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Areas de efectividad
(Continuación)
Formación
El concepto de formación esta inscrito dentro de una
categoría de alcances más generales y universalistas cual es la de la
educación, referida ésta a procesos de fundamentación
permanentes de índole personal, cultural y social basados en una concepción
integral de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos y deberes.
A su vez la educación se imparte según criterios de
orden, sistematicidad, títulos, ciclos y niveles,
dándole lugar a su denominación como formal, informal y no formal.
Formar
en recreación significa entonces transferir e intercambiar conocimientos,
habilidades, destrezas y desarrollar y potenciar aptitudes, todas
vinculadas directa o indirectamente a la recreación, bajo diversas
modalidades y respecto de operadores y gestores por una parte y por otra
respecto de la ciudadanía en tanto beneficiaria o usuaria de los servicios
sectoriales.
Comporta
por consiguiente procesos de enseñanza – aprendizaje en los cuales están
comprometidos el sector educativo, el sector institucional y la población
en general.
Vivencias
La
vivencia como área de efectividad en Recreación se refiere al ámbito
específico de aplicación de programas en
recreación, esto es de su implementación, seguimiento y evaluación
procurando garantizar la calidad de una vivencia según estándares, que
deben lograr niveles adecuados de satisfacción tanto individual como
colectiva.
La
calidad de la vivencia recreativa se relaciona directamente con el
potencial de los programas y recreadores para facilitar que individuos y
grupos tengan la posibilidad de vivir una experiencia que le descansa, le
divierte, le apoya en su socialización y que, como proceso, les permite
desarrollar integralmente su personalidad en lo psicológico, individual y
lo social.
Igualmente, la
experiencia recreativa ha de ser coherente con sus planteamientos básicos
en cuanto a que posibilita al ser humano expresar su dimensión lúdica,
dándole la opción de
elegir el cómo y el qué
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de la
actividad recreativa, por lo que, en su sentido más amplio, la recreación ha
de ser democrática en sí misma, liberadora.
De
esta forma, potencia la actitud que el ser humano puede asumir en todos sus
espacios, por lo que la recreación puede permear
todos los espacios de actividad humana.
En
consecuencia, institucionalmente, cabe considerar un conjunto de programas
y servicios en recreación y ocio en todos los ámbitos de actividad humana
-a los que hemos catalogado como sectores, siendo considerados el
ambiental, comunitario, cultural y artístico, deportivo, laboral,
pedagógico, salud y turismo- y en los que la recreación se involucra bien
sea como metodología o complemento de esas actividades.
Evidentemente
esa estrategia de sectorización debe complementarse con la consideración
del segmento poblacional al que van dirigidos los programas -segmentación
que considera edad, género, etnia y condición- así como de la zona
geográfica donde ésta se encuentra -urbana o rural-.
En sociedades como las de
la región, donde el conflicto social, la pobreza y el riesgo son más la
norma que la excepción, la oferta de servicios desde la industria del
entretenimiento, tan avanzada en países desarrollados, se constituyen en
una opción poco pertinente y de
acceso únicamente a niños y jóvenes con recursos económicos. Para la
realidad social y económica de la región, se debe pensar más en las
posibilidades que ofrece el ocio y la recreación como medio para la
construcción de cultura, de ciudadanía, para la transformación social, y en
este sentido, la vinculación ocio-recreación-pedagogía se vuelve una relación
necesaria.
Por todo lo anterior es fundamental involucrar a las comunidades en procesos
recreativos, en donde la recreación se aborde como una ciencia social,
provista de un conjunto de conocimientos científicos y técnicos aplicables
a la proyección, planeación, ejecución y evaluación, dándole así la
dimensión de camino para la reconstrucción de tejido social.
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Y
ello es viable por medio de la interiorización de valores y normas,
consolidando una cultura verdaderamente democrática que coadyuve a una
nueva identidad nacional basada en un sujeto político, donde principios
como la tolerancia, el respeto por la diferencia, la solidaridad, la
participación real y la autonomía trasciendan la retórica y se traduzcan en un práctica cotidiana,
en las que sin desconocer las diferencias y contradicciones de intereses,
sean expresados por la vía del diálogo y el consenso, logrando que los
anhelos nacionales de la convivencia pacífica dejen de ser una utopía para
convertirse en una realidad cotidiana.
Es
claro entonces que debemos trabajar aunadamente en sensibilizar y concientizar los colectivos nacionales del papel de LA RECREACION como
estrategia clave en la cohesión social, articuladora de diversos actores
sociales, viabilizadora de la reconstrucción de
proyectos de vida individual y colectiva, y por ende reanimadora del tejido
social.
Gestión
El
componente de gestión se refiere al esquema institucional requerido para
garantizar la ejecución y desarrollo efectivo de los programas recreativos
y contempla los lineamientos que permiten orientar las acciones
institucionales, administrativas, financieras y de mercadeo social, hacia
el posicionamiento de la recreación como política social prioritaria,
diferenciando las funciones de las
entidades nacionales, departamentales y locales de acuerdo con sus
competencias y responsabilidades, procurando la consolidación de recursos
para garantizar la financiación, y articulando la doctrina y normatividad
existente a la formulación de programas en el contexto de los planes de
desarrollo regionales y locales.
El
compromiso del área de gestión tiene que ver con la búsqueda del desarrollo
del sector en forma tal que se fortalezca y cuente con la capacidad
institucional para responder a las necesidades y tendencias de la población
mediante la provisión de servicios y programas ajustados a estas y
establecer los mecanismos para facilitar la participación y accesibilidad
de los ciudadanos a los servicios ofrecidos.
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