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Ponencia |
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PRESENTACIÓN A partir de
los resultados del estudio “Construcción de nuevos
significados y sentidos en torno a la convivencia y la participación a través
de la narrativa y de los juegos dramáticos”, presentamos una aproximación a la
recreación como práctica pedagógica. La reflexión y
análisis que presentamos a continuación, se desarrolló en el marco de las
asignaturas Práctica Profesional I y II, del Programa Académico Profesional en
Recreación de la Universidad del Valle, desarrollada durante los dos semestres
académicos del año 2001-2002 dicha práctica se inscribe en el Proyecto marco
“Organización Participativa de un Museo del Juguete y la Recreación con Jóvenes
en Riesgo de la Ciudad de Cali” (MESA y MANZANO, 2001) El programa “Construcción
de nuevos significados y sentidos en torno a la convivencia y la participación
a través de la narrativa y de los juegos dramáticos” estuvo dirigido a un
pequeño grupo de jóvenes entre los 16 y 18 años de
edad, estudiantes de media vocacional del Instituto Rafael Navia Varón. El
programa que desarrollamos con el grupo de recreandos, tiene como objetivo
básico la construcción de nuevos significados y sentidos en torno a la
convivencia mediante la elaboración de objetos lúdicos a partir de la
recreación de historias maravillosas. Uno de los problemas de los jóvenes escolares de
media vocacional está vinculado con los comportamientos que socialmente se
esperan de ellos (as), es decir en cómo se perciben así mismos y cómo son
percibidos por sus comunidades, padres y educadores. Para abordar este problema
desde la recreación, fué necesario en la primera fase del programa, reconocer
conjuntamente recreador/ recreandos el origen de dificultades tales como
incomunicación, escaso desarrollo de la cooperación y la participación, baja
autoestima, escasa ocupación productiva del tiempo libre, entre otras. Además,
fue necesario desarrollar estrategias pedagógicas en las cuales la recreación
se constituye en un medio de aprendizaje para la construcción de nuevos
significados y sentidos en torno a actitudes y valores hacia la convivencia y
la participación. ACTIVIDADES
INSTRUCCIONALES: LA “AYUDA” PEDAGÓGICA DEL RECREADOR El
recreador tiene dos herramientas fundamentales para desarrollar su labor: el Discurso Pedagógico y los Lenguajes Lúdico Creativos. La primera,
el discurso pedagógico, es un lenguaje “instruccional”, muy parecido al que se
usa en la escuela, por medio del cual el recreador “enseña” y “ayuda” a los recreandos para que estos
“apropien” conceptos, valores, habilidades y destrezas. De tal modo que en la
interacción recreador/recreandos se construyen y se reconstruyen
conjuntamente las normas, los valores,
las intencionalidades, las actitudes, se producen negociaciones, acuerdos y se
resuelven problemas de orden individual o grupal. La
segunda herramienta corresponde a los lenguajes lúdico - creativos, que desde
la aproximación de Mesa (1998), son mediaciones semióticas, es decir,
construcciones de significados internas (imaginación, memoria, afectividad,
conceptos) de origen externo, que se apropian del arte, la ciencia o la
tecnología mediante la “ayuda pedagógica” del recreador que en su condición de
pedagogo en interacción con los recreandos, enseña procedimientos y conceptos
que apuntan al aprendizaje de técnicas para la expresión y la comunicación y el
desarrollo de habilidades. En otras palabras, el recreador se vale de las
técnicas recreativas (instrumentos externos creados social e históricamente
desde el arte y la tecnología, por ejemplo las técnicas gráfico-plásticas, los
juegos dramáticos, las narraciones e historias maravillosas, etc.) de tal modo
que se construyan conjuntamente entre el recreador y los recreandos nuevos
significados y sentidos en y para el contexto específico en el que se está
realizando la actividad, en este caso el programa de intervención, cuyo
propósito final es que los recreandos hagan suyo el objetivo general de
organizar participativamente un museo del juguete para beneficio de la
comunidad. LA ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD CONJUNTA RECREADOR –
RECREANDOS En el
transcurso de un programa recreativo como el realizado, se hizo evidente la
importancia de la organización de la actividad conjunta recreador /recreandos
como proceso y en forma secuenciada ya identificado en el estudio de Mesa
(1998). Esto significa que el recreador planifica y evalúa permanentemente la
actividad, consciente de su papel pedagógico. A grandes rasgos la actividad se
organiza teniendo en cuenta los siguientes momentos aunque ello no significa
una “camisa de fuerza” en el sentido de ignorar los cambios y transformaciones
que se producen en la actividad misma, pues de hecho los recreandos y sus
ritmos de aprendizaje aportan para que se produzcan tales cambios: Organización
del grupo (si este se encuentra disperso, fragmentado o desintegrado),
Organización de la Tarea sobre un
contenido o temática específica (lo que implica una planificación anterior que
permite la selección de las técnicas, medios y materiales), y en esta
organización de la tarea, el recreador comunica a los recreandos los
procedimientos y manejo de las técnicas. Evaluación, proceso mediante el cual
se reconstruye y valora la actividad o actividades realizadas en cada sesión. En este
sentido fue posible verificar también la importancia del conocimiento y la
experiencia que el recreador tenga respecto a las características generales del
grupo, las técnicas, los materiales y los espacios para el desarrollo de la
actividad recreativa como proceso. Esto no sólo tiene que ver con la ética
profesional y la garantía de un buen desarrollo de la actividad sino con el papel pedagógico y la capacidad de
“activador” que ejerce el recreador sobre los “desarrollos reales actuales” de la capacidad combinadora y
transformadora, es decir la capacidad de re-crear, que poseen los recreandos
para que logren nuevos “desarrollos
potenciales” en el sentido de establecer, mediante la actividad pedagógica,
“zonas de construcción de desarrollo próximo” Vigotsky (1997).[1] Los
conocimientos previos que en otros términos pueden equivaler a un “desarrollo
real actual” para Vigotsky (1997), se constituyen en una piedra angular en la
que recreador y recreandos se apoyarán para potenciar nuevas capacidades imaginativas,
conceptuales, afectivas, de socialización de modo que el recreador “ayude” a
los recreandos en la construcción de los Lenguajes Lúdico Creativos, de tal
modo que por medio de estos lenguajes además de su propia lengua, externalicen
o comuniquen sus experiencias, conocimientos, expectativas, imaginarios etc., y
a que apropien o interioricen nuevos conceptos y habilidades y transformen
actitudes y valores. Además, el recreador ayuda a los recreandos valiéndose de
“andamios[2]”
para que estos alcancen un “desarrollo potencial”, es decir, para que se
acepten mejor y reconozcan su valor y papel en la sociedad, para que eleven su
autoestima y se relacionen mejor con otros, resolviendo creativamente problemas
y ocupando de este modo productivamente su tiempo libre. CÓMO SE ENFRENTA EL RECREADOR A LA DIFICULTAD DE TRANSMITIR LOS CONTENIDOS CULTURALES? Para la
sesión del 8 de junio de 2002, la consigna estaba dirigida a la construcción
conjunta de un personaje por medio de
la técnica “recorte y pegado”, esta vez utilizando sólo los colores de las
revistas como “una paleta de colores”. Esta propuesta tenía como propósito la
búsqueda de una experiencia de resignificación, en otras palabras, la
recreación de materiales gráficos (ilustraciones de revistas) para crear nuevas
representaciones gráficas muy distintas. La explicación del procedimiento no es
fácil si se tiene en cuenta que la técnica de los recortes pegados casi siempre
se reduce al recorte de las figuras o ilustraciones tal como vienen en la
revista y al pegado de las mismas. En algunas ocasiones el efecto de “collage”
puede ser interesante, de hecho es una técnica utilizada en el arte, sin
embargo para efectos del objetivo buscado en la actividad recreativa de
referencia, la resignificación de los materiales de la revista es un medio para
la construcción interna que se produce en los recreandos, pues implica un
esfuerzo que exige ponerse de acuerdo grupalmente respecto a lo que se desea
representar, en este caso los personajes fantásticos “recreados” a partir de un
largo proceso de contar historias y transformarlas grupalmente. El resultado de
esta actividad muestra que la capacidad de los recreandos es muy amplia en el
sentido de imaginar y crear a partir de la resolución de problemas tales como
ponerse de acuerdo, negociar diferencias, compartir los materiales, ayudarse
mutuamente, expresar y comunicar. Cabe aclarar que la compresión del
procedimiento exige por parte del recreador una gran atención para que la
técnica sea puesta al servicio de la creatividad y el desarrollo de los
lenguajes lúdico-creativos. RECREANDOS
- CONTENIDOS En este
punto nos referiremos a cómo los recreandos se enfrentaron a los contenidos de
aprendizaje, cómo estos transforman a los recreandos y cómo los recreandos
transforman los contenidos. Iniciaremos
con un punto de especial interés que apareció como un tema de relativa
importancia para una de las recreandos en la sesión del 10 de noviembre de
2001, el aparte en cuestión comienza: “Recreando
1.: (toma la iniciativa de contarnos sus vivencias sobre del “carnaval del
diablo” de Río Sucio, ella vivió allá). “Que
venía de una leyenda, de un hombre que se tragó a unas personas por los ojos.
Así, empezaron las fiestas usando el miedo como eje. Todos se pintan de rojo,
se disfrazan de diablos, asustan a los visitantes y hasta el cura apoya la
“fiesta del diablo”. (Diario de Campo). A partir de esta narración, surge el tema
para la organización de una comparsa tarea acordada para todos los pequeños
grupos. El “miedo” (específicamente miedo a la muerte) sugerido en la narración
se vuelve el centro de interés del grupo y finalmente, se escoge como eje para
la comparsa “el miedo”, (Diario de Campo, sesión del 10 de noviembre de 2001). Sin
embargo, para la organización de la comparsa sobre el “miedo” era necesario
desarrollar la trama narrativa y los personajes en torno a una temática
distinta, puesto que no fue acogida por el grupo la narración del “diablo de
Río Sucio”. A partir de la elección del “miedo” como eje narrativo los
recreandos comenzaron a comunicar historias (crónicas de la violencia urbana)
sobrecogedoras. He aquí un ejemplo: “De
nuevo, el recreando 1. Toma la iniciativa contando la historia de “Garabito”
(reconocido asesino y violador de niños de la ciudad) presentándola como una
buena opción para la comparsa.” (Diario de Campo, sesión del 10 de noviembre de
2001). En vista
de que la temática escogida para la comparsa sobrepasaba la capacidad de manejo
pedagógico del problema del miedo interior de los recreandos, reflejado en sus
narraciones, se propuso cambiar la temática basada en crónicas urbanas de
violencia y reemplazarla por la propuesta de explorar los miedos internos a
nivel individual. “En
la reconstrucción de la temática de la comparsa todo iba bien, hasta que
Recreador 1 dijo: “y Recreador 2 se
viste de negro por que él es `Garabito`”. Allí se derrumbó todo lo que había
logrado. Habrá que investigar cual es el particular interés que tiene Recreador
1 por Garabito.” (Diario de Campo,
Sesión del 17 de Noviembre de 2001). Intentar
comprender el por qué una recreando se interesa tanto por un tema tan fuerte y
controversial como lo es la vida de “Garabito”, es una tarea que puede
escaparse de las manos del recreador. El acercamiento más lógico que entra en
mis capacidades profesionales, es indagar acerca de las características
biográficas de los recreandos para intentar comprender un poco el por qué
insiste en esta temática. Las conversaciones que cada vez se tornan más íntimas
en el contexto del grupo recreador/recreandos, evidencian que los jóvenes están
expuestos a situaciones de alto riesgo social (padres y familiares están
implicados en situaciones delictivas y en condiciones socioeconómicas de muy
dudosa procedencia) que exigen de los recreandos comprensión y adaptación a
esos modelos, por ello, buscan identificarse con personajes macabros y
justificar sus acciones. Es claro
que no siempre el recreador puede “controlar” el alcance de los contenidos
culturales que emergen en la actividad recreativa. Es aquí donde el recreador debe de tener la suficiente claridad
para saber que él no es un terapeuta que pueda resolver problemas de semejante
índole, lo cual no significa que tenga que resolver el problema por la vía
pedagógica mediante la recreación. De ahí la recomendación de hacer un giro en
la propuesta para que los recreandos reconocieran y expresaran sus propios y
más íntimos miedos, mediante otras narraciones, juegos dramáticos y
representaciones gráficas. He aquí un ejemplo: Poco a
poco, se fue estableciendo un ritual inicial en cada sesión de los sábados,
cada uno de los participantes incluido el recreador contribuía con algo para el
desayuno. Organizado el grupo de esta manera el recreador buscaba hacer
conexión con los contenidos de la sesión anterior, de este modo resurgían las
preocupaciones e intereses del pequeño grupo. El tema del miedo rondaba siempre
pero el re-direccionamiento mediante los lenguajes lúdico-creativos comenzó a
dar frutos: En la sesión siguiente, el recreador propone a los recreandos
hablar de su miedo interior nunca
antes expresado y buscar en los compañeros los personajes creando situaciones
ficticias. Así surgieron varios juegos dramáticos en los que aparecían padres,
hermanos, novios o novias, vecinos, en fin todos aquellos fantasmas y fantasías
que poblaban la vida de los muchachos pero también sus propias realidades:
pobreza, mal trato, trabajos ilícitos de los padres, relaciones de todo tipo. A
través de estas representaciones el grupo se iba consolidando y el recreador se
hacia a una mayor información para mejorar su “ayuda” pedagógica. Es
interesante observar cómo los conocimientos previos de los recreandos se
articulan libremente con los procesos recreativos y pedagógicos, ayudando a su
desarrollo, siempre y cuando el recreador tenga muy claro que la recreación es
una mediación para la transformación del ser humano y su entorno. Es claro que
los contextos sociales de los recreandos no pueden ser transformados por la
actividad recreativa, sin embargo los valores y actitudes sobre lo que sucede
en su propia vida en algo se puede transformar. FORMAS DE INTERACCIÓN RECREADOR –
RECREANDOS Y ENTRE PARES Referirnos
a las formas de interacción a lo largo de todo el proceso del programa sería
muy extenso para esta exposición, por ello seleccionamos solo un ejemplo que
permite mostrar cómo se transforman progresivamente actitudes irrespetuosas que
reflejan baja estima tanto por parte de quién las produce como por parte de
quien las recibe y en consecuencia se hace evidente el manejo de la convivencia
como contenido de aprendizaje de la actividad recreativa por parte del
recreador. Es común
que entre los jóvenes estudiantes de media vocacional las bromas pesadas y el
daño al otro se presenten como una forma de resistencia a las normas
establecidas por los profesores y adultos, normas por supuesto no
interiorizadas. El abuso al más débil, la persecución al más frágil, la burla,
el daño a los objetos del otro se expresan también en la actividad recreativa.
Este hecho hace que el recreador tenga la oportunidad de convertir estos
problemas en contenidos a desarrollar mediante la recreación. En la
sesión del 3 de noviembre de 2001, después de la construcción de las bandas
gráficas, propusimos a los recreandos continuar desarrollando el tema de la
comparsa. En el transcurso de la conversación, los recreandos, uno a uno,
fueron rotándose un lápiz y una hoja de papel sobrante de la actividad
anterior, haciendo dibujos alusivos a sí mismos. Lo interesante de esta
experiencia es qué es una actividad que se inició espontáneamente sin responder
a una consigna del recreador, mostró un comportamiento “apropiado” de respeto
por las elaboraciones de los demás. El hecho no podía pasarse por alto y fue
una oportunidad para recordar conversaciones anteriores en las cuales los
recreandos expresaban con cierta picardía las prácticas cotidianas escolares:
Una de las bromas más comunes, consiste en rayar el cuaderno del compañero con
una Zeta en cada pagina escrita, y al final del cuaderno poner la leyenda “por
aquí pasó el Zorro”. Este ejemplo nos permite recordar la importancia que tiene
el recreador como “activador” del desarrollo real actual hacia desarrollos
potenciales y concluir que la recreación en tanto mediación semiótica se
construye a partir de la vida misma y de los problemas reales de los
participantes, de ahí su papel transformador. LAS TÉCNICAS RECREATIVAS COMO CONTENIDOS DE APRENDIZAJE Un punto
interesante a tratar con respecto a los contenidos de la actividad recreativa
es el tema de la habilidad para representar y el manejo de las técnicas. Es
claro que la espontaneidad para representar gráfica o verbalmente imaginarios y
realidades conocidas se va agotando en el curso de la escolaridad y que cuando
solicitamos a los recreandos dibujar o hacer juegos gráficos estos manifiesten
desinterés o expresen incapacidad para hacerlo. Es muy
importante aclarar que las técnicas apropiadas del arte o de la tecnología y
utilizadas como actividad recreativa se constituyen en instrumentos externos de
los cuales se sirve el recreador intencionadamente
para lograr como objetivo la construcción de lenguajes lúdico-creativos, es
decir la técnica en sí misma no hace el lenguaje este se construye en la
interacción con otros y se produce internamente y, en consecuencia, puede ser
externalizado mediante lenguajes lúdicos (Mesa, 2003). Como hemos explicado
anteriormente, los lineamientos del programa en referencia consistían en valerse de las historias fantásticas y los
cuentos fantásticos para la elaboración de objetos lúdicos. Tomando
como referente una propuesta de Rodari (2000 ) consistente en elaborar un juego
de 31 cartas a modo de naipe para representar las acciones de los personajes
identificadas por Propp (1977) en los cuentos maravillosos, propusimos a los
recreandos hacer un conjunto de cartas en las cuales se describieran acciones
de personajes tales como: 1. situación inicial, 2. prohibición reforzada mediante promesas, 3.
alejamiento de los padres, 4. transgresión de la prohibición, etc. De tal
manera que a partir de esta baraja se pudieran recrear un sinnúmero de
narraciones fantásticas relacionadas con otras historias, la vida misma, hechos
conocidos entre otros. La
explicación del procedimiento de elaboración de las cartas no fue nada fácil,
fue necesario trabajar la comprensión del objetivo mediante ejemplos que
permitieran derivar las acciones y funciones de los personajes. La idea de la
baraja como elemento suscitador de un juego dramático siempre variante, puso en
evidencia la dificultad de los jóvenes para realizar actividad combinadora
interna, en la cual se ponen en juego los imaginarios sociales con la voluntad
y el deseo de utilizar los conocimientos, experiencias y creatividad en pro de
nuevas transformaciones. Esta dificultad al parecer está relacionada con el
mundo de lo estereotipado a través de la televisión y el cine, por no hablar de
un cierto gusto cultivado por el facilismo de moda. No obstante y teniendo en
cuenta que el placer por el cine y la televisión es compartido por todos los
recreandos y aprovechando que en la sesión del 20 de abril de 2002, uno de los
recreandos hace un comentario acerca de cómo cada Sábado, antes de asistir a la
jornada recreativa, veía “los cuentos de los hermanos Grimm” propusimos a los
recreandos seguir esta serie y reconstruirla entre todos en cada una de las
sesiones siguientes. El seguimiento de la serie dio como resultado un tema
compartido que se fue articulando con los intereses del grupo y el proceso de
enriquecerse mutuamente. A MODO DE CONCLUSIÓN El
recreador en su labor pedagógica, media un proceso de transformación y
construcción de significados y sentidos. La actividad recreativa puede ser
medio y/o fin. Si hablamos de una actividad recreativa como fin en si misma,
nos encontraremos con que los recreandos desarrollarán una actividad por el
simple hecho de hacerla, de jugarla o terminarla; es decir, no tienen objetivos especiales. En una
actividad como la de “Recortes pegados” encontramos que los recreandos no sólo
aprenden una técnica grafico plástica (si así fuera, seria fin en sí mismo),
sino que también apropian normas de comportamiento y de convivencia,
propiciando una apertura del pensamiento creativo, una reconstrucción de la
realidad. En este sentido, observamos cómo la actividad recreativa media en pro
de la internalización de unos modelos comportamentales construidos y
reconstruidos en el interior de la actividad, pues el recreador en su labor
pedagógica propicia: (…) la construcción de algunas
normas de convivencia, las cuales constituyen conductas que implican entrar en
interacción con otro(s). Definimos a estas normas como reglas de la
interacción, del lenguaje, es decir, del discurso; consisten básicamente en:
escuchar la palabra[3] del otro;
tomar turnos para hablar; tener en cuenta la palabra del otro cuando éste
interviene; ponerse en el lugar del otro y aceptar los distintos puntos de
vista. De este modo, consideramos que las mismas apuntan al logro de acuerdos a través de la negociación
y la cooperación, en el marco de una relación de respeto mutuo. Estas normas
son elementales, básicas para comunicarse, entenderse y así poder llevar a cabo
la actividad; otorgan organización, orden y estabilidad a la conducta,
constituyéndose en la base para la construcción de todo conocimiento y para el
desarrollo humano. (Artazcoz y Ossa, 2002). Aunque
estos contenidos son inherentes a la actividad recreativa, como nos muestra
Artazcoz, estos no siempre se verán reflejados en estas actividades, pues
además de desarrollar plenamente la instrucción y los lenguajes lúdicos que
median las actividades recreativas, para que exista una coherencia en la labor
del recreador, este: (…) en su discurso pedagógico, debería incluir los
mismos valores que se espera se (re)construyan en el desarrollo de la actividad
recreativa. Así mismo, ha de andamiar, ayudar a los recreandos teniendo en
claro los objetivos que persigue. Es decir, si lo que se pretende es el
aprendizaje de la negociación, el recreador ha de negociar con los recreandos,
confrontándolos, cuestionándolos, ofreciendo la palabra a todos en igualdad de
oportunidades, sin permitir que se dispersen, y finalmente hacer conciencia del
proceso y de la actividad que se ha llevado a cabo” (Artazcoz y Ossa, 2002). BIBLIOGRAFÍA ARTAZCOZ, Maria M. y OSSA, Andrés. (2002) Algunos aportes de la recreación dirigida
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Marxista. Ed. Progreso, Moscú WAICHMAN, Pablo (2000) Tiempo
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mente. Paidos, Barcelona. |
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[1] La Zona de Desarrollo Próximo “es la diferencia
entre el nivel de desarrollo “real actual” ZDR y el nivel de desarrollo
potencial, determinado mediante la resolución de problemas con la guía o
colaboración de adultos o compañeros más capaces” (Vygostky, 1978, p, 86)
[2] El
concepto de soporte o “andamiaje” es definido por Bruner (1984) como las
intervenciones del adulto (educador) que tienen como fin posibilitar que el
niño (educando) realice conductas que están más allá de sus capacidades
individuales y actuales.
[3] Las
ideas, opiniones, puntos de vista, etc.