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El presente
trabajo pretende sugerir hipótesis e interrogantes para el análisis de las
prácticas de ocio en las sociedades latinoamericanas. Tal estudio parte de
reconocer las configuraciones y reconfiguraciones que tienen lugar en las
formaciones sociales en América Latina, las cuales presentan un tránsito
hacia la hegemonía del capital trasnacional, el cual asigna nuevas
articulaciones en la relación social predominante.
Nuestra pretensión distendida en el devenir
contradictorio de lo social parte de reconocer el carácter histórico de las
relaciones sociales y de las de poder que de aquellas brotan, para así, por
obvia convocatoria discursiva, establecer los aspectos que han propiciado
la transformación en el contenido y la forma de las prácticas de ocio, a
través del análisis de las variables tiempo – espacio y sus relaciones con
las formas ociosas que en el momento actual se despliegan en las sociedades
latinoamericanas.
Ahora bien, trazados los derroteros que guiarán
nuestro escrito nos disponemos a realizar el análisis de los factores que
brindan los elementos necesarios para el estudio del tiempo, el espacio y
los proyectos sociales que caracterizan la sociedad actual.
La relación social que predomina determina el
contenido y la forma de las prácticas de ocio. El capital ¨, relación
social que impera en las sociedades latinoamericanas, se nos aparece como
una abstracción; pero incluye diversas relaciones de sus fracciones: entre
las rentas de los propietarios del suelo, las ganancias de los
industriales, de comerciantes, banqueros, etc.
El fundamento de las relaciones entre las diferentes
fracciones del capital – contradictorias, antinómicas ó armónicas -, determina, en última instancia, las
articulaciones con el tiempo y el espacio de los agentes capitalistas,
terratenientes, campesinos, trabajadores asalariados, desempleados,
estudiantes, infantes, entre otras categorías y subcategorías sociales. Relaciones
que producen el contenido y la forma de las prácticas de ocio que se
presentan en una formación social dada.
La fluidez o distorsión como elementos que pueden
caracterizar las relaciones con el tiempo y el espacio lo determinan los
procesos de acumulación capitalista y de reproducción de las relaciones
sociales. Por tanto, las prácticas de ocio que caracterizan las sociedades
latinoamericanas en el momento actual, se nos aparecen dentro del proceso
de consolidación del capital trasnacional¨¨ en
latinoamérica, proceso que ha generado profundas transformaciones, así:
Primero, en la
producción, la articulación de la microelectrónica a la producción a través
del control y los enlaces de las diferentes fases productivas, generó el
desmantelamiento de los grandes encierros fabriles mediante la dispersión
espacial y deslocalización de la empresa.
Segundo, en la
productividad, se sabe que el incremento de la productividad para el
capital depende de reducir al máximo la jornada de trabajo social para
producir las mercancías, función que hoy se le asigna al asalariado
intelectual, puesto que éstos generan las nuevas modalidades de producción
articuladas por la computación, la ingeniería satelital, la biotecnología,
la ingeniería genética, la energía nuclear, etc. El proceso aludido
promueve la tendencia a invertir la proporción entre trabajadores
materiales y trabajadores intelectuales.
Tercero, en el tiempo, el capital trasnacional cesa
de presentar la vida social como tiempo fraccionado – jornada laboral /
tiempo libre -, tal como predominare en la historia del capitalismo con los
encierros fabriles que aglomeraban grandes cantidades de asalariados
materiales, difiere sobre el momento actual donde
tiene presencia decisiva el trabajador asalariado intelectual¨, socializado en los grandes encierros escolares a través de la dialéctica
del no saber y el competir por el
saber, estrategia político – económica que desorganiza los explotados
al incrementar en la sociedad la diversidad salarial. La actual realidad
nos devela la pretensión del capital trasnacional de diseminar, incluso, la
posibilidad de tiempo para la lúdica, otrora implícita en el tiempo
fraccionado ¿Logra el capital construir algún aciago dispositivo para
alargar a 16,18, 20... horas la jornada laboral de los asalariados? ¿Acaso
el dispositivo escolar? ¿Acaso la competencia por el saber? ¿Acaso el
avieso imaginario del ascenso social que promueve la competencia por el
saber? ¿Alarga el capital la jornada laboral de los oprimidos al acabar con
el tiempo fraccionado que predomino mientras estuvieron vigentes las
conquistas obreras por reducir la jornada de trabajo por lo menos a 8
horas? ¿Mercantiliza el capital cualquier práctica en el tiempo libre? ¿se
confirma el carácter político e ideológico del tiempo libre?
Cuarto, en
las relaciones laborales, se sabe que en el
actual capitalismo trasnacional tiende a predominar el asalariado
intelectual, ó de las prácticas del saber, pero, nuestra perspectiva no
soslaya la compleja articulación de las formaciones sociales capitalistas,
donde se presentan prácticas laborales que se creían extinguidas, tal es el
caso de la esclavización para el pago de endeudamientos previos familiares,
práctica habitual y cada vez más extendida en el sudeste asiático; los
esclavos negros de Mauritania que demuestran la pervivencia del régimen
esclavista; el pago de deudas con esclavos en La India y Pakistán; la
esclavización civil del gobierno de Birmania para la construcción del
ferrocarril paralelo al gaseoducto construido por las empresas petroleras
UNOCAL (Estados Unidos) y TOTAL (Francia); el arraigado esclavismo sexual del sudeste asiático en países
como Indonesia, Sri Lanka ó Tailandia; en Europa y Norteamérica crece el
flujo de inmigrantes sin cesar, los cuales huyen de sus países de origen y
quedan obligados en sus regiones de destino a esclavizarse nuevamente en
ámbitos como la prostitución, servicio doméstico, agricultura, minería,
etc.; la práctica de la trata de blancas con el trafico de mujeres para la
prostitución en Japón, España, EE.UU., Panamá, etc; Además se presentan
otras modalidades neoesclavistas con las maquilas, las cuales se trasladan
como golondrinas por regiones proclives a la explotación absoluta de la
mano de obra, tal es el caso de la Industria Textil
en México, Sudamérica, América central y el sudeste Asiático donde se
fabrica de forma vertiginosa a bajo coste, a través de la esclavización de
mano de obra por parte de grandes multinacionales que operan confeccionando
las prendas que después comercializaran en los grandes mercados; en el caso
de Europa, las empresas italianas, alemanas y francesas primero trasladaron
sus actividades productivas hacia los países de menores salarios como
Grecia, Turquía y Portugal y luego de la caída del muro de Berlín a Europa
del Este. Actualmente se han instalado también en América Latina.
La gran paradoja se devela con la aberrante práctica del trabajo y
explotación infantil, pues la sociedad burguesa caracterizada por una
especial ‘’protección’’ al menor por su condición de ‘’minoría de edad’’ y
su falta de algún supuesto sentido de razón, y valga decir, 18 años que lo
convierten en ciudadano – elector, es la sociedad que mantiene y construye
diversas modalidades para explotar los infantes. El oscuro panorama nos
muestra que el 70 por ciento del trabajo infantil en el mundo se remite a
la agricultura, se presentan casos de recolectores de tabaco en Nayarit
(México) y de cebollas en Texas (EEUU), los cuales en su mayoría son hijos
de inmigrantes de México y Centroamérica, quienes son explotados con
alargados horarios y remuneraciones ínfimas; de igual forma, en países como
India, Pakistán, Indonesia, Kenia y Nepal, millones de niños trabajan
durante meses sin parar por poco dinero ó a cambio de algún alimento, nunca
ven a sus padres ni van a la escuela. En India, los niños que trabajan en
telares corren el riesgo de inhalar lana o polvo y dañarse la vista, pues
como tales empresas emplean ilegalmente a menores, deben funcionar en
sótanos oscuros con escasa ventilación; algunos niños son esclavizados,
golpeados y literalmente encadenados para que no escapen de sus ‘'amos'’.
En todos los casos referidos, coexiste un
denominador común y es la explotación absoluta de la mano de obra a través
de jornadas laborales entre 12 y 18 horas, precariedad laboral y la
supresión de conquistas elementales de cualquier trabajador como la
organización política. Es decir, el gran objetivo del capital ¡acumular y mantener una mano de obra
dócil, perpleja y subordinada! ¿qué
prácticas de ocio podrán desplegar los neoesclavos que abundan en la
soberanía del mercado? ¿qué prácticas de ocio producirán los niños
explotados en plantaciones y factorías del gran capital?¨
Quinto, en el espacio, al reorganizar y articular las
relaciones políticas en los ‘’segmentos territoriales’’ generalmente
conocidos como municipios para producir y configurar las ciudades y
regiones empresariales que adecuen sus aparatos a la estructura empresarial
del Estado neoliberal o soberanía del mercado.
Sexto, en el régimen político, a través de la
construcción de las relaciones de
poder en los municipios, lo cual genera nuevas representaciones y
mediaciones políticas ¿acaso se soslaya el auge del desmonte y periodo de
crisis de los Estados nacionales como realidad política para abrirle paso a
los gobiernos trasnacionales y local – regionales?
Los Estados nacionales latinoamericanos subsisten a
la intemperie frente a la histórica pretensión del capital de desmontar lo
social del proyecto nacionalista, estructura que emergió desde finales del
siglo XVIII y principios del XIX para amarrar las relaciones sociales a lo
nacional y apuntalar la construcción de múltiples caras, facetas,
ideologías, costumbres entre sí. Diferenciaciones que delimitaron las prácticas
sociales de una ‘’patria’’ y construyeron lo plural y diverso a través de
los partidos políticos, y valga decir, las relaciones con el Estado y el
régimen político en la sociedades demócratas occidentales.
El momento de crisis del Estado nacional y el proceso
de consolidación del capital trasnacional en las nuevas realidades
latinoamericanas produce transformaciones en todas las esferas de las
relaciones sociales, en tanto, el proyecto político – social nacionalista
es transgredido por las pretensiones del capital de volcar todo el
andamiaje nacional hacia el imperio absoluto del mercado.
Ahora bien, la crisis del Estado y el proceso hacia
la soberanía del mercado produce transformaciones en todo el entramado de
prácticas sociales que anteriormente eran suscitadas por un régimen
político, un mercado y una ideología nacional¨ que
brindaban el sustento material e inmaterial al proyecto político - social
nacionalista, el cual generaba y promovía prácticas que reproducían las
costumbres étnicas, la lengua, las religiones y sectas, las técnicas, las
costumbres político – económicas, la historia, representaciones y prácticas
sociales que caracterizaron a determinado Estado nación.
¿Cuáles prácticas de ocio promovieron los Estados
nacionales latinoamericanos?
El desmonte de lo nacional nos alerta sobre la crisis
de las prácticas culturales que denotaron la existencia de diferentes
nacionalidades en la sociedad capitalista. Empero, la consolidación de la
soberanía del mercado demanda de la trasnacionalización de las relaciones
sociales para la construcción de la dictadura de la identidad o el
arrasamiento de cualquier rasgo nacional que impida la libre circulación de
capitales, mercancías y el trasegar del proyecto político - ideológico
homogeneizador. ¿Acaso se transita
del proyecto político que cohesionaba en torno a una supuesta cultura
nacional hacia prácticas promovidas por las industrias culturales?
¿De qué forma se nos aparece la crisis de las
prácticas culturales?
¿Cuáles dinámicas impone la soberanía del mercado
para la organización de lo social?
¿Promueve el capital una cultura trasnacional tejida
por las industrias culturales?
¿Acaso la tendencia hacia una cultura trasnacional no
promueve la homogeneización de las relaciones sociales o dictadura de la identidad para
estandarizar los consumos que permite la circulación global de las
mercancías culturales?
La lectura sobre las prácticas¨ de ocio en
las sociedades latinoamericanas donde predomina el capital trasnacional
debe descifrar las nuevas articulaciones del binomio tiempo – espacio a
través de analizar las transformaciones en las ciudades y regiones
trasnacionales con las nuevas modalidades de producción que han
reorganizado las dinámicas productivas.
En efecto, las prácticas de ocio¨¨ han sido
transformadas, la reconfiguración de la
relación espacio – tiempo producida por las nuevas dinámicas
sociales impuestas por el capital trasnacional promueve prácticas de ocio
tejidas bajo el manto de la microelectrónica, la robótica y la ingeniería
satelital con las telecomunicaciones, innovaciones que provocan un cambio
radical en las formas de producción y consumo cultural.
¿Acaso se promoverá el e-ocio o las prácticas homogeneizadas por la
computación?
¿Acaso la única opción de juego cooperativo se concretará a través de
un CPU o detrás de la pantalla de un televisor articulado a un videojuego?
Las prácticas de ocio se convierten en un sector
portentoso en las estrategias trasnacionales de dominio de los nuevos
mercados del tiempo libre, hecho que provoca un proceso acelerado de
integraciones empresariales para mercantilizar las prácticas culturales
anteriormente promovidas por algún exiguo mercado nacional del ocio. Las
formas ociosas desplegadas en cinemas, museos, parques, bosques, centros
culturales, bibliotecas, teatros, entre otros equipamientos culturales,
están pasando paulatinamente a las industrias trasnacionales de la cultura
y la gestión de las ciudades empresas.
Las
innovaciones tecnológicas aludidas han tejido prácticas de ocio
homogeneizadoras reducidas al hogar, tales como la televisión por cable con
más de 500 canales, el llamado cinema en casa, los videojuegos, la
computadora con todas sus posibilidades, la Internet, entre otras aventuras
de lo micro-ordenación social, lo cual ha potenciado la individuación y
restringido los espacios de socialización que propiciaban prácticas de ocio
caracterizadas por los juegos cooperativos, las travesuras y esparcimientos
callejeros, los festivales comunitarios, los encuentros en espacios de ocio
como parques, calles, alamedas, florestas y demás dispositivos de
socialización dispuestos para el tiempo de la lúdica.
Políticamente,
el punto definitivo del proyecto hacia la trasnacionalización de las
relaciones culturales se registra en la pretensión de homogeneizar las
prácticas de ocio al modelo de la fracción burguesa hegemónica – la de
matriz en New York- o el aludido por otros como proceso de americanización
de la vida, con la pretensión de instalar las industrias del ocio en todo
el globo terráqueo.
¿Pretende el
régimen democrático construir un sujeto dócil y apacible para el control
político – ideológico, en alguna región proclive a los levantamientos
sociales, valga decir, Latinoamérica, a través de la penetración cultural y
la promoción de las prácticas de ocio que caracterizan el consumismo norteamericano?
Los Estados latinoamericanos abrieron las barreras y
han permitido la apertura a los productos de la industria cultural foránea,
lo cual cierra el paso a la promoción y defensa de una cultura nacional, y
abre el camino para la entrada de capitales a la caza de la industria del
tiempo libre con la pretensión de dominar el tiempo para la lúdica de los
oprimidos latinoamericanos.
Las prácticas de ocio soportan la instancia cultural
del proyecto hacia la dictadura o de homogeneización de las relaciones
sociales que promueve el capital trasnacional, la existencia de formas
ociosas que caracterizaban las diferentes formaciones sociales – Estados
nacionales, regiones, municipios, localidades, comunidades, etc. – tienden
a desaparecer o a ser subsumidas por el régimen cultural generado en la
soberanía del mercado y tejido bajo el manto de los gobiernos
trasnacionales y locales.
¿Acaso se soslaya la transformación de las prácticas
de ocio de niños y jóvenes latinoamericanos, las cuales saltaron de los juegos
callejeros y tradicionales que caracterizaban la historia y discurrir de
algunas sociedades hacia las entretenciones virtuales de los video juegos y
la televisión por cable?
Pero, ¿de qué forma se nos aparecen las prácticas de
ocio en el ‘’inmenso arsenal de mercancías’’ que circula por todas las
regiones y ciudades reconfiguradas por el capital?
El proceso
de reconfiguración del espacio urbano ha potenciado las ciudades como
mercancía de consumo cultural. El auge de lo local propiciado por la crisis
del Estado, la deslocalización de lo fabril y la mutación mercantil de
todos los productos y escenarios sociales para la concreción del absoluto
del mercado, ha encarrilado las
ciudades en una carrera por construir estructuras que compitan en el mercado
del turismo urbano.
La tendencia actual no sólo se caracteriza por el
consumo cultural en las grandes ciudades, sino, además y correlativamente,
por el consumo de la ciudad y lo urbano como mercancía cultural. Las
ciudades se adecuan a la estructura empresarial propia del absoluto del
mercado, en tanto, la economía cultural está ya definida como la venta y
compra de experiencias humanas en ciudades temáticas; a través de la
construcción de estructuras como los centros turísticos de entretenimiento,
las galerías de tiendas (shopping malls), y la programación del turismo
urbano, festivales, eventos deportivos, macrorruedas políticas, económicas,
entre otras experiencias simuladas.
¿Qué tipo de estructuras urbanas se construirán en
las -mal llamadas- ‘’ciudades’’ latinoamericanas?
¿Acaso se dispondrán estructuras urbanas que
continúen la línea urbanística de los dispositivos para el control del
electorado?
En fin, ¿cuáles son las peculiaridades históricas de
las sociedades latinoamericanas en la actualidad y cómo éstas transforman
las prácticas de ocio?
Descifrar los objetos propuestos en el estudio, nos
demandan la exposición de los elementos más generales que permiten sugerir
el transito hacia la soberanía del mercado y sus características especificas,
tal es nuestro propósito a continuación.
Tránsito hacia la soberanía del mercado y
reorganización de las sociedades latinoamericanas bajo la batuta del
capital trasnacional
El análisis del Estado capitalista y el tránsito hacia otro momento -
tipo especifico de éste, el concerniente a los Estado(s) región(es) y las
ciudad(es) empresarial(es), demanda realizar una lectura del proceso de
regionalización del globo terráqueo, dicha regionalización posee doble
catadura, sugeribles bajo la reorganización de las relaciones políticas
mediatizadas así:
Primero, la trasnacionalización de la propiedad privada irrumpió las
fronteras nacionales(es) y constituyó Estados trasnacional(es) compuestos
por la unión de múltiples Estado(s) Nación(es). Ejemplo: La Unión Europea,
la comunidad económica del pacifico asiático, el proyecto del Área de libre
comercio de las Américas (ALCA), etc. Segundo, la regionalización al nivel
subnacional o la municipalización del régimen político – la democracia -
recurriendo al municipio como la más mínima o pequeña adscripción espacial,
capaz de suplir las reconfiguradas mediaciones políticas otrora brindadas
por el Estado nacional.
El carácter contradictorio de la transformación acaecida, emerge como
efecto del tránsito en la relación social que predominó durante la vigencia
de los exiguos Estados de bienestar y los Estados Interventores –
subenefactores¨; dicho proceso de transición hacia el absoluto del
capital o soberanía del mercado, potenció la desaparición gradual de las
mediaciones políticas construidas entre finales del siglo XVIII y comienzos
del XIX, - los Estado(s) nacional(es)¨¨ -, con la consecuente trasnacionalización de las relaciones sociales.
El tránsito en la soberanía nacional: ¿acaso se suscita por reformas en
el seno de tal relación social o bajo los designios subjetivos de alguna
fracción capitalista?, la conmoción se presenta por la necesidad histórica
de la burguesía de incrementar las
tasas de acumulación de capital, pretensión que transforma los niveles que toma
la lucha de clases con las nuevas dinámicas de control social tejidas por
la constitución de panópticos satelitales, las formas de exterminio masivo
construidas por el capital matriz, la recurrencia al terrorismo como medio
para la guerra y en la estrategia para burlar la tendencia a la seguridad
del régimen democrático.
La necesidad histórica de trastrocar las relaciones sociales es
propiciada por las innovaciones
producidas en la creación material, valga decir, formas productivas y
organización del trabajo, empero, los procesos políticos que conllevan al
cambio, se caracterizan por la inusitada crisis del Estado – nación, la
emergencia de las ciudades empresariales y el auge de las regiones
trasnacionales, puntualizando el fenecimiento de una modalidad de sujeción
y dominación política bajo la aparición de otra forma estadual que se
catapulta enterrando a su vez la añejada.
La dinámica política actual ha obligado a los exiguos Estados -
nacionales a degradar su papel en la defensa de la soberanía nacional, para
que dispongan sus estructuras sociales y afronten el manejo del proceso de
trasnacionalización, con lo cual se socava la autonomía relativa nacional y
se profundiza la crisis del Estado - nación. Ese manejo no sólo implica un
compromiso con los intereses de las multinacionales localizadas en los
diferentes espacios nacionales, sino también crear las condiciones jurídico
- políticas favorables para la penetración de capitales y mercancías.
Los Estados – nacionales conservan el control de las tasas impositivas
y los recaudos fiscales, medida que asegura el pago de la deuda, mientras
se descargan de responsabilidades respecto a los servicios básicos –
afrontados durante la vigencia del Estado interventor – subenefector -. Por
tanto, aunque predomina la tendencia a privatizarlos, la tímida prestación
de los mismos, asignada a los municipios, se gestionará con los despóticos
impuestos locales.
Los procesos de liberalización y apertura de los
mercados asignaron a los diversos aparatos - dispositivos nacionales la
función empresarial, con la consecuente privatización de las empresas
‘’públicas’’, el aumento de los impuestos al consumo, la flexibilización
del mercado laboral y la remoción de los obstáculos jurídico – políticos
para la entrada de las diferentes fracciones del capital, valga decir, la
soberanía del mercado o lo neoliberal sólo se materializa privatizando.
¿Cuáles proyectos alternativos de ocio ha suscitado el desmonte de lo
nacional?
¿La materialización de lo neoliberal se corresponde con algún proyecto
hegemónico cultural y de ocio agenciado por las empresas trasnacionales?
¿Cuál contenido y forma se le asignan a las prácticas de ocio que
soportan el proyecto de soberanía del mercado?
Por consiguiente, el desmonte gradual de los Estados nacionales
contiene matices de acuerdo con la experiencia histórica concreta, y
transita de acuerdo a las resistencias que el capital encuentre en su
camino. En Latinoamérica ¿Acaso se han emprendido proyectos alternativos de
sociedad? ¿Qué capacidad de respuesta frente al estado de perplejidad que
produce el desmonte de la mediación nacionalista se construye en
Latinoamérica? ¿Alguna sociedad para el ocio?
Dentro de la exposición de
los elementos generales que permiten sugerir el tránsito hacia la soberanía
del mercado y su especificidad en las formaciones sociales
latinoamericanas, es menester
reiterar la peculiaridad general y determinante de la sociedad actual, pues
en ella, se despliega un neoproceso de extracción de plusvalía correspondiente
a la hegemonía del capital trasnacional, caracterizado por la dispersión
espacial de las fábricas, las cuales enlazan sus procesos productivos a
través de la microelectrónica, se presenta una variación de la proporción
entre trabajadores asalariados intelectuales y trabajadores asalariados
materiales. En este sentido, distinguimos el actual capitalismo
trasnacional, sociedad en la que tiende a predominar la extracción del
trabajo excedente al trabajador intelectual o, para decirlo con más rigor,
la extracción del excedente por el capital y por consiguiente la
acumulación de capital requiere, cada vez más de posicionar más y más
trabajadores intelectuales en la división social del trabajo. Por tanto,
las relaciones sociales de producción se han reordenado: predomina hoy la
sobrevaloración, para la expropiación por el capital, del trabajo
intelectual respecto al trabajo material o mejor, la apropiación del
capital del excedente social le exige adecuarse al filtro que hoy lo
garantiza, el trabajo intelectual.
La relación que
implica la nueva división social del trabajo articulada por el trabajo
intelectual promueve la modalidad del Estado neoliberal caracterizado por
la tendencia hacia la apertura de mercado, privatización, descentralización
y medidas fiscales al consumo, proyecto de Estado que se superpone a los
Estados interventores latinoamericanos que predominaron, los cuales se
caracterizaron por la hiperconcentración de los aparatos y empresas del
Estado – cajas, institutos, departamentos administrativos, etc.- que
hipertrofiaron la función social a través de medidas fiscales.
¿Cuáles aparatos
estatales encarnaron la función estatal de diseminar la cultura nacional?
¿Qué proyecto de
ocio exhibieron los Estados -
nacionales latinoamericanos?
¿Acaso adolecieron
éstos de un proyecto de ocio que propugnará por la construcción de la
nación?
El proceso de
consolidación del Estado neoliberal y la soberanía del mercado en las
formaciones capitalistas latinoamericanas se ha caracterizado por las
distorsiones y condicionamientos por parte del capital norteamericano¨, lo cual no
ha permitido superar las dependencias de las tecnologías pesadas ni
contribuido al despegue y consolidación de las tecnologías blandas¨¨ a las
cuales hoy se acoge, además adopta, sin mayor beneficio de inventario, la
impositiva tendencia hacia la apertura del mercado, desmonte de los
aparatos de Estado y descentralización.
Los Estados –
nacionales latinoamericanos, no contribuyeron ni a la innovación científica
ni a la implementación del salto tecnológico que permitió los medios para
desarticular los aparatos y estructuras del Estado interventor –
subenefactor, pero las fracciones burguesas hegemónicas, valga decir, el
bloque de fuerzas en el poder de los Estados latinoamericanos¨¨¨ en las dos
ultimas décadas, participaron de la estrategia política que abrió el paso a
la nueva realidad neoliberal caracterizada por la apertura, la
descentralización, los recaudos fiscales al consumo, el remate de cajas,
institutos, empresas de los servicios públicos, bienes industriales,
comerciales y bancarios del Estado interventor – para ello se difundió la
ideología de su ineficiencia -. No obstante, ahora pretende colocar en el timón del
carruaje de la competitividad, eficiencia y productividad a los municipios,
asignándoles la anhelada función de soporte orgánico de la monetización
absoluta de las relaciones sociales.
¿Tal pretensión
promueve la construcción de las ciudades – empresas?
¿La reconversión de
las ciudades hacia lo empresarial obliga a una reconfiguración de los
espacios de ocio?
¿Qué formas adopta
la reconversión de las ‘’ciudades’’ latinoamericanas hacia lo empresarial?
Analizar los
interrogantes propuestos exige una lectura del impacto que debido a la
reordenación del capitalismo ‘’clásico’’, se produce en las relaciones
sociales especificas en América Latina.
Así, pues, la
reordenación de la relación de capital en las sociedades clásicas no las
superponemos a las condicionadas latinoamericanas, pues, en la historia
reciente de los Estados – Nacionales en América Latina se debe resaltar el
momento entre finales del 50 y comienzos del 80 donde se impuso el modelo
cepalino, - industrialización a través de sustituir importaciones e
intervención estatal para promover el ‘’desarrollo económico’’- modelo que
generó desproporcionadas distribuciones de la población en los Estados
nacionales de América Latina. Tal distribución significa que la población
tiende a concentrarse en algunos espacios, principalmente las llamadas
capitales, mientras abandona ó tiene crecimientos vegetativos exiguos en
los otros. El fenómeno de la hiperconcentración e hipoconcentración aparece
como uno de los resultados del modelo cepalino. Por tanto, las migraciones
y la dinámica poblacional urbana nos muestran la existencia de
hiperaglomeraciones que aniquilan, de cuajo, la supuesta existencia de
ciudades¨.
Las hiperaglomeraciones latinoamericanas¨ alimentadas en la placenta de los especuladores
terratenientes urbanos y su crecimiento utilizado por los partidos políticos
del régimen como instrumento para el control del electorado, aportan ahora
infinidad de problemas que amenazan el statu quo por sus incontrolables
movimientos migratorios¨¨, dinámica que tiende a aumentar la
hiperconcentración. Empero, como no pensar los problemas
que aportan tales hiperaglomeraciones en la construcción de cualquier
proyecto social que se piense el problema de la planificación urbana y la
organización de las relaciones sociales en torno a alguna unidad espacial
que pretenda lo solidario.
Por último, la reorganización de las sociedades
latinoamericanas bajo la batuta del capital trasnacional en el proceso de
tránsito hacia la soberanía del mercado, es ovillado por la burguesía con
suma pericia, ¿por qué? en la reordenación de las relaciones especificas
entre el capitalismo ‘’clásico’’ y las sociedades latinoamericanas, no se
soslaya, que uno de los puntos definitorios del referido proceso lo
constituye el control sobre cualquier forma organizativa de los asalariados
e hipotéticamente sobre los proyectos solidarios que se construyan como
alternativa a lo neoliberal.
Es decir, políticamente la
burguesía constituye nuevas formas de regulación de la migración de los trabajadores, en tanto, se fijan las relaciones
patronales al espacio nacional,
aumentando los controles migratorios.
La movilidad absoluta del capital e inmovilidad de los asalariados nos
devela la pretensión política burguesa de evitar a toda costa el posible
levantamiento del estado de perplejidad del proletariado de las sociedades
del capitalismo clásico. El proletariado norteamericano permanece perplejo
frente a las tareas históricas que debe afrontar como clase ¿acaso se
soslayan las condiciones de explotación?
Las fracciones burguesas matrices del capitalismo han mantenido algunas
de las conquistas que estuvieron vigentes durante el Estado de Bienestar en
las sociedades del capitalismo clásico, aunque el desempleo aflore en
aquellas sociedades. Es notoria la política en materia salarial, la cual ha
mantenido las obligaciones sociales adquiridas con los trabajadores creando
una masa proletaria altamente remunerada y fielmente subordinada.
¿Qué sucedería si de repente un alto número de inmigrantes capacitados
inundaran el mercado laboral de los Estados del capitalismo clásico?
La universalización de las destrezas por medio del aparato escolar,
posibilitará la producción de fuerza humana de trabajo altamente
calificada, y en los mas variados oficios, con lo cual se corre el riesgo
que con la libre circulación de asalariados, se rebajen los salarios en las
formaciones sociales matrices que mantienen los ‘’privilegios’’, todo
debido a la sobreproducción de la mercancía humana necesaria y la
existencia en el mercado laboral de mano de obra altamente calificada y
dispuesta a venderse por menos remuneración.
¿Acaso esto llevaría a un levantamiento del proletariado
norteamericano, anglosajón, alemán, etc.? ¿Por qué en la sociedad de la
libre circulación de mercancías no se permite la libre circulación de los
asalariados?
¿Acaso se produciría una socialización global de asalariados tan temida
por el statu quo?
Finalmente,
sí el capital con sus pretensiones absolutas construye y desplaza sus
relaciones por todo el globo terráqueo, cualquier proyecto de sociedad
solidaria que se piense el problema del tiempo para la lúdica y las
prácticas de ocio debe concebirse entre las cenizas de los Estados -
nacionales y la nueva realidad trasnacional. Los proyectos de ocio deben
construirse como alternativa a la sociedad de las mercancías que aprisiona
las relaciones sociales.
Quedan
trazadas las líneas generales para el estudio del ocio en las sociedades
latinoamericanas, pero nuestra pretensión obliga a continuar el estudio de
las transformaciones en las prácticas de ocio a partir de las reconfiguraciones
del tiempo, el espacio y los proyectos sociales.
¡Sólo queda el inmenso porvenir de construir
una sociedad solidaria!
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