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Introducción:
Pasar del
discurso a la práctica: Ese es el desafío propuesto. La hipótesis central
es que la “recreación puede ser mediadora en la creación de escenarios para
el desarrollo humano”, afirmación como producto de reflexiones individuales
y colectivas y resultado igualmente del posicionamiento que se ha dado en
la última década al paradigma de desarrollo humano.
A partir de este
planteamiento, se ha hecho un esfuerzo sostenido para construir y validar
un marco de referencia flexible desde lo conceptual, político, ético, y
técnico, que permita trascender la teoría y favorecer la ampliación de
opciones humanas.
El sector de la
recreación en Colombia en los últimos años ha pretendido trascender su
discusión sobre las categorías conceptuales que típicamente le son más
cercanas como son el juego, la lúdica, el arte, la pedagogía, sólo por
mencionar algunos aspectos, que si bien han producido un amplio cuerpo de
conocimientos, han dejado un poco subordinada la discusión sobre su
dimensión política y la necesidad de encontrarle su lugar en los procesos
de desarrollo y construcción de sociedad y nación.
Dadas estas
circunstancias el desafío de posicionar la recreación en muy diversos
ámbitos y promover la inversión en la misma, demanda sacarla de su posición
de subordinación política, académica, científica y ponerla al nivel que le
corresponde como derecho fundamental.
Esto implica primero,
hacerse las preguntas desde la recreación misma en su relación con otras
áreas y segundo, agendarla como un tema serio que debe ser analizado,
argumentado y vinculado a la agenda sobre el desarrollo desde todos los
sectores.
En este trabajo
se pretenden establecer estas vinculaciones tomando como punto de partida
el desarrollo humano con enfoque de derechos y con un eje central sobre el
empoderamiento y las vías a través de las cuales la recreación puede
realmente contribuir a mediar procesos de desarrollo.
1. Desarrollo humano,
enfoque de derechos y empoderamiento:
Concretar a
través de proyectos específicos de recreación alternativas de desarrollo
para las personas significa hacer el esfuerzo intencionado de estructurar
respuestas y crear condiciones para la vivencia cotidiana de la misma.
Los beneficios
psicológicos, sociales, ambientales, comunitarios, económicos en lo
individual y colectivo, sus posibilidades a nivel de prevención, intervención
y mantenimiento de condiciones que favorezcan el desarrollo individual y
colectivo, es lo que permite, entre otros aspectos, hablar de las
posibilidades que ofrece en la mediación de procesos de desarrollo humano.
“El propósito básico del desarrollo humano es ampliar las opciones
de las personas. En principio estas opciones pueden ser infinitas y cambiar
a lo largo del tiempo. Por lo general, las personas valoran logros que no
aparecen del todo, o por lo menos inmediatamente, en cifras de ingreso o
crecimiento: mayor acceso al conocimiento, mejor nutrición y servicios de
salud, medios de vida más seguros, seguridad frente a crímenes y violencia
física, un tiempo libre más satisfactorio, libertades políticas y
culturales y un sentido de participación en actividades comunitarias. El
objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas
disfrutar de una vida larga, saludable y llena de creatividad” p.14
Este paradigma se
diferencia de otros en la medida que abarca la ampliación de opciones
humanas; en este caso en ingreso se considera una dimensión del paradigma
pero no el único, abarca otras como las sociales, culturales y políticas.
Ahora, bien para
muchos puede ser una utopía difícilmente realizable hablar de un desarrollo
humano que bajo condiciones de igualdad e equidad le lleguen a la gente en
concreto. Se reconoce, por una parte, la necesidad de trascender la
priorización sobre el ingreso, la salud y la educación como capacidades
base para el desarrollo y ampliarlo a otros indicadores que afecten las
causas estructurales de la pobreza.
Bajo el espectro
de la reconceptualización de las Políticas Sociales, la pobreza es concebida
como un fenómeno heterogéneo y multidimensional, conceptualizado en
diferentes niveles de abstracción: teorías generales sobre la sociedad,
propuestas de análisis e interpretación de realidades específicas,
políticas y programas dirigidos hacia los pobres; debiendo anotar, que en
cada uno de estos casos se han propuesto definiciones que representan
distintos enfoques, perspectivas e intereses, cuyos aportes son innegables
con relación al conocimiento de la pobreza y la explicación de las
diferencias sociales. En este sentido, vale recordar la definición de
pobreza propuesta por la
CEPAL en su estudio sobre la pobreza en América Latina en
los años setenta: “Síndrome situacional en el que se asocian el
infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los
bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una
inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos
primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación
en los mecanismos de integración social, y quizás la adscripción a una
escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de las del
resto de la sociedad”.
“La pobreza es
entonces una situación en la cual la persona no está en condiciones de
satisfacer sus necesidades vitales, no solo en términos de sobrevivencia
física (alimentación, salud y vivienda), sino también en términos de su
desarrollo como persona, inserción social, política, identidad, sentido de
pertenencia, acceso a la formación, y la información, etc.. La incomprensión
de esta complejidad del problema explica el predominio de políticas
asistenciales en materia social que han prevalecido de tiempo atrás en las
estrategias de combate contra la pobreza. La mayor parte de estas políticas se
concretan en forma importante en transferencias que apuntan a resolver
transitoriamente condiciones de supervivencia física, pero no llegan a
remover los obstáculos que impiden el desarrollo integral de las personas”.
CORREDOR, Consuelo. ¿Es la
Pobreza un Problema de Exclusión?. Implicaciones de
Política. Mimeo. Santafé de Bogotá, 1998. Pág. 6.
Por otra parte,
la expansión del ingreso y de las opciones humanas puede fracasar o tener
éxito de acuerdo a “las prioridades nacionales elegidas por la sociedad o
por quienes gobiernan: propósitos militares o sociales, un modelo de
desarrollo elitista o igualitario, autoritarismo político o democracia
política, una economía imperante, o un desarrollo participativo”
Así, bajo la
premisa que el desarrollo humano es un paradigma que debe ser
contextualizado a la historia, cultura, condiciones y recursos de cada
país, a partir incluso de la resignificación que le damos a las dimensiones
e indicadores que lo concretan, se plantea que éste es posible y que todos
los sectores de la vida social pueden contribuir a él.
Muchas opciones
humanas pueden extenderse más allá del bienestar económico. La educación,
la salud, un medioambiente limpio, la libertad política y los simples
placeres cotidianos no dependen exclusivamente o en gran medida del ingreso.
Acuerdos en el
paradigma del desarrollo humano[i]:
·
El desarrollo debe poner a las personas en
el centro de su preocupación.
·
El propósito del desarrollo es ampliar
todas las opciones humanas, no sólo el ingreso.
·
El paradigma del desarrollo humano se
preocupa tanto por desarrollar capacidades humanas (a través de invertir en
las personas) como por usar completamente aquellas capacidades humanas (a
través de un marco que permita el crecimiento y el empleo).
·
El desarrollo humano posee cuatro pilares
fundamentales: igualdad, sustentabilidad, productividad y empoderamiento.
Considera el crecimiento económico como esencial, pero enfatiza la
necesidad de prestar atención a su calidad y distribución: Analiza
detalladamente su vínculo con las vidas de las personas y cuestiona sus su
sustentabilidad a largo plazo. El paradigma del desarrollo humano establece
los fines del desarrollo y analiza las opciones más sensibles para lograr
dichos fines.
El Programa de
las Naciones Unidades – PNUD,
plantea que el desarrollo humano es el “proceso de ampliación de las
opciones de la gente, aumentando las funciones y capacidades humanas. De
esta manera el desarrollo humano refleja además los resultados de esas funciones
y capacidades en cuanto se relacionan con los seres humanos. Representa un
proceso a la vez que un fin. En todos los niveles del desarrollo las tres
capacidades esenciales consisten en que la gente viva una vida larga y
saludable, tenga conocimientos y acceso a recursos necesarios para un nivel
de vida decente”[ii]
Pero
el ámbito del desarrollo humano va mucho más allá: otras esferas de
opciones que la gente considera en alta medida incluyen la participación,
la seguridad, la sostenibilidad, las garantías de los derechos humanos,
todas necesarias para gozar de respeto por sí mismo, potenciación y una
sensación de pertenecer a una comunidad.
Sin
embargo es importante anotar que cualquier concepto o teoría del desarrollo
que se asuma debe someterse a una mirada crítica y bajo de un principio de
flexibilización de las condiciones particulares de cada país. Un tema de
tanto alcance como los indicadores de desarrollo no puede inscribirse
únicamente dentro de modelos estandarizados que no necesariamente miden las
diferencias para cada contexto.
La
insuficiencia en los alcances del modelo de desarrollo humano planteado en
las últimas décadas se ha venido fortaleciendo. Uno de los aspectos que lo
han facilitado es la inclusión tanto del concepto de sostenibilidad como
del enfoque de derechos en el paradigma.
El PNUD publicó en 1998 un documento estratégico
sobre el enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos llamado
“Integrando los Derechos Humanos al Desarrollo Humano Sostenible”[iii].
El punto de partida es el desarrollo humano sostenible, cuyo objetivo es
expandir las oportunidades de todas las personas sin discriminación,
incluyendo las generaciones presentes y futuras, y protegiendo al mismo
tiempo el medioambiente.
Las estrategias de desarrollo propuestas por este
enfoque son la eliminación de la pobreza, la promoción de los derechos
humanos y la creación de igualdad de oportunidades a través del buen
gobierno. Incluir la dimensión política del desarrollo permitió la creación
de una perspectiva conjunta entre teóricos y activistas del desarrollo y de
los derechos humanos y establecer una definición de desarrollo que
sintetiza los derechos humanos universales y el derecho al desarrollo.
Como tela de
fondo para el disfrute y garantías de este conjunto de derechos, prevalece
uno, sin el cual sería imposible garantizar todos los demás, y este es el
derecho al desarrollo, tal como fue adoptado por la Asamblea General
de Naciones Unidas en diciembre de 1986. Como derecho inalienable, es aquel
que contribuye y posibilita gracias a un desarrollo económico, social,
cultural y político, que los individuos realicen sus derechos humanos y sus
libertades fundamentales (Artículo 1)[iv]:
“un derecho humano inalienable en virtud del cual
cada persona humana y todos los pueblos están autorizados a participar en,
contribuir a y disfrutar del desarrollo económico, social, cultural y
político, en el que todos los derechos humanos y las libertades
fundamentales pueden alcanzarse plenamente”
El derecho a la
vida, el derecho a la ciudadanía y al ejercicio de las libertades civiles y
políticas, el goce de los derechos económicos, sociales y culturales, y él
poder vivir en un medio ambiente sano y ausente de confrontaciones armadas,
son un cuerpo indivisible y en consecuencia integral.
En este contexto
el empoderamiento ocurre mediante la introducción del concepto de derechos.
Cuando los derechos humanos forman parte del proceso de hacer políticas. El
empoderamiento basado en un enfoque de derechos intenta captar como se
distribuye el poder dentro de la sociedad. Debe ser entendido como una espiral
en la que los diferentes niveles se complementan y refuerzan entre sí.
Un concepto
comprensivo de empoderamiento significa que la gente está en posición de ejercer
elecciones libremente. Esto implica
una política democrática en la cual la gente puede influir en las
decisiones que afectan sus vidas.
2. La recreación y el
desarrollo humano:
El marco de
referencia que aquí se plantea no pretende plantear que la recreación por
si misma soluciona los problemas del desarrollo, La premisa fundamental es
que por estar imbrincada en todos los ámbitos de interacción de la vida
cotidiana de los seres humanos, puede afectar positivamente la vida de los
seres humanos.
Lo anterior
supone diversos niveles de gestión y actuación, que involucra tanto los
niveles decisorios en lo político y lo administrativo como a quienes
facilitan la vivencia en los espacios de la vida en comunidad, la escuela,
el parque, etc.
Las acciones
propuestas son:
·
La creación de unas condiciones políticas y
la inclusión del tema en espacios de discusión y toma de decisiones sobre
las políticas públicas sociales. La planeación basada en los beneficios de
la recreación son un punto de partida óptimo para hacer posible la
intersectorialidad de la recreación (Ver Notas 1 y 2 al final).
·
La formalización del derecho al juego y la
recreación (Ver nota 3 al final) y de las vías para asegurar su respeto y
reconocimiento a través de estructuras organizacionales mediante las cuales
la población, particularmente la más excluída, pueda participar e influir
en las estrategias adoptadas por la sociedad. Influencia
que puede darse cuando las organizaciones posibilitan extender redes
sociales a todas las personas.
·
Fortalecimiento del sector en lo académico
y científico y mecanismos de gestión y difusión de conocimiento. El
conocimiento se ha constituido en un nuevo poder, su construcción,
adquisición y uso debe ser parte esencial de los procesos de
democratización y debemos empezar por la recreación.
·
Desarrollo de habilidades y conocimientos
que permitan el ejercicio de la ciudadanía y responsabilidad sobre las
acciones propias.
·
Creación de espacios para poner en marcha
una pedagogía para la participación a partir procesos de organización y
participación real en el ámbito local.
·
Creación de acceso y control sobre el
sistema de oferta de recreación. De ahí que quienes ofrecen programas de
recreación deban intencionalmente trabajar sobre los conceptos de
inclusión, igualdad y equidad. La igualdad en este contexto es una
condición objetiva de la oferta, mientras que la equidad involucra tanto
aspectos éticos como de justicia. En una recreación inclusiva todos los
participantes deben tener la oportunidad de aprender una variedad de
habilidades, focalizados en los procesos y no necesariamente en los
resultados. La inclusión en recreación puede ocurrir cuando se facilitan
las condiciones que tienen en cuenta las diferentes necesidades de los
participantes y demuestra su interés en la protección, el crecimiento, la
salud, y el bienestar de todos[v].
Para alcanzar tal
dimensión de desarrollo de la recreación como área del sistema de
recreación y deporte, es necesario agendar el tema y hacerlo seriamente, de
manera argumentada y logrando un posicionamiento real de la misma en los
ámbitos político, psicológico y funcional, vinculando desarrollo, derechos
y recreación con una perspectiva de empoderamiento.
No hay discusión
en cuanto a que la recreación hace parte de la vida de las personas, y el
acceso a la misma puede derivarse de decisiones y acciones individuales y
autónomas que caen en el ámbito de la vida privada.
Sin embargo,
tales decisiones están atravesadas por el sistema, los valores que lo caracterizan,
el modelo de desarrollo priorizado, entre otras. De ahí que la recreación
podrá jugarse un papel transformador solo en la medida que pueda
estratégicamente incidir sobre los factores sociales, culturales y
políticos desde los espacios locales.
La construcción
de escenarios para el desarrollo humano, no depende únicamente de la oferta
institucional de programas de recreación sino de todas las organizaciones
en su conjunto.
Figura No. 1: Aspectos programáticos para la
creación de escenarios para el desarrollo humano

Para
ejemplificar la gráfica anterior se puede tomar un programa con jóvenes en
un municipio, el reto es por una parte, ampliar las alternativas a la
vivencia recreativa, sino también generar las estrategias y acciones para
incidir sobre las políticas de juventud locales, propiciar espacios de
participación y organización que sean legitimados por la institucionalidad
y la comunidad, contribuir a incrementar el conocimiento sobre el joven y
su realidad.
Los programas de
recreación dados aislados de la realidad local y sin comprensión de la
realidad de los microespacios donde el sujeto se desarrollo, se
constituirán en paliativos de condiciones y situaciones o en el mejor de
los casos en una buena dosis de escape sin impacto sobre el desarrollo
humano integral.
Lo anterior
supone una visión de la recreación que trasciende una mirada a la misma que
trasciende su función de instrumento para divertirse, se concibe como una
vivencia con un alto potencial transformador.
Ello nos lleva a
enunciar brevemente desde donde se conciben en este marco los conceptos de
ocio, recreación y tiempo libre. En un juicioso análisis conceptual y
semántico realizado por Gerlero[vi] se
diferencian unidades de significado que comparten los tres conceptos:
Lo actitudinal
como la palabra lo indica se refiere a la actitud en tanto la cosa, por
ejemplo el ocio se concibe como una predisposición del ánimo, del ser.
La temporalidad
refiere tanto al tiempo en términos físicos como el tiempo social y
personal; la actividad denota la acción que mediante un gasto de energía
produce un cambio en la situación existente o el logro de fines exteriores.
La libertad
es entendida como independencia o autonomía de coacción, brinda la
posibilidad de elección, de realizar un acto desde la voluntad propia,
también es entendida como autodeterminación;
La categoría placer
se refiere a la sensación agradable producida por la reducción de la
tensión que se sustenta en una acción tendiente a sustraerse de impresiones
penosas;
Lo institucional
se relaciona con la esfera social de desarrollo de la acción y que imprime
una intencionalidad a la misma.
Por último lo contextual,
se entiende como “contexto” de algo, a las características sociales,
históricas, políticas y económicas.
De
acuerdo con el análisis de centralidad y especificidad conceptual, las
categorías se hacen presentes en los tres conceptos así:
|
Concepto
|
Categoría
que otorga centralidad al concepto
|
Categoría
específica
|
|
Ocio
|
Actitudinal
|
Actitudinal
|
|
Tiempo libre
|
Temporalidad
|
Contextual
|
|
Recreación
|
Actividad
|
Placer -
Institucional
|
Para
Edhginton, et., al.[vii],
el ocio es un constructo multidimensional en el cual uno es relativamente
libre de las limitaciones, tiene un sentimiento de afecto positivo, es motivado
por fuerzas internas, y tiene un sentido percibido de libertad, estos
autores vinculan el ocio con la satisfacción de la vida y sugieren que
puede promover un sentido de bienestar, felicidad o calidad de vida.
Quizá
el cambio más significativo que han tenido los estudios de ocio es que haya
sido considerado como algo refutable, lo que lo ha relacionado con otras
perspectivas, el ocio: ... como algo socialmente imbrincado en lugar de
verlo como algo separado o especial; ... que incluye una diversidad de
actividades que suponen una multiplicidad de resultados, ... como aspecto
culturalmente construido; ... en su dimensión política y directamente
relacionado con los esquemas de producción y distribución de una economía
mundial capitalista. El ocio no es un ideal filosófico, sino un complejo
conjunto de comportamientos, significados, estructuras e ideologías
socialmente construidos[viii]
En
relación con los estudios del ocio, se encuentra una aceptación emergente
de la complejidad del fenómeno, lo cual ha generado una serie de
investigaciones que apuntan a una teoría en construcción más que a una
disciplina; en este contexto las disciplinas sociales pueden ser
complementarias, puesto que cada una se centra en diferentes dimensiones
relevantes del mismo como objeto de estudio.
Desde
las perspectivas actuales se han venido presentando grandes
cuestionamientos a la forma como los enfoques tradicionales han entendido el ocio. Por
ejemplo, Rojek[ix],
argumenta que lo que se entiende por
el término está socialmente condicionado, lo que hace que las asociaciones
convencionales elaboradas tales como “libertad”, “elección”, y
“autodeterminación”, no encuentren soportes. El argumento básico del autor
es que no se puede separar al ocio del resto de la vida, y proclamar que éste
tiene leyes, ritmos y tendencias únicas, sino que por el contrario, debe
ser tratado programáticamente como un estado del ser personal o colectivo,
que debe mantenerse o acompañarse a través de un entrenamiento racional,
disciplina, educación, gerencia y políticas.
Esta
postura señala que el concepto de ocio se encuentra subsumido en el de
cultura, pues en la medida en que se va entrando más en materia, se va
evidenciando la apreciación por el papel que juegan las costumbres
culturales, las diferencias y los conflictos en el establecimiento de los
parámetros del debate y también lo que ocurre en el tiempo y los espacios
de ocio.
En
general el ocio, es un concepto que está en pleno proceso de
resignificación a la época actual, su origen en las culturas griega y
romana no es razón para negar su existencia, sino una búsqueda de sentido
desde las condiciones de la existencia del hombre en la actualidad.
Por su
parte la recreación se define como[x]:
“Todas las cosas que una
persona decide hacer para hacer de su tiempo de ocio más interesante, más
agradable y personalmente más satisfactorio”. La Recreación incluye
deportes, recreación física, actividades artísticas, creativas, culturales,
sociales e intelectuales; es una necesidad humana fundamental para los ciudadanos
de todas las ciudades y esencial para el bienestar psicológico, social y
físico del hombre. La recreación es un servicio social y de la misma manera
que la salud y la educación su propósito es: asistir al desarrollo de los
individuos y de la comunidad; para mejorar la calidad de vida y el
funcionamiento social”
En
este mismo texto citando a Saskat incluye muchos elementos: el juego, la
actividad física, el arte, la gimnasia, música, espiritualmente, deportes,
parques, educación y liderazgo son todos partes de la recreación. En
relación con las condiciones limitantes potencialmente de los individuos
(física,/mental, habilidad, estatus económico, edad) o de la comunidad en
la cual vive (urbana, rural, centros de cuidado, grupos familiares, etc.)
los beneficios de la recreación deberían estar disponibles para todos. La
recreación facilita un proceso para integrar o reintegrar la participación
dentro de la comunidad y para desarrollar el potencial humano.
Para
Cushman[xi],
la recreación, se considera una actividad a través de la cual se puede
experimentar y disfrutar el ocio, pero también se percibe como una
institución que se organiza socialmente y se orienta hacia unos fines
societales, que genera beneficios sociales, personales y que tiene derecho
a recibir un respaldo estatal, es un medio para lograr un fin y puede
justificarse racionalmente.
Los
antecedentes conceptuales de ocio, la recreación y el tiempo libre son
amplios y abundantes en el análisis de sus beneficios psicológicos y sociales.
Como fenómeno multidimensional, como experiencia psicológica y social que
se da en un contexto determinado, en sus componentes programáticos y como
un servicio social, se considera que la recreación se configura como un
satisfactor sinérgico que en palabras de Max Neef et al se define como:
“... aquellos que
por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, estimulan y
contribuyen a la satisfacción simultánea de otras necesidades. Su principal
atributo es el de ser contrahegemónicos en el sentido de que revierten
racionalidades dominantes tales como las de competencia y coacción.
Sinergia
significa el comportamiento de un sistema completo, que resulta
impredecible a partir del comportamiento de cualquiera de sus partes
tomadas aisladamente. Fueron los químicos los primeros en reconocer la
sinergia, cuando descubrieron que toda vez que aislaban un elemento
complejo, o separaban átomos o moléculas de un compuesto, las partes
separadas y sus comportamientos singulares jamás lograban explicar el
comportamiento de todas las partes asociadas. En este sentido, la sinergia
connota una forma de potenciación, es decir, un proceso en el que la
potencia de los elementos asociados es mayor que la potencia sumada de los
elementos tomados aisladamente”.
Desde
esta perspectiva se considera que la construcción de un sistema de oferta,
servicios, programas o alternativas autogeneradas de recreación es una
responsabilidad de la sociedad en su conjunto, en este contexto la
educación para la recreación comporta dimensiones psicológicas, sociales,
políticas y económicas, pues es a partir de la transformación de las mismas
que podrá constituirse en satisfactor sinérgico.
Las categorías
que se seleccionan como elementos relevantes del concepto son: a) el
sujeto, visto desde sus dimensiones de desarrollo humano (afectivo, lúdico
erótico, cognitivo, comunicativo, político, fisico-orgánico, ético moral,
económico y social) y eminentemente dialéctico en su relación con el
entorno y consigo mismo, sus significados de ocio y recreación y visto
también desde sus posibilidades personales y económicas de acceso a los
bienes, recursos y servicios culturales; b) el espacio, concebido como el
contexto en el que está imbrincado el sujeto, (local, regional, nacional y global), con todos los elementos que
conlleva (estructuras de poder, características culturales, económicas,
sociales, políticas, niveles de desarrollo) y el espacio específico en el
que se da la experiencia (parque, casa, calle, colegio, entorno natural; c)
las prácticas recreativas, en sus elementos de actividad y medios y el
referente institucional que la ofrece o permite su acceso; d) el tiempo
como variable en dos dimensiones, el contexto histórico del sujeto y la
concepción y manejo del tiempo
cotidiano; y e) la experiencia o vivencia del sujeto en la práctica,
percepciones e impacto sobre su desarrollo, estados emocionales, en un
sentido tanto positivo como negativo, dependiendo de las decisiones que
tome y como se revierta ésta sobre si mismo, un grupo o un colectivo[xii].
El planteamiento
que aquí se hace toma como referente al sujeto, quien al decidir sobre una
práctica particular de recreación, lo hace a partir de sus propias
experiencias, condiciones, niveles y características sociodemográficas
particulares de desarrollo humano alcanzados, pero también a partir de la influencia
del contexto, de cómo ha sido permeado por los procesos de globalización y
las condiciones de desarrollo alcanzado por su entorno, municipio o país
(Ver figura 2).
Figura 2. Niveles de relación en la
constitución de las representaciones
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