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(Recreación y educación ambiental)
Outward Bound es un programa basado en la aventura que provee
oportunidades retadoras en escenarios silvestres, y que promueve
auto-descubrimiento y entrenamiento de liderazgo.
Como señala Magdalena Rosol,
los programas de Outward Bound
fueron desarrollados por el educador alemán Kart Hahn
durante la segunda guerra mundial, quien tuvo el propósito de preparar a
los marinos británicos para sobrevivir los rigores de la guerra. Después de
la guerra, Outward Bound
tuvo una fuerte acogida en los Estados Unidos de América aplicándose
rápidamente en programas con jóvenes con problemas emocionales,
psicológicos y de comportamiento.
Su currículum y filosofía están basados en el
supuesto que la gente aprende mejor cuando hace -aprender haciendo-, por lo
que sus programas están centrados en la experiencia y usualmente tienen
lugar al aire libre -outddoor- en lugar de en
recintos cerrados -indoor-. La filosofía
principal es que los ambientes silvestres brindan el mejor ambiente de
aprendizaje porque no le son familiares a los estudiantes y la inmersión
total en un medio agreste es necesaria para alcanzar un máximo impacto.
NOLS ofrece
cursos que desarrollan un conocimiento básico, habilidad y experiencias
necesarias para un mínimo impacto del uso y disfrute de ambientes naturales
enfatizando seguridad, juicio, liderazgo, trabajo en equipo, habilidades al
aire libre y estudios ambientales. Estos cursos son específicamente
diseñados para gente que quiere trabajar profesionalmente como educadores
silvestres.
Algunas universidades y colegios han ampliado estos
programas ofreciendo créditos escolares a los participantes. Tales entrenamientos,
así como una variedad de programas experiencialmente
fundamentados, continúan con los esfuerzos para ofrecer experiencias de
aprendizaje al aire libre a través de los años adultos.
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3. Gente y
recreación al aire libre
Es de anotar, que el interés por el medio ambiente y
la recreación ambiental igualmente ha crecido paralelo al desarrollo de las
vías de comunicación y de las industrias turísticas y de implementos
deportivos, y cuando uno se expande, lo hacen los otros.
En la medida que más personas se vuelcan a áreas al
aire libre para alcanzar algunos de sus intereses recreacionales,
aumenta la presión que ellos ejercen sobre estas áreas, y ello ocurre
simultáneamente con la que ejercen sobre el medio ambiente las industrias,
los prestadores de servicios y ciudadanos que demandan mercancías
provenientes de la explotación de los recursos naturales.
Tal situación se presenta en un escenario con
diversas percepciones sobre el medio ambiente y deriva en múltiples debates
acerca de la mejor manera de administrarlo, siendo uno de los temas de más
controversia y preocupación para los participantes y los profesionales de
la recreación interesados en el aire libre, el de la relación uso -
preservación de los recursos naturales lo cual trae implícitas las
consideraciones sobre accesibilidad, disponibilidad y uso.
El principal foco del problema se da sobre la
cantidad de uso que un área puede soportar antes que se le haga un daño
severo o irreparable (v.gr. capacidad
portante), confrontándose la
dicotomía entre dejar el área completamente en su estado natural o
desarrollarla para empresas recreacionales o de
negocios (minería, exploración de petróleo), y posibilitar su visita y
disfrute.
Asumir que existe una capacidad portante supone
entender que un recurso tiene un nivel natural de productividad el cual
debe ser controlado para que el recurso sea sostenible. La capacidad
portante recreacional estará referida pues a la
relación entre la experiencia recreacional
esperada y el recurso recreativo.
Esta relación puede ser traducida en el máximo número
de personas y tipos de usos
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que un área puede
soportar durante un tiempo determinado sin perjudicar el ambiente o la
experiencia del visitante. Por ejemplo, la vivencia obtenida en una
caminata por las montañas es diferente si uno no se encuentra con ninguna
otra persona durante todo el día, a tener que caminar por un sendero tan
congestionado como una calle del centro de la ciudad.
Que tanto puede tolerar el entusiasmo de un visitante
antes que se vea reducido a causa del número de personas que encuentra en
su experiencia recreativa es una forma de explicar el concepto de capacidad
portante. Esta amplia perspectiva de la capacidad portante recreacional reconoce el papel tanto de la capacidad
social como de la capacidad ecológica. Su determinación se convierte en un
proceso tanto sociopolítico como biofísico, por lo que será producto de
juicios de valor así como científicos donde los valores de los
administradores y usuarios deben ser usados para alcanzar un juicio
colectivo.
La conveniencia y la accesibilidad determinan en gran
medida la cantidad de uso que un área recibirá. A algunas áreas va mucha
gente y la administración de los visitantes se torna importante. El impacto
negativo de grandes cantidades de personas visitando un área natural se
nota, entre otros aspectos, en la polución por los vehículos, en los
montones de basura, en la inseguridad y vandalismo, en el deterioro de
instalaciones y zonas y en el requerimiento de una mayor presencia de unidades
de primeros auxilios.
Los administradores de los parques deben así enfrentar, simultáneamente, el proceso de
tomar decisiones administrativas cada vez más complejas y una asignación de
recursos presupuestales y humanos frecuentemente
disminuida.
Algunas políticas operativas como cuotas diarias de
visitantes, acceso exclusivamente con autorización y planes de tráfico,
están entre las posibles soluciones a los problemas de alto uso o sobre
utilización.
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