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“No nos imaginamos a Platón y a Aristóteles mas que con grandes togas de sabihondos. Eran gente honrada y, a semejanza de los demás, reían con sus amigos; y cuando se divirtieron haciendo sus Leyes y su Política, las hicieron
como quien juega…” INTRODUCCIÓN Hemos apropiado una posición
teórico-práctica con respecto a la Recreación en correspondencia con los
postulados de la doctora Guillermina Mesa que ha sido expuesta en diversos eventos
académicos. Fue así como en el congreso de Cartagena “ELAREL” abordamos y
desarrollamos algunos de estos postulados, enfatizando en la idea de la
Recreación “dirigida” como proceso educativo y su vinculación -a partir de
nuestras propias propuestas- con la construcción de la convivencia y la paz. Ahora bien, sin apartarnos de
esta concepción de recreación “dirigida”, “pedagógica”, propiciadora de encuentros, de relaciones humanas
basadas en un reconocimiento mutuo (yo-tú), es decir, de la constitución de la
intersubjetividad y del desarrollo humano y social, a partir de la puesta en
juego de normas y valores que contribuyan a la edificación de una sociedad
mejor -en términos de la convivencia-, decidimos investigar en y desde la Filosofía,
algunos fundamentos conceptuales que permitan enriquecer y aportar a una comprensión de la recreación como
proceso ético-educativo En este sentido, hemos elaborado
una propuesta de investigación que está siendo desarrollada en el marco de la
maestría en Filosofía, en el grupo Praxis, línea Daimon, de la Facultad de
Humanidades de la Universidad del Valle. - Un punto de inicio: el
interrogante del que partimos, como mencionamos anteriormente, apunta a la
posibilidad de contribuir en la construcción del corpus teórico de la Recreación, a partir de una comprensión de este ámbito de estudio en
sus dimensiones éticas y pedagógicas. Si la recreación está conformada por
expresiones de diversa naturaleza y carácter, no es pertinente reducirla a una
simple instrumentalización del juego y de técnicas para la diversión y la
distracción[1]. Si bien
produce el entretenimiento, el goce y el placer, su finalidad y sentido no
acaba aquí, sino que apunta a conjugar estos aspectos y a trascenderlos para
constituirse en un manantial de desarrollo social e individual, en un
instrumento para la transformación de las culturas y la construcción de tejido
social, en suma, en un contexto deliberativo que oriente los modos de vida de
las personas. - La
Recreación, como campo de estudio, es un territorio a ser explorado que
necesita de un amplio marco conceptual para su desarrollo. En efecto, debido a
la pluralidad de significados que se le otorgan y a sus diversas
manifestaciones, requiere de construcciones teóricas y metodológicas aportadas
por otras disciplinas. El discurso recreativo, por su naturaleza
interdisciplinaria es y ha subsidiario de algunos estudios científicos sociales
y humanos (psicológicos, pedagógicos, antropológicos, etc.)[2]
Sin embargo, el aporte de la
Filosofía no se ha tenido suficientemente en cuenta en las formulaciones
teóricas de la Recreación “dirigida”.
La Filosofía[3] al
proponerse una indagación para la constitución de un nuevo saber, se convierte
en fundamento y en fuente del conocimiento.
De este modo, podemos aclarar los conceptos, “...porque únicamente
cuando llevamos las ideas hasta su límite lógico y las estructuramos
filosóficamente es cuando estas descubren su verdadera faz...”[4] Cuando la mayoría de las personas
escuchan hablar de los filósofos antiguos suelen sentirse abrumadas por la
creencia de estar frente a un conocimiento que aparece como inaccesible. Sin
embargo si se detienen a hacer una lectura de estos autores se darán cuenta que
son las fuentes de nuestra cultura y civilización. Bastaría con reconocer que nuestras palabras provienen de esa época,
pese a las transformaciones fonológicas y morfológicas sufridas a lo largo del
tiempo, gran parte de su significado se conserva hasta la actualidad. Los
pensadores griegos, utilizando el lenguaje común y cotidiano, crearon sus
sistemas de pensamiento; los cuales resultaron plausibles para las generaciones
posteriores, orientando de este modo la formación de la civilización occidental
de la que hacemos parte. Asumir el reto del aporte de la
Filosofía nos conduce a revisar sus tradiciones desde el mundo antiguo en la
búsqueda de la claridad conceptual. Esta operación es básica, teniendo en
cuenta que, en palabras de Gadamer[5]:
“El rigor en el uso de los conceptos requiere un conocimiento de su historia
para no sucumbir al capricho de la definición...”, en otras palabras, para
comprender las cosas hay que verlas desarrollarse, hay que tomarlas desde su
nacimiento[6].
Esto se hace necesario porque, en términos generales, algunas disciplinas
sociales omiten tanto la comprensión histórico-filosófica de sus conceptos,
como el tratamiento de los problemas filosóficos en su quehacer. II. Pensar a la recreación
en el marco de la Filosofía es fundamental para reflexionar acerca de los modos
de vida en una época de crisis, ya que en este discurso-praxis convergen
problemas de índole filosófica vinculados a lo ético, lo educativo, lo
político, lo psicológico. Nada más adecuado para este fin que asumir, en
primera instancia, la lectura de los clásicos antiguos: “Ante un
panorama tan sombrío, el esclarecimiento conceptual, la corrección en el
planteamiento de los problemas y la reflexión moral sobre la convivencia humana
se imponen como guías humanizantes. […] Porque un filósofo clásico (…) es aquel
que no sólo nos da cuenta de su propio presente, sino que es capaz, en todo
momento, de revelarnos lúcidamente la naturaleza misma de un problema y por lo
tanto, es capaz de suscitar siempre reflexiones fecundas…”[7] En este sentido, hemos tomamos
como eje la obra de Platón, autor que
por la complejidad de su pensamiento permite tener una visión integrada los
problemas mencionados. Su doctrina es piedra angular en el pensamiento
educativo de occidente: es innegable que sus ideas han irradiado la historia de
la filosofía, siendo criticadas y reconceptualizadas. A partir de esta
perspectiva creemos que el abordaje de sus textos puede ayudar a la comprensión
de algunas ideas claves en el estudio de la Recreación:
ocio, juego, placer, goce, arte, educación, ética. No sólo porque estas
nociones conforman un corpus teórico o “tejido conceptual” que dan cuenta de un buen modo de vida, sino también
porque en su obra se relacionan e integran conocimientos de diversos órdenes
que hoy se abordan de manera disociada por las distintas disciplinas humanas y
sociales. Al respecto, consideramos pertinente, efectuar en el proyecto de
investigación, un seguimiento de estas nociones en el mundo antiguo: desde
Platón, continuando con Aristóteles, pasando por el estoicismo, y llegando
hasta Montaigne en el surgimiento del pensamiento moderno. III. En esta
conferencia nos limitaremos a exponer algunos aspectos de interés para la
conceptualización de la “recreación” desde el pensamiento platónico: la lectura de este autor nos permite
entender los conceptos antes mencionados y sus relaciones en un contexto y con
un significado específico y quizás diverso, en algunos sentidos, con respecto a
lo que entendemos en la actualidad por los mismos. Establecer estos vínculos
teóricos nos posibilitaría fundamentar y aclarar algunos de los problemas
(teóricos, prácticos, metodológicos) relativos al campo de estudio de la
Recreación. Ahora bien, la indagación de su
doctrina, nos ha permitido vislumbrar, en primer lugar, una noción de recreación, plausible de ser interpretada
desde una concepción moderna inspirada en la psicología soviética de la década
de los treinta. Desde este enfoque afirmamos que Platón hizo recreación en y con su obra; fue un
recreador de su época, de su tiempo, del pensamiento, de la vida que ha dejado
profundas huellas en las cosmovisiones de nuestros tiempos. Apoyándonos en esta
idea, -que iremos justificando en el progreso de nuestra exposición- nos
permitimos establecer una relación con algunos postulados de Vigotski, quien se refiere al proceso
de creación humana, como una
experiencia combinatoria a partir del
presente y del pasado, de lo vivido y experimentado, de lo soñado, sentido e
imaginado, del sentido de realidad; elementos que se ponen en juego para el
surgimiento de algo nuevo. De esta manera, la idea de creación de este pensador
ruso, es recreación para nosotros, pues la obra no se construye de la nada.
Encontramos en esta concepción una sintonía y una solidaridad con el
pensamiento antiguo. Dice Vigotski: “Llamamos actividad creadora a toda realización
humana creadora de algo nuevo. (…) Toda actividad humana que no se limite a
reproducir hechos o impresiones vividas, sino que cree nuevas imágenes, nuevas
acciones, pertenece a la función creadora o combinatoria. El cerebro no se limita
a ser un órgano capaz de conservar o reproducir nuestras pasadas experiencias,
es también un órgano combinador, creador, capaz de reelaborar y crear con
elementos de experiencias pasadas nuevas normas y planteamientos. Si la
actividad del hombre se redujera a repetir el pasado, el hombre seria un ser
vuelto exclusivamente hacia el ayer e incapaz de adaptarse al mañana diferente.
Es precisamente la actividad creadora del hombre la que hace de él un ser
proyectado hacia el futuro, un ser que contribuye a crear y que modifica su
presente. La Psicología llama imaginación o fantasía a esta actividad creadora
del cerebro humano basada en la combinación (…). La imaginación, como base de
toda actividad creadora, se manifiesta por igual en todos los aspectos de la vida
cultural posibilitando la creación artística, científica y técnica”.[8] De este modo, tanto la actividad
recreativa como la actividad artística se vinculan con la imaginación y la
creatividad, cuya potencialidad se manifiesta y refleja tanto en el juego como en las más diversas
expresiones culturales. En efecto, como mencionamos anteriormente, insistimos
en afirmar que la obra artística de Platón implica una actividad recreativa: en
su texto capital “La República”, contemplamos cómo este filósofo recrea el
mundo, los modos de vivir, la educación, la ética, el discurso, las nociones de
felicidad y libertad, la palabra, la “polis”[9],
en fin todo lo que constituye el universo intersubjetivo de lo humano. El contexto histórico en el que
vivió y su hastío por la situación política y moral de su época, tal vez fue el
factor generador de una “tensión”, de una necesidad creadora plasmada en una
obra artística, que es ficción, -confluencia de lo real y lo imaginario-. En
este mismo sentido, la muerte y la influencia -atravesada por un profundo amor
por su maestro- Sócrates, creador de un arte mayéutico, que es implicación de
una teoría del conocimiento sustentadora de un método pedagógico –de enseñanza
y aprendizaje- para fundar racionalmente la moral, se perfilan como factores
decisivos tanto de su creación, como de su dedicación a la Filosofía. Platón
buscaba que los hombres comprendieran el significado de la vida, de su vida
-diálogo social, es decir imbricación mutua del hombre y la polis-, para terminar con los desórdenes
y corrupciones de esta reciprocidad. Por lo tanto su intención era
política-educativa-ética: había que reformar la ciudad, lo cual implicaba
paralelamente una reforma en el alma de los ciudadanos; la formación de un carácter (ethos) para este nuevo orden, en y por
la educación orientada por valores. IV. Anteriormente habíamos formulado la idea de juego en tanto reflejo y elemento
fundamental en y de la actividad combinatoria. En relación a ello, observamos
que los “diálogos” platónicos conforman un juego teatral, donde los personajes
“actúan” en una ficción cuyo protagonista es Sócrates y los actores secundarios
representan su papel en torno a un argumento principal y alrededor del cual
gira toda la obra con sus diferentes temáticas: las virtudes que se examinan,
definen, promueven y se ejemplifican tanto en el hombre como en la ciudad, en
esa unidad indisoluble que Platón trata de recrear, es decir, de perfeccionar e
idealizar a través de una propuesta de la vida pública y privada buena, feliz,
armónica, justa. Y es a partir de este argumento que podemos tomar como eje la Educación sustentada en una Psicología,
en cuanto herramienta y camino insustituible para alcanzar la armonía-justicia
del ser humano en la vida cotidiana. Es decir, el fundamento pedagógico de La República constituiría el axis [eje], que quizás nos permitiría
enlazar las nociones recreativas que configuran el cuerpo teórico de nuestro
tema de investigación. No esta de más afirmar que estos temas participan unos
de otros, conforman una interdependencia cuyo aislamiento solo nos serviría
para comprenderlos en el estudio y en el análisis. Sócrates se nos muestra como el
“fino humorista”, el que se ríe, se burla de si mismo y hace reír, es quien
maneja sutilmente la ironía y el humor, la comicidad, en fin los elementos
lúdicos. Por eso el diálogo nos provoca una risa moderada de la cual se sirve
como instrumento filosófico, pedagógico para afectar, “tocar” al otro, es
decir, incluirlo en su discurso, en su reflexión filosófica a fin de provocar
una apertura en su pensamiento y por qué no también en su corazón. De hecho,
Platón pretende meternos e instaurarnos, tanto a nosotros lectores, como a sus
interlocutores en el juego dialéctico de la interlocución y la
intersubjetividad: “-Me olvide de que
jugábamos, y hable mas bien en tensión;…” [10] Todo se vuelve educativo en
Platón. “Inventa” un plan de estudios como un proceso pedagógico, constituido
por grados y materias –acorde a determinadas edades-, que busca transformar un
modo de vida, de actuar y pensar para la construcción de un carácter, de un ethos humano, tanto público como
privado; así establece una ética que promueve pedagógicamente mediante diversos
elementos. Cuando expone la educación de los guardianes para que gobiernen la
ciudad (libros 2, 3 y 4) presenta un plan de estudios de tipo literario y
artístico, no exento de aspectos lúdicos. La primera instrucción es musical y
gimnástica,[11] para la
formación del carácter y los sentimientos, más que de la inteligencia.[12]
Al mismo tiempo que se plantea, en esta etapa, la enseñanza de las matemáticas
elementales, Sócrates argumenta que estos saberes se impartirán con la menor
obligatoriedad posible, sin coacción, pues lo aprendido a través de la
imposición no perdura en nuestra alma. Se debe enseñar a los niños a través del
juego: “Si en parte juguetonamente, y como si no
produjera daño (…) como hemos dicho desde el principio, debemos proveer a
nuestros niños de juegos sujetos a normas: puesto que, si el juego se
desenvuelve sin normas, y los niños también, será imposible que de estos
crezcan hombres esforzados y con afecto por el orden (…) gracias a la música
introducen en sus juegos un afecto por el orden…”[13] En consecuencia, la pedagogía
platónica busca idealmente afianzar el orden-armonía tanto de la ciudad, como
del alma. Platón enseña, en, para y por el diálogo: este es el arte, la tecné, basada en una apreciación
valorativa, configurada a partir de una ética que implica una conversión a un
mundo mejor. Por este motivo no consideramos atrevido caracterizar a la
pedagogía de este autor como recreativa. Es posible explicar la Recreación
“pedagógica” a partir de la idea de tecné
desarrollada en los diálogos platónicos; esta noción de arte, constituye un concepto eje que permite el diálogo entre
antigüedad y modernidad. La educación y la recreación, se inscriben en esta
definición de tecné en cuanto la
misma se concibe como un modo de saber que regula y ordena a la práctica
espontánea e indisciplinada. Su fundamento está en el logos, -que en castellano actual se
traduce como palabra[14],
pero que en la Grecia clásica connotaba además el saber, la razón, el
conocimiento de las cosas, de sus principios, causas medios y fines-. Por ello
el logos establece un orden, una
armonía en las materias sobre las que versa, buscando lo bueno, lo mejor,
siendo este un fin que la hace responsable de la virtud. En este sentido la tecné se orienta a plantear un mejor
modo de vida para las personas. El técnico por excelencia es el
filósofo-político que educa y “cura” la psiquis de los hombres[15].
Este concepto relaciona e involucra las nociones acerca de la ética, el placer,
el goce, el ocio, el juego, la educación, y otras manifestaciones artísticas.
El arte, según podemos leer en el texto, es conocer, los medios, los fines, el
por qué y el para qué; idea que nos tienta, que nos seduce porque no esta
desligada de la ética. Comprendemos e interpretamos que el arte o tecné es saber hacer, saber decir y
saber conducirse en la vida, como un modo de vivir puesto en práctica; es un
proceso pedagógico orientado a la formación de un carácter, de un ethos, preocupación constante de Platón
cuando formula la pregunta: ¿cómo hemos
de vivir? De este modo, apreciamos al ser humano como un artista de su
vida; que tiene la posibilidad de aprender a vivir bien, a decir, a saber
hacer, y a saber hacer el bien. La idea de arte o tecné, como un saber hacer, aparece
continuamente en su obra imbricada en las distintas actividades humanas, donde
actúa como fuente “recreadora”. Así, en el primer Libro de “La República”, lo festivo, como parte del espectáculo
del juego, (carreras de caballos) se muestra vinculado a la contemplación[16]
que se da en un tiempo libre, de ocio,
oportunidad propicia y condición para el diálogo filosófico. Por ello, no esta
de mas afirmar que la filosofía platónica se establece como un ámbito
convergente de las diversas dimensiones, nociones y núcleos problémicos, que
reconocemos en la actualidad como constitutivos de la recreación. CONCLUSIONES El estudio de los clásicos nos ha
permitido descubrir en la filosofía antigua una concepción de la recreación que no deja ser para nosotros
una dimensión nueva en la medida que se vincula a una noción del mundo, de la
vida, de la sociedad y del hombre. Esta concepción que emana de una mirada
filosófica e histórica nos brinda elementos para definir en un intento
aproximativo esta nueva dimensión: la recreación como poiesis que abarca las distintas esferas del orden del universo en
las que se inscribe el hombre y que la filosofía nos manifiesta. Se trata de
una poiesis[17]
que significa creación, más no
creación de la nada; para el universo antiguo la naturaleza[18]
es en si misma recreación. De esta manera, buscamos, en una primera mirada,
concebir y comprender a la recreación
como poiesis, refiriéndonos al arte[19]
como noción constitutiva de este término: desde el horizonte griego antiguo, si
la recreación es poiesis, también
será arte.
Desde esta perspectiva, podríamos
conceptualizar a la recreación, como una creación artística a partir de lo dado, de lo que existe, es
decir, como una reelaboración a partir de lo que es. Es así, que la Filosofía
se nos presenta como un arte y los filósofos como artistas, como recreadores
que a través del cultivo del logos (pensamiento,
razón, lenguaje, lógica) van más allá de los límites establecidos, del
pensamiento mítico indiscutible, procurando manifestar a partir de lo no
manifiesto el sentido de lo humano. La filosofía es palabra que cuestiona, que
indaga, lo cual implica necesariamente un esfuerzo “psicológico”, que se
expresa en el “conócete a ti mismo” de Sócrates. Para llevar a cabo esta práctica es
necesario un espacio y un ocio o tiempo
libre[20]: “skole”,
espacio y tiempo interno que el filosofo “recrea” para proseguir en la aventura
del filosofar. En efecto, el filósofo será un
artista que se recrea y recrea el mundo y la vida: por eso nos atrevemos a
postular a Platón como recreador filosófico, cuya doctrina se expresaría como
recreación y arte. La lectura de sus “Diálogos”, confirma nuestra hipótesis, ya
que su obra, poseedora de una clara intencionalidad ética y pedagógica, podría
ser caracterizada, a grandes rasgos, como lúdica,
tanto por su género literario que comporta un juego dialéctico de palabras,
como por su vinculación con la ficción teatral, actividad artística que se
escenifica en un “como si”, juego simbólico o dramático que contiene en si
diversos tipos de manifestaciones (re)creativas: la risa, la ironía, la poesía,
la narrativa, el lenguaje mítico, expresados en una trama que se desarrolla en
un espacio y en un tiempo libre. De este modo se pone de relieve, también al ocio[21],
en tanto praxis recreativa que configura un método y una forma de vida en y
para la filosofía. Así mismo la risa, expresada como ironía provocativa, constituiría un elemento
lúdico, recreativo, pedagógico, poseedora de un sentido filosófico que implica
un modo y actitud de vida. Platón en su simulacro narrativo, gracias a su
imaginación creadora nos habla de poesía, música, canto, danzas, teatro, literatura,
fiesta, juego, ocio, en fin de actividades recreativas en un sentido
pedagógico, social y moral. Así mismo, apelar a una
recreación “pedagógica” nos abre las puertas a la filosofía, si vemos en ella
su naturaleza eminentemente educativa. En cuanto la educación hace parte misma
de su definición, de su esencia, de su método, de su discurso que es
práctica a la vez y/o práctica que
simultáneamente es discurso, en tanto la filosofía es elección fundamental de
vida. Ahora bien, ¿por que no aplicar este
mismo argumento desde la recreación? ¿Acaso la recreación en un sentido amplio, en nuestra nueva dimensión no
pertenece también a la esencia misma, al carácter, a la naturaleza y al método
filosófico? La unidad casi indisoluble de
ideas pedagógicas y éticas constituyen, según nuestro criterio, en el eje
alrededor del cual se articulan las temáticas objeto de nuestra investigación,
Estos conceptos se expresan y explican horizontalmente y verticalmente en La República a través de la ficción, de
un juego dramático, de un “como si” creativo. Es de destacar que la Pedagogía
platónica se sustenta en una Psicología, en este sentido el conocimiento de la
psiquis es fundamental, es materia de primer orden para fundamentar un discurso
pedagógico-ético-político. Porque la justicia se construye en un tipo de
psiquismo y gracias a un proceso de Tecné
pedagógica, que busca constituir, formar una psiquis que viva conforme a la
virtud platónica, la cual implica transformación, recreación del alma que es
así mismo, transformación de forma de vida para la polis y de la polis. Desde esta mirada, podríamos
advertir el alcance que tiene “lo recreativo”, dado su carácter polisémico y es
ello lo que quizás nos permita justificar nuestras hipótesis y afirmaciones. BIBLIOGRAFIA ARTAZCOZ, Maria M. (1996). “La Construcción de las Normas: Reflexiones
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Psicología. Plan de Especialización en Psicología del Niño. Departamento de
Bibliotecas. BENVENISTE, Emile. (1985). Problemas de Lingüística General, Tomos
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México. COLL, César. (1990). Aprendizaje Escolar y Construcción del
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Publicación de la Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga. GRUPO PRAXIS (2002). Obras Clásicas del Pensamiento Político,
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En Compilación I y II Simposio de Investigación y Formación. VI Congreso
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Tesis Doctoral, Universidad
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la Vie des Enfants”. Nouvelle Education, Résumé d’une conférence, Nº 10. PLATÓN. Diálogos. Ed. Porrúa, México. (1973). PLATON. La República, versión de A. Gómez
Robledo, Universidad Nacional Autónoma de México. (2000) RODRIGUEZ SANDEZ, Rafael. (1995).
La Filosofía, Técnica política y
terapéutica. Una lectura del Gorgias de Platón. Servicio de Publicaciones
Universidad de Cádiz, España. VERNANT,
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Orígenes del Pensamiento Griego. Eudeba, Buenos Aires. VIGOTSKI, Lev S. Obras Escogidas. Ed. Visor, Madrid.
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Ed. Fontamara México. |
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* Profesora
en Ciencias de la Educación (con énfasis en Psicología Educacional) Instituto
Superior, Sagrado Corazón, Buenos Aires, Argentina. Especialista en Psicología
del Niño, Escuela de Psicología, Universidad del Valle. Estudiante Maestría en
Filosofía, Grupo de Investigación Praxis-Daimon, Facultad de Humanidades,
Universidad del Valle.
[1] Ver G. Mesa (1997, 1999, 2000).
[2] Ibíd.
[3]
“Reflexionamos muy pocas veces en lo que es sí la filosofía. En realidad, es
extremadamente difícil definirla. […] En efecto, por lo visto, solo estudiando
a las filosofías se puede tener una idea de la filosofía. […] Si hoy hablamos
de ‘filosofia’, es porque los griegos inventaron la palabra philosophia que quiere decir “amor a la
sabiduría”, y porque la tradición de la philosophia
griega se transmitió a la Edad Media, luego a los Tiempos Modernos […] En
efecto, las palabras de la familia de philosophia
no aparecen antes del siglo V a. C. y no fue definida filosóficamente mas que
en el siglo IV, por Platón…” P. Hadot (2000).
[4] Vigotski,
Lev S. (1991).
[5] Gadamer,
Hans-G, (2002)
[6]
Aristóteles, Política, I, 2, 1252 a
24; en Hadot, op. Cit.
[7] Grupo
Praxis (2002).
[8] Vigotski
en “Imaginación y creatividad infantil” (1930), traducido como “La imaginación
y el arte en la infancia”, ed. Fontamara, México, 1997.
[9] La polis,
para los griegos era la ciudad, el estado; de ahí proviene el término
“política”.
[10] 536c,
Platón, “República”, traducción y notas C. Eggers Lan, Planeta-DeAgostini, Barcelona,
1998.
[11] Música
-para el alma que utiliza el vehículo del cuerpo (de los sentidos)- y Gimnasia
–para el cuerpo- y ambas confluyen y se armonizan para la conformación de un
carácter, en correspondencia con la armonía del alma, y la de la polis.
[12] En los
Libros 5, 6 y 7 propone un segundo grado de formación de tipo “científico” (521
c-535 a) donde aritmética, cálculo, geometría, astronomía y teoría de la música
son las disciplinas a estudiar. Se trata de un tipo de conocimiento abstracto
que procura despegarnos de lo sensible y, de este modo servir de enlace entre
el mundo sensible y el inteligible. No obstante estas ciencias no son el saber
mayor, la filosofía, es decir, la dialéctica; que en tanto puro razonamiento
abstracto, constituye el único camino para ascender al mundo de las ideas, a la
contemplación de la realidad, de lo inteligible. En este
sentido, Platón utiliza el estatuto de lo inteligible para explicar y dar un
sentido al mundo sensible Lo sensible es copia, imitación, participación de lo
inteligible. No puede forjarse el estado justo-armónico si no se mira, con los
ojos del alma, la Idea de Bien. De aquí, la dialéctica, como medio y fin que
nos conduce a la contemplación suprema. La trascendencia fundamenta, legitima,
otorgando significados a la educación, la ética y la política en lo inmanente.
[13] La
Republica, op. citada, 424 d-425 a.
[14] Ver
Diccionario Vox,
[15] Ver
Rodríguez Sandez (1995).
[16] 327 a-b,
República.
[17] Para los
griegos la “poiesis” es e implica la creación, pero no creación de la nada, en
su universo cultural y lingüístico no existe la palabra “recreación”. El
diccionario Vox (1999) vincula con esta idea a los siguientes términos (entre
otros): hacer, fabricar, ejecutar, edificar, construir, realizar, celebrar,
engendrar, dar a luz, producir, obrar, inventar, componer <versos>,
representar, hacer con arte, procrear, etc. Así mismo, de esta idea se derivan
los términos poseía y poema, como creaciones del espíritu.
[18] Para los
griegos, la naturaleza, physis es una
concepción cósmica, implica un dinamismo, una transformación de si misma. Apelan al movimiento cíclico del universo que se extiende para renacer de nuevo, a diferencia de la
historia cristiana que es lineal, Dios crea al hombre a partir de la nada.
[19] En griego
el arte es la Techné, este término
también se identifica (en el diccionario antes citado) con arte bella, ciencia,
saber, industria, profesión, habilidad, medio, modo, manera, obra de arte,
invención. En su familia de palabras se encuentra, entre otras, la noción de técnico,
cuyos sinónimos son: artesano, artista, maestro, conocedor, inteligente,
comediante, etc. Al respecto ver Diccionario Vox (1999).
[20] Es lo que
Platón piensa: para hacer filosofía y crear sentido, se necesita estar
tranquilo y libre. Pero ese tiempo dura
poco, ese es el drama, la tragedia de la filosofía.
[21] En latín:
otium, en la modernidad el ocio no
posee un sentido filosófico.