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RECREACIÓN, TIEMPO LIBRE

Y EDUCACIÓN EN EL URUGUAY

 

Ricardo Lema Alvarez

Artículo publicado en la Revista Prisma nº11

(Universidad Católica del Uruguay, noviembre de 1998)

 

 

 

 

 

La realidad educativa de este siglo ha sido de constante cuestionamiento a la escolarización y el surgimiento de variadas alternativas. Las nuevas orientaciones tomadas por la Filosofía de la Educación y los bruscos cambios sociales, promovieron el surgimiento de diversos modelos que buscaban dar una respuesta más abierta y dinámica a las necesidades socioeducativas. Especialmente en nuestro continente, la necesidad de dar respuestas a los problemas derivados de las crisis económicas y políticas permitió el desarrollo de modelos como la Educación Popular, la Animación Sociocultural, la Educación Social y, como un producto característico de la región, la Recreación.

 

En nuestro país, algunas instituciones de educación formal comprendieron desde muy temprano la necesidad de abrirse a propuestas educativas que trascendieran al rígido currículum escolar, especialmente a partir de la década del '70 con la dictadura militar. Así se comenzaron a desarrollar en muchos colegios, generalmente de inspiración religiosa, diversos programas recreativos (campamentos, actividades lúdicas, deportes) que buscaban ampliar el alcance educativo de dichos centros. Estas experiencias se basaron en la trayectoria de algunas instituciones en el campo de la Recreación y el Tiempo Libre, como la Asociación Cristiana de Jóvenes y el Movimiento Scout.

 

El desarrollo que ha tenido este enfoque educativo de la Recreación en los últimos treinta años y la creciente necesidad de un tratamiento pedagógico al fenómeno del tiempo libre, permitieron la consolidación de un modelo educativo que interviene tanto en el ámbito formal como en el no formal. De este modo se constituyó en nuestro país una variada experiencia en el ámbito de la Recreación y el Tiempo Libre que, asociada al perfeccionamiento de diversas técnicas -juegos, campamentos-, nos ha convertido en un punto de referencia ya no sólo regional[1] en cuanto a esta alternativa educativa.

 

 

 

Itinerario de la Recreación: de la higiene a la educación.

 


Si bien lo que hoy llamamos Recreación corresponde a un modelo educativo específico, esto no es más que el final de un itinerario que comienza a finales del siglo XIX, cuando la sociedad industrial comienza a admitir la necesidad de un tiempo libre más amplio, que permitiera no sólo el descanso, sino también el desarrollo físico e intelectual. En ese entonces, la Educación Física estaba orientada a prácticas higienistas que respondían a la necesidad de secularización de lo corporal impuestas por la modernidad. El desarrollo de la sociedad industrial necesitaba contar con masas de trabajadores fuertes y saludables, cuya energía contribuyera a la expansión económica. De esta forma se desarrolló una nueva forma de discurso sobre lo corporal -discurso médico-, racionalizado pero no por ello menos vigilante y normalizador que el discurso religioso medieval.

 

La Recreación surge en un contexto en el cual se empieza a reconocer la existencia de un ámbito escindido del trabajo y válido para aliviar las tensiones generadas por éste. El tiempo libre permite aliviar las tensiones laborales a través del descanso y el entretenimiento. De esta forma se permitió el desarrollo de un ocio democrático -en el sentido de que no es el patrimonio de unos pocos- a través de paseos urbanos y espectáculos: parques, ramblas, deportes, carnaval. El objeto de estas actividades era promover la salud física y mental, con un fuerte componente de contralor social, como sucedía con el deporte el cual, además de reglamentar las conductas lúdicas, permitía ocupar el ocio para que no degenerara en actividades disfuncionales como la delincuencia, la drogadicción y hasta la masturbación. La profilaxis física y social inspiró las primeras políticas de recreación que tuvo nuestro país.

 

"Por aquel entonces, los gobernantes, los médicos, los higienistas, promovían una disciplinarización social y de la vida urbana, dirigida sobre todo a los pobres quienes al ser vistos como sucios, ignorantes, promiscuos y alcohoólicos, debían ser objeto de profilaxis y controles médicos, ideológicos y políticos para evitar la propagación de enfermedades del cuerpo y de la sociedad. El uso del tiempo libre significaba decidir sobre la salud o la enfermedad, la sanidad o la insania, lo moral o inmoral, lo permitido o lo prohibido, lo socialmente conveniente o lo subersivo."[2]

 

 

La llegada de las primeras propuestas de Recreación a nuestro país se deben a la influencia que la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), movimiento de origen norteamericano, ejerce sobre el desarrollo de la Educación Física de nuestro país. Inspirados por el lema de "Mente sana en cuerpo sano", se desarrollan una serie de prácticas basadas en el triple anclaje de la Educación Física, el Deporte y la Recreación. La llegada a la ACJ al Uruguay (1909) es decisiva para la creación, durante el primer gobierno batllista, de la Comisión Nacional de Educación Física (1911)[3]. El surgimiento y desarrollo de las Plazas de Deportes, en la primera mitad del siglo y pionero en el continente, obedece a esa ideología que entiende que una sociedad sana precisa de mentes sanas en cuerpos sanos. La construcción de Plazas de Deportes, centros que concentraban la actividad física, deportiva y recreativa del barrio, fueron lo central en las políticas recreativas de un país sólido económicamente y estable en lo social.

 


A partir de la década del '50, cuando el país comienza a perder la estabilidad socioeconómica, las infraestructuras que soportaban al modelo higienista comienzan a caer pues no existe la capacidad económica de sostenerlas. Pero tampoco el modelo higienista cubre las nuevas necesidades e intereses de una sociedad que había perdido su estabilidad económica y social, por lo cual la Recreación comienza a definirse en nuevos parámetros. Por otra parte, comienza a tomar fuerza la noción de tiempo libre, a través del cuestionamiento que se hacía desde el ámbito intelectual a la subordinación del ocio al trabajo, jerarquización establecida por la sociedad industrial. Los nuevos paradigmas del ocio, formulados especialmente por los sociólogos franceses, y el desarrollo europeo de modelos de animación social y cultural influyen en la redefinición del modelo recreativo, hacia un perfil más sociocultural. Esto motiva una mayor preocupación por el fenómeno recreativo, que la lleva a ser incluida en los planes de formación del Instituto Superior de Educación Física. Desde esta área surgen las primeras definiciones latinoamericanas del fenómeno:

 

"La recreación es el desenvolvimiento placentero y espontáneo del hombre en el tiempo libre, con tendencia a satisfacer ansias psico-espirituales de descanso, entretenimiento, expresión, aventura y socialización."[4]

 

 

A fines de los '60 comienza a definirse objetivos más amplios en la Recreación, que apuntan al desarrollo personal a partir de las capacidades propias del individuo. La recreación como instrumento que contribuye al estímulo y desarrollo de otras esferas de la vida cotidiana. Con este impulso se desarrollaron, al margen de la propuesta curricular de la educación física, actividades lúdicas y campamentiles en institutos formales y clubes deportivos. Especialmente en la década del setenta, con una dictadura militar que controlaba celosamente la educación, los colegios privados -principalmente los católicos- se encontraron con que las actividades recreativas les permitían desarrollar una educación más abierta. El desarrollo de estas prácticas en los colegios, derivó en la formación de adolescentes para satisfacer las necesidades de recursos humanos de los propios institutos. De este modo, al monopolio inicial de los docentes de educación física, se superpuso una masa de jóvenes voluntarios que posibilitaron una mayor difusión del área.

 

Si bien el modelo sociocultural permitió el desarrollo de la Recreación, trascendiendo el ámbito de la educación física, la llegada de la democracia -1985- permitió el ingreso de posturas críticas que cuestionaban la adaptación de modelos europeos a los países del tercer mundo. Paralelamente, las profecías que aventuraban el arribo de la civilización del ocio fueron derribadas por la fáctica civilización del desempleo. Con poblaciones que ni siquiera satisfacían sus necesidades básicas era imposible hablar de recreación. A fines de los '80 comienza a difundirse en la región diversos cuestionamientos a las teorías funcionalistas del tiempo libre, influyendo rápidamente en las nuevas generaciones de recreadores y consolidando un enfoque propio, netamente educativo, del cual Uruguay es uno de los principales impulsores.


 

 

 

Recreación como modelo de intervención socioeducativa.

 

El itinerario de la Recreación  en nuestra región concluye en un modelo educativo que acusa las influencias de otros modelos, principalmente la Animación Sociocultural y la Pedagogía del Ocio, pero con una impronta claramente local. Por un lado, la Animación Sociocultural le aporta la teoría social necesaria para evaluar la realidad y desarrollar metodologías de intervención en la misma. Por el otro, la Pedagogía del Ocio aporta la teoría educativa y, especialmente, el análisis del tiempo libre, uno de los principales fenómenos de este fin de siglo.

 

En la práctica se vuelve difícil ver qué es lo particular de cada modelo. Lo mismo sucede en Europa, donde surgieron independientemente los modelos de animación sociocultural y pedagogía del ocio, pero que actualmente "se caracterizan mucho más por las coincidencias existentes que por las fronteras que artificiosamente puedan establecerse para diferenciarlos"[5]. La Recreación se ha dado en nuestra región como un espacio de síntesis y potencialización de estos modelos.

 

Para Jaume Trilla[6], tradicionalmente se han marcado diferencias arbitrarias entre ambos modelos. En primer lugar existiría una cierta polarización generacional de los participantes, la que sitúa a la infancia y la adolescencia en el ámbito de la pedagogía del ocio, y a los adultos y la tercera edad en la animación sociocultural. Conceptualmente no resulta justificable esta distinción, ya que en cualquier caso estamos hablando de intervenciones en el tiempo libre. En segundo lugar, los discursos de uno y otro modelo se centran en elementos diferentes. Por el lado de la Pedagogía del Ocio la reflexión teórica se ha concentrado, además de en los conceptos netamente pedagógicos, en los conceptos asociados al Tiempo Libre. En cambio, el discurso de la animación sociocultural se ha centrado en los conceptos de cultura, comunidad, participación. La última diferencia, y quizás la principal, se haya en las bases teóricas de ambos modelos. En el caso de la pedagogía del ocio, su tradición disciplinar es netamente pedagógica. En cambio, la animación sociocultural se basa en fuentes más diversas: ciencias sociales, antropología cultural, psicología social. En esta breve diferenciación entre modelos podemos encontrar a la Recreación como espacio de síntesis, ya que es un modelo de intervención que se aplica sin distinción generacional, que integra los discursos al situar en un eje común a los conceptos de Tiempo Libre y Cultura, y que se nutre tanto de la tradición disciplinar de la Educación como de las Ciencias Sociales.

 

 

 

 

 

Pedagogía del Ocio

 

Animación Sociocultural

 

Públicos

 

Niños, adolescentes

 

Adultos, Tercera Edad.

 

Discursos

 

Pedagógico

Tiempo Libre

 

Cultura, Comunidad.

Participación.

 

Bases teóricas

 

Educación

 

Ciencias Sociales

Antropología Cultural

Psicología Social

 

 

En nuestro país, la Recreación adquiere un perfil mucho más amplio a partir de la integración de ambos modelos. En este sentido, podemos considerar a la Recreación como un modelo de intervención socioeducativa, el cual tiene como motores al Tiempo Libre y al Juego: Tiempo Libre como un ámbito de intervención apropiado para lograr objetivos sociales y educativos; y Juego como herramienta apropiada para la resignificación de la cultura. Para constituirse como modelo educativo, la recreación a debido superar las prácticas meramente de entretenimiento y sustituirlas por técnicas que permitan el desarrollo de procesos de aprendizaje. De este modo, las técnicas recreativas -como las juegos, campamentos, deportes y actividades de expresión y creación- son una parte fundamental en la estrategia educativa.

 

 

 

La necesidad de formar profesionales en Recreación y Tiempo Libre.

 

El área de Recreación y Tiempo Libre ha tenido un importante crecimiento en la última década. No sólo se ha ampliado el número de instituciones involucradas, sino también que el campo laboral se ha visto ampliado. Hoy encontramos a recreadores trabajando en instituciones educativas, organizaciones socioculturales, centros comunitarios, centros turísticos y en el ámbito empresarial. El desarrollo del área demanda una formación más completa de los recursos humanos.

 

La mayoría de los recreadores que trabajan en nuestro país cuentan con una basta experiencia práctica, que ha dado lugar a experiencias destacables. Sin embargo, esta experiencia está escazamente sistematizada y reflexionada, y no se acompaña de un mínimo de formación teórica. Esto se debe a que las posibilidades de formación en nuestro país son nulas -y escazas en la región-. Actualmente no existe en nuestro país ningún centro de formación profesional específico. Exceptúando los abordajes tangenciales desde la Educación Física (Instituto Superior de Educación Física / CNEF) y desde la Educación Social (Centro de Formación de Educadores Sociales / INAME), las posibilidades de formación en Recreación y Tiempo Libre se reducen a los cursos específicos de las diversas instituciones que forman sus propios animadores (colegios, asociaciones juveniles, clubes).

 


El desarrollo de la recreación demanda la formación de profesionales calificados para diseñar procesos de intervención desde una metodología recreativa, a partir de una lectura de la realidad sostenida por conocimientos y herramientas provenientes de la teoría social y educativa. Con los crecientes avances tecnológicos, la paulatina reducción del empleo y las permanentes sacudidas sociales, la educación necesita de profesionales capaces de comprender y analizar fenómenos de creciente protagonismo como los del tiempo libre, el ocio, el deporte y el juego. Sólo promoviendo un status profesional al área de Recreación y Tiempo Libre podremos rescatar una experiencia genuinamente regional y reimpulsarla como una alternativa socioeducativa válida para un nuevo siglo, que en pocos meses comienza.

 

 

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[1]. A modo de ejemplo, la III Bienal del Juego, organizada por La Mancha en setiembre del '98, concitó la atención de educadores de Latinoamerica y Europa.

[2]. Yamandú GONZÁLEZ SIERRA, Domingos obreros en los albores del siglo XX en Historias de la vida privada en el Uruguay, Tomo 2. Ed Taurus, Montevideo, 1996.

[3]. Jess T. Hopkins, quien en ese entonces estaba dirigiendo la ACJ, era simultáneamente Asesor Técnico Honorario del gobierno de José Batlle y Ordoñez.

[4]. Juan Carlos CUTRERA: Técnicas de Recreación, Ed Stadium, Buenos Aires, 1993, p 7.

[5]. TRILLA BERNET, Jaume: Concepto, discurso y universo de la animación sociocultural en Animación Sociocultural, Jaume Trilla (coordinador). Ed. Ariel SA, Barcelona, 1997.

[6]. Idem.