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Resumen
Este artículo contiene algunas reflexiones en torno al tratamiento
metodológico del ocio como aspecto importante del desarrollo humano. Se
presenta la matriz de necesidades del desarrollo a escala humana como
referente principal del desarrollo humano, y su satisfacción como condición
de Libertad, concepto éste de gran importancia para el tratamiento
metodológico del ocio y que también será abordado. Se propone desligar el
término ‘tiempo’ del concepto Libertad en el estudio del ocio.
Abstract
This
paper contents some thinks about the methodology treatment of leisure
like important aspect of the human development. It presents the matrix of
needs of the development on human scale like principal referent of human
development, and its satisfaction like condition of Free, this concept is
of great importance for the methodology treatment of leisure and will be
take up too. It proposes to mark of the term ‘time’ of Free concept in the
study of leisure. In english, the termn is spare time, so then the
reflection is not for the english idiom, although this is a possible way
for indagation: ¿what it is mean with “spare” in the time for leisure
activities?
Palabras clave
Ocio, tiempo libre, desarrollo humano, Libertad.
Keywords
Leisure, spare time, human development, Freedom.
Introducción
La hipótesis que se quiere plantear en este ensayo es que el
tratamiento metodológico del ocio orientado al desarrollo humano debe, más
que ir centrado en las actividades realizadas en un supuesto tiempo libre,
en la satisfacción sinérgica y endógena de esta necesidad humana como
práctica que propende por la
libertad.
Las reflexiones que se hacen a continuación son inspiradas por el
trabajo del profesor Fernando Tabares Fernández en su propuesta “El
desarrollo humano como marco de análisis del ocio en la actualidad” (2001),
sobretodo en la sección titulada: ‘los satisfactores: un referente hacia la
calidad de las experiencias de ocio’.
Desarrollo humano
Antes de continuar se debe hacer claridad en cuanto a algunos
conceptos que serán utilizados. El concepto desarrollo humano no
debe, en ningún momento, entenderse como la formación de capital humano
(Max-neef plantea que la utilización de este término es un sofisma
ideológico que pretende que las personas desposeídas de medios de
producción también son capitalistas – Max-neef, Elizalde y Hopenhayn, 1997,
83); el desarrollo humano se refiere a la satisfacción de las necesidades
humanas. La satisfacción endógena y sinérgica de necesidades tiene que ver
con la autodependencia (endógeno) entendida como interdependencia en la que
no hay autoritarismos ni unidireccionalidades, combinando lo individual y
lo social (Ibíd., 67); y la satisfacción de varias necesidades con un solo
satisfactor (sinergia), siendo satisfactor, un bien económico,
cultural, social, personal, etc. que satisface una o varias necesidades
humanas. Las necesidades humanas son finitas, relativamente estables en el
tiempo y se pueden categorizar según lo existencial: ser, hacer, tener y
estar; o lo axiológico: subsistencia, protección, afecto, entendimiento,
participación, ocio, creación, identidad y libertad, las cuales pueden ser
satisfechas de forma destructiva, inhibidora, falsa, singular o sinérgica y
desde lo endógeno o lo exógeno (Ibíd., 42-49) para la definición de todos
los satisfactores ver Ibíd., pp. 45-49.
En la tabla siguiente se presenta una representación de los satisfactores
según la propuesta del CEPAUR:
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Satisfactores
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Destructores
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Inhibidores
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Pseudos
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Singulares
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Sinérgicos
|
|
Exógenos
|
Más
|
Más
|
Más
|
Más
|
Menos
|
|
Endógenos
|
Menos
|
Menos
|
Menos
|
Menos
|
Más
|
Se observa, pues, una situación óptima en la relación entre lo endógeno
y lo sinérgico.
Ocio y tiempo libre
En cuanto al ocio y el tiempo libre se tendrá en
cuenta una distinción entre dos conceptos paradigmáticos:
Para de Grazia, hay tiempo libre y falta de ocio; un ocio que es
concebido, al modo griego, como un estado atemporal, inaccesible y
subjetivo de libertad individual.
Para Marcuse, hay ocio y falta tiempo libre, es decir, falta un
tiempo de libertad. (Munné, 1980, 51)
Un ocio concebido al estilo griego en una época del
todo distante, es una ilusión sin sentido (cfr. Marx, 1975, 51-53), puesto
que cada formación social trae unos contenidos y formas de prácticas de
ocio consecuentes consigo misma (Blandón, 2005, 212); es en este sentido al
cual se dirige la perspicaz observación de Marcuse: la sociedad civilizada
es una sociedad alienada, en la cual el ocio no se puede decir que sea dado
en un tiempo libre, puesto que la libertad no existe, prácticamente, para
nadie.
Libertad
Pero, ¿es posible una sociedad humana libre? Para
responder a esta pregunta es necesario responder a otra: ¿qué se puede
entender por libertad?
La libertad no puede ser considerada como una
serie de derechos: ser libre para comer, ser libre para viajar, ser libre
para cantar la ópera; el simple derecho no basta, es indispensable que se
esté en posibilidad de hacer lo que la ley no prohíbe o permite (Zuleta,
2005, 38) lo cual supone una adecuada solución de las necesidades
(Waichman, sin año, 29-30). Además, la libertad supone una conciencia
crítica y una praxis que se puede entender como una acción concreta sobre
la realidad o una toma de postura o un pensamiento (Freire citado por
Waichman, sin año, 29). En el primer caso (como posibilidad) se está
hablando de libertad en términos sociales, y, en el segundo, como una
cualidad personal que se valida, por supuesto, en sociedad, la unión de
ambos (al entender del autor de este ensayo) constituye la libertad.
Ahora, si esto es lo que puede entenderse por
libertad, puede decirse que una sociedad libre es la que posibilita a sus
integrantes hacer lo que la ley permite, satisface sus necesidades, y está
integrada por personas con conciencia crítica que asumen su praxis. En tal
caso (no sólo en tal sociedad), la discusión sobre si el ocio es dado en el
tiempo libre o no, carecería de sentido, pues toda actividad humana sería
libre (cfr. Totti citado por Waichman, sin año, 65).
Al leer los dos párrafos anteriores, rápidamente se
puede observar que la necesidad de libertad planteada como necesidad
humana, va en contravía con la libertad como ha sido planteada
conceptualmente. Esto se debe a que la libertad en Max-neef, Elizalde y
Hopenhayn es considerada desde la doble perspectiva de derechos y de
cualidades personales necesarias para el ejercicio de tales derechos, sin
detenerse ha plantear otros requerimientos sociales que hagan posible el
ejercicio de los mismos (Ver Max-neef, Elizalde y Hopenhayn, 1997, 44),
aunque plantean la necesaria satisfacción de la matriz completa de
necesidades humanas como requerimiento social, puesto que no se dan jerarquías
y cualquier proyecto de desarrollo debe tener presente cada una de las
categorías (Ibíd., 1997, 61), con lo cual la resolución de toda la matriz
se corresponde con las condiciones requeridas para la libertad (conceptual
más que axiológica), pero de un modo mucho más específico puesto que se
nombra una por una cada necesidad entre las cuáles la subsistencia (en el
sentido de ésta puede ser entendida la satisfacción de necesidades desde el
punto de vista de Waichman) es sólo una de ellas y se pasa por el
entendimiento (conteniendo la conciencia crítica), la creación (que
contiene la praxis), la identidad, el ocio y las otras categorías ya
mencionadas.
Así pues, la matriz de necesidades del desarrollo
a escala humana sería auxiliar de la postura conceptual de Libertad, en
tanto brinda un norte metodológico para trabajar el fortalecimiento de la
misma, que, para diferenciarla de la libertad de la matriz, sería
conveniente escribirla con “L” mayúscula; la Libertad, entonces, es
producto de la satisfacción endógena y sinérgica de las necesidades,
incluida la libertad, en cuyo catálogo estaría el ocio como una de las
necesidades a satisfacer para alcanzar la Libertad, por medio de
satisfactores sinérgicos y endógenos.
En la gráfica siguiente se ilustra el razonamiento
anterior:

En la gráfica se puede ver que la Libertad
es producto de la libertad como permiso, es decir, en perspectiva de
derechos; la posibilidad de realización de esos permisos como satisfacción
de necesidades humanas; y la conciencia crítica con su praxis como elemento
indispensable en personas libres (desde el punto de vista de la conciencia
individual). Se puede ver, asimismo, que la conciencia crítica con la
praxis y el permiso son elementos incluidos en la satisfacción de
necesidades, pues son considerados, ellos mismos, necesidades humanas
(libertad, entendimiento, participación, identidad, creación; por lo menos, son las que hacen
posible la conciencia crítica y la praxis).
Tiempo libre y
Libertad en el tratamiento del ocio
Se habla, entonces, de satisfactores endógenos,
pues se está en franca oposición con la dependencia hacia factores
externos, lo cual, por supuesto, estaría en contradicción con la Libertad; y sinérgica, pues sí sólo se satisface esta
necesidad (ocio) sin atención a las otras, se estaría en el terreno de la
compensación: prácticas sociales de ocio caracterizadas por ser dadas en un
“tiempo libre” opuesto al tiempo de trabajo, que sirve para la compensación
del agotamiento físico y/o mental de ese otro tiempo, presumiblemente más
importante; no de la propensión por la Libertad.
En cambio, el tratamiento del ocio desde la
supuesta existencia de un tiempo libre se torna confuso por el factor
temporal. La Libertad no es una situación en el tiempo, cuando se toma esta
forma de análisis en el tratamiento metodológico del ocio, se cae en la
compensación, puesto que lleva, implícitamente una división del tiempo
social entre tiempo obligado y tiempo no obligado (siendo el ocio
compensación del tiempo obligado). Waichman expone una segunda división,
entre tiempo libre de... y tiempo libre para… la libertad (sin año,
130-131). El tiempo libre de, sería un tiempo de compensación del
cansancio, de otras actividades, etc., tiempo de reproducción del sistema
(Ibíd., 153) y el tiempo libre para la libertad sería un tiempo en el que
ya no es necesaria la compensación y es libertad en un espacio de tiempo,
reducto desde el cual se podrá impulsar la transformación social, pero el
tiempo libre, el mismo autor lo expresa, no es, necesariamente un tiempo de
actividades de ocio, puesto que en algunos trabajos puede hablarse de
tiempo libre, como el trabajo de un profesor o de un artista, si se trata
de su vocación (Ibíd., 102) e indica que se trata de obligación interna
(auto-condicionamiento) vs. obligación externa (hetero-condicionamiento) y
el tiempo libre consistiría en la sustracción de una parte del tiempo de
las personas al heterocondicionamiento (Ibíd., 113).
Sin embargo, siendo individuos socialmente
determinados, toda actividad humana, independiente del tiempo en el que nos
movamos, es obligada por determinantes sociales y personales (Zuleta, 2004,
26); es decir, nos obliga el medio o nos obliga nuestra formación, sin
querer decir por esto que una determinación social es necesariamente
alienada y alienadora, y una determinación personal es inmediatamente
libre, pues ya Dostoievski advirtió sobre el amor humano por las cadenas
(Zuleta, 1980, 17) y el psicoanálisis demostró que este amor se debía a condiciones
sociales en cierta medida, pero más a condiciones psicológicas, de historia
personal (la entrada de todos los seres humanos al lenguaje es
impuesta, y la palabra de los mayores es sagrada para los niños, luego se
produce un desencanto y pérdida de esa sensación de seguridad que constante
y con gran dinamismo inconsciente se sigue buscando durante toda la vida,
la búsqueda de la ‘palabra pérdida’ – ver: Zuleta, 1985, 19).
Puede, entonces, comprobarse que el tiempo no tiene
nada que ver con la Libertad: si el ocio no es necesariamente tiempo libre,
ni el tiempo libre tiene que ver necesariamente con el ocio, no es
pertinente tratar el ocio desde lo temporal, lo que sí
tiene pertinencia es la definición conceptual de la Libertad y las
actividades (hacer), valores personales (ser), objetos físicos o valores
sociales (tener) y entornos, lugares o espacios (estar) que propendan por
esa Libertad.
Se trata, entonces, de la determinación de cuándo se
da el ocio como Libertad y cuándo no. Como Libertad se determina desde los
satisfactores endógenos y sinérgicos, entendiendo que tal condición lleva
implícita, si no una sociedad libre, por lo menos sí una actividad social y
personal que propende por ella. Esto no implica que se deba dejar
totalmente de lado el factor temporal, sino que es un elemento descriptivo
que ha de servir de mecanismo diferenciador de las actividades humanas, más
no como elemento conceptual para el estudio del ocio orientado al
desarrollo humano.
Por otra parte, la sinergia no sólo es desde los
satisfactores del ocio que comprenden la satisfacción de otras necesidades,
sino también desde satisfactores de otras necesidades que comprenden
también el ocio, como es el caso de satisfactores de la subsistencia,
puesto que, como lo demuestra Bertrand Russell, en el “elogio de la ociosidad”, la negación de algo como la
capacidad de subsistencia, lleva consigo la negación del ocio como
posibilidad humana y convierte el ocio en un naufragio de lo humano, cuando
en la época actual, por el adelanto tecnológico, los bienes económicos,
necesarios para que la humanidad subsista, se producen con mucho menos
tiempo del necesario anteriormente y lo que se hace es que se condena a
unos a seguir trabajando excesivamente y se arroja al resto de la humanidad
como desecho de la máquina productiva, a la “inanición” (1994, 163).
Se puede ver, pues, que se trata de un equilibrio
entre diferentes componentes de la matriz lo que puede hacer que se
considere algún satisfactor como satisfactor sinérgico. Por ejemplo, entre subsistencia y ocio;
afecto, protección y libertad; participación e identidad; elementos, éstos,
que pueden, en determinado momento contradecirse entre sí, lo que llevaría
a considerar sus satisfactores como destructores, pseudo-satisfactores o inhibidores.
La sugerencia de equilibrio de los dos últimos
párrafos habrá de ser desarrollada en otro espacio, con vistas a seguir
pensando el desarrollo humano como
marco de análisis del ocio en la actualidad.
Conclusión
El tratamiento metodológico del ocio desde el punto
de vista temporal, tiene pues, grandes dificultades y es por esto que se
propone una visión del ocio como Libertad, desligada ésta del término
‘tiempo’, que se acostumbra ponerle delante. Este ha de funcionar como
auxiliar pero no como fundamento conceptual. En esta perspectiva, sería
sugerente hablar de tiempo de ocio en lugar de tiempo libre,
es esa unión la que se presta para confusiones conceptuales y
metodológicas.
Creo, que, según el curso de las reflexiones
precedentes, no es necesario aclarar qué se entiende por tiempo de ocio y
por ocio, pero, para no dejar esto suelto (aunque tampoco amarrado – en el
sentido de red –) se planteará solamente (sin desarrollar el proceso que
racionaliza dicha preferencia) que por tiempo de ocio se entiende el tiempo
diferente al de trabajo (incluido el trabajo doméstico) y el de cuidado
biológico; y por ocio, las prácticas realizadas en ese tiempo, cuyo
contenido puede ser múltiple (Blandón, 2005, 219).
Bibliografía citada
RUSSELL, Bertrand. Elogio de la ociosidad. En:
Revista Colombiana de Psicología Nº 3
(1994); pp. 155 a
162
BLANDÓN MENA, Melquiceded. Consideraciones
metodológicas para el estudio del ocio en las sociedades latinoamericanas.
En: OSSA, Arley; MOLINA, Víctor; y TABARES, José Fernando. El ocio, el
tiempo libre y la recreación en América Latina: problematizaciones y
desafíos. Medellín: Civitas, 2005, pp. 47-64
MARX, Karl (1857). Introducción general a la
crítica de la economía política. En: Teoría marxista del método. 3ª ed. Bogotá:
Tiempo crítico, 1975, pp. 7-53
MAX-NEEF, Manfred; ELIZALDE, Antonio; HOPENHAYN,
Martín. El Desarrollo a Escala Humana. Medellín: Proyecto 20, 1997
MUNNÉ, Frederic. Psicosociología del tiempo libre, un
enfoque crítico. México: Trillas, 1980.
TABARES FERNÁNDEZ, José Fernando (2001).
El desarrollo humano como marco de análisis del ocio en la actualidad. En:
Revista electrónica de la red latinoamericana de recreación. URL: http: www.redcreacion.gg.nu/documentos/simposio2if/JFTabares.htm consulta noviembre de 2004
WAICHMAN, Pablo. Tiempo libre y recreación, un
desafío pedagógico. Buenos Aires: PW, sin año.
ZULETA, Estanislao. Democracia y participación. En:
Colombia: violencia, democracia y derechos humanos. 4ª ed. Medellín: Hombre
Nuevo, 2005, pp. 38-41
________ (1980). Elogio de la dificultad En:
Elogio de la dificultad y otros ensayos. 9ª ed. Medellín: Hombre Nuevo,
2005, pp. 13-18
________. Psicoanálisis y criminología. 3ª ed. Medellín:
Hombre Nuevo, 2004
________ (1985). Tribulación y felicidad del
pensamiento. En: Elogio de la dificultad y otros ensayos. 9ª ed.
Medellín: Hombre Nuevo, 2005, pp. 19-37
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