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Documento:

UNA MIRADA DESDE LOS ALBORES DE LA FILOSOFIA OCCIDENTAL PARA PENSAR LAS DIMENSIONES CONSTITUTIVAS DE LA RECREACION

Autor:

MARIA MARTA ARTAZCOZ*

Universidad del Valle
Estudiante Maestría en Filosofía / Línea Daimon del Grupo PRAXIS

Origen:

III Simposio Nacional de Vivencias y Gestión en Recreación
Vicepresidencia de la República / Coldeportes / FUNLIBRE
Julio 31 a Agosto 2 de 2003. Bogotá, Colombia.

 

 

 

 

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Ponencia


 

“No nos imaginamos a Platón y a Aristóteles mas que con grandes togas de sabihondos.

Eran gente honrada y, a semejanza de los demás, reían con sus amigos;

y cuando se divirtieron haciendo sus Leyes y su Política, las hicieron como quien juega…”
PASCAL

 

INTRODUCCIÓN

 

Hemos apropiado una posición teórico-práctica con respecto a la Recreación en correspondencia con los postulados de la doctora Guillermina Mesa que ha sido expuesta en diversos eventos académicos. Fue así como en el congreso de Cartagena “ELAREL” abordamos y desarrollamos algunos de estos postulados, enfatizando en la idea de la Recreación “dirigida” como proceso educativo y su vinculación -a partir de nuestras propias propuestas- con la construcción de la convivencia y la paz.

 

Ahora bien, sin apartarnos de esta concepción de recreación “dirigida”, “pedagógica”, propiciadora de encuentros, de relaciones humanas basadas en un reconocimiento mutuo (yo-tú), es decir, de la constitución de la intersubjetividad y del desarrollo humano y social, a partir de la puesta en juego de normas y valores que contribuyan a la edificación de una sociedad mejor -en términos de la convivencia-, decidimos investigar en y desde la Filosofía, algunos fundamentos conceptuales que permitan enriquecer y aportar a una comprensión de la recreación como proceso ético-educativo

 

En este sentido, hemos elaborado una propuesta de investigación que está siendo desarrollada en el marco de la maestría en Filosofía, en el grupo Praxis, línea Daimon, de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle.

 

- Un punto de inicio: el interrogante del que partimos, como mencionamos anteriormente, apunta a la posibilidad de contribuir en la construcción del corpus teórico de la Recreación, a partir de una comprensión de este ámbito de estudio en sus dimensiones éticas y pedagógicas. Si la recreación está conformada por expresiones de diversa naturaleza y carácter, no es pertinente reducirla a una simple instrumentalización del juego y de técnicas para la diversión y la distracción[1]. Si bien produce el entretenimiento, el goce y el placer, su finalidad y sentido no acaba aquí, sino que apunta a conjugar estos aspectos y a trascenderlos para constituirse en un manantial de desarrollo social e individual, en un instrumento para la transformación de las culturas y la construcción de tejido social, en suma, en un contexto deliberativo que oriente los modos de vida de las personas.

 

-  La Recreación, como campo de estudio, es un territorio a ser explorado que necesita de un amplio marco conceptual para su desarrollo. En efecto, debido a la pluralidad de significados que se le otorgan y a sus diversas manifestaciones, requiere de construcciones teóricas y metodológicas aportadas por otras disciplinas. El discurso recreativo, por su naturaleza interdisciplinaria es y ha subsidiario de algunos estudios científicos sociales y humanos (psicológicos, pedagógicos, antropológicos, etc.)[2]

 

Sin embargo, el aporte de la Filosofía no se ha tenido suficientemente en cuenta en las formulaciones teóricas de la Recreación “dirigida”. La Filosofía[3] al proponerse una indagación para la constitución de un nuevo saber, se convierte en fundamento y en fuente del conocimiento.  De este modo, podemos aclarar los conceptos, “...porque únicamente cuando llevamos las ideas hasta su límite lógico y las estructuramos filosóficamente es cuando estas descubren su verdadera faz...”[4]

 

Cuando la mayoría de las personas escuchan hablar de los filósofos antiguos suelen sentirse abrumadas por la creencia de estar frente a un conocimiento que aparece como inaccesible. Sin embargo si se detienen a hacer una lectura de estos autores se darán cuenta que son las fuentes de nuestra cultura y civilización. Bastaría con reconocer que nuestras palabras provienen de esa época, pese a las transformaciones fonológicas y morfológicas sufridas a lo largo del tiempo, gran parte de su significado se conserva hasta la actualidad. Los pensadores griegos, utilizando el lenguaje común y cotidiano, crearon sus sistemas de pensamiento; los cuales resultaron plausibles para las generaciones posteriores, orientando de este modo la formación de la civilización occidental de la que hacemos parte.

 

Asumir el reto del aporte de la Filosofía nos conduce a revisar sus tradiciones desde el mundo antiguo en la búsqueda de la claridad conceptual. Esta operación es básica, teniendo en cuenta que, en palabras de Gadamer[5]: “El rigor en el uso de los conceptos requiere un conocimiento de su historia para no sucumbir al capricho de la definición...”, en otras palabras, para comprender las cosas hay que verlas desarrollarse, hay que tomarlas desde su nacimiento[6]. Esto se hace necesario porque, en términos generales, algunas disciplinas sociales omiten tanto la comprensión histórico-filosófica de sus conceptos, como el tratamiento de los problemas filosóficos en su quehacer.

 

II. Pensar a la recreación en el marco de la Filosofía es fundamental para reflexionar acerca de los modos de vida en una época de crisis, ya que en este discurso-praxis convergen problemas de índole filosófica vinculados a lo ético, lo educativo, lo político, lo psicológico. Nada más adecuado para este fin que asumir, en primera instancia, la lectura de los clásicos antiguos:

 

“Ante un panorama tan sombrío, el esclarecimiento conceptual, la corrección en el planteamiento de los problemas y la reflexión moral sobre la convivencia humana se imponen como guías humanizantes. […] Porque un filósofo clásico (…) es aquel que no sólo nos da cuenta de su propio presente, sino que es capaz, en todo momento, de revelarnos lúcidamente la naturaleza misma de un problema y por lo tanto, es capaz de suscitar siempre reflexiones fecundas…”[7]

 

En este sentido, hemos tomamos como eje la obra de Platón, autor que por la complejidad de su pensamiento permite tener una visión integrada los problemas mencionados. Su doctrina es piedra angular en el pensamiento educativo de occidente: es innegable que sus ideas han irradiado la historia de la filosofía, siendo criticadas y reconceptualizadas. A partir de esta perspectiva creemos que el abordaje de sus textos puede ayudar a la comprensión de algunas ideas claves en el estudio de la Recreación: ocio, juego, placer, goce, arte, educación, ética. No sólo porque estas nociones conforman un corpus teórico o “tejido conceptual” que dan cuenta de un buen modo de vida, sino también porque en su obra se relacionan e integran conocimientos de diversos órdenes que hoy se abordan de manera disociada por las distintas disciplinas humanas y sociales. Al respecto, consideramos pertinente, efectuar en el proyecto de investigación, un seguimiento de estas nociones en el mundo antiguo: desde Platón, continuando con Aristóteles, pasando por el estoicismo, y llegando hasta Montaigne en el surgimiento del pensamiento moderno.

 

III.  En esta conferencia nos limitaremos a exponer algunos aspectos de interés para la conceptualización de la “recreación” desde el pensamiento platónico: la lectura de este autor nos permite entender los conceptos antes mencionados y sus relaciones en un contexto y con un significado específico y quizás diverso, en algunos sentidos, con respecto a lo que entendemos en la actualidad por los mismos. Establecer estos vínculos teóricos nos posibilitaría fundamentar y aclarar algunos de los problemas (teóricos, prácticos, metodológicos) relativos al campo de estudio de la Recreación.

             

Ahora bien, la indagación de su doctrina, nos ha permitido vislumbrar, en primer lugar, una noción de recreación, plausible de ser interpretada desde una concepción moderna inspirada en la psicología soviética de la década de los treinta. Desde este enfoque afirmamos que Platón hizo recreación en y con su obra; fue un recreador de su época, de su tiempo, del pensamiento, de la vida que ha dejado profundas huellas en las cosmovisiones de nuestros tiempos. Apoyándonos en esta idea, -que iremos justificando en el progreso de nuestra exposición- nos permitimos establecer una relación con algunos postulados de Vigotski, quien se refiere al proceso de creación humana, como una experiencia combinatoria a partir del presente y del pasado, de lo vivido y experimentado, de lo soñado, sentido e imaginado, del sentido de realidad; elementos que se ponen en juego para el surgimiento de algo nuevo. De esta manera, la idea de creación de este pensador ruso, es recreación para nosotros, pues la obra no se construye de la nada. Encontramos en esta concepción una sintonía y una solidaridad con el pensamiento antiguo. Dice Vigotski:

 

“Llamamos actividad creadora a toda realización humana creadora de algo nuevo. (…) Toda actividad humana que no se limite a reproducir hechos o impresiones vividas, sino que cree nuevas imágenes, nuevas acciones, pertenece a la función creadora o combinatoria. El cerebro no se limita a ser un órgano capaz de conservar o reproducir nuestras pasadas experiencias, es también un órgano combinador, creador, capaz de reelaborar y crear con elementos de experiencias pasadas nuevas normas y planteamientos. Si la actividad del hombre se redujera a repetir el pasado, el hombre seria un ser vuelto exclusivamente hacia el ayer e incapaz de adaptarse al mañana diferente. Es precisamente la actividad creadora del hombre la que hace de él un ser proyectado hacia el futuro, un ser que contribuye a crear y que modifica su presente. La Psicología llama imaginación o fantasía a esta actividad creadora del cerebro humano basada en la combinación (…). La imaginación, como base de toda actividad creadora, se manifiesta por igual en todos los aspectos de la vida cultural posibilitando la creación artística, científica y técnica”.[8]

 

De este modo, tanto la actividad recreativa como la actividad artística se vinculan con la imaginación y la creatividad, cuya potencialidad se manifiesta y refleja tanto en el juego como en las más diversas expresiones culturales. En efecto, como mencionamos anteriormente, insistimos en afirmar que la obra artística de Platón implica una actividad recreativa: en su texto capital “La República”, contemplamos cómo este filósofo recrea el mundo, los modos de vivir, la educación, la ética, el discurso, las nociones de felicidad y libertad, la palabra, la “polis”[9], en fin todo lo que constituye el universo intersubjetivo de lo humano.

 

El contexto histórico en el que vivió y su hastío por la situación política y moral de su época, tal vez fue el factor generador de una “tensión”, de una necesidad creadora plasmada en una obra artística, que es ficción, -confluencia de lo real y lo imaginario-. En este mismo sentido, la muerte y la influencia -atravesada por un profundo amor por su maestro- Sócrates, creador de un arte mayéutico, que es implicación de una teoría del conocimiento sustentadora de un método pedagógico –de enseñanza y aprendizaje- para fundar racionalmente la moral, se perfilan como factores decisivos tanto de su creación, como de su dedicación a la Filosofía. Platón buscaba que los hombres comprendieran el significado de la vida, de su vida -diálogo social, es decir imbricación mutua del hombre y la polis-, para terminar con los desórdenes y corrupciones de esta reciprocidad. Por lo tanto su intención era política-educativa-ética: había que reformar la ciudad, lo cual implicaba paralelamente una reforma en el alma de los ciudadanos; la formación de un carácter (ethos) para este nuevo orden, en y por la educación orientada por valores.

 

IV. Anteriormente habíamos formulado la idea de juego en tanto reflejo y elemento fundamental en y de la actividad combinatoria. En relación a ello, observamos que los “diálogos” platónicos conforman un juego teatral, donde los personajes “actúan” en una ficción cuyo protagonista es Sócrates y los actores secundarios representan su papel en torno a un argumento principal y alrededor del cual gira toda la obra con sus diferentes temáticas: las virtudes que se examinan, definen, promueven y se ejemplifican tanto en el hombre como en la ciudad, en esa unidad indisoluble que Platón trata de recrear, es decir, de perfeccionar e idealizar a través de una propuesta de la vida pública y privada buena, feliz, armónica, justa. Y es a partir de este argumento que podemos tomar como eje la Educación sustentada en una Psicología, en cuanto herramienta y camino insustituible para alcanzar la armonía-justicia del ser humano en la vida cotidiana. Es decir, el fundamento pedagógico de La República constituiría el axis [eje], que quizás nos permitiría enlazar las nociones recreativas que configuran el cuerpo teórico de nuestro tema de investigación. No esta de más afirmar que estos temas participan unos de otros, conforman una interdependencia cuyo aislamiento solo nos serviría para comprenderlos en el estudio y en el análisis.

 

Sócrates se nos muestra como el “fino humorista”, el que se ríe, se burla de si mismo y hace reír, es quien maneja sutilmente la ironía y el humor, la comicidad, en fin los elementos lúdicos. Por eso el diálogo nos provoca una risa moderada de la cual se sirve como instrumento filosófico, pedagógico para afectar, “tocar” al otro, es decir, incluirlo en su discurso, en su reflexión filosófica a fin de provocar una apertura en su pensamiento y por qué no también en su corazón. De hecho, Platón pretende meternos e instaurarnos, tanto a nosotros lectores, como a sus interlocutores en el juego dialéctico de la interlocución y la intersubjetividad: “-Me olvide de que jugábamos, y hable mas bien en tensión;…” [10]

 

Todo se vuelve educativo en Platón. “Inventa” un plan de estudios como un proceso pedagógico, constituido por grados y materias –acorde a determinadas edades-, que busca transformar un modo de vida, de actuar y pensar para la construcción de un carácter, de un ethos humano, tanto público como privado; así establece una ética que promueve pedagógicamente mediante diversos elementos. Cuando expone la educación de los guardianes para que gobiernen la ciudad (libros 2, 3 y 4) presenta un plan de estudios de tipo literario y artístico, no exento de aspectos lúdicos. La primera instrucción es musical y gimnástica,[11] para la formación del carácter y los sentimientos, más que de la inteligencia.[12] Al mismo tiempo que se plantea, en esta etapa, la enseñanza de las matemáticas elementales, Sócrates argumenta que estos saberes se impartirán con la menor obligatoriedad posible, sin coacción, pues lo aprendido a través de la imposición no perdura en nuestra alma. Se debe enseñar a los niños a través del juego:

 

Si en parte juguetonamente, y como si no produjera daño (…) como hemos dicho desde el principio, debemos proveer a nuestros niños de juegos sujetos a normas: puesto que, si el juego se desenvuelve sin normas, y los niños también, será imposible que de estos crezcan hombres esforzados y con afecto por el orden (…) gracias a la música introducen en sus juegos un afecto por el orden…”[13]

 

En consecuencia, la pedagogía platónica busca idealmente afianzar el orden-armonía tanto de la ciudad, como del alma. Platón enseña, en, para y por el diálogo: este es el arte, la tecné, basada en una apreciación valorativa, configurada a partir de una ética que implica una conversión a un mundo mejor. Por este motivo no consideramos atrevido caracterizar a la pedagogía de este autor como recreativa. Es posible explicar la Recreación “pedagógica” a partir de la idea de tecné desarrollada en los diálogos platónicos; esta noción de arte, constituye un concepto eje que permite el diálogo entre antigüedad y modernidad. La educación y la recreación, se inscriben en esta definición de tecné en cuanto la misma se concibe como un modo de saber que regula y ordena a la práctica espontánea e indisciplinada.

 

Su fundamento está en el logos, -que en castellano actual se traduce como palabra[14], pero que en la Grecia clásica connotaba además el saber, la razón, el conocimiento de las cosas, de sus principios, causas medios y fines-. Por ello el logos establece un orden, una armonía en las materias sobre las que versa, buscando lo bueno, lo mejor, siendo este un fin que la hace responsable de la virtud. En este sentido la tecné se orienta a plantear un mejor modo de vida para las personas. El técnico por excelencia es el filósofo-político que educa y “cura” la psiquis de los hombres[15]. Este concepto relaciona e involucra las nociones acerca de la ética, el placer, el goce, el ocio, el juego, la educación, y otras manifestaciones artísticas. El arte, según podemos leer en el texto, es conocer, los medios, los fines, el por qué y el para qué; idea que nos tienta, que nos seduce porque no esta desligada de la ética. Comprendemos e interpretamos que el arte o tecné es saber hacer, saber decir y saber conducirse en la vida, como un modo de vivir puesto en práctica; es un proceso pedagógico orientado a la formación de un carácter, de un ethos, preocupación constante de Platón cuando formula la pregunta: ¿cómo hemos de vivir? De este modo, apreciamos al ser humano como un artista de su vida; que tiene la posibilidad de aprender a vivir bien, a decir, a saber hacer, y a saber hacer el bien.

 

La idea de arte o tecné, como un saber hacer, aparece continuamente en su obra imbricada en las distintas actividades humanas, donde actúa como fuente “recreadora”. Así, en el primer Libro de “La República”, lo festivo, como parte del espectáculo del juego, (carreras de caballos) se muestra vinculado a la contemplación[16] que se da en un tiempo libre, de ocio, oportunidad propicia y condición para el diálogo filosófico. Por ello, no esta de mas afirmar que la filosofía platónica se establece como un ámbito convergente de las diversas dimensiones, nociones y núcleos problémicos, que reconocemos en la actualidad como constitutivos de la recreación.

 

CONCLUSIONES

   

El estudio de los clásicos nos ha permitido descubrir en la filosofía antigua una concepción de la recreación que no deja ser para nosotros una dimensión nueva en la medida que se vincula a una noción del mundo, de la vida, de la sociedad y del hombre. Esta concepción que emana de una mirada filosófica e histórica nos brinda elementos para definir en un intento aproximativo esta nueva dimensión: la recreación como poiesis que abarca las distintas esferas del orden del universo en las que se inscribe el hombre y que la filosofía nos manifiesta. Se trata de una poiesis[17] que significa creación, más no creación de la nada; para el universo antiguo la naturaleza[18] es en si misma recreación. De esta manera, buscamos, en una primera mirada, concebir y comprender a la recreación como poiesis, refiriéndonos al arte[19] como noción constitutiva de este término: desde el horizonte griego antiguo, si la recreación es poiesis, también será arte.

 

Desde esta perspectiva, podríamos conceptualizar a la recreación, como una creación artística a partir de lo dado, de lo que existe, es decir, como una reelaboración a partir de lo que es. Es así, que la Filosofía se nos presenta como un arte y los filósofos como artistas, como recreadores que a través del cultivo del logos (pensamiento, razón, lenguaje, lógica) van más allá de los límites establecidos, del pensamiento mítico indiscutible, procurando manifestar a partir de lo no manifiesto el sentido de lo humano. La filosofía es palabra que cuestiona, que indaga, lo cual implica necesariamente un esfuerzo “psicológico”, que se expresa en el conócete a ti mismo” de Sócrates. Para llevar a cabo esta práctica es necesario un espacio y un ocio o tiempo libre[20]:skole”, espacio y tiempo interno que el filosofo “recrea” para proseguir en la aventura del filosofar.

 

En efecto, el filósofo será un artista que se recrea y recrea el mundo y la vida: por eso nos atrevemos a postular a Platón como recreador filosófico, cuya doctrina se expresaría como recreación y arte. La lectura de sus “Diálogos”, confirma nuestra hipótesis, ya que su obra, poseedora de una clara intencionalidad ética y pedagógica, podría ser caracterizada, a grandes rasgos, como lúdica, tanto por su género literario que comporta un juego dialéctico de palabras, como por su vinculación con la ficción teatral, actividad artística que se escenifica en un “como si”, juego simbólico o dramático que contiene en si diversos tipos de manifestaciones (re)creativas: la risa, la ironía, la poesía, la narrativa, el lenguaje mítico, expresados en una trama que se desarrolla en un espacio y en un tiempo libre. De este modo se pone de relieve, también al ocio[21], en tanto praxis recreativa que configura un método y una forma de vida en y para la filosofía.

 

Así mismo la risa, expresada como ironía provocativa, constituiría un elemento lúdico, recreativo, pedagógico, poseedora de un sentido filosófico que implica un modo y actitud de vida. Platón en su simulacro narrativo, gracias a su imaginación creadora nos habla de poesía, música, canto, danzas, teatro, literatura, fiesta, juego, ocio, en fin de actividades recreativas en un sentido pedagógico, social y moral.

 

Así mismo, apelar a una recreación “pedagógica” nos abre las puertas a la filosofía, si vemos en ella su naturaleza eminentemente educativa. En cuanto la educación hace parte misma de su definición, de su esencia, de su método, de su discurso que es práctica  a la vez y/o práctica que simultáneamente es discurso, en tanto la filosofía es elección fundamental de vida.

 

Ahora bien, ¿por que no aplicar este mismo argumento desde la recreación? ¿Acaso la recreación en un sentido amplio, en nuestra nueva dimensión no pertenece también a la esencia misma, al carácter, a la naturaleza y al método filosófico?

 

La unidad casi indisoluble de ideas pedagógicas y éticas constituyen, según nuestro criterio, en el eje alrededor del cual se articulan las temáticas objeto de nuestra investigación, Estos conceptos se expresan y explican horizontalmente y verticalmente en La República a través de la ficción, de un juego dramático, de un “como si” creativo. Es de destacar que la Pedagogía platónica se sustenta en una Psicología, en este sentido el conocimiento de la psiquis es fundamental, es materia de primer orden para fundamentar un discurso pedagógico-ético-político. Porque la justicia se construye en un tipo de psiquismo y gracias a un proceso de Tecné pedagógica, que busca constituir, formar una psiquis que viva conforme a la virtud platónica, la cual implica transformación, recreación del alma que es así mismo, transformación de forma de vida para la polis y de la polis.

 

Desde esta mirada, podríamos advertir el alcance que tiene “lo recreativo”, dado su carácter polisémico y es ello lo que quizás nos permita justificar nuestras hipótesis y afirmaciones.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

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* Profesora en Ciencias de la Educación (con énfasis en Psicología Educacional) Instituto Superior, Sagrado Corazón, Buenos Aires, Argentina. Especialista en Psicología del Niño, Escuela de Psicología, Universidad del Valle. Estudiante Maestría en Filosofía, Grupo de Investigación Praxis-Daimon, Facultad de Humanidades, Universidad del Valle.

[1] Ver G. Mesa (1997, 1999, 2000).

[2] Ibíd.

[3] “Reflexionamos muy pocas veces en lo que es sí la filosofía. En realidad, es extremadamente difícil definirla. […] En efecto, por lo visto, solo estudiando a las filosofías se puede tener una idea de la filosofía. […] Si hoy hablamos de ‘filosofia’, es porque los griegos inventaron la palabra philosophia que quiere decir “amor a la sabiduría”, y porque la tradición de la philosophia griega se transmitió a la Edad Media, luego a los Tiempos Modernos […] En efecto, las palabras de la familia de philosophia no aparecen antes del siglo V a. C. y no fue definida filosóficamente mas que en el siglo IV, por Platón…” P. Hadot (2000).

[4] Vigotski, Lev S. (1991).

[5] Gadamer, Hans-G, (2002)

[6] Aristóteles, Política, I, 2, 1252 a 24; en Hadot, op. Cit.

[7] Grupo Praxis (2002).

[8] Vigotski en “Imaginación y creatividad infantil” (1930), traducido como “La imaginación y el arte en la infancia”, ed. Fontamara, México, 1997.

[9] La polis, para los griegos era la ciudad, el estado; de ahí proviene el término “política”.

[10] 536c, Platón, “República”, traducción y notas C. Eggers Lan, Planeta-DeAgostini, Barcelona, 1998.

[11] Música -para el alma que utiliza el vehículo del cuerpo (de los sentidos)- y Gimnasia –para el cuerpo- y ambas confluyen y se armonizan para la conformación de un carácter, en correspondencia con la armonía del alma, y la de la polis.

[12] En los Libros 5, 6 y 7 propone un segundo grado de formación de tipo “científico” (521 c-535 a) donde aritmética, cálculo, geometría, astronomía y teoría de la música son las disciplinas a estudiar. Se trata de un tipo de conocimiento abstracto que procura despegarnos de lo sensible y, de este modo servir de enlace entre el mundo sensible y el inteligible. No obstante estas ciencias no son el saber mayor, la filosofía, es decir, la dialéctica; que en tanto puro razonamiento abstracto, constituye el único camino para ascender al mundo de las ideas, a la contemplación de la  realidad, de lo inteligible. En este sentido, Platón utiliza el estatuto de lo inteligible para explicar y dar un sentido al mundo sensible Lo sensible es copia, imitación, participación de lo inteligible. No puede forjarse el estado justo-armónico si no se mira, con los ojos del alma, la Idea de Bien. De aquí, la dialéctica, como medio y fin que nos conduce a la contemplación suprema. La trascendencia fundamenta, legitima, otorgando significados a la educación, la ética y la política en lo inmanente.

[13] La Republica, op. citada, 424 d-425 a.

[14] Ver Diccionario Vox,

[15] Ver Rodríguez Sandez (1995).

[16] 327 a-b, República.

[17] Para los griegos la “poiesis” es e implica la creación, pero no creación de la nada, en su universo cultural y lingüístico no existe la palabra “recreación”. El diccionario Vox (1999) vincula con esta idea a los siguientes términos (entre otros): hacer, fabricar, ejecutar, edificar, construir, realizar, celebrar, engendrar, dar a luz, producir, obrar, inventar, componer <versos>, representar, hacer con arte, procrear, etc. Así mismo, de esta idea se derivan los términos poseía y poema, como creaciones del espíritu.

[18] Para los griegos, la naturaleza, physis es una concepción cósmica, implica un dinamismo, una transformación de si misma. Apelan al movimiento cíclico del universo que se extiende para renacer de nuevo, a diferencia de la historia cristiana que es lineal, Dios crea al hombre a partir de la nada.

[19] En griego el arte es la Techné, este término también se identifica (en el diccionario antes citado) con arte bella, ciencia, saber, industria, profesión, habilidad, medio, modo, manera, obra de arte, invención. En su familia de palabras se encuentra, entre otras, la noción de técnico, cuyos sinónimos son: artesano, artista, maestro, conocedor, inteligente, comediante, etc. Al respecto ver  Diccionario Vox (1999).

[20] Es lo que Platón piensa: para hacer filosofía y crear sentido, se necesita estar tranquilo y libre.  Pero ese tiempo dura poco, ese es el drama, la tragedia de la filosofía.

[21] En latín: otium, en la modernidad el ocio no posee un sentido filosófico.