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“Este contexto de crisis y violencia que ha vivido la ciudad, ha
estado acompañado por la emergencia de múltiples experiencias y prácticas
educativas, culturales y recreativas con un papel, en ocasiones, de mediación
entre diferentes actores, de construcción de redes sociales y políticas que
han actuado como dispositivos para fortalecer las relaciones sociales. Este contexto ha obligado a que las
experiencias recreativas y deportivas trasciendan esa connotación originaria
de corte con las labores cotidianas de trabajo y estudio, de disfrute del
tiempo libre, para ser reclamadas y reivindicadas también como prácticas que
contribuyen a la paz, la seguridad, la convivencia y la integración”¨.
Presentación.
Este
artículo se presenta en el marco del IX Congreso Nacional de Recreación / Encuentro
Internacional, como aporte a la reflexión
en torno al papel del ocio y la
recreación como mediadores de desarrollo humano. Fenómenos con características propicias
para la participación, el encuentro y una amplia convocatoria en la sociedad
actual, que se presentan como mediadores con aportes al desarrollo y la paz en su más amplio sentido.
Este
artículo corresponde a la adaptación del presentado en el FIESLA 2006
- Fórum
Internacional de Esporte e Lazer SESC Rio celebrado
en el mes de Junio de 2006 en Rio de Janeiro. La lectura propuesta se hace desde la
experiencia particular en la
Corporación CIVITAS en el marco de la investigación
ESPACIO, OCIO Y POLÍTICA: DISTRIBUCIÓN COMPARATIVA DE LOS
EQUIPAMIENTOS CULTURALES EN LA CIUDAD DE
MEDELLÍN y en el INDER Medellín en la Acción Mientras
Volvemos a Casa que atiende población en situación de
desplazamiento, población privada de la libertad y población de y en situación
de calle.
EL OCIO Y LA RECREACIÓN COMO
DERECHOS
Aunque
en declaraciones Internacionales y Constituciones Nacionales - para el caso
de Colombia - aparece la recreación como un derecho ciudadano, una verdadera generación de oportunidades y condiciones
para su garantía aun no ha sido implementada.
Este hecho se hace mucho más evidente cuando se hace referencia a la
población más vulnerable, por la perspectiva misma de la emergencia y el asistencialismo.
La
necesidad de crear las bases de una política pública hacia el reconocimiento
explícito de estos fenómenos como importantes para el desarrollo humano
integral, de los que se encuentran excluidos muchos de los ciudadanos y
ciudadanas, exige la presentación de alternativas de acceso a condiciones y
oportunidades que permitan garantizar el derecho.
El
ocio y la recreación como derechos ciudadanos con múltiples beneficios que
potencian el bienestar humano, deben ser promovidos no sólo desde la
provisión de bienes y servicios sino también desde la potenciación de los
niveles de autonomía y participación de las personas y comunidades.
“En este sentido, las experiencias objeto de este
estudio tienen un acumulado que vale la pena reconstruir, repensar y
reinterpretar para saber cuánto se ha aprendido, que podría potenciarse y
cuáles son los límites y posibilidades de estas experiencias en la
construcción y densificación de vínculos sociales, y en la construcción de cultura
política y ciudadanías democráticas que estructuren formas de resistencia a
la violencia, al conflicto y a las dinámicas bélicas“
Esta
nueva perspectiva, obliga al sector en su conjunto, a repensarse en términos
de ciudad y a buscar mayor posicionamiento y visibilización. La pregunta por la inclusión, problematiza directamente las formas como
tradicionalmente se ha intervenido desde el sector del ocio y la recreación, sustentadas
sobre todo en el ofrecimiento de actividades como estrategia para la garantía
del derecho. Pero su garantía, pasa también por promover la organización de las
comunidades, la constitución de organizaciones, la articulación con intervenciones
que desde diferentes instancias se hacen en las instituciones y comunidades, la
sensibilización y formación sobre el valor de las prácticas de ocio y
recreación, la presentación de alternativas múltiples, la construcción,
adecuación y mantenimiento de equipamientos, etc.
El
ocio y la recreación como dispositivos orientados al desarrollo humano
integral de la población en situación de vulnerabilidad social, requiere para
su realización de una forma intencionada de intervenir, que hace explícita su
apuesta de ser humano, de sociedad, de participación, etc. Y que trasciende
la mirada de estos como puros, sin influencias e intencionalidades.
Estos dispositivos, requieren
de una opción conceptual y política claras frente a las diferentes
regularidades que constituyen la intervención. Como industria, como
mercancía, como estrategia de desmovilización inscrita en procesos de control
social, o como estrategia que potencia la organización de las comunidades, su
participación y representación.
Si la población en situación de vulnerabilidad social es aquella que se
encuentra en: “Condición de riesgo, de dificultad, que inhabilita e invalida
de manera inmediata o en el futuro, a los grupos afectados, en la
satisfacción de su bienestar – tanto de subsistencia como de calidad de vida
– en contextos socio históricos y culturalmente determinados”, cómo entender la intervención que se genera para la
superación de esa situación. Se entiende
desde la perspectiva asistencialista y paternalista
que parte de la no autonomía y capacidad de esta población para participar en
los procesos que los involucran, o se plantea desde la perspectiva del ocio y
la recreación como derechos, que bajo el referente del desarrollo humano
promueven la generación de condiciones y oportunidades que garantizan la sostenibilidad de dichos proyectos. Acciones tales como la promoción de
organizaciones de ocio y recreación, la inclusión de las poblaciones
beneficiarias en programas y acciones desarrolladas en la ciudad - y no la
creación de programas y acciones excluyentes para excluidos -, deben orientar
la implementación de procesos permanentes y sostenibles en torno a la
garantía de este derecho.
EL OCIO Y LA RECREACIÓN COMO
DISPOSITIVOS PARA LA ATENCIÓN DE
POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD SOCIAL
El ocio y la recreación, aparecen hoy como
elementos visibles e importantes en la configuración del Desarrollo Humano
Integral. Sin embargo, el avance de
este sector, en la perspectiva de alcanzar las adecuadas condiciones para su
garantía, apenas empiezan a establecerse, siendo prioritario la articulación
de voluntades, el fortalecimiento de las oportunidades hoy existentes, el
avance de procesos de cualificación tanto del
talento humano que se desempeña en el sector como de la comunidad en general
y el compromiso con acciones que permitan evidenciar los beneficios que
aportan al Desarrollo Humano Integral y en general a la construcción de
ciudad en sus múltiples proyectos.
En esta dirección, se hace necesario, en primera
instancia, considerar algunos aspectos importantes para el proceso de
garantía de la recreación y el ocio como derechos. Aunque muchos discursos circulan hoy por el
mundo resaltando su valor como mediadores para el desarrollo y la paz,
indudablemente debe haber una mirada atenta a los proyectos que en esta
dirección genera la
ciudad. Sus características y orientación para la formación
de los ciudadanos y ciudadanas hacia una ciudad social e incluyente.
Un primer elemento para hablar del aporte que
fenómenos como el ocio y la recreación hacen al desarrollo humano integral,
tiene que ver con la existencia de dispositivos que en la ciudad funcionan desde este campo de acción. Poco relevante es hablar del gran valor de
estas prácticas, si su acceso para los ciudadanos es restringido en un alto
porcentaje. Tampoco bastaría, en caso
de que existieran, una gran cantidad de dispositivos que con presencia en
todas las comunidades funcionara de manera regular, porque al igual que cualquier otro ámbito
de la existencia humana, el ocio y la recreación se configuran a partir de
aspectos que potencian o debilitan los procesos. Así entonces, y como un elemento a ser
tenido en cuenta, la característica e intencionalidad del dispositivo marca
el rumbo de una actuación que promueve la autonomía y la participación o el asistencialismo y la manipulación. Es decir, no todos los
dispositivos aportan de igual forma al desarrollo humano integral. Los dispositivos - de acuerdo a su
configuración, por las condiciones que propician, por las oportunidades que
generan a las personas y los grupos -, tienen diferentes orientaciones. Identificarlos,
caracterizarlos y problematizarlos, es un aporte
que se hace al sector y fundamentalmente a la generación de condiciones para
que las personas encuentren cada vez más posibilidades de garantizar este derecho.
Sin embargo, el ocio y la recreación, al ser
abordados desde una perspectiva fundamentalmente jerárquica de las
necesidades y por tanto de los derechos, han quedado relegados a un segundo
plano con respecto a otros como la salud, la educación y el trabajo, que
asumen una supremacía casi hegemónica.
Lo anterior trae como consecuencia la poca presencia de estos
fenómenos como vitales para la vida y la ausencia de programas y proyectos
sostenibles en los diferentes ámbitos.
Lo más preocupante de esta situación es que este imaginario no sólo
está presente en los funcionarios y personas que toman decisiones, sino en la
ciudadanía en general, que los identifica como elementos marginales y
accesorios, cuya ausencia no representa una real amenaza para la vida.
La siguiente consecuencia, tiene que ver con la no
identificación de la recreación y el ocio como derechos que deben ser exigidos,
en la misma medida que todos los demás.
En lo concerniente al sector en su conjunto, se hace
necesario problematizar su papel y pertinencia en
el mayor o menor aporte en términos de desarrollo humano integral. Él por sí
mismo, no es necesariamente mediador idóneo.
Pensar que si, sería desconocer los múltiples intereses, tendencias y
funciones que este fenómeno maneja a su interior, como consecuencia de
factores de diferente índole (cultural, social, político, económico,
etc.). En este sentido, sería mucho
más pertinente partir de una pregunta como ¿Qué tipo de recreación y ocio son
los que más favorecen las condiciones para el desarrollo humano
integral? Para responder a esta
pregunta, se hace necesario hacer algunas precisiones que posibilitarán una mayor
claridad en torno a su respuesta.
La presentación del ocio y la recreación como
derechos, hace referencia a aquellos elementos necesarios para una buena
vida, que requieren de la evidenciación de aspectos
hasta entonces poco abordados o analizados en profundidad y que sin embargo
siempre han estado presentes como grandes beneficios. Explicitar pues las regularidades constitutivas
de dichas experiencias, permite identificar su coherencia con la apuesta por
la transformación de las condiciones que impiden el acceso a sus prácticas y
beneficios.
Así entonces, pueden ser potenciadores
de transformaciones o por el contrario ayudar a mantener el status quo. Por ello y antes de adentrarnos en su
análisis, nos apoyaremos en el planteamiento de Victor
Andrade de Melo y Edmundo de Drummod
Alves, quienes para el análisis del
ocio desde la perspectiva de la animación cultural, plantean tres sentidos en
dicha intervención y que para el caso de este análisis resultan pertinentes. En primer lugar está el paradigma
tecnológico, en el cual el ocio y la recreación cumplen una función algo así
como de ambulancia, es decir, van de lugar en lugar atendiendo las
situaciones más críticas, buscando fundamentalmente la atenuación de la
situación problemática, pero sin avanzar en atender sus causas. En este paradigma se inscriben las
prácticas dirigidas, planteadas desde el profesional, de manera masiva y
esporádica en la mayoría de las ocasiones, la industria del deporte y el ocio. Bajo este paradigma se busca garantizar las
mejores condiciones para que el estado de cosas se mantengan.
Un segundo paradigma, denominado por estos
autores como Interpretativo, busca, desde la motivaciones y preferencias,
garantizar el acceso a posibilidades que permitan desarrollar las prácticas
de ocio y recreación, a las que se atribuye valor. Aunque este paradigma es presentado como la
superación del tecnológico, se cuestiona su poca capacidad transformadora,
pues su objetivo es garantizar el acceso a bienes y servicios sin preguntarse
apenas por las condiciones e intencionalidades bajo las cuales se
instauran. Este paradigma corresponde
al ofrecimiento de múltiples alternativas.
Por último, está el paradigma dialéctico, que
entiende la realidad como algo histórico, con intereses de clases, que tiene
en cuenta el contexto y las situaciones que son producidas en cada lugar por
dichos condicionantes.
En este paradigma, el ocio y la recreación
son orientados hacia el empoderamiento personal y
político, la participación y en últimas la búsqueda de mayores niveles de
autonomía frente a las prácticas que son elegidas en relación con la
potenciación de capacidades humanas. Este
paradigma se asume como referente, pues realmente lo que se busca es generar
cambios hacia la generación de condiciones y oportunidades que posibiliten la
garantía del derecho.
De esta manera, el referente propuesto es el
dispositivo, entendido como el microcosmos en donde confluyen ideas de mundo,
de sociedad, de ser humano, de recreación, de ocio, de participación, de educación,
etc., que se disponen de una determinada forma para lograr una meta. Así entonces, el dispositivo nos permite
una mirada más integral de los entramados existentes al interior de las
propuestas. Una mirada que avanza
hacia la superación de la mirada de tipo instrumental, en donde lo importante
deja de ser sólo el dominio de la técnica. En
esta dirección las interacciones Animador – participante, participante –
participante, animador – padre, dispositivo – comunidad, toman relevancia y
hacen visibles otro tipo de elementos claves para la lectura del ocio y la
recreación en relación con el desarrollo humano integral.
LAS BARRERAS DE OCIO
Y RECREACIÓN COMO POSIBILIDAD DE IDENTIFICACIÓN DE LOS ASPECTOS GENERADORES
DE EXCLUSIÓN
Garantizar el acceso de los ciudadanos y ciudadanas a
oportunidades de ocio y recreación, requiere de la identificación de las
principales barreras que impiden su desarrollo. Para esto se requiere del reconocimiento de
la complejidad de sus prácticas y condicionamientos. Procesos de organización y empoderamiento se hacen necesarios para garantizar no
sólo el acceso a un servicio, sino además la generación de adecuadas
condiciones que en la cotidianidad garanticen oportunidades de acceso para
todas las personas. Identificar las barreras,
permite de alguna manera orientar la intervención hacia aquellos factores que
con mayor incidencia obstaculizan la garantía del ocio y la recreación como
derechos.
En este sentido, las barreras no sólo responden a
factores externos a las personas que se encuentran al margen de las condiciones
y oportunidades, sino también a factores culturales y sociales que dificultan
a las personas y las comunidades la realización de prácticas de ocio y
recreación. Esta situación, genera
además, insatisfacción e impide el acceso a los beneficios que estas
prácticas generan. Retomando a Cuenca
entendemos por barreras todos los factores que impiden la participación de
las personas en actividades de ocio y recreación, de pasar tiempo
haciéndolas, de aprovecharse de los servicios o de alcanzar los niveles de
satisfacción deseados.
Trilla, retomado por Cuenca
hace referencia a cinco aspectos en los que se evidencian las barreras: limitaciones del
contexto, estereotipos o tradiciones selectivas y discriminatorias, factores educógenos, expectativas externas y presiones
subterráneas. Se diferencian los
condicionamientos de tipo externo en las prácticas de ocio y recreación
(familia, modas, medios de comunicación) y los indirectos o subterráneos
(costumbres, estereotipos, educación, herencia, etc.).
Para el caso de este documento se retoma la
clasificación que habla de barreras de tipo intrínseco y extrínseco
presentadas por Cuenca.
BARRERAS INTRÍNSECAS
Hacen referencia a las situaciones de las personas. A lo que impide un real aprovechamiento de
las oportunidades y condiciones existentes en su medio, o la exigencia cuando
se carece de ellas.
Así entonces aspectos tales como el desconocimiento
de las oportunidades que existen constituye una barrera de tipo intrínseco. De la misma manera es una barrera de este
tipo el asumir que por su condición de vulnerabilidad no tiene derecho a
acceder o hacer uso de un determinado tipo de equipamiento o programa.
Otra barrera intrínseca son las valoraciones
negativas sobre el ocio y la recreación. Pensar
por ejemplo que son poco serias, que realizándolas se pierde tiempo o que
bajo su situación todo el tiempo debe dedicarse a las actividades llamadas
productivas. En este mismo sentido se
encuentra que por tener valoraciones negativas, no se accede al conocimiento
de los aportes y beneficios de estas prácticas lo que a su vez conlleva a las
personas a no tomar decisiones sobre la presencia de este tipo de prácticas
en sus vidas.
Otro aspecto en esta dirección se configura cuando
las personas no reconocen el ocio y la recreación como derechos que deben ser
exigidos. Esta situación conlleva a
que no haya acciones que exijan a los estados su garantía, dejando como único
escenario para su supuesta garantía al mercado, con todas las consecuencias
que ello trae.
BARRERAS EXTRÍNSECAS
Este tipo de barreras se orientan hacia el análisis
de aspectos que son externos a las personas.
Condiciones poco favorables para la garantía del derecho al ocio y la
recreación.
En esta categoría se incluyen situaciones tales como
a ausencia de marcos legales adecuados o la poca aplicación de los ya
existentes, que permitan garantizar el derecho de las personas en situación
de vulnerabilidad. Si estos aspectos
no son reconocidos como valiosos para el bienestar humano, no se hace
necesario construir referentes que posibiliten la promoción de condiciones y
oportunidades de acceso. Esta es una
de las barreras más importantes para la instauración de procesos sostenidos
que permitan el acceso a las prácticas y beneficios.
Igualmente aspectos tales como la ausencia de
equipamientos o mala calidad de ellos, la dificultad del acceso a los
equipamientos existentes en la ciudad, la falta de recursos o la presencia de
actores armados que ocupan los equipamientos como lugares de encuentro y
operación, se convierten en barreras para que la población pueda acceder a
condiciones adecuadas.
Una barrera más que se presenta en torno este tema,
tiene que ver con las intervenciones asistencialitas que diferentes instituciones
implementan, reproduciendo la dependencia de las comunidades en condiciones
de vulnerabilidad.
LOS BENEFICIOS DEL OCIO Y LA RECREACIÓN COMO
REFERENTE PARA LA FORMULACIÓN Y
SEGUIMIENTO DE METAS EN EL TRABAJO CON POBLACIÓN VULNERABLE
Quizás uno de los aspectos más importantes en la
intervención con población en situación de vulnerabilidad social desde el ocio
y la recreación, tenga que ver con la visibilización
de la relación que puede establecerse con el desarrollo humano integral. Debe quedar claro, que si bien en primera
instancia lo que se busca es el acceso a condiciones y oportunidades, un
momento simultáneo tiene que ver con los aportes que estas hacen a las
condiciones de vida de las personas y colectividades. Estos aportes se denominan beneficios.
Ballester hace referencia al beneficio como aquello que
mejora una situación en términos de incremento cualitativo. La ausencia de referentes que permitan ir
más allá de la cobertura, la asistencia, los recursos invertidos, ha hecho
que en nuestro sector, apenas si se haya tenido en cuenta la evidenciación de los impactos como elementos potenciadores de mejores condiciones de vida para las
personas y las comunidades. Garantizar
estrategias que permitan hacer visibles los beneficios garantizará en el
mediano y largo plazo, posicionar el sector al mismo nivel de otros tales
como la educación y la salud y por tanto su participación en el gasto
público.
Muchos aportes se le atribuyen al ocio y la recreación. Sin embargo y de manera
paradójica, las evidencias han estado ubicadas fundamentalmente en beneficios
de tipo individual que dan cuenta tan solo de uno de los aspectos de la
compleja vida humana. Otro tipo de
beneficios más centrados en lo social y comunitario han tenido menor
atención, lo que ha conducido a la ausencia de evidencias en este campo.
Por toda la riqueza que encierran el ocio y la
recreación como fenómenos individuales y colectivos, la propuesta que se hace
desde la perspectiva de los beneficios es que se hagan visibles todos los
aportes: desde lo fisiológico, lo psicológico, lo comunitario, lo social, lo
cultural, lo ambiental y lo económico.
Hoy nuestra ciudad requiere de proyectos más amplios e integrales, de
estrategias que promuevan la convivencia, la participación, etc. y para ello
será necesario afinar la mirada hacia aquellos aspectos que se dan en torno a
dispositivos fundamentados en el ocio y la recreación.
El modelo que se presenta a continuación, busca
fundamentalmente presentar las regularidades constitutivas. No pretende ser
la implantación descontextualizada de modelos foráneos a nuestra
realidad. Así las categorizaciones del
modelo son pertinentes, pero los problemas a los que apunta indudablemente
deben corresponder a nuestras condiciones y problemáticas.
El modelo de los beneficios se enfoca para nuestro
caso desde dos aspectos fundamentales:
1.
Mejoramiento de
una condición: Este primer aspecto tiene que ver con intervenciones que le apuestan a
la transformación de las condiciones de una persona, una familia, un grupo,
un barrio, etc. Este
tipo de beneficios se orientan a temas tales como la salud, la cohesión
grupal, la participación, el buen trato, el hacer de una comunidad un entorno
más rico, la superación de factores de
riesgo para poblaciones especialmente vulnerables, etc.
Para el caso particular de la generación de
condiciones para la garantía del derecho al ocio y la recreación de la
población vulnerable, indudablemente la intervención tiene que ver con el
mejoramiento de las condiciones que impiden la garantía de la mayoría de los
derechos.
2.
Prevención para
que una condición no empeore: este segundo aspecto se orienta a hacer sostenible una condición que
ya existe y que es favorable al desarrollo humano. Lo que se intenta es adelantar procesos que
impidan que dicha condición se pierda, en detrimento de las condiciones de
vida de las personas y comunidades. Por ejemplo, mantener
condiciones de accesibilidad a equipamientos que pueden ser ocupados por
actores que pueden generar exclusión de los demás miembros de la comunidad, mantener
la comunidad o región como un lugar adecuado, la jornada complementaria para
ofrecer alternativas de ocio y recreación para la niñez y la juventud, etc.
El modelo de los beneficios, propone cuatro
categorías que son:
Los beneficios individuales
Se refiere a las oportunidades para una buena
vida. Se dirigen fundamentalmente a
las personas y tiene que ver con su situación tanto desde lo fisiológico como
desde lo psicológico. Tiene que ver
con aspectos como las condiciones de vida, el crecimiento personal y la
autoestima, la satisfacción con la vida que se lleva, etc.
Los beneficios
comunitarios
Este tipo de beneficios orientan su mirada hacia
escenarios tales como la familia, la comunidad, los grupos y asociaciones. Los beneficios sociales son muy importantes
en la generación de condiciones propicias para el acceso a propuestas de ocio
y recreación que apuesten al empoderamiento de las
comunidades. Aspectos como la
convivencia, la participación, la transformación de condiciones desfavorables
se leen fundamentalmente desde este tipo de beneficios. El ocio y la recreación en relación con la
construcción de proyectos sociales encuentran en este tipo de beneficios su
referente más importante.
Los beneficios
ambientales
Este tipo de beneficios tiene que ver con el
aporte de equipamientos deportivos y recreativos en los asentamientos o
lugares vulnerables. Mejora la
motivación para visitar un área y contribuye a la seguridad y salud de sus
habitantes. Entre los beneficios ambientales
se pueden mencionar: entornos más saludables, pertenencia con el lugar que se
habita, mejores condiciones ambientales para las personas y la disminución de
la situación de vulnerabilidad.
Los beneficios
económicos
El ocio y la recreación son más que servicios,
contribuyen al bienestar de los individuos y las comunidades, ofrecen
alternativas no convencionales que permiten un mejor aprovechamiento de los
recursos existentes.
Entre estos beneficios se incluyen aspectos tales
como las oportunidades para los habitantes de las comunidades generando
espacios para la participación y la generación de recursos a través de la promoción
de programas y acciones. Reduce costos
de salud y al reducir los factores de riesgo de las poblaciones en mayor
situación de vulnerabilidad, reduce costos en las intervenciones sobre los
problemas que pudieron haber aparecido al no haberse atendido de una manera
adecuada.
REFERENTES PARA LA INTERVENCIÓN PARA
LOS DISPOSITIVOS DE OCIO Y RECREACIÓN CON POBLACIÓN
VULNERABLE
El ocio y la recreación como dispositivos para la intervención con
población en situación de vulnerabilidad, en la dirección de la generación de
condiciones y oportunidades para su
garantía como derechos, debe apostar a la generación de condiciones
para la participación de los directamente involucrados. Los referentes que se proponen a
continuación se retoman del Planteamiento de Ramírez
sobre el paradigma cualitativo de la pobreza adaptando las categorías por
este autor presentadas.
1.
La multidimensionalidad: que se transforma en la categoría
de la multisectorialidad.
Entender
la complejidad de la vulnerabilidad social, debe conducir a la implementación
de estrategias que no sólo se centren
en un aspecto específico, sino que articulen los diferentes actores sociales,
ONG´s e instituciones gubernamentales. Una apuesta por la transformación de las
condiciones existentes tiene necesariamente que articular todos los actores
que intervienen, buscando consensuar elementos básicos para el desarrollo de
las propuestas.
2.
Heterogeneidad: Transformada
en inclusión de las mujeres y las minorías étnicas.
Debe
reconocerse la mayor vulnerabilidad de ciertos grupos tales como las mujeres,
las minorías étnica, la niñez y los adultos mayores, lo que debe traducirse
en decisiones que permitan una atención inclusiva. Para ello debe estimularse la participación
de representantes de estos grupos que permitan ser voceros de sus propias necesidades
e intereses y generar proyectos especiales que atiendan las situaciones de
exclusión generadas por su situación de mayor vulnerabilidad.
3.
La
participación: Participación,
asociación y poder de decisión
Uno
de los aspectos más relevantes en el desarrollo de una propuesta de ocio y
recreación con población en situación de vulnerabilidad, tiene que ver con la
participación de ésta en los escenarios en donde se tomen decisiones que los
afecten. Este aspecto lleva
directamente a la necesidad de generar escenarios organizativos, que para el
caso de nuestro sector serán organizaciones de ocio y recreación y que deben permitir
la generación de escenarios sostenibles hacia condiciones que garanticen condiciones
y oportunidades.
4. Integración: Integración
local y participación en la ciudad.
Uno
de los aspectos más importantes de un proyecto de ocio y recreación con
población en situación de vulnerabilidad, tiene que ver con la integración de
ésta a las acciones y propuestas que tiene la ciudad. Apostarle a la búsqueda
de formas de participación para que la inclusión de la población sea una
realidad en los escenarios donde se toman las grandes decisiones.
CONCLUSIÓN
La
relación del ocio y la recreación con los proyectos sociales, pasa por la
generación participada de condiciones y oportunidades de acceder a estos desde el enfoque de derechos y no como una
dádiva que entrega el estado o cualquier otra persona o institución. Busca la transformación de las condiciones
que impiden el acceso de las personas, lo que requiere de la construcción de
dispositivos que desde una clara opción política e ideal social marque las
características de la intervención.
El
ocio y la recreación, pueden ser mediadores de procesos de participación y empoderamiento de las poblaciones más necesitadas. Pero también lo pueden ser de procesos de
desmovilización y alienación. Por ello
debe quedar claramente explícita en cada una de las regularidades de los
dispositivos la intencionalidad a la que se orientan.
“En
definitiva, estas expresiones constituyen una manera de hacerse públicos y de
esgrimir formas de pensar y actuar diversas; son prácticas socioculturales
que pueden tener un papel importante en la construcción de la cultura
política y ciudadanía democráticas desde las cuales dotar al sujeto de una
caja de herramientas, de conocimientos, de prácticas y de procesos de
constitución de identidad que transformen referentes tradicionales de
actuación pública anclados en el clientelismo y en la eliminación de la
diferencia, para fortalecer relaciones de reconocimiento democráticas y, por
ende, de convivencia ¨
BIBLIOGRAFIA
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Ltda., Barueri Brasil, 2003
BALLESTER, L., Las
necesidades sociales. Teorías y
conceptos básicos. Editorial Síntesis,
S. A., Madrid, 1999
RAMIREZ, R., Ciudad y
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la pobreza urbana. En BALBO, M.,
JORDAN; R., SIMIONI, D., (Comp.) Ciudad Inclusiva. Cuadernos de la CEPAL Nº 88. Santiago de Chile, 2003
TABARES, F., OSSA, A.,
MOLINA, V., El ocio, el tiempo libre y
la recreación en América latina: problematizaciones
y desafíos. Medellín. Editorial CIVITAS, 2005.
Vulnerabilidad y exclusión social. Una propuesta metodológica para el estudio
de las condiciones de vida de los hogares.
Revista Cairos. Universidad de San Luís Argentina Año 5 - Nº 8 – 2do
semestre de 2001.
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