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La recreación es una dimensión de la vida a la que cada vez más se
le reconoce su importancia, sobre todo en un mundo donde también
necesitamos cada vez más espacios para la vivencia de significados asociados
con nuestra realización física, mental, emocional y espiritual. La recreación es uno de esos espacios.
Las denotaciones: significados denotativos de la recreación
Existe evidencia de que la denotación “recreación” se utiliza desde
el Siglo XV; no obstante, el desarrollo del tema se aceleró a partir de los
años 1950, después de la
Segunda Guerra Mundial. La palabra recreación viene del Latín recreatio, que significa “aquello
que refresca o restaura” (Malean, Hurd & Rogers, 2005;p.38). . Con base en la investigación empírica, los
profesionales de la recreación (e.g., investigadores científicos, educadores,
recreacionistas) generalmente definen recreación como actividades realizadas
durante el tiempo libre (i.e., fuera del trabajo remunerado u obligaciones
de las personas), placenteras, voluntarias, beneficiosas o positivas para
las personas. Usualmente se denota el
“placer” en la recreación con un sentido amplio. Por ejemplo, se considera que las actividades
recreativas son placenteras en la experiencia inmediata a raíz de la sensación
restaurativa (de naturaleza homeostática) que provocan en el cuerpo (lo
cual en un mayor plazo puede contribuir a mejorar la salud y calidad de
vida de las personas en general). Por
otra parte, el placer en la recreación comúnmente se asocia con el gozo de
las personas desde una perspectiva más integral: un gozo derivado del
crecimiento de las personas (más allá de su re-creación o restauración) no
solo desde el punto de vista físico, sino que también desde las perspectivas
mentales y espirituales.
Cuando los hispano-parlantes hacen referencia a la recreación (i.e.,
actividad fuera del tiempo de trabajo), es común que traigan a colación el
término “ocio” (a su vez, una traducción común del término “leisure” en
inglés). La recreación ocurre fuera
del trabajo, así como el ocio ocurre fuera del negocio (i.e., la
negación del ocio). En el caso particular de la recreación, su esencia la
constituye el ocio. El término
“leisure” desde una perspectiva más académica traducido aquí como
“esparcimiento,” es útil para interpretar el gozo en la recreación.
Los significados connotativos del esparcimiento y la Interacción
Simbólica
Por esparcimiento se entienden experiencias en que las personas viven
significados (dimensiones) valorados que las hacen ser, crecer, trascender,
expandirse, extenderse o esparcirse y por lo tanto gozar. Estos significados se construyen y se
viven en procesos interactivos simbólicos.
Consecuentemente, la teoría sociológica denominada Interacción
Simbólica y entendida como experiencias de interacción humana mediada por
el lenguaje y otros símbolos, es útil para entender como emergen los
significados en las experiencias de esparcimiento.
De acuerdo con Blumer (en Rossman and Elwood, 2003) se puede distinguir
tres premisas básicas alrededor de la teoría de la interacción
simbólica. La primera es que es que
el ser actúa hacia las cosas sobre la base de los significados derivados de
los objetos. Tales cosas incluye
todo lo que los seres puedan notar en sus mundos, objetos, personas,
instituciones, ideales (como los es la noción de independencia o la
honestidad), la actividad de los “otros” o cualquier otro tipo de situación
similar que las personas encuentran en su vida diaria. La segunda premisa es que los
significados de las cosas emergen de la interacción social que uno tiene
con los que le rodean. La tercera es
que los significados se manejan y se modifican a través de procesos
interpretativos utilizados por las personas para relacionarse con las cosas
que le rodean.
Denzin (1989) presenta tres supuestos ligeramente diferentes, siendo el
primero que la realidad social es una producción que depende de como la
sentimos, conocemos y entendemos. En
otras palabras, inmersas en la interacción personal las personas producen y
definen las situaciones. Segundo, se
asume que las personas son capaces de incursionar en un comportamiento
pensado y auto reflexionado. Es así que las personas son capaces de dar
forma y direcciona su propio comportamiento y el de otras personas. Por último, Denzin señala que ocurren
procesos interactivos ricos mientras las personas se posicionan ajustándose
a como otros simultáneamente también lo hacen. La interacción se ve como emergente y es
frecuentemente impredecible. La
interacción es simbólica porque involucra la manipulación de símbolos,
palabras, lenguajes y significados.
Un significado connotativo (o simplemente significado) es un
concepto(s) o noción(es) apegada a
símbolos que califican o describen con mayor profundidad los que se ha
denotado explícitamente. Las connotaciones de los significados del esparcimiento
(y probablemente de cualquier otro objeto) emergen en los procesos
simbólico-interactivos dependen de los contextos culturales y sociales en
general, y de los ciclos e historias de vida de las personas, sus
emociones, sentimientos y situaciones interpretativas, en lo particular. Las investigaciones empíricas han
arrojado muchas categorizaciones de significados connotativos (Molina,
1999). Por ejemplo, categorizaciones
de significados connotativos del esparcimiento basadas en las dimensiones
de competencia, socialización, introspección, aprendizaje y riesgo, son
comúnmente reportadas en la literatura especializada (e.g., McLean, Hurd y
Rogers, 2005; Csikszentmihalyi,
M., 1990. No obstante, generalmente la libertad es el
significado central entre las múltiples dimensiones del esparcimiento comúnmente
valoradas. Desde un ángulo “escapista” en las experiencias de esparcimiento
las personas se sienten libres (e.g., de problemas u obligaciones); desde
una perspectiva existencial las personas realmente deciden y ejercitan su libertad
en la acción, i.e., no solo es un estado mental, sino que algo realmente
pasa que nos permite crecer (e.g., nos
ejercitamos, aprendemos, logramos terminar un proyecto, interactuamos, cantamos). Las experiencias de esparcimiento “del
ser,” pueden ocurrir en todos los dominios de la vida (e.g., en el trabajo,
en la recreación, en la vida cotidiana de la familia, en los espacios espirituales.
Implicaciones de una visión de significados para la gestión de la
recreación y el esparcimiento
A raíz de la naturaleza multisignificativa del esparcimiento existe
una diversidad de implicaciones para la gestión de la recreación. Podemos resaltar al
menos cuatro de ellas (Rossman and Elwood, 2003).
Las situaciones interactivas corresponden a
producciones de significados emergentes. La interacción
significativa es construida de tal forma que las personas asumen
comportamientos determinados y reales.
Aunque se planea de la mejor forma y se predice el comportamiento de
los participantes, los participantes en actividades recreativas interpretan
los objetos en formas muy distintas, por lo que sus reacciones son muy
diversas. Cada ocasión interactiva
es construida en forma diferente y no hay garantía de que una misma
combinación de circunstancias genere los mismos resultados. Por lo tanto los Gestores de la
recreación deben esforzarse por estudiar y entender como el ser forma sus
significados y como estos le dan forma a su comportamiento.
Las situaciones interactivas son frágiles. Muchas veces se dificulta proveer las
experiencias deseadas debido a la fragilidad de los encuentros
sociales. Los gestores recreativos
deben evitar imponer estructuras muy rígidas que eviten que los
participantes en actividades recreativas interfieran con sus vivencias de
libertad y experiencias generadoras de gozo.
Las personas siempre tienen un rol al
construir las ocasiones recreativas. La evidencia empírica que
llevó a construir la teoría de la interacción simbólica nos dice que las
personas siempre actúan un rol que da forma a los episodios interactivos y
al los significados (connotativos) derivados de ellos. El gozo no está ahí afuera por sí mismo
sino que emerge cuando las personas interpretan los eventos. Las experiencias de esparcimiento las
hacen posibles los actores. Por ello
si los gestores de la recreación proveen excesiva dirección, los
participantes pueden perder oportunidad para el involucramiento. La autonomía de los participantes debe
respetarse en los eventos recreativos.
Los gestores recreativos debe ayudar a
situar e evento facilitando algún tipo de estructura. Sin perder de perspectiva los beneficios de las implicaciones
anteriores para una gestión exitosa de las actividades recreativas, los
gestores deben proveer una estructura mínima de convenciones y normas que faciliten
la libre interacción y construcción de significados valorados por los
participantes en las actividades recreativas. En
este sentido conocimiento sobre la fenomenología de las vivencias de
esparcimiento de los participantes en las actividades recreativas ayuda al
gestor a determinar la estructura óptima.
La estructura está compuesta por normas y principios que facilitan
la vivencia de libertad de los participantes en el evento recreativo. Estas normas y principios despreocupan a
los participantes de acciones indeseadas que les impida ser.
La recreación es un fenómeno complejo, lo que ha llevado a que sea
objeto de estudio y desarrollo como una dimensión de la vida de múltiples
significados y existencia propia. El
hecho de que la libertad, la multidimensionalidad y la contextualidad son
componentes complejos y medulares de la recreación, implica que para lograr
un diseño y operación efectiva de sus servicios ya sea en el ámbito privado
o público, se requiere fortalecer el área investigativa, la enseñanza
especializada y profesionalizar su aplicación.
Referencias
Csikszentmihalyi,
M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. NY: Harper &
Row, Publishers, Inc.
Denzin,
N.K. (1989). The research act. NY: Englewood
Cliffs.
Mclean,
D., Hurd, A. & Rogers, N. (2005). Recreation and Leisure in Modern
Society. 7th Edition. MA: Jones and Barlett Publishers
Molina,
G. (1999). Leisure meanings in a rural community in Costa Rica.
Ph.D. Dissertation (unpublished): University of Illinois,
Department of Leisure Studies.
Rossman,
R. and Elwood S., B. (2003).
Recreation programming: designing leisure experiences. IL: Sagamore Publishing.
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