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Documento:

RECREACIÓN PSICOTERAPÉUTICA

EN SITUACIONES DE CRISIS (*)

Autor:

JHON JAIRO TREJOS PARRA  ([1])

Docente de la Universidad Tecnológica de Pereira

Origen:

I Congreso Departamental de Recreación de Risaralda.

Año: 2006

 

 

 

 

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Ponencia

 

 

CRISIS

 

Una “crisis” es un suceso que causa alteraciones intensas en las personas. Si excede su capacidad de respuesta se denomina “desastre”, en caso contrario “emergencia” (1). Toda crisis implica una amenaza y una vulnerabilidad. La amenaza (externa) puede ser natural como un deslizamiento o un terremoto, o antrópica como delincuencia común o guerrilla; en cambio, la vulnerabilidad (interna) siempre es humana. Es por esto último que no existen “desastres naturales”, sino que todos son “desastres humanos” (2). Basta pensar, por qué cuando ocurre un deslizamiento, una inundación o un sismo, las edificaciones más afectadas son aquellas de las personas de más bajos recursos económicos; obviamente la inequidad social tiene un alto grado de culpa. Y como todos somos parte de esta sociedad, TODOS TENEMOS RESPONSABILIDAD desde el lugar donde vivimos y trabajamos en: la previsión de los posibles riesgos de desastre, la prevención de las amenazas, la mitigación de la vulnerabilidad, la preparación para disminuir el impacto, la atención cuando sucede y la recuperación de la infraestructura y del tejido social después del mismo (1).

 

Una cuestión esencial es que, además de los macro-desastres muy visibles, existen los micro-desastres (3): esas pequeñas crisis cotidianas, imperceptibles para los privilegiados de la sociedad, que afectan gravemente por su número y constancia a millones de personas en nuestro país y el mundo entero. Por ejemplo, los niños con padres ausentes por necesidad de trabajo, que hoy se queman en la cocina, mañana son víctimas de violación, después son inducidos a la drogadicción, etc.; o el sinnúmero de familias, como la suya y la mía, que de un día para otro les toca abandonar casa, tierra, trabajo, amigos, todo… para irse a pedir limosna en una ciudad desconocida y ver los hijos pasar hambre; etc.

 

Resiliencia es la “capacidad que muestran algunos seres humanos, en medio de las peores adversidades, de tomar el contrapié a partir de sí mismos, y que les permite desarrollarse y construir sus sueños conservando la estructura humana en términos de valores éticos de supervivencia” (5). Todos conocemos personas que en medio de las mayores dificultades, se sobreponen y logran rehacer sus proyectos de vida. En la difícil situación actual de Colombia, nosotros tenemos la posibilidad y responsabilidad de intervenir para inclinar la balanza hacia el afrontamiento resiliente de las crisis. Dicho de otra forma, la palabra “crisis” en chino contiene dos símbolos (4):

 

Significa:

PELIGRO MORTAL

 

Significa:

OPORTUNIDAD ÚNICA

 

 

Este texto es un modesto aporte para cumplir con la responsabilidad que nos corresponde en la preparación para disminuir el impacto psicosocial en situaciones de crisis (cotidianas y en macrodesastres), utilizando para esto herramientas de recreación psicoterapéutica, que aumenten la resiliencia y permitan convertir las dificultades en oportunidades.

 

ESTRÉS

 

Toda crisis implica dos fenómenos simultáneos: cambios y pérdidas. Los cambios generan estrés, el cual puede definirse como el conjunto de reacciones que se desencadenan en las personas cuando se sienten expuestas a algún peligro real o mental (por ejemplo, hechos ya sucedidos). El estrés puede clasificarse en “euestrés” cuando su nivel y duración permiten una mejor adaptación al medio, y “distrés”, en la situación contraria (6). Holmes y Rahe realizaron un estudio que permitió medir el nivel de estrés de 43 situaciones vitales; en la siguiente tabla se presentan aquellos relacionados con situaciones de desastre (4).

 

Escala de reajuste social de Holmes y Rahe.

ACONTECIMIENTO VITAL

VALOR MEDIO

ACONTECIMIENTO VITAL

VALOR MEDIO

Muerte de esposo(a)

Muerte de otro miembro de la familia

Heridas o enfermedades personales

Pérdida de trabajo o ingresos

Heridos o enfermedades de familiares

Pérdida de bienes o ahorros

Muerte de un amigo íntimo

100

63

53

47

44

38

37

Cambio de trabajo o puesto nuevo

Endeudamiento grande

Cambio de vivienda o estilo de vida

Cambio de hábitos o rutinas personales

Cambio de escuela o recreación

Cambio de actividades sociales

Endeudamiento menor

36

31

25

24

20

18

17

 

La suma de 200 ó más puntos en un solo año incrementa la incidencia de trastornos mentales (7), y en un desastre fácilmente se duplica o triplica este nivel, y no en un año, sino en algunos minutos.

 

Por lo anterior, el “Trastorno por Estrés Postraumático” puede presentarse en un alto porcentaje, incluso más del 75% de los afectados (8). Éste se define como un conjunto de alteraciones psicosomáticas que se presentan después de un suceso traumático, esencialmente: reexperimentación persistente del mismo, evitación de estímulos asociados al trauma e hiperactivación, que provocan malestar significativo o deterioro social o laboral. Los síntomas del trastorno por estrés postraumático suelen aparecer luego de días, semanas o años, de la experiencia traumática, fluctúan a través del tiempo y se intensifican durante los períodos de estrés.  “Un 30% de los pacientes se recupera completamente, un 40% continúa presentando síntomas leves, un 20% presenta síntomas moderados y un 10% no experimenta ningún cambio, o incluso, empeora” (7).

 

Uno de los factores de buen pronóstico es una buena red de apoyo social, que disminuye: la probabilidad de padecer el trastorno, la gravedad de su presentación y el tiempo de recuperación. Para reducir el estrés se han utilizado técnicas de relajación, respiración (9) e imaginación guiada (“un lugar seguro”)(10); y actualmente, técnicas de vanguardia, tales como el “abrazo de la mariposa” y el “sombrero mágico”, que son rápidamente eficaces no sólo para disminuir el estrés sino para acelerar la elaboración de los recuerdos dolorosos (11).

 

“El abrazo de la mariposa, consiste en cruzar los brazos sobre el pecho, para que con la punta de los dedos de cada mano, se toque la zona que se encuentra debajo de la unión de la clavícula con el hombro.  Se pueden cerrar los ojos o tenerlos semiabiertos, viendo hacia la punta de la nariz. A continuación, se mueven las manos en un ritmo alternado, como si fuera el aleteo de una mariposa. Se respira suave y profundamente, mientras que se observa lo que pasa por la mente y el cuerpo, sin cambiarlo, sin juzgarlo y sin reprimirlo. Como si fueran nubes que pasan en el cielo. La duración de este ejercicio es según los deseos de la persona.” (12)

 

El sombrero mágico, como denomino a la postura de la Técnica de Digitopresión de Tapas para niños, se realiza así: se coloca una mano en la frente, cubriendo la mitad superior de los ojos, y la otra mano en la parte posterior de la cabeza, con el pulgar en la línea del cabello; ambas manos deben descansar suavemente, sin presionar (13). La respiración, actitud mental y duración, son iguales al anterior.

 

DUELO

 

Las pérdidas requieren proceso interno de separación del objeto o persona ya ausente; este proceso se denomina “duelo”. Comprende tres momentos generales (se denominan momentos porque no existe un límite preciso entre uno y otro, sino un alto grado de interpolación): choque y negación, reacciones biopsicosociales y adaptación (4).

 

El primero es el estado momentáneo de aturdimiento al darse cuenta de la pérdida, seguido de la negación que es no creer que la pérdida sea real o importante, cuando sí lo es; es un mecanismo de defensa natural que es sano durante algunos días, e incluso si la pérdida es muy significativa puede tardar algunas semanas en ser superado completamente. Las reacciones pueden ser corporales (como cefalea, diarrea, insomnio, etc.), emocionales (tristeza, rabia, miedo, culpa, etc.), mentales (incapacidad para concentrarse, pensamientos recurrentes e intrusos sobre el suceso, etc.), sociales (irritabilidad, apatía, etc.) y espirituales (sensación de que la vida ya no tiene sentido, enojo con Dios –según las creencias de cada uno -, etc.). Finalmente, la persona se va adaptando a su nueva situación. (4)  William Worden plantea varios principios de ayuda a las personas en duelo por la muerte de un ser querido, que pueden utilizarse también en otros tipos de pérdida (14), los cuatro principales son los siguientes:

 

1.      Ayudar al superviviente a hacer real la pérdida. Inicialmente dejar que los supervivientes hablen libremente de lo sucedido; posteriormente animarlos, con delicadeza, a hablar de la pérdida.

2.      Ayudar al superviviente a identificar y expresar sentimientos. Escuchándolos sin juzgarlos y expresándoles que es completamente normal (“normalización”) tener sentimientos intensos, algunos aparentemente “negativos”, tales  como los siguientes:

a.      Enfado. Tener mucha tolerancia y comprensión con las explosiones de rabia del superviviente.

b.      Culpa. Casi siempre es irracional, por lo que debe confrontarse con la realidad haciéndole ver al superviviente que hizo todo lo que pudo dadas las circunstancias. Si la culpa es real e intensa, pedir la ayuda de un profesional.

c.      Tristeza. Dejar que el superviviente exprese este sentimiento de la forma que desee.

d.      Ideación suicida. Preguntar sin temor y en tal caso escuchar a la persona (esto disminuye el estrés asociado y por lo tanto disminuye su riesgo; es falso que hablar del suicidio empuja a las personas a llevarlo a cabo). Si la ideación es intensa y el suicido es una posibilidad real para la persona, buscar la ayuda de un profesional.

3.      Ayudar a vivir sin el fallecido. Colaborarle en la búsqueda de soluciones a los nuevos problemas que debe afrontar. Tener en cuenta que inmediatamente después de una pérdida no deben tomarse decisiones importantes, porque es muy difícil pensar con claridad en la fase aguda del duelo.

4.      Facilitar la recolocación emocional del fallecido. Ayudar al superviviente a poner al ser querido que ha perdido en “un lugar del corazón”, permitiéndole así seguir adelante con su vida y establecer nuevas relaciones.

 

En los niños, la expresión es principalmente no-verbal e intermitente a lo largo de varios años: intentan elaborarlo con los nuevos recursos que van adquiriendo en su crecimiento. Según la edad se percibe la muerte y se expresa el duelo de una manera diferente, tal como se presenta enseguida (18).

 

 

EDAD

LA MUERTE ES

PRESENTAN

Lactantes

Separación

Irritabilidad, pérdida de peso y apatía.

Preescolar

Reversible

Trastornos en la alimentación, sueño y control de esfínteres

Escolar

Irreversible y no universal (no se mueren sus seres queridos)

Trastornos en el aprendizaje, comportamiento antisocial o aislamiento y síntomas hipocondríacos.

Adolescente

Irreversible y universal

Igual al adulto.

 

 

RECREACIÓN

 

En el sistema capitalista en que vivimos, lo primordial es el dinero. Por lo tanto, el tiempo laboral dirigido a producir materialmente es el importante; en cambio, el tiempo “libre” sólo es importante en la medida en que descansa a la persona dejándola en condiciones de volver a producir (15). Se descalifican entonces las actividades dirigidas a llenar las demás necesidades humanas, de afecto, participación, ocio, creación, identidad y libertad (16).

 

Aunque la “recreación” es un concepto en construcción, podemos apoyarnos en la ley 181 de 1995, la cual en su artículo 5º define la recreación como “un proceso de acción participativa y dinámica que facilita entender la vida como una vivencia de disfrute, creación y libertad, en el pleno desarrollo de las potencialidades del ser humano, para la realización y mejoramiento de la calidad de vida individual y social(17). Es decir, es un proceso que involucra a todas las esferas del ser humano, que es en sí mismo placentero y cuya finalidad es el desarrollo humano y social. No se debe confundir con el “recreacionismo” de los “recreacionistas” que es la realización de actividades placenteras sin un objetivo claramente definido de desarrollo humano o social y, por lo mismo, sin la cuidadosa elección de las técnicas y planeación de la secuencia necesaria para tal fin. De igual forma, la recreación debe adaptarse a la edad de las personas y a las características culturales de cada grupo.

 

Se pueden utilizar, durante el trabajo de recuperación psicosocial, las diferentes áreas de la recreación, con todas sus diferentes posibilidades, tales como: el área  lúdica, con los juegos, rondas, carruseles, bazares y circuitos; el área cultural, con danzas, teatro, títeres, coros; el área de las actividades al aire libre, con campamentos, caminatas, “cacerías”; y el área social, con los grupos infantiles, las fiestas, las tertulias, etc. (19)

 

RECREACIÓN PSICOTERAPÉUTICA EN CRISIS

 

Puede definirse la Recreación Psicoterapéutica (RPT) como: “una estrategia terapéutica que consiste en la implementación de actividades recreativas fundamentadas en teorías y técnicas psicoterapéuticas, que buscan mantener y/o mejorar la salud mental de personas y comunidades con necesidades específicas, abordándolas simultáneamente en sus dimensiones biológica, psicológica y social(20).

 

“El juego es la vía más efectiva para trabajar los sentimientos. Los adultos, al cuidado de niños, deben estimularlos, motivarlos y crearles condiciones para jugar. Hacer rondas, leer cuentos, dramatizar, cantar, recitar, dibujar y pintar, y todo lo que venga en mente y divierta y haga reír. La risa es un instrumento que ayuda a sanar” (21).

 

La RPT actúa mediante dos mecanismos complementarios (20):

·         La recreación en sí misma que induce la liberación de endorfinas con el consiguiente bienestar que éstas producen, lo cual contrarresta los sentimientos perturbadores de los recuerdos traumáticos.

·         La recreación como “vehículo lúdico” que facilita la administración de procesos psicoterapéuticos.

 

 

Pueden identificarse tres componentes en los programas de RPT (20):

·         Lúdico. La personas se involucran en actividades grupales placenteras, emocionalmente menos comprometedoras (“como es un juego, no es en serio” –aparentemente-) y en ambientes novedosos diferentes de los cotidianos (y del consultorio). Esto le permite a la persona ensayar, sin sentir la presión social cotidiana, nuevas formas de pensar y actuar.

·         Educativo. La participación integral (corporal, psicológica y social) agiliza el aprendizaje de nuevos conocimientos y conductas.

·         Psicoterapéutico. Lo anterior aunado a las técnicas psicoterapéuticas genera fácilmente los cambios terapéuticos deseados.

 

Por lo antedicho, la RPT no sólo es útil para alcanzar el objetivo terapéutico, sino que actúa globalmente en las personas: aumentando sus fortalezas psicosociales y la motivación intrínseca para reconstruir su vida.

 

Los programas recreativos orientados a la recuperación psicoemocional después de una crisis deben dirigirse a cuatro objetivos fundamentales:

1.      Recordar lo sucedido. Para aumentar la aceptación de la realidad de la pérdida.

2.      Identificar y expresar los sentimientos. Para favorecer el proceso de duelo.

3.      Facilitar la elaboración de los recuerdos traumáticos. Utilizando las técnicas mencionadas: relajación, respiración y “lugar seguro”, para disminuir el estrés; “abrazo de la mariposa” y “sombrero mágico”, para acelerar el procesamiento de las experiencias traumáticas.

4.      Visualizar un futuro mejor. Para brindar esperanza, facilitar la adaptación a la nueva situación y la reconstrucción del proyecto de vida. Esto puede apoyarse en la fe en Dios, según y respetando las creencias de los participantes.

 

El facilitador deberá mantener una actitud serena de comprensión de las reacciones difíciles de los afectados, escucharlos con atención, y reconocer y aceptar los sentimientos que expresen (excepto las conductas violentas contra sí mismos o los demás).  Se sugiere leer las recomendaciones generales de la Asociación Mexicana para Ayuda Mental en Crisis <http://www.amamecrisis.com.mx/primerosauxilios.php> y de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras <http://cidbimena.desastres.hn>.

 

Un ejemplo de una secuencia de recreación psicoterapéutica para la recuperación emocional posdesastre, utilizando dibujos, es la siguiente:

 

1.      Realizar una actividad “rompe hielo”, de movilización, que permita que los participantes “entren en confianza”.

2.      Dibujar individualmente qué pasó. Plenaria, ayudando a comprender lo sucedido. Realizar alguna de las técnicas mencionadas.

3.      Dibujar individualmente qué perdieron. Plenaria, ayudando a aceptar lo sucedido. Realizar alguna de las técnicas mencionadas.

4.      Dibujar cómo están por esto (sus pensamientos, emociones, cuerpo, relaciones con los demás y relación con Dios) con colores o letras según la edad (puede ser varios dibujos, uno con cada aspecto). Plenaria, ayudando a identificar y normalizar las diferentes reacciones biopsicosociales. Realizar alguna de las técnicas mencionadas.

5.      Dibujar cómo estarán de bien dentro de unos meses o años. Plenaria, brindando esperanza y ayudando a reconstruir el proyecto de vida. Realizar alguna de las técnicas energéticas mencionadas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1.      CRUZ ROJA COLOMBIANA. Sistema de Manejo Integral de Desastres: Manual de Campo S-3100. En internet: <http://www.cruzrojacolombiana.org/ManualdeCampo.pdf>

2.      MASKREY, Andrew.  Los Desastres No Son Naturales.  Santafé de Bogotá: LA RED, 1993.

3.      CASTELLANOS, Xavier. Desastres Olvidados. Federación internacional de sociedades de la cruz roja y de la media luna roja. En internet: < http://www.cruzroja.org/desastres>

4.      BRENSON-LAZAN, Gilbert y SARMIENTO, María Mercedes. Recuperación Psicosocial. Global Facilitator Service Corps. En internet: <http://www.globalfacilitators.org/virtual%20library/Trauma.pdf>

5.      SÁNCHEZ, Esther y otros. La Resiliencia: Responsabilidad del sujeto y esperanza social. Santiago de Cali: Feriva, 2002.

6.      MINGOTE, J.C. y PÉREZ, F. El Estrés del Médico. Madrid: Díaz de Santos, 1999.

7.      KAPLAN, Harold y SADOCK, Benjamín. Sinopsis de Psiquiatría. Madrid: Panamericana, 1999.

8.      SUMMERFIELD, Derek.  War and mental health: a brief overview.  BMJ, 07/22/2000, Vol. 321 Issue 7255.

9.      CHÓLIZ, Mariano. Técnicas para el Control de la Activación: Relajación y Respiración. Valencia (España): Universidad de Valencia, 2005. En internet: <http://www.uv.es/~choliz/RelajacionRespiracion.pdf>

10.  SCHMOOKLER, Ed. Manual del Tratamiento del Trauma. David Baldwin’s Trauma Information Page En internet: <http://www.trauma-pages.com/lang/es/s/schmookler-manual.php>

11.  HARTUNG, John y GALVIN, Michael. Energy Psychology and EMDR. New York: Norton, 2003.

12.  ASOCIACIÓN MEXICANA PARA AYUDA MENTAL EN CRISIS. Abrazo de la Mariposa. En internet: <http://www.amamecrisis.com.mx/protocolos.php>

13.  TAPAS FLEMING, Elizabeth. Healing Traumas & Fears from Natural Disasters using TAT. En internet: <http://www.tatlife.com/TATLife-DisasterProtocol.htm>

14.  WORDEN, J. William. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós, 1997.

15.  WAICHMAN, Pablo A. Tiempo Libre y Recreación: un Desafío Pedagógico”. Armenia: Kinesis, 2000.

16.  MAX-NEEF, Manfred y otros. Desarrollo a Escala Humana. Medellín: Proyecto 20, 1997.

17.  SENADO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 181 de 1995. En internet: <http://www.secretariasenado.gov.co/leyes/L0181_95.HTM>

18.  NATIONAL CANCER INSTITUTE. Los niños y la pena. En: Pérdida, pena y duelo. En internet: <http://www.cancer.gov/espanol/pdq/cuidados-medicos-apoyo/duelo/Patient/page9>

19.  AGUILAR, Lupe e INCARBONE, Óscar. Recreación y animación. Armenia: Kinesis, 2005.

20.  TREJOS, Jhon Jairo; CARDONA, Dora y CANO, Margarita María. Recreación Psicoterapéutica: Conceptos Básicos. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira, 2005.

21.  SEQUEIRA, Luz María.  Cómo Ayudar a los Niños a Enfrentar Momentos Difíciles.  En internet: <http://www.amauta-international.com/MITCH/Sequeira.html>

 

 

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* Nota: he intentado presentar en la bibliografía páginas de internet donde el lector pueda ampliar los principales aspectos de esta ponencia.



[1] Médico y Cirujano

Magíster en Educación y Desarrollo Comunitario

Diplomado en Medicinas Alternativas

Formación en Psicoterapias de Vanguardia

Docente en la UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE PEREIRA

Correo: jtrejos@utp.edu.co