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Documento:

ACTIVIDAD FÍSICA, VEJEZ Y CONCIENCIA SOCIAL SOBRE LA PRÁCTICA MOTRIZ

Autor:

INSTITUTO DE DEPORTES Y RECREACION DE MEDELLIN –INDER Y SECRETARIA DE SALUD

Origen:

V Simposio Nacional de Investigación y Formación en Recreación.
Coldeportes / FUNLIBRE
Septiembre 27 al 29 de 2007. Cartagena de Indias, Colombia.

 

 

 

 

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Ponencia

 

“Nosotros  somos un pequeño género humano;  poseemos un  mundo aparte;

cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias

aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil”.[1]

Simón Bolívar

 

Debemos partir de una premisa fundamental: ‘la vejez como capital humano, como campo de conocimiento y como savia elaborada en el recorrido estelar de nuestra trayectoria vital’.

“Lo malo no es que la población envejezca sino que las sociedades no tomen conciencia del fenómeno”, es lo que afirma la asesoría regional en envejecimiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Una radiografía acabada sobre el estado del envejecimiento y la salud en Las Américas, bastaría para comprobar cómo es necesario un plan de acción general realizable, para garantizar que las personas mayores sobrevivan a muchas enfermedades que hoy determinan su fin por falta de atención adecuada y estén cada día mejor, para que el ciclo de salud en América Latina y el Caribe aumente junto con el ciclo de vida. Este desafío involucra a los gobiernos y a la sociedad conjuntamente pues, es necesario invertir en envejecimiento saludable ya que de los éxitos de ése gran desafío todos seremos beneficiarios. Una mayor esperanza de vida así como una mejor calidad de vida de la población, deberían ser consideradas estrictamente como elementos del capital humano de toda sociedad.

En el proceso de inserción de Colombia en el mundo, pasando por el fenómeno de transformación racial, el cambio de sistemas económicos de explotación, el cambio de actores políticos en el escenario nacional, el mestizaje cultural y la adquisición de una conciencia e identidad propias de la vida republicana, en el siglo XX los colombianos hemos asistido a una revolución social que ha supuesto el cambio de roles y valores en una escala antes inmodificable.

La práctica de la actividad física como elemento formativo, conlleva la introducción de la norma, de la pauta y del orden social; como elemento profiláctico, de manera sistemática, asegura con el transcurrir de los años un nivel funcional relativamente alto en eficacia, vigor y seguridad: protección contra los destrozos de enfermedad cardiaca coronaria, fortalecimiento del sistema óseo, mayor funcionalidad del sistema muscular, detención o dilatación del envejecimiento celular causado por el proceso de oxidación molecular, entre muchos otros beneficios.

Marco jurídico del deporte

Aunque el deporte, la actividad física, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre como elemento pedagógico cuya base es la motricidad, ha tenido hasta finales del siglo XX una relación indirecta con la educación, en Colombia el sistema mismo y su modelo educativo no habían permitido la incursión directa de la esfera motriz, en tanto que órgano diferenciado y regido por una ley particular: Ley 181, Ley del Deporte de 1995. Allí son sustentadas las bases jurídicas del mismo, es asignada su realidad social con presencia en diversos niveles, y es recogido el espíritu de la Constitución Nacional: “Con la expedición de la nueva Ley del Deporte no sólo se cumple un viejo anhelo de la dirigencia deportiva, sino que ésta importante actividad adquiere una gran dimensión social, que demanda de cada uno de los elementos que la integran, compromisos muy precisos que todos debemos vigilar para que se cumplan”.[2]

EL ADULTO MAYOR EN EL SISTEMA EDUCATIVO Y EN LA SOCIEDAD

Tomando al adulto mayor como campo de conocimiento e intervención de la educación física, desde una perspectiva demográfica y pedagógica en el caso colombiano, debemos recurrir a nuestra historia reciente.

La ciudad de Santiago de Cali -y en general el Valle del Cauca- ha sido pionera en trono a la práctica masiva del ejercicio físico por parte del grupo poblacional de adultos mayores en Colombia. Los integrantes de los llamados grupos gimnásticos de adultos mayores en su gran mayoría son mujeres, bien sea por disponibilidad de tiempo, mayor grado de concientización de la necesidad de práctica y los beneficios generados, o prejuicios de género enraizados en la tradición machista de nuestras sociedades. Se estima que la población masculina en estos grupos, es de aproximadamente un 10 %, o quizá menos.

Si bien el género femenino en el siglo XX ha dado pasos agigantados en el acortamiento de las diferencias sociales, la esfera de la cultura física ha visto tal desarrollo muy tardíamente.

Verbigracia, en el campo industrial, aunque habiendo hecho presencia desde la tercera década del siglo XX (1923) en la más grande industria textil de Colombia en ese tiempo, Fabricato, aún la sociedad era muy pacata y conservadora. Fue necesario el paso de cuatro generaciones: 1ª generación de trabajadoras pertenecientes al período del paternalismo cristiano, donde predominaba la fuerza de trabajo femenina y, a su vez, la familia sobre la obrera; 2ª generación donde comienza el desplazamiento de la fuerza de trabajo femenina, perdiendo el terreno ganado; 3ª generación donde la mujer se liberaliza obteniendo acceso a la educación y el desarrollo de su vida personal con cierta plenitud; 4ª generación de 1974 en adelante, caracterizada por nuevas conductas y donde el ‘hogar de origen’ pierde su predominancia. En la esfera política, por ejemplo, en el año de 1957 fue facultada la mujer para participar por vez primera como electora (gran evolución social).[3]

Así pues, para no hacer una lista en otros sectores de la vida social que resultaría prolija, y volviendo al tema de nuestro interés, la participación activa de los adultos mayores en el mundo de la motricidad humana, puede decirse que demográficamente América Latina ocupa un reservado lugar entre los demás continentes del orbe con mayor presencia de adultos mayores, así:

Europa, 24.1 %; América del Norte, 22.3 %; Asia Oriental, 19.6 %;

Oceanía, 17.8 %; América Latina, 10.8 %, y África, 6.6 %.[4]

Y de este número poblacional, la gran mayoría de adultos mayores activos motrizmente corresponde al sexo femenino.

Puede decirse que en Colombia –y específicamente en Santiago de Cali- los primeros grupos de adultos mayores conformados en torno a la práctica de la actividad física, de manera espontánea y como respuesta a la necesidad de movimiento como profilaxis y terapéutica para el cuerpo humano, datan de aproximadamente cuatro décadas. Es decir, a principios de la década de 1970 surgieron los primeros grupos como cofradías de amigos con un mismo fin y una misma inquietud: habitar el mundo de la motricidad como una forma de vida. Inicialmente fueron grupos reunidos en torno a coloquiales charlas, tardes de tejido y bordado, tardes de te y/o ratos de esparcimiento alrededor de una amena película o una radionovela.

Desde entonces, comenzaron los grupos del adulto mayor a colonizar el imaginario colectivo, principalmente de las sociedades citadinas, difundiéndose tal práctica de manera que los pocos grupos existentes inicialmente pasaron a ser decenas y centenas de ellos.

“Con el transcurrir del tiempo y la popularización de estas acciones se ha operado un cambio de mentalidad respecto a la relación entre el  ejercicio  y  la  vejez,  pudiéndose afirmar que esta es una de las evidencias  en  el  cambio paradigmático  del  deporte desde finales del siglo xx”.[5]

OCIO Y APROVECHAMIENTO DEL TIEMPO LIBRE

“El ocio es un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede entregarse de manera completamente voluntaria, sea para descansar o para divertirse, sea para desarrollar su información o su formación desinteresada,  su  participación social voluntaria, tras haberse liberado  de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales”.[6]

 

Es ésta una de las definiciones de ocio de J. Dumazedier y un colectivo de autores, donde se establece una relación directa entre ocio y deporte. Si bien el ocio no necesariamente remite al deporte, si lo admite como una de sus formas, en dependencia de la utilización que se le de.

Surgido el ocio como una necesidad vital del ser humano al interior de la sociedad productiva, se manifiesta como una expresión libre y expansiva con múltiples formas, cuyo único objetivo es evadir la monotonía de la vida diaria, la cotidianidad: juego, deporte, cine, lectura, música, reuniones sociales y en general actividades que no son del orden de las obligaciones.

Inicialmente es una lucha de la población obrera del siglo XIX, cuya carga laboral de 90 horas no dejaba tiempo absolutamente para ninguna otra actividad, mediante la búsqueda de espacios renovadores y compensatorios de la onerosa vida productiva.

Claro que en tiempos de Marx, el ocio no podía ser considerado como parte de la vida diaria. Las jornadas laborales eran tan largas y extenuantes (13 horas diarias), debido al desarrollo de las fábricas y la gran industria que se imponían cada vez más, que sólo quedaba tiempo para el reposo; según Marx, ‘reproducción de la fuerza de trabajo’. Es en las postrimerías de esta centuria, 1886, que vendría la gran gesta de la clase obrera norteamericana en ese sangriento 1º de mayo.

Ya en el siglo XX -1936- aparece el ocio como una conquista de la dignidad obrera, tras ser proclamado como la vía para que el campesino y el obrero encuentren la alegría de vivir. En 1950 es adoptado como un presupuesto mínimo vital de la persona humana, por la Comisión Superior de Convenios Colectivos.

Así, en cierto modo, el ser humano que vive y se desarrolla en torno al deporte, en cualquiera de sus formas, cualquiera que sea su participación, es un ser del ocio haciendo del deporte –y por extensión la actividad física- una vía conducente hacia el bienestar. El deporte, como forma de ocio,  cumple con diversas funciones y, a la vez, proporciona diferentes beneficios:

  • Es un elemento profiláctico y terapéutico en cuanto a deterioro fisiológico (función de descanso).
  • Es un factor de ruptura con la vida cotidiana y sublimatorio de afecciones generadas por la vida moderna (función de diversión).
  • Es coadyuvante y generador de relaciones sociales más libres y dinámicas, cuyo móvil es el cuerpo, su sensibilidad y su aprendizaje constante (función de desarrollo).

ADULTO MAYOR Y MOTRICIDAD

Según investigaciones hechas para el caso de Cali por la Corporación para la Tercera Edad (término por demás inapropiado por la carga de significantes negativos que comporta, según muchos teóricos), la ciudad tiene registrados más de setecientos grupos, número que no contempla el sub-registro provocado por organizaciones independientes y/o jurídicamente no constituidas.

La historia de estos  clubes de vida en Medellín, en torno a la actividad física, cuenta con un decano: PROSA –Programa para la salud psicofísica de la Universidad de Antioquia-  surgido en 1979.

Actualmente en Medellín, los ahora llamados ‘Clubes de Vida del Adulto Mayor’, cuya antigüedad no va más allá de veinte años, cuentan con un equipo multidisciplinario de trabajo: educadores físicos, gerontólogos, tecnólogos deportivos, recreacionistas, psicólogos, trabajadores sociales y otros más, a su servicio, aglutinados en “Canas al Aire”, una de las Acciones del Instituto de Deportes y Recreación, cuya entrada en vigencia es el mes de agosto del año 2004; su objetivo principal está orientado hacia la salud física y mental del adulto mayor, residente en los diversos barrios y corregimientos de Medellín.

Es Canas al Aire una propuesta lúdico-recreativa que por medio del deporte, la práctica de la actividad física, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre, propende por el mejoramiento de la calidad de vida del Adulto Mayor en los niveles biológico, psicológico y social.

Dentro del sustento jurídico de la motricidad como elemento formador del ser humano como ser social, se destacan dos propósitos generales del Plan Decenal de Educación 1996-2005, concordantes con la ordenación emanada de la Constitución Nacional de Colombia, 1991:

  • Convertir a la educación en un propósito nacional y en un asunto de todos.
  • Lograr  que  la  educación  se  reconozca  como  eje  del  desarrollo humano, social, político, económico y cultural de la nación.[7]

Estos propósitos generales engloban de manera directa la educación física, el deporte y la recreación, como parte integrante del fenómeno educativo. Como prácticas pedagógicas cuyo medio educativo es el movimiento, éstas tienen sustento jurídico en el Plan Decenal, uno de cuyos objetivos es:

  • Lograr  que  la  educación  sirva   para  el  establecimiento   de  la democracia, la participación ciudadana y la convivencia.[8]

En efecto, el deporte, la práctica física y la recreación, son elementos coadyuvantes en el logro de una mejor integración social e interacción ciudadana, por su virtud morigerante y sublimatoria.

Una de las estrategias del Plan Decenal de Educación busca promover la cultura y la ampliación del horizonte educativo, con un programa especialmente dirigido a la esfera de la cultura física:

  -Recreación, deporte y aprovechamiento del tiempo libre.[9]

Sería necesaria una revisión crítica en cuanto a los propósitos, objetivos, programas y acciones jurídicamente establecidos, para determinar racionalmente en qué medida y porcentaje se cumplen…

Según el censo nacional de 1993, las personas consideradas adultos mayores, es decir mayores de sesenta años, son 1’669.427, cifra equivalente al 5.99 % de la población colombiana. Actualmente un 49.2 % del total de la población de adultos mayores de Colombia vive en Antioquia, Valle del Cauca y Bogotá.

Si bien en 1938 la proporción residente en los centros urbanos era escasa (30 %), en la actualidad  (2005), y como resultado de los fenómenos migratorios, esta tendencia a permanecer en las zonas rurales se ha invertido, alcanzando hoy un 72%.

La estructura conformada por ellos a nivel nacional revela tres grandes divisiones: pensionados (aproximadamente 450.000); rentistas (una pequeñísima proporción) que cuentan con una fuente que les ayuda sostenerse económicamente en la vejez; y, carentes de medios propios de subsistencia (generalmente viven en condiciones económicas deficientes en zonas urbanas). Estos últimos, en muchos casos rebasan los límites de una pobre subsistencia llegando a ejercer la mendicidad.[10]

La capacitación, estimulación y recreación de los jubilados y prejubilados, sido tema de interés de entidades como Cajanal, el ISS y la Secretaría de Educación Departamental, que han sentido suya la responsabilidad, en algún modo, de satisfacer algunas de las necesidades de este grupo poblacional.

“La teoría de la actividad propuesta por Tadler (1961) considera que el individuo debe ocupar su tiempo en nuevos roles, propios de su nuevo estado, a fin de no caer en la inadaptación y en la alienación”.[11]

A MANERA DE COLOFÓN

Por ello es necesario encontrar estrategias de socialización, que les permitan reintegrarse a la sociedad y disfrutar nuevamente como seres activos y aportantes a la construcción de tejido social, ahora desde un nuevo escaño y con un nuevo radio de acción. Ello les permitirá una revaloración, plena de sentido y vitalidad.


BIBLIOGRAFÍA

1.     QUINTERO, DOLLY. Técnicas para la toma de medidas antropométricas. Centro de Atención Nutricional. Segunda edición. Medellín 1992

 

2.     DURNIN, J.V.A and Womersley J.  Body fat assessed from total body density and its estimation from skinfold thickness: measuremetens on 481 men and women aged from 16 to 72 years . Br J. Nutr. 1974, 32, 77.

 

3.     LOHMAN, TG.  Advances in body composition assessment current issues in exercise science.  Monograph No.3. Champaing: Human. Kinetics Publishers 1992 p 84.

 

4.     RESTREPO, MARIA TERESA.  Estado Nutricional y Crecimiento Físico. Editorial Universidad de Antioquia.  Medellín, Colombia. 2000

 

5.     Organización Mundial de la Salud. El estado físico: Uso e interpretación de la antropometría. OMS 1995.

 

6.     MUST A, DALLAL GF, DIETZ WA.  Reference data for obesity: 85th and 95th  percentiles of body mass index (wt/ht²) and triceps skinfold thikness, Am J Clin Nutri 1991;53:839  - 46.

 

7.     RESTREPO, MARIA TERESA. “La antropometría en la evaluación del estado nutricional del adulto”. Medellín 1998.

 

8.     ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD.  Medición del Cambio del estado Nutricional. Ginebra 1983.

 

9.     MARÍN SÁNCHEZ, MANUEL Y GARRIDO TORRES, MIGUEL ÁNGEL. El grupo desde la perspectiva psicosocial. Conceptos básicos. Ediciones Pirámide. Madrid. 2003. 171 p.

 

10.              TRONCOSO, M. y A. MILLAR (2005). La autoestima profesional docente: un estudio comparativo entre profesores de sectores rurales y urbanos de la provincia de Valdivia. Tesis de Licenciatura. Valdivia: Universidad Austral de Chile.

 

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  1. CONDE V, ESCRIBÁ JA, IZQUIERDO J. Evaluación estadística y adaptación castellana de la escala autoaplicada para la depresión de Zung. Arch Neurobiol 1970; 33: 185-206.

 

  1. CONDE V, ESCRIBÁ JA, IZQUIERDO J. Evaluación estadística y adaptación castellana de la escala autoaplicada para la depresión de Zung. Arch Neurobiol 1970; 33: 281-303.

 

  1. CONDE V, ESTEBAN T, USEROS E. Evaluación crítica de la SDS (Self-rating Depression Scale) de Zung: experiencia propia y revisión de la literatura. Rev Psicol Gen Aplic 1976; 43: 842-857.

 

  1. LOPEZ VC, ESTEBAN T. Validez de la Escala Autoaplicada de Depresión de Zung. Arch Neurobiol 1975; 38: 225-246.

 

  1. CONDE V, FRANCH J. Escalas de evaluación comportamental para la cuantificación de la sintomatología psicopatológica en los transtornos angustiosos y depresivos. Madrid: Upjohn, 1984. p 62-76.

 

  1. VÁZQUEZ C, JIMÉNEZ F. DEPRESIÓN Y MANÍA. En: Bulbena A, Berrios G, Fernández de Larrinoa P (eds). Medición clínica en psiquiatría y psicología. Barcelona: Masson S.A. 2000; p 271-272.

 

  1. SERRA-MAJEM L, PRIETO RAMOS F, ARANCETA J, MATAIX J. Nutrición y Salud Pública. En: Mataix J. (ed). Manual de nutrición y dietética. Madrid, Consejo Superior de Colegios de Farmacéuticos de España, 1993a: 781-826.

 

  1. World Health Organization. Facts related to chronic diseases. En: Global Strategy on Diet, Physical Activity and Health. www.who.int/dietphysicalactivity/publications.  2006

 

  1. SERVICIO CANARIO DE SALUD. 1ª Revisión de Conocimientos. Evaluación del consumo Alimentario: Encuestas Alimentarias. ENCA 1997-1998. Volumen 1. ENCA 1997-1998. Islas Canarias, España.

 

  1. INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILAR. Guías alimentarias para la población colombiana mayor de 2 años. Bogotá, Colombia. 1998

 

 

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[1] Zubiría, Ramón de. Breviario del Libertador –Carta de Jamaica-, Medellín, Editorial Bedout SA., 1983. p. 94.

[2] Cf. Ley del Deporte, Ley 181 de enero 18 de 1995, Medellín, Imprenta Departamental de Antioquia. 

p. 3.

[3] Cf. Arango, Luz Gabriela. Mujer, religión e industria, Fabricato 1923-1982, Medellín, Universidad de Antioquia, 1991.

[4] Arboleda, Santiago en: Ciencia y Deporte, Vol. 6 No. 10, Santiago de Cali, Escuela Nacional del Deporte, marzo de 2005. p. 42.

[5] Ibíd. p. 41.

[6] Dumazedier, Joffre y otros. Ocio y sociedad de clases, Barcelona, Editorial Fontanella S.A., 1971. p. 20.

[7] Cf. Plan Decenal de Educación 1996-2005, versión de Ramón Moncada Carmona, Corporación Región Medellín, Ministerio de Educación Nacional, 1996.

[8] Idem.

[9] Idem.

[10] Cf. Gallo Herrera, Luz Stella, Torres Meluk, Sandra Patricia. El Anciano y la utilización del tiempo libre: Club Los Caminos de la Vida, Centro de Atención Integral No. 3, La Candelaria. Medellín, Universidad de Antioquia, FCSH, Departamento de Trabajo Social, 1998. pp. 42-49.

[11] Cf. Ochoa, Gloria. El Viejo. Vista hacia el pasado, México, Nueva Frontera, 1990. pp. 56-59. en: Gallo Herrera, Luz Stella. Ob. Cit. p.51.