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Ponencia |
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El
presente trabajo propone el acercamiento al turismo como actividad recreativa
para interpretar las formas de articulación entre éste y la recreación
cotidiana. El análisis se plantea en relación a dos casos: el primero
correspondiente a una formación universitaria. Se trata de una intervención
concreta con miras al desarrollo recreativo- turístico en manos de la población
local; el segundo presenta sintéticamente la situación de la recreación en una
ciudad que se propone como centro turístico emergente. Ambos localizados en la
Patagonia Argentina. Recreación y
Turismo. La
aparición del turismo como fenómeno de masas se sitúa a partir de la II Segunda
guerra mundial con el desarrollo de las tecnologías de transporte y la
consolidación de períodos de tiempo libre en las vacaciones pagas como derechos
de los trabajadores. El turismo aparece entonces como una práctica recreativa
del tiempo libre vacacional. Los motivos de los desplazamientos –condición de
posibilidad del turismo- se constatan afines a los motivos que originaban las
actividades recreativas realizadas en el tiempo libre cotidiano, salud,
descanso diversión y placer, mediados por la realización de las actividades que
permitiera el destino elegido. La
vida cotidiana ofrecía una temporalidad para actividades después de la jornada
laboral, y los reclamos sostenidos por un descanso más prolongado dan lugar a
las vacaciones pagas, origen del turismo tal lo entendemos en las sociedades
modernas. El turismo surge como una actividad recreativa en una temporalidad
más prolongada y en un espacio diferenciado al del lugar de residencia
habitual. Ahora bien, para que ocurra el hecho turístico y a partir del
desplazamiento que conlleva se han debido desarrollar los denominados servicios
básicos del turismo –alojamiento, alimentación y transporte-, materializados en hoteles, restaurantes,
líneas aéreas y de buses entre otras. La consecuencia inmediata al desarrollo
de tal estructura para la atención del turista ha sido la de otorgar al turismo
un tratamiento diferenciado de otras prácticas recreativas, encubriendo en
muchos análisis su esencia en manos del consumo. Esto propició una atención
casi exclusiva a los aspectos económicos originados a partir de tales
desplazamientos. Atento
a que el énfasis semántico responde a los paradigmas que sustentan quienes
proponen los desarrollos teóricos se reconoce que, los desarrollos conceptuales
que se realizaron alrededor del turismo han variado desde priorizarlo como una
actividad económica, hasta destacarlo como una práctica social y cultural, pero
unos y otros lo reconocen vinculado siempre al campo del ocio y el tiempo
libre. Pero
es a partir de lo que en la actualidad se entiende como el fracaso de los
desarrollos turísticos tradicionales, centros de turismo receptivo a gran
escala que han producido asimetrías sociales,
deterioros ambientales y desequilibrios económicos, como poco a poco las
formulaciones teóricas indagan nuevas perspectivas de análisis que permitan
entender al turismo como un fenómeno complejo y multideterminado que se
desenvuelve en las dimensiones política, social, cultural, económica y
medioambiental[1],
brindando la posibilidad de definir las interrelaciones entre las mismas a fin
de delimitar estrategias de intervención que minimicen los impactos negativos
de la actividad. En
este sentido Hiernaux (1999) –autor mexicano-, afirma que “el turismo es, antes
que todo, una práctica social colectiva que integra mecanismos distintos de
relación al espacio, a la identidad y al Otro. Por ende, mas que una actividad
económica, el turismo es una práctica generadora de actividad económica en la
misma forma que la religión, el deporte o la guerra”. Esta
definición, pone en primer plano la dimensión sociocultural del turismo, sin
desconocer los beneficios económicos que del mismo devengan para el núcleo
receptor. Entender al turismo como un fenómeno sociocultural –no en términos de
consumo- nos pone mas cerca de focalizar en el ser humano –ya sea el propio
turista o el poblador local, dejando de lado las visiones de valoración
negativa del fenómeno, para partir a identificar las posibilidades de
enriquecimiento y desarrollo personal y colectivo que esta práctica recreativa
encierra. El
turismo no es la panacea del desarrollo para cualquier sociedad y tampoco es el
poder destructivo y la práctica despersonalizada, uno y otro extremo han
contribuido a desvirtuar lo que el turismo como práctica recreativa en esencia
representa. Los
beneficios de la actividad turística tanto para el turista como para el
habitante del centro receptor, son muchos y
guardan un carácter sinérgico cuando ésta no es dejada al arbitrio de
las leyes de mercado, sino que se
impulsa en una acción planificada en el marco del desarrollo local. Con
atención a estas reflexiones iniciales podemos resumir, sin la pretensión de
ser exhaustivos, que las prácticas recreativo-turísticas en el marco de una
política que armonice los distintos ámbitos de su economía, arroja los
siguientes beneficios en relación a los aspectos económicos; ambientales y
socio-culturales: Impacto Económico: -
ingreso de divisas, en su
modalidad de turismo internacional. -
generación de empleos directos e
indirectos. -
fortalecimiento de las economías
regionales. -
reconversión productiva, esto es
la incorporación de servicios al turista en actividades productivas ya
existentes que adquieren la forma de turismo rural, agro- turismo, etc. -
posicionamiento como núcleo de
oportunidades para recibir
financiamiento nacional e internacional. -
diversificación de mercados para
los productos locales como artesanías y alimentos entre otros. Impacto
Ambiental. -
Crea conciencia para la protección
del medio ambiente tanto por la acción ejercida sobre los turistas como por las
medidas impuestas a las empresas en términos de prácticas medioambientales. -
Impulsa mecanismos legales para la
protección de espacios naturales, definiendo áreas protegidas; reservas
ecológicas; monumentos naturales, etc. -
establece mediante la legislación
normas para proteger la flora y la fauna, posibilitando controles y sanciones
para la caza furtiva o introducción de especies exóticas. -
transfiere prácticas ambientales
positivas a otros sectores de la economía. -
promueve investigaciones sobre los
ecosistemas locales. -
promueve el desarrollo de planes
de manejo Impacto
Socio-Cultural. -
Revaloriza las costumbres de la
comunidad local. -
revaloriza fiestas populares y
tradiciones locales o regionales. -
favorece el reconocimiento de los
pueblos originarios en sus demandas territoriales u otras. -
Impulsa la producción de
artesanías y difusión de técnicas primitivas de realización. -
promueve el interés por la
recuperación y conservación de monumentos y sitios históricos. -
promueve el interés por la
creación y mantenimiento de museos antropológicos, históricos y de la vida
cotidiana; muestras de arte, exposiciones fotográficas, etc. -
promueve investigaciones
vinculadas al patrimonio cultural local: historias de vida; procesos de
poblamiento; primeros pobladores, etc. Primer Caso [2] -
La formación - Partiendo
del reconocimiento que la actividad turística no es negativa per se, que son múltiples los beneficios
que ella puede generar para una comunidad, la posibilidad de orientar un
desarrollo turístico hacia el desarrollo humano, implica afrontar el desafío de
instrumentarse para impulsar la intervención desde esta perspectiva. No solo se
trata de entender que el turismo no es un mero consumo, sino que hay que partir
hacia la apropiación de nuevas habilidades y destrezas que posibiliten
cualificar la práctica en pos de propiciar una equitativa distribución de los
beneficios que del mismo devengan armonizando el aprovechamiento de los recursos
naturales con otras prácticas productivas del lugar y respetando el capital
cultural[3]
de las poblaciones que habitan en los territorios con condiciones turísticas. Un
ejemplo que ilustra el proceso de repensar el turismo para una gestión en términos de desarrollo humano, ha sido el
llevado a cabo por la Facultad de Turismo de la Universidad Nacional del
Comahue –Patagonia Argentina- en la carrera denominada Técnico Universitario en Gestión del Desarrollo Turístico Local. El
perfil del egresado propone formar un profesional capacitado para: “actuar en los procesos de gestión de
productos-servicios para el turismo y la recreación a partir del uso
sustentable del patrimonio local y bajo el concepto de calidad de los
servicios. Se define a este profesional como un emprendedor y agente de cambio
comunitario en el campo del desarrollo del turismo y la recreación a escala
local.” La
intención de promover un profesional para actuar la gestión de la recreación y
el turismo conjuntamente supone la comprensión de que tanto las actividades
recreativas cotidianas como las actividades que motiven el desplazamiento del
turista ocurren en un mismo espacio –el centro receptor- por tanto tiene que
promoverse para el disfrute de ambos, más aún cuando los soportes de la actividad
–natural o cultural- son patrimonio de la comunidad local. El turismo no puede
incentivar la clausura de espacios para el poblador local. El riesgo que se
pretende superar aquí es el de especializar el espacio jerárquicamente a favor
de los turistas, anulando la accesibilidad
de la población local a espacios estéticamente diferenciados. De ser
así, habría que reconocer que a tal especialización espacial subyace una
jerarquización de los sujetos en manos del poder establecido, por lo que los
efectos negativos del turismo en términos de asimetrías sociales, que se
pretenden anular, se potenciarían. Otro
aspecto a destacar del perfil profesional que estamos analizando es la
posibilidad de ejercer una “intervención
turística resignificada por su pertenencia al ámbito local, lo cual supone una
mayor efectividad en términos de sus externalidades positivas, por la
combinación de los saberes tradicionales con los saberes técnicos que le
posibilitan dar respuestas a las problemáticas regionales armónicamente”. Nos
referimos aquí, a que la comprensión del fenómeno turístico como herramienta de
desarrollo humano, y para una real apropiación de las externalidades positivas
que ya hemos destacado, debe prever la formación de los actores locales en
atención a sus propios saberes tradicionales, imbricando los mismos con los
saberes que el técnico o el docente se propone aportar. No se trata de
“colonizar” los saberes tradicionales del alumno sino de potenciar sus propios
saberes a partir de la apropiación de los saberes técnicos que lo instrumentan
para la acción en los nuevos escenarios del desempeño profesional. Que el
poblador local pueda apropiarse de esta síntesis de saberes es lo único que nos
ubica en la dirección adecuada para iniciar y consolidar un proceso de
organización comunitaria, de verdadera autogestión, en la que la reflexión
sobre su propia cultura sea el camino para definir que quieren mostrar al
turista y en qué condiciones. Esta es, a nuestro entender, la única forma en la
que el proceso de desarrollo que la comunidad emprenda sea sostenible en el
tiempo. Es
así como se llega a una estructura curricular organizada en tres ciclos. El
primero referido a Sustentabilidad y Desarrollo propone alcanzar la
concientización de los alumnos habitantes de la localidad en relación al valor
de los propios recursos naturales y culturales que poseen en su territorio.
Para ello los módulos curriculares específicos focalizaron el reconocimiento de
los atractivos naturales y su potencialidad turística; del mismo modo se indagó
en la cultura local para detectar los valores diferenciadores de sus costumbres
ya sean recreativas y productivas devenidas de los ancestros. La naturalización
de estos procesos en la vida cotidiana impide reconocer el valor que las mismas
prácticas tienen en la construcción de la propia identidad y el valor que
encierran para el visitante en su búsqueda de conocimiento del Otro. Por tanto
es necesario redescubrir el patrimonio y redescubrirse como cultura particular.
Es así como se asistió por ejemplo a la identificación de utensilios,
herramientas de producción, y comidas
tradicionales como parte del capital cultural objetivado; a la revalorización
de costumbres y juegos de los antiguos como parte del capital cultural
apropiado o incorporado y a las formas de asociación y convivencia como parte
del capital social[4]
con pautas propias. Parte del proceso de
resignificación de lo local se trabajó en el módulo referido a la Programación
de la Recreación Social. El mismo se estructuró a partir de identificar las
propias modalidades de uso del tiempo libre y su valoración en términos del
aporte que esas modalidades realizaban a la calidad de vida. Se identificó
claramente cuáles de las propuestas recreativas constituían un aporte en este
sentido y cuales respondían a otros intereses, evaluándose que aquellas
prácticas asentadas en la naturaleza y la cultura del lugar eran las que
favorecían la conciencia de identidad propia, puesto que reflejaban las formas
como un colectivo social se relaciona con la naturaleza, con los otros
habitantes y con manifestaciones dejadas por sus antecesores. Como datos
ilustrativos del módulo, en el proceso diagnóstico de las propuestas de
recreación local se estableció: I -Oportunidades Recreativas por
tipo de actividad Los
distintos tipos de actividades recreativas consignadas para las localidades
fueron: actividades deportivas - 34% - del total de actividades propuestas,
constatándose que la mayoría de las mismas son fútbol para niños, adolescentes
y adultos presentadas bajo la forma de campeonatos, encuentros y diferentes
tipos de competencia; un 22% correspondió al tipo celebraciones y efemérides,
congregándose en este rubro conmemoraciones de fechas patrias, celebraciones
del día del niño, del estudiante, de la madre, etc. En tercer lugar las
actividades referidas a tradiciones y fiestas populares -14%- ; y con menor
porcentaje -11%- se registraron muestras –fundamentalmente de artesanías, y
actividades que demandan destrezas especiales en relación a un elemento
natural. Las actividades religiosas –procesiones y celebraciones- con un 6%;
finalmente las que hemos denominado de esparcimiento 4% y talleres para el
aprendizaje de alguna destreza –modelado en cerámica- con un 3%. II- Oportunidades Recreativas
según naturaleza de la Gestión. La
investigación de los alumnos determinó que el
56% de las actividades recreativas son propuestas del Estado, ya sea
Municipal o Provincial; el 19% es de gestión mixta; un 19% corresponde a la
gestión de organizaciones intermedias –comisiones vecinales; iglesia;
agrupaciones gauchas-; y un 6% a gestión privada. El cruce de los datos presentados
precedentemente permite identificar que las actividades de gestión estatal –56%-
corresponden al tipo deportivas; celebraciones y efemérides. Las de gestión
mixta fundamentalmente a tradiciones y fiestas populares algunas muestras y
talleres; las organizadas exclusivamente por organizaciones intermedias a las
actividades religiosas, alguna muestra y las denominadas de destrezas
específicas como ascensos a volcanes o montañas cercanas; y las de gestión
privada a las denominadas de esparcimiento- bares y café. El alto grado de
gestión estatal y el tipo de actividades propulsadas permite inferir que éstas
–en su mayoría- no responde a las pautas culturales de la población sino que
aparecen imponiendo un modelo de recreación estandarizado por parte del estado
que interviene en la recreación como un antídoto contra los problemas sociales
más que por considerarla como un bien social (Grant Cushman.[5])
El proceso de socialización[6]
por el que atraviesa todo ser humano, se impregna también por las prácticas
recreativas ya sea las propuestas por el grupo familiar en el ámbito privado o
las que devengan de las políticas públicas, cualquiera de sus formas contribuye
a la configuración de habitus[7]
en relación al uso del tiempo libre. De allí que debamos prestar especial
atención a la sistematización de Modos de Recreación[8]
estandarizados y desvinculados de los intereses de la comunidad, ya que son un obstáculo para el desarrollo integral
del individuo al no facilitar el proceso de la construcción de la identidad
colectiva y especializar a la población en un espectro reducido de actividades
que en poco o nada contribuyen al desarrollo humano. III- Oportunidades Recreativas
según el soporte de la actividad. Finalmente
se analizaron las oportunidades recreativas del área en cuestión según el
soporte –natural o cultural- predominante en la actividad. Se consideró como
soporte de la actividad al elemento indispensable para caracterizar a la misma.
Atento a que la diferenciación responde a la presencia predominante de tal
elemento, por lo que es necesario aclarar que si bien todas las actividades son
expresión de la cultura, en tanto el hombre es partícipe, forman parte de las
actividades identificadas como culturales aquellas en que una expresión
particular de la cultura es lo convocante. Así se estableció que el 14% de las
propuestas recreativas de las comunidades en estudio tienen una vinculación
directa con algún atractivo natural; el 18% se asientan en patrimonio cultural
tangible e intangible y el 68% restante no poseen un soporte claramente
establecido en los términos de la clasificación. En
resumen, del análisis se desprende que básicamente las actividades de gestión
estatal ya detalladas son las que no se vinculan directamente a los recursos
naturales y/o culturales de la localidad, es decir no consideran el patrimonio
de la comunidad como posibilidad de disfrute y reafirmación de la identidad
local. Pero sí adquieren importancia y se incorporan a la agenda política
cuando –siguiendo a Cushman Grant (2000) – motivan desplazamientos turísticos.
Por estas razones desde la formación universitaria, se impulsó en el primer
ciclo el empoderamiento de la comunidad local mediante la revalorización de sus
oportunidades recreativas en relación con el patrimonio local. De esta manera
la comunidad ha pasado a tener conciencia de la importancia de la defensa de su
patrimonio entendiendo que el uso y disfrute del mismo en prácticas recreativas
comunitarias es condición inicial para facilitar su preservación consolidando
la identidad cultural para mantener las condiciones de accesibilidad al mismo
frente a la demanda de la recreación turística. Estamos sugiriendo aquí que las
prácticas recreativas cotidianas de una comunidad con soporte en lo patrimonial
son un pre-requisito para emprender el desarrollo turístico. El segundo y tercer ciclo de esta
Tecnicatura se abocaron a la instrumentación del alumno en procesos
específicos: a-- Desarrollo Turístico – diseño de productos turísticos
incorporando técnicas de interpretación del patrimonio y considerando la
calidad del producto como principal herramienta estratégica competitiva y b-
Gestión de Micro emprendimientos turístico – recreativos identificando
oportunidades que pudieran derivar en propuestas de negocios propiciando formas
asociativas de proceder, así como desarrollar e implementar herramientas del
marketing y la comunicación para facilitar la comercialización de los
servicios. Con base en los lineamientos
propuestos por los distintos módulos se desarrollaron variadas actividades
prácticas, algunas de las cuales se estima podrán conformar la oferta turística
de esta comunidad. En
términos de la reapropiación y resignificación de la Identidad local se
realizaron: -
Muestra sobre patrimonio,
denominada “De la depredación a la Preservación” organizada por los módulos del
primer ciclo, con asistencia de la población local. La muestra consistió en la exposición
de artefactos del patrimonio cultural y fotografías del patrimonio natural
aportados por los alumnos y pobladores locales; artesanías, juegos
tradicionales, y recorridos guiados. -
Jornadas sobre Identidad Cultural,
con la participación de ocho escuelas de la zona. Se trabajó la recopilación de
la memoria histórica –relatos de mineros y viejos pobladores-; minimuseos de
artefactos antiguos; técnicas de modelado y tallado con motivos de arte
rupestre propios de la zona. -
Talleres para adultos con tejido
en telar, tejido a dos agujas, cerámica y madera con reproducción de motivos
locales. -
Muestra de comidas típicas
regionales a partir de la reapropiación de sesenta y tres platos típicos, a
presentar en el marco de una fiesta popular. -
Otros. En términos de micro
emprendimientos productivos: -
Adecuación o construcción de
cabañas con técnicas y materiales típicos como elemento cultural diferenciador. -
Restaurante de comidas típicas. -
Museo local. -
Refuncionalización de un molino
hidráulico harinero. -
Alojamiento “El Campo del Abuelo”, en el marco de
construcciones antiguas y en desuso, con acceso a visitar espacios y conocer
artefactos del sistema de producción de fines del siglo XIX. -
Museo-bar, degustación de cerveza
hecha por el dueño, visitando en su propia casa la sala-museo. -
Otros. Finalmente
cabe mencionar que las distintas instituciones[9]
que formaron parte de este proceso de formación universitaria, intervinieron
activamente desde su rol, realizando Jornadas de Contextualización sobre
distintas experiencias con relación al turismo y la recreación, así como
facilitando diferentes gestiones[10]. Se logró una
cooperación institucional con
distintos ámbitos del Estado provincial y municipal, que contribuyó a construir
un ámbito de relativa autonomía que facilite a los alumnos la articulación con
los mismos una vez finalizados sus proyectos de inversión, lo que ofrece
oportunidades diferenciadoras –para ambas partes- al momento de gestionar créditos para el
desarrollo de los mencionados emprendimientos, entre otras oportunidades. La
articulación institucional se mostró como imprescindible al momento de
pretender que el desarrollo local sea una realidad con sostenibilidad en el
tiempo. Segundo Caso. El Modo de
Recreación en la ciudad de Neuquén a partir de las propuestas del estado
municipal. El
caso describe solo algunos aspectos de la política recreativa en la ciudad[11]
de Neuquén, a fin de aportar insumos para establecer la articulación entre
turismo y recreación a la que estamos abocados. La
Carta Orgánica Municipal de la ciudad reconoce el derecho de todo ciudadano al
disfrute de la recreación desde los programas que integren el juego, la
recreación y el deporte como parte de una atención integral mediante programas
que serán formulados por el mismo municipio, orientados preferentemente a los
sectores de la población con menores recursos.
En lo concerniente a turismo establece que “La Municipalidad fomentará
la actividad turística tendiendo a motivar la permanencia y desplazamiento del
turista en la ciudad, sin perjuicio de acordar con otras jurisdicciones
circuitos regionales. Para ello pondrá en valor y protegerá los recursos
turísticos, lugares históricos y áreas recreacionales, creando y promocionando
circuitos debidamente señalizados”[12]. Interpretamos que en términos discursivos
existe una obligación por parte del municipio en atender a las dos prácticas de
tiempo libre en cuestión pero ni una ni la otra aparecen definidas, es decir no
se especifica que se entenderá por recreación y qué por turismo. En segundo
lugar las dos prácticas aparecen disociadas: la recreación para el habitante de
la ciudad, el turismo para el turista. Aportar
al análisis de la articulación entre turismo y recreación en el marco de la
gestión municipal, nos lleva a indagar en el paso de un nivel documental de
carácter eminentemente declarativo y enunciativo[13]
como es la Carta Orgánica municipal, a uno de carácter organizativo –estructura
organizacional u organigrama-, ya que pone en evidencia aspectos relevantes de
las estrategias políticas que se llevan a cabo como son la jerarquización de
las funciones y las asignaciones presupuestarias. El Organigrama del municipio,
presentaba una Secretaría de Cultura y Turismo y una Secretaría de Deportes, la
que supone a la recreación. Posteriormente se modifica a favor de una única
Secretaría de Cultura Turismo y Deporte hecho inédito hasta el momento en esta
estructura municipal. Tal lo expresa el Decreto N° 1524/03 en sus
considerandos: “Que en cuanto a cultura, se incorpora a la misma el área de
deporte con una visión innovadora con respecto a sus objetivos específicos, los
cuales tienen una directa relación con el desarrollo integral de la población;”
“Que además, en el área se prioriza el turismo, a fin de aprovechar su
vinculación con el movimiento cultural, uno de los objetivos y pilares
estratégicos de la nueva gestión de gobierno”.
Esta transformación, se apoya por un lado, en la adhesión del municipio
a incorporar en la esfera de sus actividades el “deporte espectáculo”
adhiriendo a la ley provincial, (hasta el momento se movía en el plano del
deporte estudiantil, comunitario y federado), y por otro lado permite equiparar
presupuestariamente -al menos en su aspecto formal- al área de <deportes> con las asignaciones
otorgadas al ámbito de cultura, área sensiblemente prioritaria para la
gestión. Paralelamente
se concreta por gestión de funcionarios
municipales la instalación en la ciudad de la única sede del Museo Nacional de
Bellas Artes –MNBA-, que hasta el momento ha ofrecido muestras de Rembrandt,
Picasso y Goya entre otros artistas de renombre internacional. En
síntesis, se observa en el transcurso de la definición del organigrama de
gestión una direccionalidad hacia la centralización gradual de los ámbitos
vinculados a la recreación con focalización en la Secretaría de Cultura,
Deporte y Turismo. La cultura –representada en el MNBA- aparece como capital simbólico[14]
que la gestión procura transferir a la población local, a la región y al país,
para vincularlo directamente con el turismo; se intenta posicionar a la ciudad
como destino turístico cultural. Todo esto se acompaña con el desarrollo de una
infraestructura de objetos que complementa en algunos aspectos tal
significación, ya sea en términos de estética - revalorización de espacios
verdes, instalación de fuentes de agua, y puesta en valor del casco histórico,
entre otros- o equipamiento utilitario,
como la remodelación del aeropuerto local y la construcción de una nueva
terminal de ómnibus –única en su estilo en el país- los que se convierten en
acciones estratégicas de gestión- para
“tentar e incrementar el turismo regional, nacional y extranjero”[15]. A
partir de aquí, vale presentar algunos resultados de la investigación que
demuestran como se está llevando la política recreativa, una vez explicitada la
opción de gestión a favor del turismo. Los
tipos de actividades propuestas muestran que el 11% corresponde a actividades
de “competencia deportiva”; el 5% a “integración social” con encuentros, colonias
de vacaciones para niños y adultos mayores y bailes; el 40% a propuestas de
talleres “de producción material” cerámica, telar mapuche, manualidades, y
“corporales” danza, acrobacia, murga, yoga, teatro, expresión corporal, de
“ejecución instrumental”, guitarra; el 44% corresponde a “espectáculos”:
musicales, danza, teatro, efemérides y homenajes, museos, exhibición y venta;
muestras fotográficas y de artes plásticas entre otras. La categoría
<espectáculos>se construye con soporte en la “imagen” y la “escena”
ofrecida para el consumo cultural. Según Bourdieu[16]
la estética de la imagen predomina en el
gusto de los sectores sociales medios, lo que nos pone frente a dos
alternativas en este caso: que se pretendan transferir las preferencias culturales de una clase a
toda la población, o bien que la política cultural esté destinada a los
sectores medios. Optamos por entender que se trata de la segunda alternativa,
ya que es coherente con la intención de impulsar el turismo cultural en esta
ciudad. Lo cierto es que se evidencia un
“enclasamiento” de las propuestas recreativas no solo en el
gusto –si aceptamos la afirmación de Bourdieu- sino también en términos de la
espacialidad. La mayor concentración -60%- de
las actividades de espectáculos –musicales, museos, muestras- se localiza en el centro de la ciudad
–hábitat de los sectores medios y altos-. Mientras que las propuestas que
llegan a los barrios son algunos talleres, manualidades y algunas danzas y casi
con exclusividad las actividades deportivas como fútbol -lo que encierra a su
vez una división de género-. El análisis espacial explicita aspectos de las
relaciones de poder que se establece en una sociedad. “Todas las instituciones
políticas y religiosas, junto con el aparato productivo y los establecimientos
laborales, han creado una retícula que prescribe, selecciona, distribuye,
organiza y distingue a los individuos a través de sus actividades recreativas y
de trabajo en distintos espacios especializados, tanto públicos como privados”.
(De la Peza Casares 1997:151). Es
significativo destacar en relación a la distribución espacial, otro aspecto que
distingue a los individuos en función de las instalaciones disponibles y
formación de recursos humanos para la realización de las actividades. Se constata
que del 40% señalado como “talleres”, si bien son publicitados para la mayoría
de los barrios de la ciudad, efectivamente se realizan en un 10% de los mismos
aproximadamente. De entre las razones que explican esta situación se pueden
mencionar: falta de equipamiento; formación insuficiente de los líderes o monitores que si bien en algunos casos poseen
formación en la actividad que realizan, no la tienen en términos de
desempeñarse con distintos grupos etéreos, situaciones de marginalidad y/o
riesgo, etc. Por ejemplo se constata que algunas de estas propuestas de
actividades se realizan a partir de contraprestaciones exigidas a aquellos
individuos que reciben del estado un subsidio por desempleo. La falta de
capacitación en recreación es otro de los factores que lleva al fracaso de las
acciones que se emprenden en este campo; la representación que suele actuar en
los funcionarios del sector en la práctica – no ya en el nivel discursivo- da
cuenta que la recreación se interpreta como una cosa menor, más vinculada al
entretenimiento pasatista que al desarrollo de potencialidades para el
desarrollo humano. La excepción suelen ser las acciones destinadas al Adulto
Mayor, en las que el propio protagonista ejerce una influencia constante de
demandas y reclamos, así como de capacidad de autogestión. Asociado
a lo anterior se presenta la problemática de la sistematicidad y
asistematicidad de las propuestas recreativas.
En este sentido se reconoce que si no se logra una presencia continua y
calificada de la oferta recreativa, éstas no podrán contribuir al desarrollo de
la recreación como habitus en consonancia con unos valores y contenidos que
incrementen el capital cultural y social de los ciudadanos para sectores de la
población que no acceden a la recreación sino mediante las políticas públicas.
Para el caso analizado, y a partir de las entrevistas realizadas en los
diferentes barrios de la ciudad, se constata que existe un alto de grado de
asistematicidad. La recreación llega al barrio: “solo en verano: 37%”; “solo en
épocas electorales: 37%”; “a lo largo de todo el año: 21%”; “otros: 5%”. Una
interpretación posible para estas cifras es que la recreación es considerada
por muchos funcionarios públicos como una forma clientelar[17]
de hacer política, aunque en forma menos tangible y más subrepticia que las
tradicionales, por tratarse de prácticas colectivas mas que del ofrecimiento de
favores individuales. En
síntesis, el análisis de la distribución
espacio-temporal de las prácticas
recreativas conlleva la identificación de la fragmentación social existente, y da cuenta de los valores y
representaciones sociales que favorecen u obstaculizan la presencia o ausencia
de otras propuestas, o bien tiñe de particulares características a las mismas.
Cabe aclarar finalmente que la situación presentada, si bien responde a un caso
concreto de una política recreativa municipal, no escapa en sus similitudes a
otras realidades de América Latina y del mundo[18]. Conclusiones: Teóricamente
la vinculación entre recreación y turismo es clara. Ambas son formas de disfrute ajenas al
trabajo que se realizan en distintas temporalidades, una –la que habitualmente
denominamos recreación – se corresponde con la temporalidad cotidiana y la otra
a la temporalidad vacacional. De allí que estemos a favor de identificarlas
como recreación cotidiana y recreación turística, a fin de no perder de vista
las características comunes a ambas. Prácticamente
la recreación cotidiana no suele ser el principal punto de interés de los debates
sobre política gubernamental –al decir de Grant Cushman – cuando no promueve
ingresos, pero sí se le otorga importancia y entra en la agenda política cuando
motiva desplazamientos turísticos. Por tanto recreación cotidiana y recreación
turística aparecen disociadas en la práctica. La
disociación práctica analizada entre recreación cotidiana y recreación
turística conlleva: a- una diferenciación en el uso del espacio; b- una
jerarquización de los actores sociales c- por
ende una estratificación en las propuestas recreativas. Desde
el punto de vista del desarrollo turístico local, mediante el primer caso
presentado en este artículo, se ha ilustrado en detalle la forma en que esta
disociación práctica puede ser superada. Solo queda resaltar la necesidad de
formación de recursos humanos que tengan la capacidad de articular los
distintos saberes de los actores sociales a fin de impulsar procesos de
autogestión comunitaria sostenibles en el tiempo. En
términos de las políticas públicas que intervienen en la recreación cotidiana
se reconoce que debieran promover habitus recreativos para el desarrollo humano
mediante la cualificación de las propuestas recreativas que posibiliten el
ejercicio de todas las potencialidades del ser humano para el disfrute de su
tiempo libre y que sean permanentes en el tiempo a fin de que se constituyan en
parte del proceso de socialización y resocialización para
amplios sectores de la población. Atender
desde las políticas públicas a la socialización de la población en prácticas
recreativas que abarquen las dimensiones del patrimonio natural, social y
cultural propio preparan a la comunidad
en un doble sentido: ya sea para recibir al turista y promover un
aprovechamiento equitativo de los beneficios que de la actividad provengan como
para ser turista. En este sentido será necesario promover la gestión de
programas de mini-turismo en alguna de sus modalidades y diversidad de
posibilidades: campamentismo; turismo ecológico; turismo rural; excursiones
culturales; etc. que posibiliten vivenciar el turismo a diversos sectores de la
población relegados de recibir los beneficios de esta práctica. Las
demandas de turismo a partir de sujetos socializados en una recreación
cotidiana para el desarrollo humano promoverán un turismo para el desarrollo
humano, contribuyendo a minimizar los impactos negativos de la actividad. Bibliografía. -
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Libre o Recreación? Educo, 2004. Neuquén, Argentina. -
Pérez Germán. Entre el Poder
del Discurso y el discurso del Poder: aproximaciones teóricas y metodológicas
al estudio del discurso político en Kornblit Ana Lía. <Metodologías
cualitativas en ciencias sociales.> Biblos, 2004. -
Grant Cushman. Ocio, desarrollo
humano y política social: un perspectiva neocelandesa, en
Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º Congreso Mundial de
Ocio. Ed. Cuenca Cabeza, 2000. Universidad de Deusto. Bilbao, España. -
Berger y Luckmann. Construcción
Social de la Realidad. Amorrortu Editores. 1984. Buenos Aires. Argentina. -
Bourdieu, Pierre.< Le capital
social > en Actes de la Recherche en Sciences Sociales, Nº31, Enero
1980, Paris. Francia. -
Auyero J. Clientelismo Político
–las caras ocultas-. Edición Capital
Intelectual, 2004, Buenos Aires -Argentina. -
De la Peza Caseres M. <Medios
de comunicación, Gobierno de la Población y Sujetos> en Subjetividad:
Umbrales del pensamiento social. Coedición Anthropos Editorial y Centro
Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. Universidad Autónoma de
México. 1997. México. |
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[1] Medio ambiental refiere en este
trabajo al entorno natural.
[2] Esta Carrera fue diseñada y está
siendo dictada en la denominada zona norte de la Provincia del Neuquén, abarcando
distintos municipios y áreas rurales. El dictado de la misma finaliza en
diciembre del 2005 y se realiza en la localidad de Andacollo –de 3000
habitantes aproximadamente; y varios alumnos se sumaron de localidades cercanas
como Vilu Mallín, Las Ovejas, Varvarco, Los Miches, Huinganco, entre otras. Los
habitantes son en su mayoría descendientes de mineros y crianceros; en la zona
se practica aún la trashumancia; en el área rural se crían “chivos”
fundamentalmente; los crianceros se mueven entre los puestos de veranada e
invernada. El área se ubica en la zona de pre-cordillera -límite con la república de Chile- país con el que ha mantenido una
estrecha relación comercial y cultural hasta mediados del siglos pasado, lo
que, entre otras cosas ha determinado que
los habitantes de la zona norte posean rasgos de identidad cultural que
los diferencian del resto de la provincia, a su vez la geografía en la que se
asienta posee paisajes de montaña, volcanes, y aguas termales entre otros.
[3] Capital Cultural: está ligado a
conocimiento, ciencia, arte y puede existir bajo tres formas: en estado
incorporado, es decir, bajo la forma de disposiciones durables (habitus) relacionadas con determinado tipo
de conocimientos, ideas, valores [...]; en estado objetivado bajo la forma de
bienes culturales, libros, cuadros, instrumentos [...]; y en estado
institucionalizado, que constituye una
forma de objetivación como son los títulos académicos. Gutiérrez Alicia . Pierre Bourdieu. Las Prácticas Sociales. Editorial Universitaria
Universidad Nac. De Misiones. 1997. Posadas. Argentina.
[4] El Capital Social está ligado a un círculo de relaciones
estables, y se define como “el conjunto de los recursos actuales o potenciales
que están ligados a la posesión de una red durable de relaciones más o
menos institucionalizadas de inter. - conocimiento y de inter - reconocimiento;
o, en otros términos a la pertenencia a un grupo, como conjunto de agentes que
no solo están dotados de propiedades comunes (susceptibles de ser percibidas
por el observador, por los otros o por ellos mismos), sino que también están
unidos por lazos permanentes y útiles.” Bourdieu, Pierre.< Le capital social > en Actes de la Recherche en
Sciences Sociales, Nº31, Enero 1980, Paris. Francia.
[5] Grant Cushman. Ocio, desarrollo
humano y política social: un perspectiva neocelandesa, en
Ocio y Desarrollo Humano. Propuestas para el 6º Congreso Mundial de
Ocio. Ed. Cuenca Cabeza, 2000. Universidad de Deusto.Bilbao, España.
[6] Proceso de socialización en
términos de Berger y Luckmann en Construcción Social de la Realidad .
Amorrortu Editores. 1984. Buenos Aires. Aregentina.
[7] Habitus, “se trata de aquellas
disposiciones a actuar, percibir, valorar, sentir y pensar de una cierta manera
más que de otra, disposiciones que han sido interiorizadas por el individuo en
el curso de su historia.” El habitus es la articulación de los individual y lo
social –las estructuras internas de la subjetividad y las estructuras sociales
externas como partes de una misma realidad, de la misma historia colectiva que
se inscribe y deposita indisociablemente en el individuo. Alicia Gutiérrez. Pierre
Bourdieu. Las Prácticas Sociales. Editorial Universidad Nacional de
Misiones. 1997. Posadas. Rgentina.
[8] Modo de Recreación: refiere a la complejidad
de los factores que en una formación socioeconómica permiten y/o constriñen la
posibilidad de acto recreativo. Gerlero Julia.¿Ocio, Tiempo Libre o
Recreación? Educo, 2004. Neuquén, Argentina.
[9] Dirección Provincial de Turismo; Copade
–Consejo de Planificación y acción para el desarrollo- ; Consejo Provincial de
Educación y Municipios locales.
[10] Se destaca como ejemplo la promulgación de
Ordenanzas municipales en la localidad de Andacollo, relativas a la
preservación del patrimonio, confeccionadas por los alumnos de la Tecnicatura
junto a los docentes del Módulo de Legislación para la conservación y Gestión
del Patrimonio.
[11] La ciudad de Neuquén es capital de la
Provincia del mismo nombre; está ubicada en la norpatagonia Argentina en el valle de los ríos Limay y Neuquén; cuenta
con 350.000 habitantes aproximadamente, con una de las tasas de crecimiento más
alta del país por la migración de jóvenes en busca de oportunidades laborales;
la ciudad es centro de servicios para un amplia área de influencia –400 km
aprox.- Entre los recursos provinciales que impactan en la vida de la ciudad,
se encuentra fundamentalmente el petróleo.
[12] Art. 36 Carta Orgánica Municipal.
[13] Pérez Germán. Entre el Poder del Discurso y
el discurso del Poder: aproximaciones teóricas y metodológicas al estudio del
discurso político en Kornblit Ana Lía. <Metodologías cualitativas en
ciencias sociales.> Biblos, 2004.
[14] Capital simbólico: “es una propiedad
cualquiera, fuerza física, riqueza, valor guerrero, que percibida por agentes
sociales dotados de las categorías de percepción que permiten percibirla,
conocerla y reconocerla, deviene eficiente simbólicamente, semejante a una
verdadera fuerza mágica : una propiedad que, porque responde a
“expectativas colectivas”, socialmente constituidas, a creencias, ejerce una
suerte de acción a distancia, sin contacto físico”. El capital simbólico
atraviesa los tres tipos de capital: capital económico, capital cultural y
capital social. Bourdieu Pierre. Poder,
Derecho y Clases Sociales. Palimpsestos.
Bilbao, 2000.
[15] Palabras del Intendente de la
ciudad de Neuquén. Diario Río Negro. 12-09.04.
[16] Bourdieu Pierre. La Distinción.
Criterios y bases sociales del gusto. Taurus.1998. España.
[17] Clientelismo político: prácticas de
distribución personalizada de favores y
bienes realizadas por dirigentes políticos y funcionarios públicos con la intención de
obtener apoyo político y votos. Auyero
J. Clientelismo Político –las caras
ocultas-. Edición Capital Intelectual, 2004, Buenos Aires -Argentina.
[18] Grant Cushman , de la Universidad
de Lincoln Nueva Zelanda, autor citado en este artículo realiza afirmaciones en
este sentido.