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‘’En la
ciudad lúdica quienes la habitan, la viven y la visitan no
juegan en ella, juegan a ella’’ Palabras
Clave: Ciudad lúdica, Ocio, Espacio, Política,
Equipamientos Culturales. Resumen Las
ciudades latinoamericanas presentan características paradójicas, pues, en
ellas se encuentran los sitios y las zonas exclusivas donde se vive la rumba
perpetuamente, lugares suntuosos, plazas, restaurantes, almacenes, centros
comerciales, etc.; en contraste a la ciudad excluida y marginada que se mueve
entre las barreras que impiden el acceso al mercado de las diversiones
programadas y el cúmulo de posibilidades que permiten la satisfacción de las
necesidades humanas. Nuestra perspectiva procura pensar una ciudad solidaria
que posibilite condiciones para la búsqueda de vidas dignas, del bienestar y
la calidad de vida, posible sólo cuando converja un proyecto político que
propugne por la creación de construcciones urbanas que garanticen espacios
para la lúdica, para el estar y para las relaciones solidarias en armonía con la
naturaleza. INTRODUCCIÓN El escrito pretende sugerir hipótesis e
interrogantes sobre la ciudad lúdica, nombre con el cual identificamos el
referente que se propone para hacer una serie de planteamientos que se
consideran pertinentes para la concepción y construcción de una ciudad más
humana y en armonía con la naturaleza, buscando no esconder ni marginar a
quienes desde diferentes perspectivas aparecen como vulnerables o excluidos,
sino por el contrario, actuando de una manera justa en la generación de
alternativas sociales como el ocio, la recreación y el juego referentes
activos y pertinentes para la construcción de una ciudad solidaria. ¿Cómo entonces concebir una ciudad
lúdica, una ciudad solidaria, incluyente y del bienestar que ofrezca
alternativas claras para que el ocio y la recreación aporten desde sus
diferentes beneficios: personales, sociales y culturales, económicos y medio
ambientales? Quizás una de las variables más
importantes podría ser la existencia de espacios y equipamientos relacionados
con el ocio y la recreación en la ciudad.
Una red de equipamientos culturales que favorece dinámicas solidarias
e incluyentes para la vivencia de lo lúdico, que posibilita el acceso de los
ciudadanos, especialmente de aquellos en mayor situación de vulnerabilidad y
exclusión, para que puedan encontrar dinámicas de inclusión que giren en
torno a referentes distintos al trabajo. La ciudad lúdica es pues, aquella
que va más allá del escenario laboral como único referente de inclusión y
configuración social, para mirarse más integralmente en la búsqueda de otros
vínculos de integración y participación. Es en esta perspectiva que
proponemos una reflexión sobre el tema de los equipamientos culturales como
un indicador claro de una ciudad que pueda considerarse lúdica. CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Las transformaciones de las ciudades
latinoamericanas producidas por los procesos de reorganización que
caracterizan la sociedad contemporánea, configuran espacios urbanos
orientados cada vez más hacia la oferta de servicios y prácticas
empresariales. La ciudad fabril cada vez se hace menos visible y en cambio
otras características van apareciendo para transformar el panorama citadino y
la vida de los ciudadanos. Las ciudades latinoamericanas presentan
características paradójicas, pues, en ellas se encuentran los sitios y las
zonas exclusivas donde se vive la rumba perpetuamente, lugares suntuosos,
plazas, restaurantes, almacenes, centros comerciales, etc.; en contraste a la
ciudad excluida y marginada que se mueve entre las barreras que impiden el
acceso al mercado de las diversiones programadas y el cúmulo de posibilidades
que permiten la satisfacción de las necesidades humanas. De acuerdo con la perspectiva que sea
asumida, existen diferentes proyectos que pretenden construir algún tipo de
relación social en el espacio, los cuales se caracterizan por privilegiar la
ciudad como mercancía, la ciudad como
dispositivo de control urbano ó la ciudad como espacio para la lúdica
y el bienestar, todos ellos aspectos que configuran las ciudades objeto de
nuestro estudio. Nuestra perspectiva procura pensar una
ciudad solidaria que posibilite condiciones para la búsqueda de vidas dignas,
del bienestar y la calidad de vida, posible sólo cuando converja un proyecto
político que propugne por la creación de construcciones urbanas que
garanticen espacios para la lúdica,
para el estar y para las relaciones solidarias en armonía con
la naturaleza. Analizar las relaciones en el
espacio urbano en Latinoamérica nos demanda pensar sobre las posibilidades
que brindan para lo lúdico, es decir,
las condiciones concretas que posee cada ciudad para ejercer esta
dimensión tan connatural a lo humano. Las construcciones citadinas que heredaron las ciudades latinoamericanas
pasan, en la actualidad, por procesos de reconstrucción y reorganización de
sus estructuras urbanas, ahora convertidas en centros, plazas ó parques
temáticos para la consolidación de la ciudad de los servicios. De igual forma, la estructura
urbanística propia de la sociedad nobiliaria que sobrevivió el proceso de
modernización que imprimió la economía de mercado, hoy se mantiene como
objeto de gran significación para las empresas turísticas, e incluso la arquitectura
colonial deteriorada es objeto de planes de restauración y mantenimiento para
la atracción ingente de turistas ávidos por conocer el llamado ‘’patrimonio
histórico de la humanidad’’, tal es el caso de los castillos, palacios, casas
señoriales, grandes haciendas, calles, paseos, parques, puentes y zonas
históricas. La dinámica adversa del proceso
de reorganización de las ciudades se presenta con el predominio en las
demoliciones de aquellas estructuras urbanas obsoletas y poco apetecibles
para el mercado turístico, pues, se transita de la ciudad de las
edificaciones coloniales y premodernas que predominaron hasta finales del
siglo XX, hacia ciudades articuladas por múltiples centros de convenciones
internacionales, centros comerciales, parques temáticos, centros turísticas
locales, plazas para la realización de mega eventos, alamedas, etc., con lo
cual se adecuan las ciudades a la nueva realidad empresarial impuesta por la
globalización. Ahora bien, dentro de la
reorganización de las ciudades en Latinoamérica también predominan las
construcciones habitacionales (vivienda) adjetivadas bajo el perverso epíteto
de ‘’interés social’’, las cuales se
caracterizan por la absoluta reducción del espacio habitacional y una
profunda escasez de espacios para la lúdica, con lo cual se limita la
convivencia entre moradores de algún barrio, urbanización, edificio y
conjunto residencial. Todo ello hace parte del proceso de homogenización
social instalado en las ciudades para reducir la sociabilidad y mercantilizar
el espacio propio para lo lúdico. La ciudad lúdica, podría
decirse, o al menos invocarse como una construcción distinta a los espacios
homogeneizantes y está por encima de cualquier concepción que la pretenda
adecuar como dispositivo de control social para dominar a través del juego,
el deporte y los mega eventos culturales que caracterizan las ciudades
concebidas como mecanismo digno del mercado más excelso. Una ciudad lúdica, es una ciudad que
propicia relaciones lúdicas, que se construye en el diario trasegar, que se
acondiciona para la estancia, que concibe sus espacios para la libertad, para
la participación y construcción colectiva que se opone a toda forma de
represión. Es una ciudad concebida y construida con espacios para los niños,
los sabios (viejos), los adultos, los jóvenes, es una ciudad que no
discrimina, que no se vale de cualquier elemento supuesto de razón para
excluir, para esconder la miseria social que carcome las ciudades
latinoamericanas; al contrario, las relaciones lúdicas que propicia una
ciudad se construyen cada día, a través de la memoria que nos aporta el
pasado y la necesidad que se vislumbra
para el presente. Es la ciudad construida con espacios para la bohemia, la
poesía, las tertulias, el juego, el caminar, el encuentro, la solidaridad y
el estar con los otros, concepción que difiere de los espacios de paso
y desencuentro que articulan las ciudades de América Latina. El espacio urbano que proponemos debe
promover la heterogeneidad en las formas de pensar, hacer, gozar y proyectar.
Debe idearse cada vez nuevas relaciones con los otros, de igual forma, debe
promover la participación en la
concepción y construcción de los diferentes escenarios para estar,
todo con el fin de construir una ciudad para el juego, la diversión y la
ensoñación, pero que además albergue la privacidad, la intimidad y los
espacios de encuentro. La ciudad lúdica se construye para que
ocurra de todo, espacio donde se confluye constantemente, donde se circula,
nos unimos, nos movilizamos en motines humanos que encuentran expresión en
una sociedad que es diseñada para el encuentro social. Así, pues, entendemos
la ciudad lúdica como un lugar de confluencia de procesos de singularización
y de sociabilidad que pasan justamente por el registro de su pura visibilidad.
Ciudad como sociabilidad, a la manera diferenciada de Simmel[5]
“como el modo de estar vinculado a un todo y por un todo”; también de lugares
y territorialidades que tejen espacios de existencia significativa, pero de
vida al fin y al cabo, en vivo y en directo, contrario a las ciudades
digitales, plásticas, fútiles, frívolas y simuladas que pululan y pretenden
robotizarnos. En la ciudad lúdica quienes la habitan, la viven y la visitan,
no juegan en ella, juegan a ella. PENSAR LA CIUDAD La
Ciudad como espacio físico con significados, representaciones, continuidades,
discontinuidades, contradicciones, conflictos, entre otras relaciones, debe
entenderse como una formación socio – histórica donde tiene lugar la vida
social de los agentes sociales históricamente determinados que producen y
reproducen prácticas culturales, políticas, económicas entre otras, en un
espacio concreto. Establecer cualquier discusión en torno a
la ciudad demanda delimitar las relaciones, los espacios y las prácticas que
sobre la ciudad o el espacio urbano se requieren conocer. La pretensión de
nuestro estudio es establecer una mirada a la ciudad en torno a sus múltiples
posibilidades de producir relaciones y prácticas de ocio y recreación, que se
pueden concretar en los siguientes interrogantes. ¿Están construidas las ciudades latinoamericanas a través de la
articulación de múltiples espacios y
alternativas de ocio y recreación? ¿La disposición de equipamientos culturales, la política pública y las
estrategias socio – educativas permiten concebir las ciudades
latinoamericanas como espacios de ocio? ¿El
acceso a los equipamientos culturales en el ámbito de la ciudad tiene que ver
con la vida urbana y el tipo de prácticas culturales desplegadas? Ciudad y
cultura no sólo se relacionan, sino que son dos caras de una misma moneda. La
cultura es ciudad y la ciudad es cultura. Desde este enfoque, la cultura se
concibe como tejido de relaciones sociales y, al mismo tiempo, como producto
de estas relaciones sociales. Los agentes sociales son, a
la vez, consumidores y creadores de cultura. Esta doble mirada obliga a
considerar tanto las formas más desinstitucionalizadas que nacen en la calle
y en los espacios públicos, como las múltiples prácticas culturales ejercidas
ó las propuestas de los diversos agentes y organizaciones culturales de la
ciudad, la actividad de los creadores, o incluso la dimensión cultural de las
actividades económicas o sociales que se generan en la metrópolis. Un rasgo
que sirve para caracterizar el conjunto es su diversidad, que a su vez, está
en constante transformación. Pero, ¿Qué dispositivos
culturales han construido las ciudades latinoamericanas para favorecer los
lazos de sociabilidad y cultura entre sus pobladores? ¿Cómo es la distribución y el
acceso de los equipamientos culturales en Latinoamérica? Planificar sobre esta
realidad implica dos elementos fundamentales: en primer lugar, una actitud
atenta y respetuosa con los procesos culturales urbanos, huyendo de cualquier
perspectiva de dirigismo cultural; en segundo lugar, entender que en esta
realidad cultural intervienen múltiples influencias – el contexto
internacional, la historia, el acumulado cultural, el tipo de Estado, la
producción creativa, el vector lingüístico, los movimientos migratorios, las
transformaciones tecnológicas, entre otras variantes, y es necesario pensar y
actuar a largo plazo, ya que su desarrollo en el futuro depende,
principalmente, de las decisiones políticas que se establezcan. Por tanto, una ciudad que se
piense como adjetivación armónica y continua de espacios para el despliegue
de prácticas de ocio, debe guardar una relación entre los equipamientos
culturales, su distribución, su acceso y su calidad con la estructura socio – económica. OCIO, ESPACIO PÚBLICO Y CIUDAD LÙDICA En que podrían
convertirse las ciudades en América Latina: “Una parte de la sociedad estaría
articulada al sector moderno de la economía, con altos ingresos y patrones
suntuosos de consumo. La otra mitad
estaría conformada por grupos marginales, en condiciones de absoluta pobreza,
no necesarios en nada para la economía moderna (ni siquiera se consideran parte del
ejército de reserva). Los modernos
vivirán en “búnkeres” protegidos por guardias privados fuertemente
armados. Los marginados estructurales
se encontrarán separados territorialmente por rejas, constituyendo
verdaderos “zoológicos humanos”. A través de las rejas se entregaría comida
(programas asistencialitas) a los marginados que presenten buen
comportamiento, para los otros, los revoltosos, se tendrían políticas
policiales. Es lo que los franceses
vienen llamando la política social asistencial – represiva. En los Guettos de los pobres se viviría una
verdadera competencia de informales contra informales y de violencia de
pobres contra pobres”[6] La ciudad como
escenario donde se desarrolla la vida de las personas, permite, en diferentes
perspectivas, leer aspectos sobre las posibilidades que ésta brinda a los
ciudadanos. Para el caso particular
de esté estudio, se mira la relación del espacio público con respecto a las
posibilidades que brindan las ciudades, en términos de oportunidades de
acceso y equipamientos culturales, en tanto posibilidades de ocio. Se
entiende el ocio como una práctica que integra tres factores fundamentales:
el tiempo, la actividad y la vivencia, caracterizada ésta última por un alto índice de autonomía en su
elección, la gratuidad de la experiencia (autotelismo) y la sensación de
placer y disfrute. Esta experiencia está condicionada por barreras de tipo
interno y externo, que posibilitan su mayor o menor desarrollo. Es importante anotar además, que las
prácticas de ocio responden a factores culturales que dan forma a sus
manifestaciones y que más que considerar la supremacía de unas sobre otras,
lo que realmente interesa es el aporte que éstas hacen a mejores condiciones de vida para las
personas. El Espacio
público, definido en el Plan de desarrollo municipal de Medellín (Colombia)
como: “… un lugar físico por el que se pasa de manera casual y fugaz, como lo
puede ver cualquier transeúnte desprevenido. Desde la perspectiva del interés
público, el espacio toma el sentido de un escenario donde se dan de
relaciones sociales de todo tipo, esencial para la dinámica y la vida de la
ciudad y para el bienestar de sus habitantes”. Este ámbito tiene que ver directamente con
las oportunidades que genera la ciudad para el encuentro y la sociabilidad,
para la promoción de la convivencia y la apropiación, para la participación y
la diversidad, etc. Uno de los aspectos más importantes en esta perspectiva
tiene que ver con la existencia de equipamientos culturales y
fundamentalmente con la distribución y la posibilidad de acceso que las
personas tengan a ellos. Muchas problemáticas encontradas como la
violencia, la inseguridad, la privatización de sectores de la ciudad, son
apenas algunas de estas dificultades.
En el diagnóstico para la línea 3 del Plan de Desarrollo para
Medellín: Medellín, un espacio para el encuentro ciudadano, se leen algunos aspectos que deben ser
tenidos en cuenta: ·
La no atención a la zona del norte de la
ciudad y por ende el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes. ·
El desequilibrio social como causa del
aumento de los corredores de miseria en zonas de riesgo. ·
La falta de organización y cualificación
del espacio público y de la dignificación de éste como lugar de encuentro
ciudadano. ·
La ocupación indebida y deterioro del
espacio público como causa de la privatización y ausencia de control, entre otros Una ciudad incluyente, es aquella que genera estrategias para que
todos los ciudadanos, especialmente los más vulnerables y excluidos, tengan
acceso a las oportunidades que les permitan vivir la ciudad. Y los
equipamientos culturales, como posibilidades del ocio, no pueden estar
restringidos para aquellos que tienen la posibilidad de pagar, o los que
encuentran importantes estos espacios.
El ocio y la cultura, son reconocidos como derechos de los ciudadanos
y por tanto deben ser garantizados,
apuntando a la superación de barreras tanto de tipo externo (geográficas,
económicas, de acceso) como interno (educación, valor de las prácticas y
equipamientos). En palabras de VIOTTO y en la perspectiva de la Ciudad Lúdica: “ya que el tiempo libre es esencialmente un
estado de libertad personalmente vivido consigo mismo y con los demás, una
política para el tiempo libre no es suficiente para mejorar la experiencia
recreativa si no está acompañada de una pedagogía del tiempo libre. La política puede garantizar las
condiciones exteriores de la libertad, pero sólo la educación puede permitir
vivir interiormente la libertad”[7]. EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS, MAS QUE CONSUMO EN LA CIUDAD
LÚDICA
El
acceso como dimensión política tiene que ver con la distribución del ingreso. De allí la
pertinencia de la investigación en nuestro país, pues es claro que es uno de
los países del mundo con peores niveles de distribución del ingreso, donde la
distancia entre los sectores enriquecidos de los empobrecidos es más amplia.
Esta condición determina las posibilidades de los ciudadanos para satisfacer
sus necesidades y para gozar de una vida digna. Por ello, para esta
investigación el acceso tiene una relación directa con la distribución y la
equidad como categorías de análisis, las cuales se asumen desde una visión
integral, pero permitiendo en cada una auscultar todos sus elementos
constituyentes. Se pretende abordar con
el acceso no sólo la existencia de bienes y servicios en una sociedad en un
momento determinado de su desarrollo, para el caso la ciudad de Medellín.
Creemos que para valorar los niveles de acceso a algo, es preciso analizar
las condiciones objetivas y de posibilidad que tienen tanto las personas como
los colectivos a la satisfacción de sus necesidades. Esto es importante, en
tanto nos permite comprender por qué en comunidades que tienen cerca bienes y
equipamientos culturales, la población no accede de manera efectiva a ellos.
Muchos casos se pueden citar aquí, desde el diseño de macropolíticas que
convocan a la población al encierro doméstico, facilitando para ello la
financiación de determinados bienes sobre todo de tipo tecnológico, con lo
cual como señala Melo y De Faria[8] , se tiende a una privatización de las
vivencias cotidianas y donde consecuentemente el contacto con la realidad se
da a partir de estos implementos. Se convierte así la tecnología en un
instrumento de manipulación de los sectores dominantes y de negación del
diálogo, la reflexión crítica, la creatividad y la colaboración por parte de
amplios sectores de la sociedad. Igualmente, se debe
señalar la baja inversión en bienes culturales, pues aun se sigue
considerando socialmente a la cultura como un bien suntuario y residual. Lo
que obedece a una interpretación de jerarquización de las necesidades por
parte de los diseñadores y ejecutores de las políticas públicas. Otro aspecto importante
para el análisis del acceso en la ciudad de Medellín, tiene que ver con la
relación vinculante entre los bienes ofertados y las demandas (expectativas)
de los ciudadanos, esto es, con la predisposición y el estímulo al uso de los
bienes y equipamientos culturales[9]. Con todo y esto,
consideramos necesario para cualificar el acceso como categoría social,
abordar la dimensión educativa a fin de poder generar conciencia sobre el
impacto de la transformación de la actitud consumista, tan propia de la
sociedad capitalista, por la de productor cultural, es decir, por el
desarrollo de una actitud creativa e imaginativa de las personas para el
progreso cultural y social en el espacio ciudad. Ubicarse como productor
cultural es asumirse en una dimensión dialéctica que pasa de la acción a la
reflexión y de la reflexión sobre la acción a una nueva acción. La cultura es pues tradición, creación,
utopía, encuentro, realidad y transformación de los seres humanos. Ser
productor cultural y no consumidor es posible gracias a que la “cultura está
situada en el entendimiento y en el corazón de los hombres”[10]. ANÁLISIS DE LA POLÍTICA PÚBLICA DE OCIO Y RECREACIÓN EN
EL MUNICIPIO DE MEDELLIN Pensar la ciudad desde
la perspectiva del ocio y la recreación como derechos ciudadanos, leer la
ciudad en clave de ocio y recreación, significa verla como escenario propicio
para el acceso de los ciudadanos a sus prácticas y beneficios. De la misma manera que
la ciudad puede ser vista desde el desarrollo de una Política Pública en
salud: Municipio Saludable o de educación: Ciudad Educadora, se pretende
presentar algunas líneas de base para hacer una lectura de la ciudad desde la
perspectiva de una Política Pública del ocio y la recreación. Así pues la Ciudad Lúdica, puede ser en
principio un buen referente. El Plan de Desarrollo
2004 – 2007 MEDELLÏN, Compromiso de toda la ciudadanía[11], propone un modelo de ciudad orientado a la
potenciación del desarrollo humano integral, lo que supone que: 1. Es
un modelo que tiene como eje y preocupación central al ser humano y su
bienestar, y no al simple crecimiento
económico. 2.
Promueve el Desarrollo Humano Integral. 3.
Promociona y potencia las capacidades, oportunidades y libertades de
los ciudadanos y ciudadanas. 4.
Apunta a la remoción y la superación de los obstáculos para el logro
de un objetivo superior, la pobreza, la exclusión, la desigualdad y la
intolerancia, la falta de un crecimiento sostenido y sostenible y la baja
gobernabilidad democrática. Para el logro de este
cometido se han propuesto cinco líneas estratégicas, apareciendo el deporte y
la recreación dentro de la Línea 2. MEDELLÏN SOCIAL E INCLUYENTE. Sin embargo aunque el
ocio y la recreación son reconocidos como derechos, aun su posicionamiento en
relación con la salud y la educación, por ejemplo, es muy desigual. Véase por ejemplo lo destinado a los
componentes de la Línea 2 MEDELLÏN SOCIAL E INCLUYENTE: CUADRO
Nº 1[12] Participación
en el presupuesto componentes Línea
2 Medellín Social e Incluyente
Resumen
tomado del presupuesto para la línea 2 MEDELLÏN SOCIAL E INCLUYENTE Es paradójica esta relación, pues el mismo Plan de Desarrollo[13]
reconoce al ocio y la recreación como elementos vitales para la calidad de
vida, veamos: “El
deporte y la recreación en sus múltiples manifestaciones se han convertido,
en nuestro tiempo, en actividades con gran capacidad de movilización y
convocatoria, factor que facilita la reconstrucción del tejido social,
igualmente es un elemento fundamental para el sector educativo y su práctica
es importante en el mantenimiento de la salud. Además se integran como elementos
determinantes de la calidad de vida y la utilización activa y participativa
del tiempo libre en la sociedad contemporánea, lo que nos lleva a pensar que
son alternativas para la solución de problemas sociales. Es por
ello que los sistemas deportivos y recreativos de nuestra ciudad no
pueden seguir aislados del entorno económico, político y cultural, sin los
cuales no se podrá desarrollar su razón de ser.” Se encuentra pues una gran distancia entre
planteamientos y recursos destinados realmente para su potenciación. Muchas razones pueden ser expuestas. Algunas de las más reiterativas son por
ejemplo, el desconocimiento por parte de quienes toman decisiones sobre la
ciudad, de conceptos integrales de ocio y recreación más allá de la sola
diversión o el descanso. Otro aspecto
que puede influir es que se desconoce la perspectiva sistémica de los
derechos y se sigue en una concepción jerárquica, en donde si bien el ocio y
la recreación son reconocidos como derechos, lo son de menor importancia con
respecto a otras necesidades. De todas
formas esta última perspectiva aparece como contradictoria, pues es
precisamente en la línea 2, la que se orienta a atender a los más vulnerables
y desprotegidos. Puede decirse que fundamentalmente es una tarea
para la Ciudad Lúdica, que no sólo debe ser pensada desde el acceso a las
prácticas de ocio y recreación, sino también desde procesos de
sensibilización y concientización de las personas e instituciones que tienen
en sus manos las decisiones. La Ciudad Lúdica es pues aquella que parte de la
base de que el ocio y la recreación son derechos fundamentales y que al igual
que los demás derechos deben garantizarse para que todos y todas en la ciudad
de Medellín puedan acceder a sus beneficios. Esta ciudad,
le apuesta a la transformación de las condiciones, los imaginarios y
representaciones que ubican al ocio y la recreación como fenómenos
secundarios en relación al Desarrollo Humano Integral y en cambio favorece
procesos para que cada vez más los gobernantes y la sociedad en general los
reconozcan y los apropien como derechos que deben ser garantizados. Lo
económico, social, cultural y religioso, no determinan la existencia o no del
ocio y la recreación, sino que lo condicionan, y por ello es necesario
identificar las barreras que impiden su garantía, para sobre ellos, orientar
los programas, proyectos y acciones. En últimas, la Ciudad Lúdica, es aquella se orienta hacia la
generación de condiciones y oportunidades para que todas las personas de Medellín
puedan acceder a las prácticas de ocio y recreación, que posibiliten
aportaciones al Desarrollo Humano Integral.
La garantía del derecho al ocio y la recreación representa en sí misma
un importante aporte a la potenciación integral del ser humano y de la
sociedad. |
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[1] Presidente de la Corporación CIVITAS
[2] Docente de la Universidad de Antioquia
[3] Docente de la Universidad de Antioquia
[4] Maestro de escuela