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En el siguiente
escrito se brindan algunas reflexiones para la estructuración de programas
de formación de profesionales en recreación desde una perspectiva socio
cultural. En la propuesta se tienen
en cuenta elementos de otras perspectivas que han tratado los núcleos
fundamentales de la discusión, realizando un presupuesto epistemológico que
permita el estudio del problema recreativo en el contexto latinoamericano,
y vinculado transversalmente por el problema del poder.
1. El conocimiento en ocio y
recreación
Aunque aun no se ha logrado el nivel de conceptualización que pueda
generalizarse entre los distintos discursos que abarca el saber sobre
recreación, es posible realizar un acercamiento importante a través de la
indagación realizada por algunos autores acerca de los temas a tratar.
Siguiendo a Cuenca (1998) plantearemos el ocio como un estado o un
sentir más que como una actividad inscrita en un tiempo determinado, aunque
estos, como anotaremos adelante, le sean determinantes. De manera general, se puede reconocer que
las concepciones de ocio varían según el contexto histórico, geográfico y
cultural desde el cual se plantee, "en función de los diversos modelos
de organización social" (Sue,
1992:16). Para el contexto moderno,
el ocio se puede diferenciar del tiempo libre, considerándolo como fenómeno
ontológico que abarca el sentido de libertad, placer y diversión. Desde este punto de vista existen varias
referencias que sugieren que la diferenciación entre un ocio productivo o
positivo, de uno perjudicial o negativo, persiste para nuestra época y ha
de fundamentarse una educación para la sociedad que promueva el primero (Bolaño, 2005:36).
Así mismo, se vincula el ocio a un tiempo y a unas manifestaciones
determinadas que lo relacionan como actitud creativa y trascendente, o de
formas que se limitan al consumo o al simple desaburrimiento. Esta diferencia la plantea Kaplan
(Citado por Llull, 1999:28) entre ocio y ociosidad.
De esta forma y teniendo en cuenta los postulados de Munné (1980) queda
desdibujada la oposición entre trabajo y ocio, ya que dicha discusión solo
corresponde a una forma de interpretar la realidad desde un punto de vista
en que lo productivo capitalista sigue siendo el factor de medida de la
existencia humana. Sin embargo, la
oposición entre el tiempo de trabajo y tiempo libre, parece aun vigente, no
tanto por las consideraciones académicas, sino por la relevancia que tiene
en el contexto cotidiano de nuestra sociedad. En este sentido, el tiempo libre
representa, en primer término, el
tiempo que no se dedica al trabajo obligatorio para devengar el
sustento. Este tiempo, sin embargo,
contiene actividades que también son obligatorias como las actividades básicas de subsistencia, las tareas
domésticas, los compromisos familiares, etc. (Munné, 1980; Rodríguez, 1992; Rodríguez,
1996; Ortegón, 1998) El tiempo que queda, es decir, donde el sujeto decide
libremente que hacer, y que tiene connotación gratificante y autotélica, se
le ha denominado tiempo liberado (Llull, 1999:20) en el que algunos autores
fijan el espacio propio del ocio (Bolaño, 2005:37) En términos generales,
podemos describir el tiempo libre y el liberado como aspectos de orden
temporal en el cual se desarrollan actividades que representan espacios de
libertad. En este punto es necesario
cuestionar la libertad dentro de un contexto de consumo y propaganda que ha
de entenderse más allá de su perspectiva psicológica. (Rodríguez, 1992.137)
Otra diferencia importante se encuentra entre ocio y lúdica. Esta se puede entender como una dimensión
humana que vincula la necesidad de sentir y expresarse "producida por
emociones orientadas hacia la entretención, la diversión y el esparcimiento"
(Bonilla, 1997:34) A diferencia del ocio, la lúdica se refiere a una
función inherente del humano, la cual se objetiva y recrea en acciones
concretas. Algunos autores, como
Gallego y Díaz (2002:55), establecen una función lúdica del sujeto relacionada
con la construcción de representaciones simbólicas que proporcionan
diversión y alegría.
A partir de los anteriores referentes podemos establecer una
aproximación al concepto de recreación, entendiendo la continua
reconstrucción de ésta como objeto de estudio. Algunos años atrás se podía plantear la
recreación como la forma de utilizar el tiempo libre (Jiménez, 1986:94)
empero, al realizar las distinciones entre los tiempos, las intenciones y
el sentido, se complementa el término como un conjunto de actividades donde
se presenta libertad de decisión, creatividad y satisfacción personal
(Gómez, 1991:27) alejándose de la acepción cotidiana que lo relaciona
exclusivamente con la diversión. En términos
generales, podemos considerar la recreación como un concepto en
construcción que recoge el tiempo libre, el ocio y la lúdica pero
utilizados de forma diversa (Ortegón, 1998. 59) y por otro lado, como un
hecho de carácter social que vincula la realización de actividades
creativas, gratificantes y que promueven el desarrollo personal a través
del ocio. (Bolaño, 2005; Mesa, 2004)
2. La problemática del tiempo
libre para América Latina
Se han planteado
importantes referencias que sitúan el problema del tiempo libre en América
Latina. Entre ellas podemos nombrar
las de Kisnerman en Argentina, Lenea Gaelzer en Brasil, Luis Acosta en
Venezuela, entre otras. En varias
de estas propuestas se continúa la reflexión originada en discursos como el
de Lafargue, Dumazedier o Munné, acerca del tiempo libre en contraposición
a un sistema productivo que subvalora el sentido de lo humano por debajo de
la producción capitalista. En
Colombia, también se han realizado avances en las problemáticas especificas
de nuestro contexto. Entre estos
estudios sobresalen algunos que se originan en reflexiones relacionadas con
el turismo (Por ejemplo: Jiménez, 1986; Borrero, 1996), y con la educación
(p.e.: Bustamante, 2001: Bonilla, 1997; Gómez, 1991), introduciendo así,
reflexiones teóricas relevantes sobre la recreación y sus núcleos
fundamentales, a partir de propuestas que van desde discusiones
filosóficas, y problemas sociales del tiempo libre, hasta la formación de
profesionales en Recreación. (p.e.: Ortegón, 1998; Mesa, 2004; Bolaño,
2005)
A partir de estas
referencias ubicaremos el problema recreativo con las particularidades del
contexto sociopolítico predominante en Latinoamérica, es decir,
intentaremos la comprensión del sujeto de la recreación afectado, en
diferentes formas, por la inequidad
social, la pobreza y la violencia (Prieto, 2002:47). Las proporciones que estas problemáticas
han alcanzado en Latinoamérica diferencian los discursos que se hayan
estructurado sobre otros contextos. En
efecto, desde Dumazedier entendemos que el manejo del tiempo libre depende
de las clases sociales, sin embargo no es posible seguir hablando con los
mismos referentes, si tenemos en cuenta los porcentajes de población en
situación de pobreza con relación al distanciamiento de minorías que
consumen en condiciones mucho más que satisfactorias. Aun más si se relaciona dichas
diferenciaciones con la forma en que se legitima el hambre o la muerte de
algunos, frente al condicionamiento que reproduce el poder para beneficio
de dichas minorías. En otras
palabras, el modelo laboral de ocho horas no parece vigente para una gran
parte de la sociedad en la cual la acentuada configuración de procesos de
exclusión describe una situación muy irregular del tiempo libre. Por ejemplo, Los empleos no tienen
jornadas iguales, y en el desempleo y el subempleo no se concibe una
estabilidad, sino una continua crisis por la supervivencia que se conjuga,
de formas muy diversas, con las opciones recreativas.
Si bien el ocio
parece destinado a un tiempo en el que las necesidades básicas están
satisfechas, la prolongación y el aumento de contextos de pobreza
estructuran las necesidades lúdicas de las comunidades sobreponiéndolas con
sus formas de supervivencia, en tiempos no necesariamente lineales y
manifestados en muy diferentes maneras.
Desde este punto de vista, la recreación en Latinoamérica ha de
ocuparse de deshomogenizar algunos discursos e intentar la comprensión de
nuevas formas de tiempo libre, actitudes de ocio y manifestaciones lúdicas
de una sociedad, frente a un sistema de control hegemónico que intenta
reproducir el orden dominante.
3. El juego como principio de
subversión
La propuesta sostiene una tesis general: la Recreación no puede ser
neutra, sus postulados y manifestaciones corresponden a un devenir
ideológico y político concreto. En esos términos la Recreación reproduce el
orden establecido o lo subvierte. Desde
este punto de vista se considera de relevancia el problema del poder y la
forma en que se distribuye y se modifica.
Siguiendo a Foucault (2000), se trata de observar las estructuras en que la
dominación establece los disciplinamientos de los cuerpos. En estos se concentran los hábitos y
conductas necesarias para el
control, reproducción y regulación del sistema. Son los sentidos el lugar en que la
recreación ha servido para legitimar lo dominante y construir un cuerpo
para la producción y el consumo, sometido al rendimiento y a la
maquinización.
En este contexto, son los medios y la propaganda los mecanismos de
sensibilización más eficientes de control de una sociedad. A través de ella se fomentan procesos de
identidad y normalización, que actúan en la conformación de conciencia
colectiva en favor de un sistema político, un gobierno o un producto. (Chomsky,
1995). Se cuestiona entonces, la
representación de libertad, en un sistema al que no le conviene la
diversidad (Cioffi,2003:4). La
supuesta sensación de libertad se configura como el autodisciplianmiento
del sujeto hacia las posibilidades que han sido educadas y encarnadas como
formas de regulación, en las cuales
el sujeto se siente feliz pero no piensa. (Ibíd.:27)
Es aquí, el espacio en que el juego, entendido como manifestación
lúdica y factor cultural con características liberadoras (Huizinga, 1972), puede
conformarse como núcleo fundamental de la recreación en la medida en que
constituye, a diferencia del deporte y el espectáculo, procesos que
trascienden la significación convencional y pueden asimilar una
participación en la sociedad con connotaciones de resistencia y
alteridad. Nos referimos al juego
que se contrapone a la orden, el que modifica las tradiciones y
convencionalismos y el que recurre necesariamente al otro para entablar un
acuerdo común de la experiencia.
El proceso de construcción de saberes en recreación debe indagar
entonces, por una comprensión de lo lúdico en nuestra cultura y las
manifestaciones que son propias del contexto, así mismo, la forma en que se
oponen a una regularización y superan los niveles de distracción, tendiendo
hacia una trascendencia personal.
4. La formación del profesional
en recreación
Retomando algunos conceptos de Mesa (2004) es posible distinguir la
recreación a nivel profesional, ya que ocupa un ámbito y unos motivos
diferentes a los del trabajo y la educación escolar, y se apropia de
elementos particulares de estudio y reflexión (la fiesta, los juegos, los
juguetes, el lenguaje lúdico, etc.).
Bajo estas premisas, es importante situar la formación de
licenciados en recreación acorde al contexto y estructurando un discurso
pedagógico promotor de equidad y
diálogo, con fines diferentes a la reproducción del orden establecido.
Siguiendo a Llull (1999:138)
las metodologías que identifican un programa de recreación incluyen los
procesos significativos, experienciales, activos y participativos. En el marco de la propuesta presentada se
establecen dichas metodologías desde una perspectiva sociocultural que
permita, bajo premisas humanistas, la construcción de sentidos y
conocimientos críticos sobre el contexto político y cultural de la sociedad
actual.
Se puede reconocer,
en términos generales, que en la recreación subyacen principios lúdicos,
estéticos y de trascendencia (Bolaño, 2005:139). Para el contexto latinoamericano, y
teniendo en cuenta las particularidades antes mencionadas, es posible
diferenciar algunas características que se podrían considerar en la
dimensión ética del profesional en recreación en Latinoamérica:
a. Resistente: que reconozca la recreación
como posibilidad de alteración del orden dominante y factor que propende
por el desarrollo de una sociedad
equitativa y justa bajo un proyecto de nación propio y coherente.
b. Creativo: con capacidad de innovación y
adaptación al contexto circundante y a las
necesidades de una comunidad.
c. Investigador: que asuma la recreación
como un proceso en construcción desde las referencias académicas y los
vínculos con la experiencia cotidiana de la comunidad en la que esta
inmerso.
d. Trasgresor: cuyo sentido de trascendencia se
fundamente en la libertad y en el sentido de lo humano conformando así
nueva conciencia política.
A modo de síntesis, podemos afirmar que las necesidades recreativas en
Colombia están mediadas por la pobreza, la inequidad y la violencia. Desde este punto de
vista la recreación se presenta como una propuesta sociopolítica en las que
están inmersas no sólo problemáticas tangibles como el hambre, la
distribución del espacio, el desempleo o el desplazamiento, sino un conjunto de representaciones que
promueven procesos de diferenciación y exclusión (Carreño, 2005). Así mismo, el contexto educativo que
supone la recreación ha de relacionar las necesidades sensibles de la
sociedad con las posibilidades de organización de esta.
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