al desarrollo de los individuos y de la comunidad; para mejorar la calidad de vida y el funcionamiento social”

En este mismo texto citando a Saskat incluye muchos elementos: el juego, la actividad física, el arte, la gimnasia, música, espiritualmente, deportes, parques, educación y liderazgo son todos partes de la recreación. En relación con las condiciones limitantes potencialmente de los individuos (física,/mental, habilidad, estatus económico, edad) o de la comunidad en la cual vive (urbana, rural, centros de cuidado, grupos familiares, etc.) los beneficios de la recreación deberían estar disponibles para todos. La recreación facilita un proceso para integrar o reintegrar la participación dentro de la comunidad y para desarrollar el potencial humano.

Para Cushman[xi], la recreación, se considera una actividad a través de la cual se puede experimentar y disfrutar el ocio, pero también se percibe como una institución que se organiza socialmente y se orienta hacia unos fines societales, que genera beneficios sociales, personales y que tiene derecho a recibir un respaldo estatal, es un medio para lograr un fin y puede justificarse racionalmente.

Los antecedentes conceptuales de ocio, la recreación y el tiempo libre son amplios y abundantes en el análisis de sus beneficios psicológicos y sociales. Como fenómeno multidimensional, como experiencia psicológica y social que se da en un contexto determinado, en sus componentes programáticos y como un servicio social, se considera que la recreación se configura como un satisfactor sinérgico que en palabras de Max Neef et al se define como:

“... aquellos que por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, estimulan y contribuyen a la satisfacción simultánea de otras necesidades. Su principal atributo es el de ser contrahegemónicos en el sentido de que revierten racionalidades dominantes tales como las de competencia y coacción.

Sinergia significa el comportamiento de un sistema completo, que resulta impredecible a partir del comportamiento de cualquiera de sus partes tomadas aisladamente. Fueron los químicos los primeros en reconocer la sinergia, cuando descubrieron que toda vez que aislaban un elemento complejo, o separaban átomos o moléculas de un compuesto, las partes separadas y sus comportamientos singulares jamás lograban explicar el comportamiento de todas las partes asociadas. En este sentido, la sinergia connota una forma de potenciación, es decir, un proceso en el que la potencia de los elementos asociados es mayor que la potencia sumada de los elementos tomados aisladamente”.

Desde esta perspectiva se considera que la construcción de un sistema de oferta, servicios, programas o alternativas autogeneradas de recreación es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto, en este contexto la educación para la recreación comporta dimensiones psicológicas, sociales, políticas y económicas, pues es a partir de la transformación de las mismas que podrá constituirse en satisfactor sinérgico.

Las categorías que se seleccionan como elementos relevantes del concepto son: a) el sujeto, visto desde sus dimensiones de desarrollo humano (afectivo, lúdico erótico, cognitivo, comunicativo, político, fisico-orgánico, ético moral, económico y social) y eminentemente dialéctico en su relación con el entorno y consigo mismo, sus significados de ocio y recreación y visto también desde sus posibilidades personales y económicas de acceso a los bienes, recursos y servicios culturales; b) el espacio, concebido como el contexto en el que está imbrincado el sujeto, (local, regional, nacional  y global), con todos los elementos que conlleva (estructuras de poder, características culturales, económicas, sociales, políticas, niveles de desarrollo) y el espacio específico en el que se da la experiencia (parque, casa, calle, colegio, entorno natural; c) las prácticas recreativas, en sus elementos de actividad y medios y el referente institucional que la ofrece o permite su acceso; d) el tiempo como variable en dos dimensiones, el contexto histórico del sujeto y la concepción  y manejo del tiempo cotidiano; y e) la experiencia o vivencia del sujeto en la práctica, percepciones e impacto sobre su desarrollo, estados emocionales, en un sentido tanto positivo como negativo, dependiendo de las decisiones que tome y como se revierta ésta sobre si mismo, un grupo o un colectivo[xii].

El planteamiento que aquí se hace toma como referente al sujeto, quien al decidir sobre una práctica particular de recreación, lo hace a partir de sus propias experiencias, condiciones, niveles y características sociodemográficas particulares de desarrollo humano alcanzados,  pero también a partir de la influencia del contexto, de cómo ha sido permeado por los procesos de globalización y las condiciones de desarrollo alcanzado por su entorno, municipio o país (Ver figura 2).

 

Figura 2. Niveles de relación en la constitución de las representaciones